Las dos mujeres engañaron al párroco, y las casó: era 1901"
VÍCTOR-M. AMELA - 10/08/2010
Tengo 55 años. Nací en O Cadavo (Lugo) y vivo en A Coruña. Soy catedrático de Ciencias de la Educación. Estoy casado y tuve un hijo que murió con siete años. ¿Política? Galleguismo y justicia social. Fui seminarista, y hoy soy agnóstico (y del Barça)
¿Quiénes son Elisa y Marcela?
Dos mujeres gallegas que - engañando a un párroco-se casaron en 1901 en una parroquia de A Coruña. ¡El primer matrimonio homosexual documentado en España!
¿Cómo engañaron al párroco?
Elisa, muy inteligente, con su pelo corto y travestida de hombre, aprovechó una debilidad del párroco...
¿Cuál?
Mosén Víctor Cortiella combatía con fervor el pujante protestantismo en la zona: Elisa (diciendo llamarse Mario) pidió bautismo católico para abandonar el protestantismo en que decía le educaron sus padres...
Y el cura, ¡encantado!
Y así, con bendición bautismal, nació Mario: así Elisa se dotó de identidad masculina. Y, dos semanas después, el mismo cura casaba a Mario con Marcela.
¿Quién era Marcela?
Se conocieron en la escuela de magisterio de A Coruña: Marcela era una estudiante de 18 años, y Elisa una empleada de la escuela de 23 años. Se enamoraron febrilmente.
¿Hasta qué punto?
No podían pasar un día sin estar juntas. Un día enfermó la madre de Marcela, que debía quedarse en casa para cuidarla..., pero la abandonó para verse con Elisa.
¿Los padres de Marcela no recelaban?
La enviaron cuatro meses a Madrid, para alejarla de Elisa: inútil. Hubo alguna pelea entre Elisa y el padre de Marcela...
¿Cómo era Elisa?
Tenía un fuerte carácter, portaba una pistola a la que llamaba "mi despertador": un aviso para que nadie la asaltase cuando atravesaba un bosque de lobos para ir a visitar a Marcela en una aldea en la que entró de maestra. Un día se fueron a vivir juntas.
¿Y eso no provocó habladurías?
En esa época no extrañaba que dos mujeres solteras compartieran techo.
¿No había sospechas de lesbianismo?
¡La imaginación de la gente de la época no daba para tanto! Por otro lado, que Marcela fuese maestra: ¡es importante!
¿En qué sentido?
Era casi el único modo de que una mujer tuviese autonomía económica. Antes de casarse, Elisa y Marcela vivieron juntas de 1888 a 1900 en pueblos de la Costa da Morte.
Si ya les iba bien así, ¿qué necesidad tenían de enredarse en una boda?
Hay un dato que nos permite una especulación: Marcela quedó embarazada en 1901...
¿De quién? ¡No de Elisa, claro..!
De alguien del pueblo de Dumbria: creo que fue un embarazo planificado: buscaron a un hombre que inseminase a Marcela. Quizá no tenían bastante con vivir juntas, querían ser un matrimonio completo...
¡Se adelantaron un siglo...!
Y podrían haberlo logrado, pero una semana después cometieron un error: regresaron a Dumbria, el pueblo en que vivían...
¿Y qué pasó allí?
El cura las denunció. Elisa, para justificarse y obtener comprensión del cura, arguyó ser hermafrodita. Pero nada: Marcela perdió su trabajo de maestra, y el sacerdote las expulsó del pueblo. Y el Ministerio de Justicia ordenó a la policía que las detuviese.
¿Las detuvieron?
Huyeron a Portugal, a Oporto. Los portugueses, por hacer gala de su hospitalidad frente a los españoles, las apoyaron: ¡se convirtieron en estrellas mediáticas!
¿En la prensa de la época?
Fueron portada en diarios de Portugal y España: "Matrimonio sin hombre", tituló El Imparcial.
¿Se habló de lesbianismo?
De safismo. Es curioso: la mujer que hace de hombre era la pérfida (la otra era sólo víctima). Pese a su eventual perversión, su historia enterneció a los portugueses.
¿No fueron entregadas a la justicia española, pues?
En Portugal estuvieron dos meses detenidas: Mario/ Elisa recuperó su aspecto femenino, y al salir le dieron trabajo. Marcela criaba a la hijita en casa.
¿Normalizaron así su vida en común?
Para alejarse de España, emigraron a Buenos Aires. Allí, Elisa decide casarse con un anciano rico, Christian Jensen..., ¡que la denuncia por intento de asesinato! Quizá ella sí quiso heredar la fortuna del viejo...
¿Hubo juicio, la condenaron?
El juez quiso primero saber si Elisa era hombre o mujer: los médicos dictaminaron que era mujer. Al final resultó absuelta.
¿Qué nos enseñan Elisa y Marcela?
Que debemos organizar la sociedad de modo que todos puedan encauzar su sexualidad si son personas libres, autónomas, adultas y con consentimiento mutuo.
España es hoy en eso muy avanzada.
Es verdad, legalmente hablando... Socialmente, ¡aún queda camino por recorrer!
¿Qué fue de Elisa y Marcela?
No lo sabemos. Hace dos meses he sabido que un suelto en una revista de 1904 informa de que Elisa desapareció al caer al mar desde un barco en Veracruz.
¿Qué hacía Elisa en Veracruz?
Quizá se rompió la pareja, Elisa se embarcó... y a la altura de Veracruz se tiró al mar.
¿Y qué fue de Marcela? ¿Y de su hija?
Otro misterio. De la hija no sabemos ni el nombre. He buscado su pista en Argentina, sin éxito... Quizá la niña creció, vivió y murió anciana sin que su madre le contase jamás su historia con Elisa...
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martes, 10 de agosto de 2010
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La Contra | página nº 48
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La Contra
Sin hombre
Marcela Gracia Ibeas y Elisa Sánchez Loriga (rebautizada como Mario) se casaron en la parroquia de San Pedro de A Coruña el 8 de junio de 1901. Desvelado su engaño, Marcela y Elisa fueron portada de periódicos, pero desaparecieron después de la memoria de España. Estudiando expedientes disciplinarios de profesores de principios de siglo XX, el profesor De Gabriel redescubrió este caso: fascinado, lo ha convertido en el relato ensayístico Elisa y Marcela. Más allá de los hombres (Libros del Silencio). "Jamás hubiese sido capaz de imaginar una novela semejante", dijo la escritora Emilia Pardo Bazán en su tiempo. Con este relato prepara ahora Isabel Coixet una película.
martes, 10 de agosto de 2010
viernes, 6 de agosto de 2010
Juguetes Sexuales
¿Cómo y cuando se despierta en el ser humano, del sexo que sea, la necesidad de descubrirse íntimamente? ¿Cuándo descubre uno la curiosidad o la necesidad de provocarse placer sexual a uno mismo? Como en casi todo, cada persona es un mundo e inicia esa exploración de forma individual. Unos lo hacen de forma gradual, desde la infancia hasta la adolescencia, otros se inician en la madurez y otros quizá no lleguen a descubrirlo nunca.
El deseo sexual es tan inherente al ser humano como el apetito o el sueño, aunque para algunos ascetas resulta más fácil de reprimir que cualquiera de los dos anteriores. El común de los mortales suele rendirse ante él en algún momento de su vida, con o sin pareja. Muchas veces se habla de la prostitución como ‘la profesión más antigua del mundo’, puesto que desde los albores de la humanidad ha habido quien a cambio de una u otra cosa ha ofrecido su cuerpo. Pero… ¿en qué momento descubrió el ser humano que determinados roces, olores o situaciones eran capaces de provocarle tamaño placer sin la necesidad de un acompañante?
Teniendo en cuenta todos los tabúes que han acompañado desde hace siglos a la masturbación, nadie puede constatar en qué momento a un homínido se le ocurrió la feliz idea de tocarse, y menos si esa suerte de ser humano primitivo era del género femenino. Sin embargo, estos días me ha sorprendido una imagen que ha hecho que decida dejar un poco al margen –al menos por un día - los comentarios del círculo de sabias que hablan, practican y aconsejan a nivel amateur sobre sexo.
El sexo de nuestros primeros padres
Se trata de una talla prehistórica con forma fálica hallada en unas cuevas cerca del canal de Gota en Suecia. Los arqueólogos responsables del hallazgo aseguran que se trata del juguete sexual más antiguo del mundo. Su procedencia temporal asusta: sus descubridores afirman de podría tener entre 6.000 y 8.000 años de antigüedad.
Algunos abogan por el hecho de que se trate de una representación simbólica del aparato genital masculino, algo que según los expertos es una rareza, ya que se han encontrado infinidad de representaciones de cuerpos femeninos con los atributos sexuales de proporciones exageradas. Sin embargo, estos descubridores están convencidos de su utilidad, y eso que se trata de un objeto de piedra.
Sin embargo se equivocan al afirmar que es el más antiguo. Según los datos, el primer dildo de la historia hallado hasta el momento data de hace aproximadamente 28.000 años, justo la época del Paleolítico Superior en la que, a tenor de lo asegurado por los expertos, es cuando se puede constatar un cambio en la mentalidad de los homínidos en lo que a sexualidad se refiere. Esto es, según los historiadores, en esa época el sexo dejó de producirse por el mero afán reproductivo y tomó derroteros más lúdicos y placenteros.
Los olisbos griegos, todo un descubrimiento
Como siempre, los griegos tomaron la delantera en esto de hacer del sexo algo libre y sin estigmas -al menos para el hombre, dado el hecho de que para ellos la mujer era un mero ente reproductor- y comenzaron a hacer negocio con los juguetes sexuales. Según recogen documentos de los siglos IV y V a. de C., en la Antigua Grecia se distribuían los llamados olisbos, una suerte de dildos de distintos materiales que iban desde la piedra hasta el cuero. De ahí a Roma y después al Cristianismo, que en sus etapas más cerradas acompañó al oscurantismo sobre los temas de carácter sexual.
En la actualidad hay tabúes de los que cuesta deshacerse, en especial el de la masturbación y el del hecho de poseer un juguete sexual. Eso sí, una vez superado el primer sofoco cuando a uno le pillan en pleno acto de disfrute individual hay hasta quien le busca un apodo a su mudo acompañante. Incluso hay quien pasada del dildo, una vez hecho el rodaje, a otros juguetes sexuales de lo más avanzado y a los vibradores –sí, son dos cosas distintas y se diferencian precisamente en eso: en la movilidad o no del juguete en cuestión y en que los dildos tienen forma fálica por definición y los vibradores no han de tenerla forzosamente-.
Aunque hay quien prefiere hacer las cosas a la antigua usanza: por sus propios medios o con la ayuda de un dildo. Al fin y al cabo, hasta nuestros tataratataratatara (elévenlo a la enésima potencia) abuelos, lo hacían en los tiempos más remotos. Todo sea por alegrarse un poco la existencia, que ya bastantes dolores de cabeza da pensar en la crisis o, extrapolado al Paleolítico, la forma de cazar esos bisontes que siempre se nos escapan.
El deseo sexual es tan inherente al ser humano como el apetito o el sueño, aunque para algunos ascetas resulta más fácil de reprimir que cualquiera de los dos anteriores. El común de los mortales suele rendirse ante él en algún momento de su vida, con o sin pareja. Muchas veces se habla de la prostitución como ‘la profesión más antigua del mundo’, puesto que desde los albores de la humanidad ha habido quien a cambio de una u otra cosa ha ofrecido su cuerpo. Pero… ¿en qué momento descubrió el ser humano que determinados roces, olores o situaciones eran capaces de provocarle tamaño placer sin la necesidad de un acompañante?
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El sexo de nuestros primeros padres
Se trata de una talla prehistórica con forma fálica hallada en unas cuevas cerca del canal de Gota en Suecia. Los arqueólogos responsables del hallazgo aseguran que se trata del juguete sexual más antiguo del mundo. Su procedencia temporal asusta: sus descubridores afirman de podría tener entre 6.000 y 8.000 años de antigüedad.
Algunos abogan por el hecho de que se trate de una representación simbólica del aparato genital masculino, algo que según los expertos es una rareza, ya que se han encontrado infinidad de representaciones de cuerpos femeninos con los atributos sexuales de proporciones exageradas. Sin embargo, estos descubridores están convencidos de su utilidad, y eso que se trata de un objeto de piedra.
Sin embargo se equivocan al afirmar que es el más antiguo. Según los datos, el primer dildo de la historia hallado hasta el momento data de hace aproximadamente 28.000 años, justo la época del Paleolítico Superior en la que, a tenor de lo asegurado por los expertos, es cuando se puede constatar un cambio en la mentalidad de los homínidos en lo que a sexualidad se refiere. Esto es, según los historiadores, en esa época el sexo dejó de producirse por el mero afán reproductivo y tomó derroteros más lúdicos y placenteros.
Los olisbos griegos, todo un descubrimiento
Como siempre, los griegos tomaron la delantera en esto de hacer del sexo algo libre y sin estigmas -al menos para el hombre, dado el hecho de que para ellos la mujer era un mero ente reproductor- y comenzaron a hacer negocio con los juguetes sexuales. Según recogen documentos de los siglos IV y V a. de C., en la Antigua Grecia se distribuían los llamados olisbos, una suerte de dildos de distintos materiales que iban desde la piedra hasta el cuero. De ahí a Roma y después al Cristianismo, que en sus etapas más cerradas acompañó al oscurantismo sobre los temas de carácter sexual.
En la actualidad hay tabúes de los que cuesta deshacerse, en especial el de la masturbación y el del hecho de poseer un juguete sexual. Eso sí, una vez superado el primer sofoco cuando a uno le pillan en pleno acto de disfrute individual hay hasta quien le busca un apodo a su mudo acompañante. Incluso hay quien pasada del dildo, una vez hecho el rodaje, a otros juguetes sexuales de lo más avanzado y a los vibradores –sí, son dos cosas distintas y se diferencian precisamente en eso: en la movilidad o no del juguete en cuestión y en que los dildos tienen forma fálica por definición y los vibradores no han de tenerla forzosamente-.
Aunque hay quien prefiere hacer las cosas a la antigua usanza: por sus propios medios o con la ayuda de un dildo. Al fin y al cabo, hasta nuestros tataratataratatara (elévenlo a la enésima potencia) abuelos, lo hacían en los tiempos más remotos. Todo sea por alegrarse un poco la existencia, que ya bastantes dolores de cabeza da pensar en la crisis o, extrapolado al Paleolítico, la forma de cazar esos bisontes que siempre se nos escapan.
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