martes, 21 de junio de 2011

Legalizar la Prostitución: No a las Prohibiciones repletas de Mentira e Hipocresia

Como dijo Aristóteles:Por dos casas el mundo trabaja,una por haber mantenencia y otra juntamiento con hembra palcentera, y añadió el Arcipreste de Hita: si lo dijo un sabio por algo será.No seais hipócritas.

domingo, 19 de junio de 2011

libertad sexual SPAIN

El Derecho a la Libertad Sexual

SexualidadDe Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a navegación, búsqueda
La sexualidad es el conjunto de condiciones anatómicas, fisiológicas y psicológico-afectivas que caracterizan cada sexo. También es el conjunto de fenómenos emocionales, de conducta y de prácticas asociados a la búsqueda del placer sexual, que marcaran de manera decisiva al ser humano en todas y cada una de las fases determinantes de su desarrollo en la vida.

Durante siglos se consideró que la sexualidad en los animales y en los hombres era básicamente de tipo instintivo. En esta creencia se basaron las teorías para fijar las formas no naturales de la sexualidad,[cita requerida] entre las que se incluían todas aquellas prácticas no dirigidas a la procreación.[cita requerida]

Sin embargo, hoy se sabe que también algunos mamíferos muy desarrollados, como los delfines o algunos pingüinos, presentan un comportamiento sexual diferenciado, que incluye, además de homosexualidad (observada en más de 1500 especies de animales),[1] variantes de la masturbación y de la violación. La psicología moderna deduce, por tanto, que la sexualidad puede o debe ser aprendida.[cita requerida]

Contenido [ocultar]
1 Sexualidad humana
2 Referencias
3 Bibliografía
3.1 Notas
4 Véase también
5 Enlaces externos


[editar] Sexualidad humanaArtículo principal: Sexualidad humana
La sexualidad humana de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) se define como:

"Un aspecto central del ser humano, presente a lo largo de su vida. Abarca al sexo, las identidades y los papeles de género, el erotismo, el placer, la intimidad, la reproducción y la orientación sexual. Se vive y se expresa a través de pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, conductas, prácticas, papeles y relaciones interpersonales. La sexualidad puede incluir todas estas dimensiones, no obstante, no todas ellas se vivencian o se expresan siempre. La sexualidad está influida por la interacción de factores biológicos, psicológicos, sociales, económicos, políticos, culturales, éticos, legales, históricos, religiosos y espirituales."[2]
Se propone que la sexualidad es un sistema de la vida humana que se compone de cuatro características, que significan sistemas dentro de un sistema. Éstas características interactúan entre sí y con otros sistemas en todos los niveles del conocimiento, en particular en los niveles biológico, psicológico y social.

Las cuatro características son: el erotismo, la vinculación afectiva, la reproductividad y el sexo genético (genotipo) y físico (fenotipo). El erotismo es la capacidad de sentir placer a través de la respuesta sexual, es decir a través del deseo sexual, la excitación sexual y el orgasmo.

La vinculación afectiva es la capacidad de desarrollar y establecer relaciones interpersonales significativas.

La reproductividad es más que la capacidad de tener hijos y criarlos, incluye efectivamente los sentimientos de maternidad y paternidad, las actitudes de paternaje y maternaje, además de las actitudes favorecedoras del desarrollo y educación de otros seres.

La característica del sexo desarrollado, comprende el grado en que se vivencia la pertenencia a una de las categorías dimórficas (femenino o masculino). Es de suma importancia en la construcción de la identidad, parte de la estructura sexual, basado en el sexo, incluye todas las construcciones mentales y conductuales de ser hombre o mujer. Hay que tener en cuenta que es muy importante que sepamos cuales son nuestras actitudes más personales e íntimas hacia la sexualidad.

Uno de los productos de la interacción de estos holones es la orientación sexual. En efecto, cuando interactúan el erotismo (la capacidad de sentir deseo, excitación, orgasmo y placer), la vinculación afectiva (la capacidad de sentir, amar o enamorarse) y el género (lo que nos hace hombres o mujeres, masculinos o femeninos) obtenemos alguna de las orientaciones sexuales a saber: la bisexualidad, la heterosexualidad y la homosexualidad.

La definición de trabajo propuesta por la OMS(2006) orienta también la necesidad de atender y educar la sexualidad humana. Para esto es de suma importancia, reconocer los derechos sexuales (WAS, OPS,2000):

El derecho a la libertad sexual.
El derecho a la autonomía, integridad y seguridad sexuales del cuerpo.
El derecho a la privacidad sexual.
El derecho a la equidad sexual.
El derecho al placer sexual.
El derecho a la expresión sexual emocional.
El derecho a la libre asociación sexual.
El derecho a la toma de decisiones reproductivas, libres y responsables.
El derecho a información basada en el conocimiento científico.
El derecho a la educación sexual integral.
El derecho al atención de la salud sexual.

Anthony Weiner: El que este Libre de Pecado que tire la Primera Piedra

La historia del congresista demócrata Anthony Weiner ha abierto un debate en EE.UU. sobre el 'sexting', la cada vez más común costumbre de enviar imágenes subidas de tono, y la posibilidad de que sea la punta del iceberg de un trastorno sexual.

La dimisión de Weiner el jueves, tras dos semanas de polémica por la aparición de fotos y mensajes sexuales que envió a través de la red social Twitter, estuvo precedida de un redoble de tambor: el anuncio de que se sometería a un tratamiento para acabar con ese comportamiento.

La búsqueda de ayuda profesional parece normal en el caso de una figura pública a la que ese tipo de conducta le ha costado su carrera, pero para muchos, se trata de una medida desproporcionada para una tendencia aparentemente inofensiva y bastante generalizada.

Al menos el 6 % de los estadounidenses mayores de 18 años han enviado alguna vez imágenes sexualmente sugerentes por mensajes de texto, con un desnudo parcial o completo, y el 15 % las han recibido, según un reciente informe del centro de investigación Pew.

La conducta de Weiner puede no haberle conducido a cometer una infidelidad física, pero sí denota una carácter compulsivo comparable al que muestran los alcohólicos y los adictos a las drogas o al juego, según el fundador del Instituto de Rehabilitación Sexual de Los Ángeles (California), Robert Weiss.

"Como para quien siente el deseo de beber o de jugarse unas monedas, la adicción al sexo no se trata en realidad del acto físico. Quienes la padecen pasan mucho más tiempo pensando en el proceso de persecución que en el propio acto", dijo a Efe.

Weiss, que ha escrito varios libros sobre "cibersexo" y ha tratado a cientos de adictos a esa conducta, calcula que entre el 5 % y el 10 % de los hombres y el 2 % de las mujeres de Estados Unidos practican el 'sexting' con cierta regularidad.

Aunque la investigación en este terreno es "escasa", el experto cree que esa tendencia no tiene por qué ser síntoma de una adicción sexual, siempre que sea una "demostración natural y esporádica de la sexualidad", al igual que "quien se emborracha de vez en cuando no tiene por qué ser un alcohólico".

En muchos casos, en realidad, se trata más bien de "una decisión poco inteligente, o poco reflexionada", como la que tomó Weiner al lanzar sus fotos en la red, donde la información se extiende como la pólvora.

En Estados Unidos ya existen negocios especializados en borrar el rastro de desprestigio que puede dejar ese tipo de conducta impulsiva, como MyReputation.com, que por 130 dólares al año se ofrece a eliminar de la red los deslices de los más despistados.

Pero cuando, como en el caso de Weiner, la adicción lleva a poner en riesgo repetidamente la reputación y la vida personal, se convierte en indicio de un problema emocional que necesita tratamiento, asegura Weiss.

El proceso consiste, en primer lugar, en "analizar la conducta sexual de la persona y comprobar que no tenga otro tipo de problema mental", aunque, en un 90 % de los casos, el comportamiento nace de "la tendencia a ignorar problemas emocionales" o a "una infancia en la que se evitaba el contacto físico".

"Weiner no ha sabido explicar por qué actuó como lo hizo porque lo más probable es que ni siquiera él lo entienda", aseguró Weiss.

El siguiente paso, tras la terapia psicológica, es "proporcionar las herramientas necesarias para evitar recaer en lo mismo", aprender a calmarse y a buscar comportamientos que satisfagan la tentación, dado que el deseo de reincidir "le acompañará el resto de su vida".

Ante ese panorama, Weiner parece decidido a redimirse de la conducta que le ha costado su asiento en el Congreso, pero no faltan quienes le piden que haga de su capa un sayo y aproveche que está en boca de todos para hacer de ello una nueva carrera.

Como ya hizo el actor David Duchovny al protagonizar una serie sobre un adicto al sexo meses después de reconocer su propio problema, el congresista tiene la oportunidad de olvidarse de la terapia y aceptar, en cambio, el puesto de trabajo que le ha ofrecido el magnate de la industria pornográfica Larry Flynt.