lunes, 30 de enero de 2012

La Infidelidad empieza cuando empezamos a no ser lo que queriamos mostrar para seducir

¿SE PUEDE PERDONAR LA INFIDELIDAD?

Después de descubrir una infidelidad en una relación amorosa, queda la incertidumbre, y se pregunta si ¿Se puede perdonar la infidelidad? No se sabe que camino coger, el corazón se contrae y se dilata sintiendo que en cualquier momento hará erupción sin poder evitarlo.

Se hace un nudo en la garganta, que impide pronunciar palabra, las lágrimas opacan la luz ante tus ojos, para caer en la oscuridad de lo inaceptable.. La Infidelidad, de la persona amada.

La negación ante la infidelidad del ser amado, es el primer paso para no salir del sufrimiento, porque no se puede aceptar que la persona a quién se ha amado por tanto tiempo, haya sido infiel.

Pero llega el momento en que hay que acallar al corazón, desatar el nudo de la garganta, limpiar las lágrimas y observar la luz oculta en la oscuridad.

La vida continua, ella no detiene el paso, aunque se sienta que se murieron las ilusiones, los sueños y hasta el amor, es necesario seguir adelante, y saber con certeza si ¿Se puede perdonar la infidelidad?

¿Pero que sucede cuando esa persona está arrepentida y pide perdón? Pero tu no sabes si se puede perdonar la infidelidad, porque tu corazón está herido a muerte, sientes que un puñal lo ha atravesado y que es casi imposible sanar sus heridas, pero el también grita mil "Te amo" que confunden, que no permiten encontrar salidas ante un laberinto de emociones.

¿Se puede perdonar la infidelidad?
Entonces, es necesario comprender que perdonar no es absolver, tampoco es "borrón y cuenta nueva" pretendiendo que sea el olvido el encargado de subsanar heridas, y quedar listo para un nuevo ataque, que te vuelva a llevar a la misma profundidad del abismo.

Ese mismo abismo donde se decidió estar por voluntad propia, porque aunque se diga lo contrario, no hay nadie mas responsable que nosotros mismos de todo de lo que nos sucede.

Es por ello que se tiene que razonar sobre lo que realmente sucedió, para de esta manera encontrar que es lo que ha traido como consecuencia "ese dolor" que se siente, y que se dice que ha sido causado por "el otro".

Pero que definitivamente es secuencia o consecuencia de una fisura en tu conocimiento, que se ha dilatado hasta llegar a formar la grieta en la que ahora te sientes atrapado.

Se ha considerado al amor como una emoción, que va desde el placer hasta el sufrimiento, pensando que entre mas se sufra mas amor existe, por ello a veces se piensa que se puede perdonar la infidelidad para desquitarse, pero entonces con esto se afirma que el amor es "sadomasoquista", pero analizando esto, veamos:

¿A que persona le gusta sufrir? ¿Quién por su gusto se causa un dolor? Entonces, sí a ti no te gusta sufrir ¿Qué haces haciéndolo? ¿Por qué has decidido darte latigazos para con ello demostrar el amor hacia otra persona?

Es absolutamente imposible que puedas amar si no te amas a ti, entonces es momento de empezar a Amarte, y amarte no es sufrir, el sufrimiento es la absoluta renuncia voluntaria a la Felicidad, y si es así, nadie mas decide por tí, sino tu mismo, si sufres es por tu elección, nadie puede inducirte o llevarte a eso, si tu no lo permites.

Considerando lo anterior, si decides reanudar esa relación con esa persona, si piensas que se puede perdonar la infidelidad, pero no puedes dejar de pensar en "lo que hizo", no puedes dejar de sufrir por eso, "que te hizo", no puedes dejar de llorar, cuando recuerdas lo que sucedió, no puedes dejar de sentir ese puñal atravesar tu corazón.

Entonces "Ni lo pienses" no hay nada que hacer, porque definitivamente tu vida se convertirá en el mismo infierno, pues tus pensamientos, permanecerán en un círculo vicioso de sufrimiento, y de esa manera no podrás ser Feliz y si no puedes serlo tu, menos podrás dar siquiera un hálito de tranquilidad a quien vive a tu lado.

Si se puede perdonar la infidelidad o no, es una decisión personal, que solo puede ser tomada por la persona a quién le ha afectado directamente la infidelidad, pero que debe ser basada en el Amor propio

miércoles, 25 de enero de 2012

Los autores de «En principio era el sexo» Christopher Ryan y Cacilda Jethá

Los autores de «En principio era el sexo» Christopher Ryan y Cacilda Jethá

El sexo es seguro para el corazón
Seguro que más de una vez te has preguntado por qué, incluso estando felizmente emparejado/a, a veces no puedes evitar mirar con ojos libidinosos a otras personas. La respuesta para Christopher Ryan y Cacilda Jethá, autores de «En principio era el sexo», es muy sencilla: está en tus genes.

En nuestro estado de naturaleza, según la tesis de estos dos investigadores, los seres humanos vivíamos en grupos igualitaristas de nómadas donde se compartía todo, desde la comida y el cuidado de los niños, hasta las parejas sexuales. Pero llegó la agricultura, que trajo consigo la propiedad privada y la monogamia, y se acabó el «paraíso».

Hablamos con Christopher Ryan, doctor en Psicología afincado en Barcelona junto a la psiquiatra Cacilda Jethá, sobre este polémico libro que se ha convertido en «bestseller» del New York Times.

-Por lo que cuenta en el libro, ni Pedro Picapiedra estaba casado con Vilma ni podía tener la certeza de que Pebbles fuera su hija biológica…

-(Risas) Efectivamente. Y tampoco le importaba.

-Habla de una sociedad prehistórica en la que imperaba la paz porque no había ni escasez de alimentos ni de sexo, pero no todo puede ser tan perfecto, algún conflicto habría.

-Había conflictos, pero nunca se dejaba que llegasen a suponer una amenaza para el grupo porque nadie sobrevivía fuera de él.

-Renunciamos a ese «paraíso» por la propiedad privada. ¿Por qué?

-Esa es la pregunta que todos nos hacemos. La agricultura llegó cuando, tras un periodo de muchas lluvias que trajeron abundancia de comida y aumento de la población, llego otro de escasez de alimentos. Aprendieron a llevar el agua de los ríos hasta los campos y ahí empezó todo. Entraron en una rueda de la que no pudieron salir. Tampoco es que lo otro fuera un paraíso, sino que el entorno donde se comparte facilita mucho la supervivencia.

-Darwin, sin embargo, creía que desde el principio de los tiempos fuimos monógamos y que nuestras madres se movían por un interés económico cuando elegían pareja…

-En aquel momento hizo lo que pudo con los datos que tenía, pero siempre estuvo abierto a cambiar sus teorías. Si Darwin estuviera vivo hubiera escrito este libro o uno mucho mejor. No sabía lo que sabemos ahora de los primates y el significado de determinadas características biológicas.

-Tenía un concepto de la sexualidad muy limitado, ¿era un ingenuo o un reprimido?

-Las dos cosas. Sufrió mucho estrés emocional y tenía conflictos muy profundos. De cada tres días, dos se los pasaba enfermo en la cama.

-¿Somos entonces los hombres y mujeres infieles por naturaleza?


Cubierta del libro
-Sí, pero también tenemos la capacidad de controlarnos. La monogamia es como ser vegetariano. ¡Y nuestro libro no es una crítica a la monogamia!. Tú puedes decidir ser vegetariano y puede ser una decisión sana, inteligente y ética. Pero ser vegetariano no cambia el hecho de que por naturaleza eres omnívoro. En nuestra especie somos omnívoros tanto en la dieta como en el sexo. Si tú decides comer solo verduras no quiere decir que no te vaya a afectar el olor del bacon. Si entiendes que aunque seas vegetariano el olor de la barbacoa te va a hacer salivar, tendrás más posibilidades de controlar tu comportamiento.

-Dice en su libro que somos la especie que más horas dedica a pensar en el sexo

-Somos una de las pocas especies en las que la hembra está dispuesta a tener relaciones aunque no ovule. Eso es muy raro en el mundo animal. Tan solo pasa con los delfines, los bonobos y los humanos. Para estas especies, el sexo tiene que ver más con la socialización que con la reproducción. En nuestro caso por cada niño que engendramos hemos llevado a cabo mil actos sexuales.

-Se ríen de una canción que dice que un hombre estaría dispuesto a dormir bajo la lluvia por amor. Pero quizás por sexo si lo haría...

-Los hombres hacen cualquier tontería por el sexo cuando es escaso. Cuando hay más sexo, hay menos locura, violencia y peleas. Los bonobos están siempre practicando sexo unos con otros y nunca se han observado casos de violación, guerra o infanticidio. Y si un macho intenta atacar a una hembra, el resto de las chicas se abalanzan sobre él para enseñarle que así no se hacen las cosas.

-En el sexo, ¿los hombres son «glotones» y las mujeres «gourmet»?

-Ese enfrentamiento cantidad-calidad tiene que ver con la biología. La mujer cuando tiene sexo tiene que plantearse que puede quedarse embarazada, tener un hijo, resulta algo importante. Sin embargo, para el hombre es un placer rápido. Aunque cuando están ovulando es mucho más probable que las chicas estén dispuestas a un encuentro rápido.

«Los hombres son infieles cuando pueden y las mujeres cuando quieren»
-Tengo una duda, ¿cuál es el origen de esa fascinación que tienen los hombres con los pechos femeninos?
-Antes de ponernos erguidos, los hombres se fijaban en los genitales de la mujer para saber si estaba ovulando. Cuando pasamos a andar erectos, esa señal de fertilidad para excitar y atraer a los hombres se trasladó al pecho, que se hizo más grande

-Y la obsesión por el tamaño del pene, ¿de dónde viene?

-Es una confusión que tenemos. Como los hombres tenemos esa obsesión por el tamaño del pecho femenino, pensamos que las mujeres también nos ven en términos de cantidad.

-Dice que los hombres son infieles porque necesitan la novedad sexual, pero ¿y las mujeres?

-Las motivaciones de la mujer son otras. No se mueve por la novedad sino por la calidad. Daría para cien páginas más del libro. Los hombres tienen amantes cuando pueden y las mujeres cuando quieren porque pueden elegir.

-¿Cree que algún día volveremos al origen?

-Estamos en un punto de la historia en que las cosas cambian rápidamente. Volveremos al origen porque es la única manera de sobrevivir. El único futuro que vale la pena es el que integra cosas de la prehistoria: igualdad, libertad, una relación más sana con la naturaleza, ayudar a cuidar a los hijos entre amigos… La cultura económica quiere que vivamos aislados porque así gastamos más dinero, pero estamos en un punto en el que no hay más dinero.

-Si no es indiscreción, ¿Cacilda y usted han encontrado la manera de convivir con su naturaleza?

-No hablamos de los detalles de nuestra relación porque no queremos ser ejemplo ni modelo de nadie. Las relaciones van cambiando y cada pareja tiene que encontrar su manera de ser feliz. Solo le diré una cosa: Nuestra relación está formada por nuestros estudios.

viernes, 20 de enero de 2012

PROSTITUTA PARA MINUSVÁLIDOS. tabú: Prostitución parte 5/6

Las Mujeres Grandes Desconocidas

Han estado en segundo plano
Obligadas a ser recatadas
A no ser responsables de ser ellas mismas
Carmen Guaita desconocidas
Una obra estupendas

martes, 10 de enero de 2012

La Sexualidad es Personal

La actualidad del «sexo del cerebro»
Posted on 6, febrero, 2007 | 23 comentarios
En los últimos años se está discutiendo insistentemente si el cerebro del hombre y el de la mujer difieren por lo que respecta a su estructura y función. Lo más llamativo es una especie de «igualitarismo» que sostiene que ambos sexos poseen el mismo cerebro, por lo que las diferencias que podemos observar se deben a los llamados «factores psico-sociales», o sea, la educación, la familia y el entorno que son los que moldean ese cerebro y lo hacen «femenino» o «masculino», ignorando así por completo la influencia que conocidamente tienen las hormonas sexuales sobre el proceso de desarrollo de los dos cerebros.

También se olvida que existen diferencias fundamentales en los genes que hacen que los organismos masculino y femenino sean diferentes en muchas características sexuales. No se tiene tampoco en cuenta que las especies que nos han precedido, sobre todo los primates no humanos, ya muestran diferencias fundamentales por lo que respecta a la división de trabajo que es consecuencia de otras diferencias anatómicas y fisiológicas, incluidas las cerebrales. Estos animales no tienen escuelas ni influencias familiares que puedan explicar esas diferencias prescindiendo de los genes y de las hormonas. ¿Por qué se olvida, por ejemplo, que en las aves cantoras es el macho el que canta y que las hormonas no sólo son responsables del canto, sino de la organización para ello de sus cerebros? Hay especies de aves en las que una buena dosis de hormona masculina hace que la hembra también pueda cantar. Sería muy largo exponer aquí todos los argumentos que indican una diferencia entre los cerebros masculino y femenino que es independiente de los factores psico-sociales, sin negar que éstos puedan también tener una influencia importante en esa diferenciación.Por ello resulta necesario conocer más a fondo lo que la neurociencia puede hoy aportar para aclarar los condicionamientos que hoy se conocen que tienen una influencia en la formación de dos cerebros que, siendo distintos, no implica que sea uno mejor que el otro, sino que, simplemente, son diferentes y complementarios.

Respetar a cada Persona

Vivian Sleiman es una joven venezolana de origen libanés, que ha convertido en bestseller el relato de su vida. Una historia que tiene como título un reto que, a primera vista, parecía llamado al fracaso: Virgen a los treinta. Y, sin embargo, sus libros son preferidos por las adolescentes de su país mucho más que al mismísimo Harry Potter. ¿Cuál es el secreto de su éxito?

Ante todo, conviene subrayar que Vivian no es fea. Alta y espigada (mide 1,79 metros), de piel blanca y cabello negro, se presentó al concurso de Miss Venezuela en el 2001, teniendo como talla los famosos 90-60-90. Era favorita... pero no ganó. ¿La razón? Se retiró cuando uno de los sujetos del jurado quiso llevársela a la cama como condición para alzarse con la corona.

En un artículo aparecido en el diario español ABC -en donde también aparece la dramática historia de su familia- Vivian reveló que tardó sólo cuatro meses en escribir su libro: «Escribirlo fue para mí una catarsis». Y es que su sencillo relato lo presenta desde el palco de quien quiere «preservar la virginidad hasta encontrar el amor verdadero».

Y no es que Vivian no sienta nada. Para los suspicaces, aclara: «Si no me he entregado a ningún hombre, no es porque sea frígida, ni tampoco porque no sea capaz de sentir; no, soy una mujer apasionada, con la hormonas siempre a flor de piel, que siente con mucha intensidad (a veces creo que el doble) las cosas normales del día a día».

Sólo que tomó la decisión de permanecer virgen, no por obligación, sino por convicción, hasta que llegue el momento: «Nunca me planteé llegar así a los treinta, pero son vicisitudes que suceden en la vida. Yo me he preguntado mucho si, en pleno siglo XXI, el mundo está equivocado o yo estoy equivocada. Como mujer me he sentido frustrada en muchas ocasiones. Hoy día me siento fortalecida, me siento bien, no me siento ni mejor ni peor que otras, simplemente soy yo, Vivian Sleiman».

Su testimonio es un oasis en medio de una Venezuela líder en embarazos prematuros, un país donde es frecuente que las niñas de doce y catorce años hayan perdido la virginidad, o donde las muchachas venden en internet su primera vez por miles de dólares.

De hecho, Vivian está dispuesta a dar charlas en los colegios y escuelas para sensibilizar y educar a las adolescentes sobre su experiencia virginal.

Lo que de Verdad nos Mueve

Correr, llamar a mamá, traer basura - estos son los objetivos pequeños. Los grandes: casarse comprar, casa, niños. Ya sea en el trabajo o en la vida privada, el hombre ama a imponer derechos para desarrollar planes maestros y para crear escenarios futuros. Él no quiere saber nada al azar, pero sólo los resultados de la dirección con frecuencia. Para la última guía a la acción muchos de nosotros damos el principio hedonista, "Evite el dolor, buscar lo que es agradable!" ¿O son en secreto en el rendimiento, poder y reconocimiento?
Al comienzo de toda la psicología de la motivación es la simple pregunta: "¿Por qué alguien lo que está haciendo?"

Why Do Men Buy Sex?

Why Do Men Buy Sex?
This is an interesting article from this month's Scientific American Mind. So why DO men buy sex? I have no idea, and I'm not sure I have any better understanding after reading the article, but it's an interesting read nonetheless. I really don't to judge any man who does this, it's just outside my experience and understanding.

If you are a man who has purchased sex, I would love to hear from you in the comments -- post comments anonymously, please.
Why Do Men Buy Sex?
Some researchers say johns seek intimacy on demand; others believe these men typically want to use and dominate women
By Nikolas Westerhoff


Exclusive to iStockphoto

Key Concepts
In the U.S., police officers detained about 78,000 people in 2007 for prostitution-related crimes, according to the Federal Bureau of Investigation. Only about 10 percent of these arrests are of the sex patrons, who almost exclusively are men.
A considerable proportion of men worldwide buy sex from female prostitutes, with most estimates of lifetime prevalence ranging from 7 to 39 percent, depending on the country and study. Many experts argue that it is a male appetite—and not the choices of prostitutes—that fundamentally drives the sex trade.
Men’s motives for buying sex are hotly contested among researchers. Some believe the practice serves as a salve for common psychological afflictions, such as an unfulfilled craving for sex or romance. Others, meanwhile, paint a dimmer portrait of johns, believing they are driven by chauvinistic motives, such as a desire to dominate and control women.
Arthur is an alleged john, a man who patronizes prostitutes. After his arrest on September 5, 2008, a photograph of this 41-year-old appeared on the Web site of the Chicago Police Department. Arthur (not his real name) was far from the only person so branded on this Internet portal. Samuel, 59, and José, 34, (whose names were also changed to protect their privacy) were on this online pillory for a month after their September 5 arrests.

The apprehensions of Arthur, Samuel, José and many others represent the huge demand among males for prostitutes. In the U.S., police officers detained about 78,000 people in 2007 for prostitution-related crimes, according to the Federal Bureau of Investigation. Experts believe that about 10 percent of these arrests are of the sex patrons, almost all of whom are men.

Overall, an estimated 16 percent of men pay for sex in the U.S., according to a 2005 report by social work professor Sven-Axel Månsson of Malmö University in Sweden. And a study published in 2000 of 998 street prostitutes and 83 call girls in Los Angeles led by sociologist Janet Lever of California State University, Los Angeles, suggests that 28 percent of men who patronize prostitutes and nearly half of those who employ call girls buy sex regularly, with the rest being occasional customers.

The proportion of patrons seems to vary considerably by country and by study. Månsson reported that 14 percent of Dutch men have bought sex as compared with nearly 40 percent of men in Spain. (Prostitution is legal in both countries.)

And according to HYDRA, a Berlin-based organization that provides legal advice and other aid to prostitutes, up to three quarters of men in Germany, which also has legalized prostitution, have paid for sexual services. Meanwhile other estimates for Germany put the proportion far lower, at about one fifth. In Thailand, where prostitution is illegal but socially accepted, one study suggested that a whopping 95 percent of men have slept with a prostitute.

Whatever the numbers, the behavior is prevalent enough that psychologists cannot easily write it off as pathological. Rather men’s motives for buying sex are hotly contested among researchers. Some believe the practice serves as a salve for common psychological afflictions, such as an unfulfilled appetite for sex, love or romance. Others paint a dimmer ­portrait of johns, believing they are typically driven by chauvinistic motives, such as a desire to dominate and control ­women. A similar debate rages among experts about the morality of prostitution itself.

Basic Instinct
Of course, the simplest explanation for men buying sex is that they like it. After all, people are generally willing to pay for activities they enjoy as much as they do sex. On the other hand, a man can usually get sex for free in the context of an ordinary intimate relationship. So why pay good money for it, especially given the social and health risks of having sex with a prostitute? Are all johns so unappealing that they cannot get sex any other way?

Most researchers do not think so. Johns come from all socioeconomic classes, according to culture researcher Sabine Grenz of Humboldt University of Berlin. They may be stockbrokers, truck drivers, teachers, priests or law-enforcement officials. Many are married with children. “There are no social characteristics that basically distinguish johns from other men,” says Grenz, who published her interviews with a large number of johns in a 2005 book.

Nor are these men defined by obvious personality problems. In a survey published in 1994 psychologist Dieter Kleiber of the Free University of Berlin had some 600 johns fill out the Freiburg Personality Inventory and found no particular abnormalities. The only correlations he found applied to risk taking and unprotected sex. For example, the men who demanded sex without condoms tended to score higher on aggression, and married and well-to-do customers practiced unprotected sex more frequently than others did. “The more secure and orderly a man’s life is, the more he believes in his own invulnerability,” Kleiber concludes.

sábado, 7 de enero de 2012

La Ciencia dice lo que quieres escuchar

La ciencia dice que sí puedes nacer gay
Por: Pere Estupinya | 05 de enero de 2012
(En respuesta al artículo "La ciencia dice que la gente no nace gay", publicado en El País el 30/12/11)
La ciencia no dice lo que quieres escuchar. La ciencia plantea hipótesis, hace estudios para ponerlas a prueba, e intenta sacar conclusiones objetivas.
Claro que entre investigadores existen ideas preconcebidas y pueden manipular datos o diseños experimentales para defender una visión u otra. Seríamos ilusos si no lo reconociéramos. Pero entonces cuando envían su artículo a una revista de alto impacto y el editor lo distribuye entre expertos para que lo valoren de forma anónima, responderán que el estudio no es riguroso y no lo publicarán. Y aunque logre pasar este primer filtro, si con el tiempo otros grupos de investigación no logran reproducir tus resultados, tu hipótesis quedará descartada por mucho que te empeñes en defenderla. En ciencia siempre es otro quien demuestra si tienes razón o no.
Hace unos días El País publicó el artículo "La ciencia dice que la gente no nace gay" con la entrevista al terapeuta que dice poder cambiar la orientación sexual de gays y sanar su homosexualidad. No sé si el títular resulta ofensivo para la comunidad homosexual, pero sí para la científica. El País no debería haber transmitido este mensaje. Es falso.
Richard Cohen defiende que no hay nada biológico en la homosexualidad porque es lo que le permite armar su teoría: si la homosexualidad es sólo fruto de experiencias después del nacimiento, entonces su psicoterapia podría revertir dichas experiencias y cómo él dice en su libro, "sanar la homosexualidad". Si por el contrario, dentro de todo este espectro de grises que que es la sexualidad humana, alguien es gay porque nace gay, intentar cambiar su orientación para devolverlo a una supuesta normalidad sería algo aberrante. Deberían ser los prejuicios sociales quienes cambiaran y no ellos.
¿Tiene la ciencia algo que aportar en este debate? Si le preguntas y de verdad te interesa su opinión, lo que te dirá es que Cohen no tiene razón. Hay muchas evidencias de que factores biológicos pueden jugar un papel decisivo en la definición de la orientación sexual. El más aceptado de ellos, los niveles de hormonas masculinas durante el embarazo.
Cualquier embrión empieza a desarrollarse sin un sexo definido. Pero si posee un cromosoma Y, en la semana 6 de gestación empezarán a desarrollarse los testículos. Y en la 8 comenzarán a segregar testosterona alcanzando su nivel máximo entre la semana 12 y 14. Justo cuando además del cuerpo también se está desarrollando el cerebro. La testosterona y otros andrógenos es lo que masculinizará el feto. Si no hay liberación de testosterona, el cuerpo y cerebro del feto continuarán su desarrollo como mujer. Pues bien; los neuroendocrinólogos creen que si durante un embarazo masculino el pico de testosterona no es suficientemente alto, algunas partes del cerebro podrían quedar menos masculinizadas y condicionar hacia la homosexualidad. Y tienen evidencias de ello.
Por una parte están los experimentos con animales. Si modificas los niveles de testosterona y otros andrógenos durante la gestación de ratas, podrás obtener tanto machos como hembras con preferencia por su mismo sexo. Obvio que no es extrapolable a la complejidad de la conducta humana, pero sí un indicio de que las hormonas juegan un papel clave en la diferenciación sexual durante el embarazo. Fíjate si no en un trastorno llamado Congenital Adrenal Hyperplasia, por el que los fetos femeninos son igualmente expuestos a altos niveles de andrógenos. De niñas las mujeres con CAH muestran comportamientos más masculinos, y de adultas algunas de ellas experimentan más atracción por personas de su mismo sexo.
Y existe una condición casi contraria; las mujeres con Androgen Insensitivity Syndrome (AIS), que son mujeres a pesar de tener cromosomas XY. La gestación empieza normal, y a la semana 6 los testículos empiezan a crecer y segregar testosterona. Pero debido a una mutación genética, las células de las personas con AIS no tienen receptores de andrógenos. Es decir; circulan altos niveles de testosterona en sangre pero sus células no la reconocen. A consecuencia de ello, en etapa fetal el crecimiento de testículos se detiene y muchas niñas nacen sin ser diagnosticadas. Llevan vida absolutamente normal como niñas, y es durante la infancia o pre-adolescencia cuando se detecta algo extraño. En la mayoría de casos de AIS se realiza una operación para quitar los testículos pequeños y todavía internos, y adecuar la vagina a relaciones sexuales futuras. El cerebro y cuerpo de mujeres con síndrome de insensibilidad a andróginos completo siempre ha sido femenino (a excepción de los testículos y cromosomas XY), y a pesar de la infertilidad, pueden llevar una vida absolutamente normal y feliz como mujeres.
Regresando a la homosexualidad, los científicos saben que los niveles de testosterona durante el embarazo influyen en el desarrollo de ciertas áreas cerebrales, como por ejemplo el hipotálamo implicado parcialmente en la atracción sexual. Estudios de resonancia magnética funcional han demostrado que algunas características del hipotálamo de hombres homosexuales es más parecido al de mujeres que al de hombres heterosexuales. Esto también es interpretado como una evidencia de condicionantes prenatales a la homosexualidad. (1) (2) (3)
No se sabe muy bien qué podría provocar unos niveles más o menos altos de testosterona durante el embarazo. Pero la alta (aunque no completa) correlación entre gemelos gays hace pensar que podría haber algún componente genético. Parece descartado encontrar un gen asociado a la homosexualidad, pero hay hipótesis novedosas sugiriendo que regulaciones epigenéticas podrían jugar un papel importante. También se especula que la resistencia parcial a andrógenos desarrollada por las mujeres tras varios embarazos masculinos podría explicar el hecho contrastado de que el pequeño de varios hermanos hombres tenga más posibilidades de ser gay.
Los científicos serios no son amigos de afirmaciones contundentes, y pocos se atreverán a declarar taxativamente que muchos hombres sean gays debido niveles prenatales de hormonas. Ni por descontado que esta sea causa o explicación de un fenómeno tan amplio y multifactorial como la homosexualidad. Pero al contrario de lo que afirma sin base alguna el terapeuta Richard Cohen, la ciencia sí dice que mucha gente nace gay.
Y no sólo eso. Sobre la publicitada terapia para de Cohen sanar homosexuales, en 2005 la Asociación Americana de Psicología estableció que no hay evidencias empíricas de que la orientación sexual pueda ser modificada con terapias de conversión. Alertó que estas prácticas pueden generar daños psicológicos incluso tendencias suicidas, y pidió a los expertos en salud mental no decir a sus clientes gays que podían volverse heterosexuales. La Asociación Americana de Psicología llegó a estas conclusiones tras revisar 83 estudios sobre cambios de orientación sexual realizados desde 1960. Sr Cohen, esto sí lo dice la ciencia.

domingo, 1 de enero de 2012

La Infidelidad Femenina en Siete Pasos

Para la mayoría de los hombres es un misterio lo que se le pasa por la cabeza a una mujer infiel. El engaño femenino suele reducirse al ansia de venganza frente al cometido por los hombres. Además, cuando a alguien le ponen los cuernos no se para a empatizar con quien le ha engañado. Pero quizá si los varones comprendieran mejor cómo y por qué sus mujeres se echan en brazos de otros hombres, no habría tantos engaños.

Al menos esa es la tesis que defiende Michelle Langley, autora del libro Women's Infidelity. Según ella, el patrón que siguen las mujeres infieles es común a la mayoría y, si sus parejas supieran reconocerlo, podrían atajar sus problemas sentimentales a tiempo, quizá, de evitar una ruptura.

Ese comportamiento lo divide Langley en siete etapas:

1- Las mujeres ‘empujan’ a los hombres hacia el compromiso.

2- Lo consiguen.

3- Pierden el interés por el sexo.

4- Se sienten atraídas por alguien más.

5- Empiezan a engañar a su pareja.

6- Cuando están con ella, aparece el mal humor y se vuelven resentidas.

7- Empiezan a decirle a su pareja que necesitan tiempo para ellas.

La autora asegura que, después de investigar durante más de diez años el comportamiento femenino, está convencida de que las creencias generales de la sociedad están mal encaminadas y, si no cambian, cada vez será mayor el número de mujeres infieles y de matrimonios infelices. “Actualmente, son las mujeres las que dan el primer paso en un 70 - 75% de los divorcios”, afirma.

Según Langley las mujeres más propensas a dar ese paso son las que tienen alrededor de treinta años y llevan cuatro de matrimonio. “Es muy común que estas mujeres experimenten una crisis de madurez similar a la crisis de los 40 masculina”, explica.

Esa crisis de identidad suele comenzar con la pérdida del deseo sexual. Mujeres que, supuestamente, tienen todo lo necesario en la vida (un marido, una casa, un trabajo y expectativas cercanas de tener hijos) comienzan a sentirse vacías y no encuentran sentido a esa vida. La crisis de identidad que arrastra el descenso del deseo sexual provoca que muchas vean las relaciones con sus maridos más como un trabajo que como un placer, lo cual no hace otra cosa que aumentar la frustración.

En estas circunstancias las mujeres son mucho más vulnerables a volcarse con una relación nueva, incluso aunque sean el tipo de persona que siempre ha renegado de la infidelidad. El hecho de involucrarse con otra persona (lo que suele conllevar un alto apego emocional, aunque la relación sea exclusivamente sexual) les proporciona una ilusión renovada. Sin embargo, en la otra cara de la moneda se encuentra la culpabilidad, que provoca que una gran mayoría de las mujeres que ha comenzado una relación extramatrimonial intentevolcarse más en su pareja, en un vano intento de mitigar un sentimiento de culpa que las atormenta.

Sin embargo, muchas no son capaces de cortar con su amante y de ahí vienen las frecuentes justificaciones que se dan a ellas mismas del tipo “mi marido no sabe valorarme” o “no me trata como merezco”.

En opinión de la psicóloga Eva Solanas este tipo de justificaciones son más bien el intento de encontrar un motivo para continuar con la aventura extramatrimonial. "Con el 'no me ha llamado' o 'se ha olvidado de San Valentín' se reafirman precisamente en lo que quieren hacer, continuar la relación con su amante", explica. "Es como si buscaran razones donde a veces no las hay para seguir haciéndolo", añade.

¿Me quedo o me voy?

Si la relación infiel continúa adelante, las mujeres se ven atrapadas en un dolor desconocido y difícilmente mitigable: la necesidad de elegir entre su marido y su amante.

‘Dopadas’ por los efectos químicos que produce el enamoramiento y los primeros meses de relación con una persona, estas mujeres suelen pensar que han encontrado en su amante a su alma gemela, pero a la vez les resulta difícil y doloroso renunciar a su marido y al proyecto de vida que han construido junto a él. Aun siendo conscientes de lo injusta que es su actitud para con su pareja, muchas son capaces de alargar esta situación, este ‘limbo’, durante años. Con frecuencia piensan que la confusión desaparecerá un día como por arte de magia pero, por lo general, el milagro no ocurre, explica Langley.

Para Solanas no se trata tanto de no poder decidirse, si no "de querer tenerlo todo". "Estas mujeres quieren conservar la estabilidad de su matrimonio pero también quieren recuperar de alguna forma la ilusión que tenían en los primeros años de relación", explica.

Pero postergar la decisión eternamente no siempre sirve. "Hacemos esto en muchos aspectos de la vida (cuando hay que elegir entre dos trabajos, cuando sopesamos si mudarnos...) porque es la postura más cómoda", asegura la sexóloga. Esta actitud, continúa, "está directamente relacionada con el miedo, el miedo a perder alguna de las dos opciones -marido o amante, en este caso- o el miedo a elegir y equivocarse", amplía. "Pero la vida consiste en tomar decisiones", recuerda.

Finalmente, o la decisión de la mujer o alguna circunstancia externa (que se descubra la infidelidad, que el amante se canse y se vaya) provocan o bien el divorcio o bien la vuelta de la oveja al redil.

En el primer caso, la mujer que decide divorciarse lo hace conscientemente de que necesita (y puede llegar a tener) algo que su marido no puede darle. Independientemente de que continúe o no con su amante, esta nueva mujer sabrá exigir aquello que la hace feliz, pero también convivirá con el dolor y el remordimiento de haber abandonado al marido.

Si la infiel decide, por el contrario, dejar al amante de lado e intentar salvar su matrimonio, se encontrarán con frecuencia con que la relación extramarital le ha servido para reavivar la llama de su matrimonio. Quizá porque han aprendido a valorar aspectos de su marido que antes no apreciaban tanto, o quizá porque el ‘separarse’ emocionalmente de él la ha hecho ver cuánto le añora.

"Cuando estás un poco hastiado, en cualquier campo, no sólo en el amor, un factor externo que te ilusione -como un nuevo proyecto laboral o un viaje- siempre sirve para recargar las pilas y 'volver' con mayor energía y con más ganas", zanja Solanas.