martes, 10 de enero de 2012

La Sexualidad es Personal

La actualidad del «sexo del cerebro»
Posted on 6, febrero, 2007 | 23 comentarios
En los últimos años se está discutiendo insistentemente si el cerebro del hombre y el de la mujer difieren por lo que respecta a su estructura y función. Lo más llamativo es una especie de «igualitarismo» que sostiene que ambos sexos poseen el mismo cerebro, por lo que las diferencias que podemos observar se deben a los llamados «factores psico-sociales», o sea, la educación, la familia y el entorno que son los que moldean ese cerebro y lo hacen «femenino» o «masculino», ignorando así por completo la influencia que conocidamente tienen las hormonas sexuales sobre el proceso de desarrollo de los dos cerebros.

También se olvida que existen diferencias fundamentales en los genes que hacen que los organismos masculino y femenino sean diferentes en muchas características sexuales. No se tiene tampoco en cuenta que las especies que nos han precedido, sobre todo los primates no humanos, ya muestran diferencias fundamentales por lo que respecta a la división de trabajo que es consecuencia de otras diferencias anatómicas y fisiológicas, incluidas las cerebrales. Estos animales no tienen escuelas ni influencias familiares que puedan explicar esas diferencias prescindiendo de los genes y de las hormonas. ¿Por qué se olvida, por ejemplo, que en las aves cantoras es el macho el que canta y que las hormonas no sólo son responsables del canto, sino de la organización para ello de sus cerebros? Hay especies de aves en las que una buena dosis de hormona masculina hace que la hembra también pueda cantar. Sería muy largo exponer aquí todos los argumentos que indican una diferencia entre los cerebros masculino y femenino que es independiente de los factores psico-sociales, sin negar que éstos puedan también tener una influencia importante en esa diferenciación.Por ello resulta necesario conocer más a fondo lo que la neurociencia puede hoy aportar para aclarar los condicionamientos que hoy se conocen que tienen una influencia en la formación de dos cerebros que, siendo distintos, no implica que sea uno mejor que el otro, sino que, simplemente, son diferentes y complementarios.

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