viernes, 23 de marzo de 2012

El Poder de la Mujer: Diego armario

Las mujeres, desde que el mundo es mundo, han sabido lo que querían y cómo conseguirlo, y la prueba está en que al tiempo que algún iluso se inventó el cinturón de castidad hubo una señora que ideó cómo sacar una copia de la llave que lo abría. Por eso en materia de sexo las que realmente sabe son ellas.
Alguien como Stieg Larsson podía escribir una trilogía sobre Los hombres que no amaban a las mujeres o las mujeres que se vengaban de los hombres con una cerilla y un bidón de golosina, porque los hombres son capaces de entender la relación sexual como un triunfo con todas sus consecuencias, pero ha tenido que aparecer en el mundo editorial una mujer que vive en Londres, es madre de dos hijos y que al parecer se llama El James, para que revolucione el mundo de la literatura erótica femenina.
Su primera novela “Las 50 sombras de Grey” es ya un éxito editorial internacional y las otras dos que completarán la trilogía ( “Las 50 sombras más oscuras” y “Las 50 sombras liberadas”) prometen ocupar un espacio destacado en las mesillas de noches de millones de hembras de todo el mundo.
Algún experto en márketing editorial ha calificado la primera entrega de la obra de la británica como “el porno que le gusta a las mujeres”, en un intento ficticio por participar de la fábula que expande la idea de que las mujeres, como son distintas a los hombres y menos primitivas, no están tocadas por la curiosidad o la afición a las perversiones del sexo.
Estos errores se cometen cuando los que escriben la historia son hombres, no ya que no amen a las mujeres, sino que ni siquiera las conocen porque nunca las escuchan. Tal vez por esa razón el hombre puede preguntarse estúpidamente, mientras se toca la cabeza, “¿cómo es posible que me esté pasando a mí esto?
Yo, que como saben los que me conocen personalmente, soy muy aficionado a jalearme a mí mismo, no quiero dejar de recordar en este momento que hace unos años escribí y publiqué en la Editorial Almuzara, un ensayo sobre el poder de la mujer que lo titulé “La segunda virginidad, el poder sexual de la mujer madura”, ensayo que unos años después tradujo al portugués la Editorial Caleidoscopio. Este libro fue producto de no pocas conversaciones con muchas mujeres y algo de memoria, y el mejor elogio que pude recibir de una de mis lectoras que comentó en el blog de la editorial lo que le había parecido mi libro fue: “parece que estuviera escrito por una mujer”.
La mujer no es un ser extraño. Sólo es un ser discreto que no exhibe en la plaza pública nada de lo que no quiera que se sepa, pero si se trata de consumir es la primera en no renunciar a hacerse un hueco privilegiado en el puesto de venta del producto que más le interese, y eso incluye el sexo real, virtual, literario, cinematográfico, instrumental o mediopensionista. Por eso describir la novela de El James como un producto especifico y novedoso sobre “el porno que le gusta a las mujeres” es tanto como afirmar que, en tocando esta materia, las mujeres son un capítulo aparte de la historia de las relaciones humanas.

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