Secretos del sexo tántrico
Una introducción al sexo tántrico, planteando las diferencias con la sexualidad occidental, y algunas técnicas básicas para demorar la eyaculación e intensificar el placer sexual.
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Tantra procede de dos antiguas palabras del sánscrito cuyo significado es expansión y liberación. Es una forma de enseñanza budista e hindú que considera el sexo como una forma de expansión y exploración de la espiritualidad. En el tantra se utilizan todos y cada uno de los cinco sentidos hasta el límite, siendo bueno todo aquello que te produzca placer a ti y a tu pareja.
- El sexo tántrico El sexo tántrico
La idea es que implicando todo vuestro ser en una unión sexual sin culpas, el placer se transforma en dicha e inyecta energía a toda vuestra vida, comportando resplandor y curación. La energía sexual, como puede confirmar mucha gente, posee el poder de transformar tu vida, hacerte feliz y aportarte seguridad y autoestima.
‘El tantra es la filosofía de la plenitud y la unidad en la que se aconseja al hombre explorar su lado femenino y a la mujer sus cualidades masculinas’ explica Linda Sonntag en su libro ‘Sexo sensacional’. Allí se recomienda a los dos componentes de la pareja mantenerse físicamente en forma y sanos, y meditar juntos.
En la cultura occidental orientada hacia los logros, el orgasmo está considerado como el objetivo del sexo, especialmente en el caso de los hombres. En el tantra, la satisfacción femenina y el orgasmo son muy importantes, pero el orgasmo masculino debe demorarse para prolongar la dicha.
‘El viaje es todo y, una vez alcanzada la meta, el viaje ha finalizado’, explica Linda Sonntag. El hombre queda agotado tras la eyaculación, por lo que los practicantes del tantra aprenden a llegar al orgasmo sin eyacular. Los hombres que practican el sexo tántrico pueden tener múltiples orgasmos, al igual que orgasmos en todo el cuerpo, como las mujeres.
Algunas técnicas tántricas:
Existen diversas formas para conseguir que la erección remita y demorar la eyaculación.
- Quédate totalmente quieto, relaja los músculos genitales y anales, y empuja la lengua contra el paladar, justo detrás de los dientes.
- Permanece quieto y respira profundamente y con regularidad.
- Retira un poco el pene hasta que pase la urgencia, y a continuación alterna nueve empujones débiles con uno más profundo.
- Presiona el perineo con el índice y el pulgar, entre el ano y el escroto. Puedes hacerlo tú mismo o tu compañera.
- Utiliza la técnica de la presión, creada por los sexólogos Masters y Johnson. Coloca el pulgar en el frenillo, en la parte inferior del pene, con los dedos índice y medio en las ondulaciones del glande en la parte superior del pene, y aprieta durante 10 o 15 segundos. En este caso, también puedes hacerlo tú mismo o tu compañera.
domingo, 26 de diciembre de 2010
La Homosexsualidad desde Siempre
El estudio de la evolución rompe mitos constantemente y el de la sexualidad es uno más de ellos. Con esta exposición aprendemos que a nuestros antepasados les gustaba el sexo tanto como a nosotros y que probablemente lo practicasen mucho más y con menos complejos. Hay que tener en cuenta que la práctica del sexo era mucho más abierta hace tan solo 3.000 años que ahora (sólo hay que ver los dibujos de Grecia y Roma para ver que el sexo no se consideraba algo obsceno). Por desgracia llegaron unos vándalos llamados cristianos y destrozaron toda la cultura anterior: el teatro, la literatura, el culto a la mente y, por supuesto, la relación con nuestro propio cuerpo. Desde ese momento el desnudo pasó a ser pecado y el sexo algo sucio y depravado. Y en esas estamos todavía. A ver si aprendemos un poco de nuestros abuelos de hace 10.000 años.
sábado, 9 de octubre de 2010
Las Mentiras de las mujeres:
Las mentiras que decimos las mujeres en la cama
4 Comentarios
Así es, las mujeres no somos del todo sinceras cuando de sexo se trata. ¿Quieres saber cuáles son las mentiras que muchas veces decimos en la cama? No te pierdas este artículo.
La sinceridad es una de las claves para que el sexo sea placentero para ambos en la pareja, sin embargo, tanto hombres como mujeres no siempre somos transparentes con respecto a nuestra sexualidad. A continuación te mostramos las mentirillas que decimos las mujeres en el sexo.
El tamaño no es importante
¡Mentira! ¡El tamaño sí importa! La mujer que ha dicho lo contrario fue sólo para no hacer sentir mal a ese pobre mal dotado chico. Quien se las haya visto con un pene pequeño sabe que el tamaño sí que importa.
No existe el sexo sin amor
Eso del sexo sin amor ya está bastante pasado de moda. Las mujeres hemos alcanzado a los hombres en este sentido y ya no necesitamos estar enamoradas para tener una noche de pasión. ¡Viva la revolución!
Lo de adentro es lo que vale
La típica frase cliché de nosotras las mujeres: “El interior es lo que importa”. Está bien, lo de adentro es finalmente lo que vale, pero todo entra por la vista. Es imposible, cuando conocemos por primera vez a un chico, saber si este es cariñoso, leal, respetuoso, etc. Lo que sí podemos saber es si nos gusta como luce.
Nunca he fingido un orgasmo
Prácticamente todas las mujeres en algún momento de sus vidas han fingido un orgasmo, o al menos, exagerado los jadeos. No es nada extraño que las chicas hayan fingido un orgasmo o que suelan hacerlo regularmente, con lo cual no queremos decir que esto sea algo que esté bien. ¡Debemos ser sinceras con nosotras mismas!
Nunca me he masturbado
Absolutamente incierto. Todas las mujeres se han masturbado alguna vez y la gran mayoría lo practica regularmente. El problema es que este es aún un tema bastante tabú, por lo que son pocas las mujeres que se atreven a reconocerlo.
Eres el primero que me hace sentir eso
A no ser que la chica haya sido virgen, es difícil que esta cursi frase sea sincera. A las mujeres nos encanta hacer sentir bien y subirle el ego a nuestra pareja en la cama, por lo que es probable que digamos este tipo de piropos que usualmente no son del todo ciertos.
4 Comentarios
Así es, las mujeres no somos del todo sinceras cuando de sexo se trata. ¿Quieres saber cuáles son las mentiras que muchas veces decimos en la cama? No te pierdas este artículo.
La sinceridad es una de las claves para que el sexo sea placentero para ambos en la pareja, sin embargo, tanto hombres como mujeres no siempre somos transparentes con respecto a nuestra sexualidad. A continuación te mostramos las mentirillas que decimos las mujeres en el sexo.
El tamaño no es importante
¡Mentira! ¡El tamaño sí importa! La mujer que ha dicho lo contrario fue sólo para no hacer sentir mal a ese pobre mal dotado chico. Quien se las haya visto con un pene pequeño sabe que el tamaño sí que importa.
No existe el sexo sin amor
Eso del sexo sin amor ya está bastante pasado de moda. Las mujeres hemos alcanzado a los hombres en este sentido y ya no necesitamos estar enamoradas para tener una noche de pasión. ¡Viva la revolución!
Lo de adentro es lo que vale
La típica frase cliché de nosotras las mujeres: “El interior es lo que importa”. Está bien, lo de adentro es finalmente lo que vale, pero todo entra por la vista. Es imposible, cuando conocemos por primera vez a un chico, saber si este es cariñoso, leal, respetuoso, etc. Lo que sí podemos saber es si nos gusta como luce.
Nunca he fingido un orgasmo
Prácticamente todas las mujeres en algún momento de sus vidas han fingido un orgasmo, o al menos, exagerado los jadeos. No es nada extraño que las chicas hayan fingido un orgasmo o que suelan hacerlo regularmente, con lo cual no queremos decir que esto sea algo que esté bien. ¡Debemos ser sinceras con nosotras mismas!
Nunca me he masturbado
Absolutamente incierto. Todas las mujeres se han masturbado alguna vez y la gran mayoría lo practica regularmente. El problema es que este es aún un tema bastante tabú, por lo que son pocas las mujeres que se atreven a reconocerlo.
Eres el primero que me hace sentir eso
A no ser que la chica haya sido virgen, es difícil que esta cursi frase sea sincera. A las mujeres nos encanta hacer sentir bien y subirle el ego a nuestra pareja en la cama, por lo que es probable que digamos este tipo de piropos que usualmente no son del todo ciertos.
Gaspar Hernandez y Sexualidad Inteligente
PROGRAMACIÓN
Gaspar Hernàndez explica qué es la 'sexualidad inteligente'
El 'Bricolatge emocional' de TV-3 trata hoy de sexo y también de la timidez
Miércoles, 11 de agosto del 2010 Imprimir Enviar esta noticia Aumentar/ Reducir texto
TXERRA CIRBIÁN
BARCELONA
Votos:
+19 votar a favor
-1 votar en contra
Comentarios (2)
es posible que el espacio Bricolatge emocional, de TV-3, logre hoy (a partir de las 21.50 horas) alguno de los minutos de oro de mayor audiencia del día gracias a uno de los dos temas que tocará esta noche: la timidez, primero, y la sexualidad, después. Serán dos entregas seguidas, ya que el fútbol hará que el programa falte a su cita la próxima semana.
zoom Gaspar Hernàndez, subdirector de 'Bricolatge emocional', y Flora Saura, su copresentadora.
Gaspar Hernàndez, subdirector de 'Bricolatge emocional', y Flora Saura, su copresentadora. tv-3
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Versión en .PDF
Información publicada en la página 45 de la sección de Televisión y Radio de la edición impresa del día 11 de agosto de 2010 VER ARCHIVO (.PDF)
Como es lógico, la palabra sexo, colocada en cualquier buscador de internet, siempre da unos resultados espectaculares. Pero que nadie se llame a engaño. El espacio que dirige Miquel Calçada, con Gaspar Hernàndez como subdirector y Flora Saura como copresentadora junto al anterior, no pretende hacer caja, sino explicar qué és La sexualitat intel·ligent: «Ya sé que ambas palabras, así, unidas, pueden chocar, pero la sexualidad sí que puede ser inteligente», sonríe Hernàndez.
Tras reflexionar sobre la ausencia de programas sobre sexo en la tele actual frente a otras épocas («Recuerda Hablemos de sexo, de Elena Ochoa? ¿O Dos rombos, de Lorena Berdún? ¿O Sexes, que presentó Flora en TV-3?»), Hernàndez explica la clave de una sexualidad sana: «Haz lo que quieras y no lo que no quieras». Y el presentador comenta que aún hoy en día hay muchas mujeres, sobre todo, que por diversas razones «se plegan aún a los deseos de sus parejas, aunque ellas no quieran hacer el amor».
Los responsable del programa se han entrevistado con diversos sexólogos para intentar ofrecer algunas conclusiones. «La primera, que no todo debe girar en torno al orgasmo, porque es algo que puede provocar muchas frustraciones. Lo importante es gozar del camino, los prolegómenos, la palabra, las caricias, los besos», detalla Hernàndez.
La literatura, la ficción televisiva y el cine, sobre todo el de Hollywood, «se ha recreado muchas veces en el coito, en identificar relaciones sexuales y fornicar, cuando la sexualidad es mucho más. Incluso puede ser lo contrario: una buena conversación puede resultar muy erótica».
El presentador de Bricolatge emocional también habla del llamado sexo tántrico, «un término que solo citamos en el último minutos del programa, porque se ha banalizado mucho». ¿En qué sentido? «En el de citarlo únicamente como forma de alargar la duración del acto sexual, sobre todo por parte del hombre, que no pretende llegar al orgasmo», comenta Hernández, que recuerda una vez más la importancia de los preámbulos. Y añade a modo de conclusión: «Hacer el amor no es igual a coito ni sexualidad es igual a orgasmo. Nos han metido demasiados mitos en la cabeza y eso es lo que intentaremos explicar esta noche».
Gaspar Hernàndez explica qué es la 'sexualidad inteligente'
El 'Bricolatge emocional' de TV-3 trata hoy de sexo y también de la timidez
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es posible que el espacio Bricolatge emocional, de TV-3, logre hoy (a partir de las 21.50 horas) alguno de los minutos de oro de mayor audiencia del día gracias a uno de los dos temas que tocará esta noche: la timidez, primero, y la sexualidad, después. Serán dos entregas seguidas, ya que el fútbol hará que el programa falte a su cita la próxima semana.
zoom Gaspar Hernàndez, subdirector de 'Bricolatge emocional', y Flora Saura, su copresentadora.
Gaspar Hernàndez, subdirector de 'Bricolatge emocional', y Flora Saura, su copresentadora. tv-3
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Como es lógico, la palabra sexo, colocada en cualquier buscador de internet, siempre da unos resultados espectaculares. Pero que nadie se llame a engaño. El espacio que dirige Miquel Calçada, con Gaspar Hernàndez como subdirector y Flora Saura como copresentadora junto al anterior, no pretende hacer caja, sino explicar qué és La sexualitat intel·ligent: «Ya sé que ambas palabras, así, unidas, pueden chocar, pero la sexualidad sí que puede ser inteligente», sonríe Hernàndez.
Tras reflexionar sobre la ausencia de programas sobre sexo en la tele actual frente a otras épocas («Recuerda Hablemos de sexo, de Elena Ochoa? ¿O Dos rombos, de Lorena Berdún? ¿O Sexes, que presentó Flora en TV-3?»), Hernàndez explica la clave de una sexualidad sana: «Haz lo que quieras y no lo que no quieras». Y el presentador comenta que aún hoy en día hay muchas mujeres, sobre todo, que por diversas razones «se plegan aún a los deseos de sus parejas, aunque ellas no quieran hacer el amor».
Los responsable del programa se han entrevistado con diversos sexólogos para intentar ofrecer algunas conclusiones. «La primera, que no todo debe girar en torno al orgasmo, porque es algo que puede provocar muchas frustraciones. Lo importante es gozar del camino, los prolegómenos, la palabra, las caricias, los besos», detalla Hernàndez.
La literatura, la ficción televisiva y el cine, sobre todo el de Hollywood, «se ha recreado muchas veces en el coito, en identificar relaciones sexuales y fornicar, cuando la sexualidad es mucho más. Incluso puede ser lo contrario: una buena conversación puede resultar muy erótica».
El presentador de Bricolatge emocional también habla del llamado sexo tántrico, «un término que solo citamos en el último minutos del programa, porque se ha banalizado mucho». ¿En qué sentido? «En el de citarlo únicamente como forma de alargar la duración del acto sexual, sobre todo por parte del hombre, que no pretende llegar al orgasmo», comenta Hernández, que recuerda una vez más la importancia de los preámbulos. Y añade a modo de conclusión: «Hacer el amor no es igual a coito ni sexualidad es igual a orgasmo. Nos han metido demasiados mitos en la cabeza y eso es lo que intentaremos explicar esta noche».
martes, 10 de agosto de 2010
Las dos mujeres engañaron al párroco, y las casó: era 1901
Las dos mujeres engañaron al párroco, y las casó: era 1901"
VÍCTOR-M. AMELA - 10/08/2010
Tengo 55 años. Nací en O Cadavo (Lugo) y vivo en A Coruña. Soy catedrático de Ciencias de la Educación. Estoy casado y tuve un hijo que murió con siete años. ¿Política? Galleguismo y justicia social. Fui seminarista, y hoy soy agnóstico (y del Barça)
¿Quiénes son Elisa y Marcela?
Dos mujeres gallegas que - engañando a un párroco-se casaron en 1901 en una parroquia de A Coruña. ¡El primer matrimonio homosexual documentado en España!
¿Cómo engañaron al párroco?
Elisa, muy inteligente, con su pelo corto y travestida de hombre, aprovechó una debilidad del párroco...
¿Cuál?
Mosén Víctor Cortiella combatía con fervor el pujante protestantismo en la zona: Elisa (diciendo llamarse Mario) pidió bautismo católico para abandonar el protestantismo en que decía le educaron sus padres...
Y el cura, ¡encantado!
Y así, con bendición bautismal, nació Mario: así Elisa se dotó de identidad masculina. Y, dos semanas después, el mismo cura casaba a Mario con Marcela.
¿Quién era Marcela?
Se conocieron en la escuela de magisterio de A Coruña: Marcela era una estudiante de 18 años, y Elisa una empleada de la escuela de 23 años. Se enamoraron febrilmente.
¿Hasta qué punto?
No podían pasar un día sin estar juntas. Un día enfermó la madre de Marcela, que debía quedarse en casa para cuidarla..., pero la abandonó para verse con Elisa.
¿Los padres de Marcela no recelaban?
La enviaron cuatro meses a Madrid, para alejarla de Elisa: inútil. Hubo alguna pelea entre Elisa y el padre de Marcela...
¿Cómo era Elisa?
Tenía un fuerte carácter, portaba una pistola a la que llamaba "mi despertador": un aviso para que nadie la asaltase cuando atravesaba un bosque de lobos para ir a visitar a Marcela en una aldea en la que entró de maestra. Un día se fueron a vivir juntas.
¿Y eso no provocó habladurías?
En esa época no extrañaba que dos mujeres solteras compartieran techo.
¿No había sospechas de lesbianismo?
¡La imaginación de la gente de la época no daba para tanto! Por otro lado, que Marcela fuese maestra: ¡es importante!
¿En qué sentido?
Era casi el único modo de que una mujer tuviese autonomía económica. Antes de casarse, Elisa y Marcela vivieron juntas de 1888 a 1900 en pueblos de la Costa da Morte.
Si ya les iba bien así, ¿qué necesidad tenían de enredarse en una boda?
Hay un dato que nos permite una especulación: Marcela quedó embarazada en 1901...
¿De quién? ¡No de Elisa, claro..!
De alguien del pueblo de Dumbria: creo que fue un embarazo planificado: buscaron a un hombre que inseminase a Marcela. Quizá no tenían bastante con vivir juntas, querían ser un matrimonio completo...
¡Se adelantaron un siglo...!
Y podrían haberlo logrado, pero una semana después cometieron un error: regresaron a Dumbria, el pueblo en que vivían...
¿Y qué pasó allí?
El cura las denunció. Elisa, para justificarse y obtener comprensión del cura, arguyó ser hermafrodita. Pero nada: Marcela perdió su trabajo de maestra, y el sacerdote las expulsó del pueblo. Y el Ministerio de Justicia ordenó a la policía que las detuviese.
¿Las detuvieron?
Huyeron a Portugal, a Oporto. Los portugueses, por hacer gala de su hospitalidad frente a los españoles, las apoyaron: ¡se convirtieron en estrellas mediáticas!
¿En la prensa de la época?
Fueron portada en diarios de Portugal y España: "Matrimonio sin hombre", tituló El Imparcial.
¿Se habló de lesbianismo?
De safismo. Es curioso: la mujer que hace de hombre era la pérfida (la otra era sólo víctima). Pese a su eventual perversión, su historia enterneció a los portugueses.
¿No fueron entregadas a la justicia española, pues?
En Portugal estuvieron dos meses detenidas: Mario/ Elisa recuperó su aspecto femenino, y al salir le dieron trabajo. Marcela criaba a la hijita en casa.
¿Normalizaron así su vida en común?
Para alejarse de España, emigraron a Buenos Aires. Allí, Elisa decide casarse con un anciano rico, Christian Jensen..., ¡que la denuncia por intento de asesinato! Quizá ella sí quiso heredar la fortuna del viejo...
¿Hubo juicio, la condenaron?
El juez quiso primero saber si Elisa era hombre o mujer: los médicos dictaminaron que era mujer. Al final resultó absuelta.
¿Qué nos enseñan Elisa y Marcela?
Que debemos organizar la sociedad de modo que todos puedan encauzar su sexualidad si son personas libres, autónomas, adultas y con consentimiento mutuo.
España es hoy en eso muy avanzada.
Es verdad, legalmente hablando... Socialmente, ¡aún queda camino por recorrer!
¿Qué fue de Elisa y Marcela?
No lo sabemos. Hace dos meses he sabido que un suelto en una revista de 1904 informa de que Elisa desapareció al caer al mar desde un barco en Veracruz.
¿Qué hacía Elisa en Veracruz?
Quizá se rompió la pareja, Elisa se embarcó... y a la altura de Veracruz se tiró al mar.
¿Y qué fue de Marcela? ¿Y de su hija?
Otro misterio. De la hija no sabemos ni el nombre. He buscado su pista en Argentina, sin éxito... Quizá la niña creció, vivió y murió anciana sin que su madre le contase jamás su historia con Elisa...
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Hace 3 días Salud con cosas
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“Hay que aprender a entrar en los sueños”
Hace 5 días Texto casi Diario - María Pilar Clau y Mariano Gistaín - Periodistas y escritores
Bravo por la música!
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Rébecca Dautremer en España: Una ilustradora ilustre
Hace 7 días » Rébecca Dautremer en España: Una ilustradora ilustre
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martes, 10 de agosto de 2010
Null
La Contra | página nº 48
Más Noticias de
La Contra
Sin hombre
Marcela Gracia Ibeas y Elisa Sánchez Loriga (rebautizada como Mario) se casaron en la parroquia de San Pedro de A Coruña el 8 de junio de 1901. Desvelado su engaño, Marcela y Elisa fueron portada de periódicos, pero desaparecieron después de la memoria de España. Estudiando expedientes disciplinarios de profesores de principios de siglo XX, el profesor De Gabriel redescubrió este caso: fascinado, lo ha convertido en el relato ensayístico Elisa y Marcela. Más allá de los hombres (Libros del Silencio). "Jamás hubiese sido capaz de imaginar una novela semejante", dijo la escritora Emilia Pardo Bazán en su tiempo. Con este relato prepara ahora Isabel Coixet una película.
VÍCTOR-M. AMELA - 10/08/2010
Tengo 55 años. Nací en O Cadavo (Lugo) y vivo en A Coruña. Soy catedrático de Ciencias de la Educación. Estoy casado y tuve un hijo que murió con siete años. ¿Política? Galleguismo y justicia social. Fui seminarista, y hoy soy agnóstico (y del Barça)
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Dos mujeres gallegas que - engañando a un párroco-se casaron en 1901 en una parroquia de A Coruña. ¡El primer matrimonio homosexual documentado en España!
¿Cómo engañaron al párroco?
Elisa, muy inteligente, con su pelo corto y travestida de hombre, aprovechó una debilidad del párroco...
¿Cuál?
Mosén Víctor Cortiella combatía con fervor el pujante protestantismo en la zona: Elisa (diciendo llamarse Mario) pidió bautismo católico para abandonar el protestantismo en que decía le educaron sus padres...
Y el cura, ¡encantado!
Y así, con bendición bautismal, nació Mario: así Elisa se dotó de identidad masculina. Y, dos semanas después, el mismo cura casaba a Mario con Marcela.
¿Quién era Marcela?
Se conocieron en la escuela de magisterio de A Coruña: Marcela era una estudiante de 18 años, y Elisa una empleada de la escuela de 23 años. Se enamoraron febrilmente.
¿Hasta qué punto?
No podían pasar un día sin estar juntas. Un día enfermó la madre de Marcela, que debía quedarse en casa para cuidarla..., pero la abandonó para verse con Elisa.
¿Los padres de Marcela no recelaban?
La enviaron cuatro meses a Madrid, para alejarla de Elisa: inútil. Hubo alguna pelea entre Elisa y el padre de Marcela...
¿Cómo era Elisa?
Tenía un fuerte carácter, portaba una pistola a la que llamaba "mi despertador": un aviso para que nadie la asaltase cuando atravesaba un bosque de lobos para ir a visitar a Marcela en una aldea en la que entró de maestra. Un día se fueron a vivir juntas.
¿Y eso no provocó habladurías?
En esa época no extrañaba que dos mujeres solteras compartieran techo.
¿No había sospechas de lesbianismo?
¡La imaginación de la gente de la época no daba para tanto! Por otro lado, que Marcela fuese maestra: ¡es importante!
¿En qué sentido?
Era casi el único modo de que una mujer tuviese autonomía económica. Antes de casarse, Elisa y Marcela vivieron juntas de 1888 a 1900 en pueblos de la Costa da Morte.
Si ya les iba bien así, ¿qué necesidad tenían de enredarse en una boda?
Hay un dato que nos permite una especulación: Marcela quedó embarazada en 1901...
¿De quién? ¡No de Elisa, claro..!
De alguien del pueblo de Dumbria: creo que fue un embarazo planificado: buscaron a un hombre que inseminase a Marcela. Quizá no tenían bastante con vivir juntas, querían ser un matrimonio completo...
¡Se adelantaron un siglo...!
Y podrían haberlo logrado, pero una semana después cometieron un error: regresaron a Dumbria, el pueblo en que vivían...
¿Y qué pasó allí?
El cura las denunció. Elisa, para justificarse y obtener comprensión del cura, arguyó ser hermafrodita. Pero nada: Marcela perdió su trabajo de maestra, y el sacerdote las expulsó del pueblo. Y el Ministerio de Justicia ordenó a la policía que las detuviese.
¿Las detuvieron?
Huyeron a Portugal, a Oporto. Los portugueses, por hacer gala de su hospitalidad frente a los españoles, las apoyaron: ¡se convirtieron en estrellas mediáticas!
¿En la prensa de la época?
Fueron portada en diarios de Portugal y España: "Matrimonio sin hombre", tituló El Imparcial.
¿Se habló de lesbianismo?
De safismo. Es curioso: la mujer que hace de hombre era la pérfida (la otra era sólo víctima). Pese a su eventual perversión, su historia enterneció a los portugueses.
¿No fueron entregadas a la justicia española, pues?
En Portugal estuvieron dos meses detenidas: Mario/ Elisa recuperó su aspecto femenino, y al salir le dieron trabajo. Marcela criaba a la hijita en casa.
¿Normalizaron así su vida en común?
Para alejarse de España, emigraron a Buenos Aires. Allí, Elisa decide casarse con un anciano rico, Christian Jensen..., ¡que la denuncia por intento de asesinato! Quizá ella sí quiso heredar la fortuna del viejo...
¿Hubo juicio, la condenaron?
El juez quiso primero saber si Elisa era hombre o mujer: los médicos dictaminaron que era mujer. Al final resultó absuelta.
¿Qué nos enseñan Elisa y Marcela?
Que debemos organizar la sociedad de modo que todos puedan encauzar su sexualidad si son personas libres, autónomas, adultas y con consentimiento mutuo.
España es hoy en eso muy avanzada.
Es verdad, legalmente hablando... Socialmente, ¡aún queda camino por recorrer!
¿Qué fue de Elisa y Marcela?
No lo sabemos. Hace dos meses he sabido que un suelto en una revista de 1904 informa de que Elisa desapareció al caer al mar desde un barco en Veracruz.
¿Qué hacía Elisa en Veracruz?
Quizá se rompió la pareja, Elisa se embarcó... y a la altura de Veracruz se tiró al mar.
¿Y qué fue de Marcela? ¿Y de su hija?
Otro misterio. De la hija no sabemos ni el nombre. He buscado su pista en Argentina, sin éxito... Quizá la niña creció, vivió y murió anciana sin que su madre le contase jamás su historia con Elisa...
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Marcela Gracia Ibeas y Elisa Sánchez Loriga (rebautizada como Mario) se casaron en la parroquia de San Pedro de A Coruña el 8 de junio de 1901. Desvelado su engaño, Marcela y Elisa fueron portada de periódicos, pero desaparecieron después de la memoria de España. Estudiando expedientes disciplinarios de profesores de principios de siglo XX, el profesor De Gabriel redescubrió este caso: fascinado, lo ha convertido en el relato ensayístico Elisa y Marcela. Más allá de los hombres (Libros del Silencio). "Jamás hubiese sido capaz de imaginar una novela semejante", dijo la escritora Emilia Pardo Bazán en su tiempo. Con este relato prepara ahora Isabel Coixet una película.
viernes, 6 de agosto de 2010
Juguetes Sexuales
¿Cómo y cuando se despierta en el ser humano, del sexo que sea, la necesidad de descubrirse íntimamente? ¿Cuándo descubre uno la curiosidad o la necesidad de provocarse placer sexual a uno mismo? Como en casi todo, cada persona es un mundo e inicia esa exploración de forma individual. Unos lo hacen de forma gradual, desde la infancia hasta la adolescencia, otros se inician en la madurez y otros quizá no lleguen a descubrirlo nunca.
El deseo sexual es tan inherente al ser humano como el apetito o el sueño, aunque para algunos ascetas resulta más fácil de reprimir que cualquiera de los dos anteriores. El común de los mortales suele rendirse ante él en algún momento de su vida, con o sin pareja. Muchas veces se habla de la prostitución como ‘la profesión más antigua del mundo’, puesto que desde los albores de la humanidad ha habido quien a cambio de una u otra cosa ha ofrecido su cuerpo. Pero… ¿en qué momento descubrió el ser humano que determinados roces, olores o situaciones eran capaces de provocarle tamaño placer sin la necesidad de un acompañante?
Teniendo en cuenta todos los tabúes que han acompañado desde hace siglos a la masturbación, nadie puede constatar en qué momento a un homínido se le ocurrió la feliz idea de tocarse, y menos si esa suerte de ser humano primitivo era del género femenino. Sin embargo, estos días me ha sorprendido una imagen que ha hecho que decida dejar un poco al margen –al menos por un día - los comentarios del círculo de sabias que hablan, practican y aconsejan a nivel amateur sobre sexo.
El sexo de nuestros primeros padres
Se trata de una talla prehistórica con forma fálica hallada en unas cuevas cerca del canal de Gota en Suecia. Los arqueólogos responsables del hallazgo aseguran que se trata del juguete sexual más antiguo del mundo. Su procedencia temporal asusta: sus descubridores afirman de podría tener entre 6.000 y 8.000 años de antigüedad.
Algunos abogan por el hecho de que se trate de una representación simbólica del aparato genital masculino, algo que según los expertos es una rareza, ya que se han encontrado infinidad de representaciones de cuerpos femeninos con los atributos sexuales de proporciones exageradas. Sin embargo, estos descubridores están convencidos de su utilidad, y eso que se trata de un objeto de piedra.
Sin embargo se equivocan al afirmar que es el más antiguo. Según los datos, el primer dildo de la historia hallado hasta el momento data de hace aproximadamente 28.000 años, justo la época del Paleolítico Superior en la que, a tenor de lo asegurado por los expertos, es cuando se puede constatar un cambio en la mentalidad de los homínidos en lo que a sexualidad se refiere. Esto es, según los historiadores, en esa época el sexo dejó de producirse por el mero afán reproductivo y tomó derroteros más lúdicos y placenteros.
Los olisbos griegos, todo un descubrimiento
Como siempre, los griegos tomaron la delantera en esto de hacer del sexo algo libre y sin estigmas -al menos para el hombre, dado el hecho de que para ellos la mujer era un mero ente reproductor- y comenzaron a hacer negocio con los juguetes sexuales. Según recogen documentos de los siglos IV y V a. de C., en la Antigua Grecia se distribuían los llamados olisbos, una suerte de dildos de distintos materiales que iban desde la piedra hasta el cuero. De ahí a Roma y después al Cristianismo, que en sus etapas más cerradas acompañó al oscurantismo sobre los temas de carácter sexual.
En la actualidad hay tabúes de los que cuesta deshacerse, en especial el de la masturbación y el del hecho de poseer un juguete sexual. Eso sí, una vez superado el primer sofoco cuando a uno le pillan en pleno acto de disfrute individual hay hasta quien le busca un apodo a su mudo acompañante. Incluso hay quien pasada del dildo, una vez hecho el rodaje, a otros juguetes sexuales de lo más avanzado y a los vibradores –sí, son dos cosas distintas y se diferencian precisamente en eso: en la movilidad o no del juguete en cuestión y en que los dildos tienen forma fálica por definición y los vibradores no han de tenerla forzosamente-.
Aunque hay quien prefiere hacer las cosas a la antigua usanza: por sus propios medios o con la ayuda de un dildo. Al fin y al cabo, hasta nuestros tataratataratatara (elévenlo a la enésima potencia) abuelos, lo hacían en los tiempos más remotos. Todo sea por alegrarse un poco la existencia, que ya bastantes dolores de cabeza da pensar en la crisis o, extrapolado al Paleolítico, la forma de cazar esos bisontes que siempre se nos escapan.
El deseo sexual es tan inherente al ser humano como el apetito o el sueño, aunque para algunos ascetas resulta más fácil de reprimir que cualquiera de los dos anteriores. El común de los mortales suele rendirse ante él en algún momento de su vida, con o sin pareja. Muchas veces se habla de la prostitución como ‘la profesión más antigua del mundo’, puesto que desde los albores de la humanidad ha habido quien a cambio de una u otra cosa ha ofrecido su cuerpo. Pero… ¿en qué momento descubrió el ser humano que determinados roces, olores o situaciones eran capaces de provocarle tamaño placer sin la necesidad de un acompañante?
Teniendo en cuenta todos los tabúes que han acompañado desde hace siglos a la masturbación, nadie puede constatar en qué momento a un homínido se le ocurrió la feliz idea de tocarse, y menos si esa suerte de ser humano primitivo era del género femenino. Sin embargo, estos días me ha sorprendido una imagen que ha hecho que decida dejar un poco al margen –al menos por un día - los comentarios del círculo de sabias que hablan, practican y aconsejan a nivel amateur sobre sexo.
El sexo de nuestros primeros padres
Se trata de una talla prehistórica con forma fálica hallada en unas cuevas cerca del canal de Gota en Suecia. Los arqueólogos responsables del hallazgo aseguran que se trata del juguete sexual más antiguo del mundo. Su procedencia temporal asusta: sus descubridores afirman de podría tener entre 6.000 y 8.000 años de antigüedad.
Algunos abogan por el hecho de que se trate de una representación simbólica del aparato genital masculino, algo que según los expertos es una rareza, ya que se han encontrado infinidad de representaciones de cuerpos femeninos con los atributos sexuales de proporciones exageradas. Sin embargo, estos descubridores están convencidos de su utilidad, y eso que se trata de un objeto de piedra.
Sin embargo se equivocan al afirmar que es el más antiguo. Según los datos, el primer dildo de la historia hallado hasta el momento data de hace aproximadamente 28.000 años, justo la época del Paleolítico Superior en la que, a tenor de lo asegurado por los expertos, es cuando se puede constatar un cambio en la mentalidad de los homínidos en lo que a sexualidad se refiere. Esto es, según los historiadores, en esa época el sexo dejó de producirse por el mero afán reproductivo y tomó derroteros más lúdicos y placenteros.
Los olisbos griegos, todo un descubrimiento
Como siempre, los griegos tomaron la delantera en esto de hacer del sexo algo libre y sin estigmas -al menos para el hombre, dado el hecho de que para ellos la mujer era un mero ente reproductor- y comenzaron a hacer negocio con los juguetes sexuales. Según recogen documentos de los siglos IV y V a. de C., en la Antigua Grecia se distribuían los llamados olisbos, una suerte de dildos de distintos materiales que iban desde la piedra hasta el cuero. De ahí a Roma y después al Cristianismo, que en sus etapas más cerradas acompañó al oscurantismo sobre los temas de carácter sexual.
En la actualidad hay tabúes de los que cuesta deshacerse, en especial el de la masturbación y el del hecho de poseer un juguete sexual. Eso sí, una vez superado el primer sofoco cuando a uno le pillan en pleno acto de disfrute individual hay hasta quien le busca un apodo a su mudo acompañante. Incluso hay quien pasada del dildo, una vez hecho el rodaje, a otros juguetes sexuales de lo más avanzado y a los vibradores –sí, son dos cosas distintas y se diferencian precisamente en eso: en la movilidad o no del juguete en cuestión y en que los dildos tienen forma fálica por definición y los vibradores no han de tenerla forzosamente-.
Aunque hay quien prefiere hacer las cosas a la antigua usanza: por sus propios medios o con la ayuda de un dildo. Al fin y al cabo, hasta nuestros tataratataratatara (elévenlo a la enésima potencia) abuelos, lo hacían en los tiempos más remotos. Todo sea por alegrarse un poco la existencia, que ya bastantes dolores de cabeza da pensar en la crisis o, extrapolado al Paleolítico, la forma de cazar esos bisontes que siempre se nos escapan.
lunes, 26 de julio de 2010
Los Chicos son Más Nobles nosotras más competitivas: Natalia Rodríguez
"Los chicos son más nobles; nosotras, más competitivas"
LLUÍS AMIGUET - 26/07/2010
Tengo 31 años: con la edad pierdes músculo, pero ganas la madurez para administrar bien tus fuerzas. Soy de Tarragona. Separada; una hija, Guadalupe, de 2 añitos, que ya corretea por el tartán. Compito en los 1.500 de los Europeos de atletismo de Barcelona que empiezan hoy
Juraría al verla que su cuerpo no ha conocido el michelín.
Empecé a correr y a entrenarme - entonces era jugar-a los siete años, y tengo 31...
Así que no conoce la grasa.
Bueno, tal vez en el embarazo...
¿Engordó usted?
Tuve que adelgazar 20 kilos después de ser madre, hace ahora dos años.
He visto cómo la descalificaron en los Mundiales de Berlín del año pasado tras ganar la carrera...
...
¿Le pegó usted un codazo a la etíope Geleke Burka y la hizo caer?
No fue así.
¿Llegó usted a tocarla?
Lo que pasó es que empecé a adelantarla por el interior y, cuando ella vio que la superaba, instintivamente me cerró el paso. Entonces chocamos y ella cayó...
El público la abucheó a usted. ¿Por qué?
Porque yo llegaba más fuerte y el público siempre se pone del lado del más débil; y a ella se la veía más justa de fuerzas.
Ganó usted el Mundial, pero luego le quitaron la medalla... ¡Qué mal trago!
No es el primero. Ya había sufrido otro choque parecido, también muy duro, en los Europeos de atletismo júnior de Eslovenia.
¿También le cerraron el paso?
Las favoritas éramos una eslovena y yo, y en la última vuelta, cuando sonó la campana, la eslovena se pegó tanto a mí que nos caímos las dos y al final llegamos sexta y séptima.
¡Hay que ver cómo está la cancha...!
...
¿Para ir a verlas correr habrá que ponerse el casco?
No hará falta... Pero es que las chicas somos muy competitivas. Más que los chicos.
Eso me temía yo.
Los chicos en competición son más nobles.
¿Usted cree?
Es que es así. Entre tíos, las cosas suelen ser más limpias, sinceramente. Cuando pasa algo, los tíos son más nobles y lo dicen todo enseguida. En cambio, entre las tías queda un mal rollo ahí... que... ya... ya...
Este marzo no hubo choques y quedó usted subcampeona del mundo en Doha.
Sí.
¿Es verdad que los terceros están más contentos que los segundos?
Es verdad. Yo misma lo he comprobado en este último Mundial. Llegué la segunda y, hombre, si lo piensas fríamente, pues deberías estar muy contenta...
¡La segunda mujer más rápida del mundo en 1.500...! ¡Tremendo! ¡Del mundo!
Supongo que el problema es que el tercero se compara con el cuarto y por eso se siente bien, pero el segundo lo único que hace es pensar por qué no ha podido ser primero...
Los humanos somos así.
Yo, en vez de alegrarme de ser la segunda, no paraba de darle vueltas: "Si hubiera tenido unos metros, sólo unos pocos metros más de pista, ahora sería la campeona".
Aún es usted joven... ¿Es usted joven con 31 años para correr en un Mundial?
Hay campeonas cerca de los 40... ¡Y Ottey compite en estos Europeos a los 50!
¡Magnífico! ¡Una noticia estupenda! Y además la experiencia tiene que ayudar.
La verdad es que pierdes musculatura, es decir potencia, pero ganas autodominio.
Fundamental.
Es decisivo para no quemarte en las salidas.
¿En qué sentido?
Las jovencitas al sonar el disparo salen embaladísimas y por eso agotan las energías demasiado pronto.
¿A usted ya no le pasa?
No, y fíjese que cuando yo comencé, mi punto débil era el sprint de llegada, y ahora ese es precisamente mi punto fuerte.
Es que lleva veinte años entrenándose.
Es lo que le decía: a menudo no es tanto que el cuerpo del atleta sea demasiado viejo para competir; lo que pasa es que muchos atletas se queman mentalmente, aunque puedan seguir físicamente.
¿Por qué?
La dieta, los horarios estrictos, las rutinas...
¿Qué es lo que cansa más?
La dieta. Yo he tenido mucha suerte porque no soy de engordar, pero tengo compañeros atletas que tienen que hacer esfuerzos, y eso cansa con muchos años de disciplina.
Por ejemplo: ¿salir una noche o dos por semana le impediría competir?
Salir dos noches, imposible si compites. Pero yo también tengo suerte en eso, porque no soy de salir mucho. No me apetece.
¿Quién la puso a correr?
Mi padre me apuntaba a las carreras populares cuando tenía siete años.
¿Y papá no se puso pesado después para que usted fuera campeona?
También he tenido suerte en eso: mi padre me ha dejado a mi aire siempre.
¿Cuánto se entrena?
En invierno, cuando se trabaja más, tengo dos sesiones diarias: por la mañana, hora y media, y por la tarde, dos horas y media.
¿Quién es la mejor atleta del mundo?
Marta Domínguez, pero también admiro mucho a los pioneros españoles de la época dura, allá en los 60 y 70; cuando se pagaban los viajes como podían y nadie les apoyaba.
¡Vaya nuestro cariño para todos ellos!
Hoy tenemos escuelas, becas, ayudas... También admiro a las mujeres que se ven obligadas por regímenes islámicos a correr con pañuelo, y muchas, amenazadas.
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Hace 8 horas Mertxe Pasamontes
LOS ANIMALES COMO TERAPIA
Hace un día FLORES DE BACH - GOTAS DE ARMONIA
La otra CONTRA. CONsultorio de TRAbajo: 'Matar al jefe'
Hace 3 días Biznesman: HUMOR
“A un sordo no le puedes mentir sin que te pille. Nosotros vemos cosas que ustedes no oyen”
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lunes, 26 de julio de 2010
La Contra| página nº 68
Más Noticias de
La Contra
Gracias, pioneros
Natalia tiene un cuerpo estilizado de músculos largos y bien definidos. Sincera, directa, espontánea, dice lo que piensa abriendo mucho sus ojos celeste, pero sin pensarse demasiado lo que dice: una bendición para el entrevistador. Espero que sus compañeras no le recriminen su alabanza de la nobleza competitiva masculina; en contraste con "el mal rollo" que queda "entre las tías". Es de justicia recordar con ella -ahora que los españoles lo ganan todo, ¡y bien pagados!- a los pioneros de los años 50, 60 y 70 que se entrenaban en patatales, competían por el mundo pagándose el viaje y hasta la camiseta y sólo salía en la tele quien -entre la URSS y EE.UU.- podía arañar una milagrosa medallita.
LLUÍS AMIGUET - 26/07/2010
Tengo 31 años: con la edad pierdes músculo, pero ganas la madurez para administrar bien tus fuerzas. Soy de Tarragona. Separada; una hija, Guadalupe, de 2 añitos, que ya corretea por el tartán. Compito en los 1.500 de los Europeos de atletismo de Barcelona que empiezan hoy
Juraría al verla que su cuerpo no ha conocido el michelín.
Empecé a correr y a entrenarme - entonces era jugar-a los siete años, y tengo 31...
Así que no conoce la grasa.
Bueno, tal vez en el embarazo...
¿Engordó usted?
Tuve que adelgazar 20 kilos después de ser madre, hace ahora dos años.
He visto cómo la descalificaron en los Mundiales de Berlín del año pasado tras ganar la carrera...
...
¿Le pegó usted un codazo a la etíope Geleke Burka y la hizo caer?
No fue así.
¿Llegó usted a tocarla?
Lo que pasó es que empecé a adelantarla por el interior y, cuando ella vio que la superaba, instintivamente me cerró el paso. Entonces chocamos y ella cayó...
El público la abucheó a usted. ¿Por qué?
Porque yo llegaba más fuerte y el público siempre se pone del lado del más débil; y a ella se la veía más justa de fuerzas.
Ganó usted el Mundial, pero luego le quitaron la medalla... ¡Qué mal trago!
No es el primero. Ya había sufrido otro choque parecido, también muy duro, en los Europeos de atletismo júnior de Eslovenia.
¿También le cerraron el paso?
Las favoritas éramos una eslovena y yo, y en la última vuelta, cuando sonó la campana, la eslovena se pegó tanto a mí que nos caímos las dos y al final llegamos sexta y séptima.
¡Hay que ver cómo está la cancha...!
...
¿Para ir a verlas correr habrá que ponerse el casco?
No hará falta... Pero es que las chicas somos muy competitivas. Más que los chicos.
Eso me temía yo.
Los chicos en competición son más nobles.
¿Usted cree?
Es que es así. Entre tíos, las cosas suelen ser más limpias, sinceramente. Cuando pasa algo, los tíos son más nobles y lo dicen todo enseguida. En cambio, entre las tías queda un mal rollo ahí... que... ya... ya...
Este marzo no hubo choques y quedó usted subcampeona del mundo en Doha.
Sí.
¿Es verdad que los terceros están más contentos que los segundos?
Es verdad. Yo misma lo he comprobado en este último Mundial. Llegué la segunda y, hombre, si lo piensas fríamente, pues deberías estar muy contenta...
¡La segunda mujer más rápida del mundo en 1.500...! ¡Tremendo! ¡Del mundo!
Supongo que el problema es que el tercero se compara con el cuarto y por eso se siente bien, pero el segundo lo único que hace es pensar por qué no ha podido ser primero...
Los humanos somos así.
Yo, en vez de alegrarme de ser la segunda, no paraba de darle vueltas: "Si hubiera tenido unos metros, sólo unos pocos metros más de pista, ahora sería la campeona".
Aún es usted joven... ¿Es usted joven con 31 años para correr en un Mundial?
Hay campeonas cerca de los 40... ¡Y Ottey compite en estos Europeos a los 50!
¡Magnífico! ¡Una noticia estupenda! Y además la experiencia tiene que ayudar.
La verdad es que pierdes musculatura, es decir potencia, pero ganas autodominio.
Fundamental.
Es decisivo para no quemarte en las salidas.
¿En qué sentido?
Las jovencitas al sonar el disparo salen embaladísimas y por eso agotan las energías demasiado pronto.
¿A usted ya no le pasa?
No, y fíjese que cuando yo comencé, mi punto débil era el sprint de llegada, y ahora ese es precisamente mi punto fuerte.
Es que lleva veinte años entrenándose.
Es lo que le decía: a menudo no es tanto que el cuerpo del atleta sea demasiado viejo para competir; lo que pasa es que muchos atletas se queman mentalmente, aunque puedan seguir físicamente.
¿Por qué?
La dieta, los horarios estrictos, las rutinas...
¿Qué es lo que cansa más?
La dieta. Yo he tenido mucha suerte porque no soy de engordar, pero tengo compañeros atletas que tienen que hacer esfuerzos, y eso cansa con muchos años de disciplina.
Por ejemplo: ¿salir una noche o dos por semana le impediría competir?
Salir dos noches, imposible si compites. Pero yo también tengo suerte en eso, porque no soy de salir mucho. No me apetece.
¿Quién la puso a correr?
Mi padre me apuntaba a las carreras populares cuando tenía siete años.
¿Y papá no se puso pesado después para que usted fuera campeona?
También he tenido suerte en eso: mi padre me ha dejado a mi aire siempre.
¿Cuánto se entrena?
En invierno, cuando se trabaja más, tengo dos sesiones diarias: por la mañana, hora y media, y por la tarde, dos horas y media.
¿Quién es la mejor atleta del mundo?
Marta Domínguez, pero también admiro mucho a los pioneros españoles de la época dura, allá en los 60 y 70; cuando se pagaban los viajes como podían y nadie les apoyaba.
¡Vaya nuestro cariño para todos ellos!
Hoy tenemos escuelas, becas, ayudas... También admiro a las mujeres que se ven obligadas por regímenes islámicos a correr con pañuelo, y muchas, amenazadas.
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LOS ANIMALES COMO TERAPIA
Hace un día FLORES DE BACH - GOTAS DE ARMONIA
La otra CONTRA. CONsultorio de TRAbajo: 'Matar al jefe'
Hace 3 días Biznesman: HUMOR
“A un sordo no le puedes mentir sin que te pille. Nosotros vemos cosas que ustedes no oyen”
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lunes, 26 de julio de 2010
La Contra| página nº 68
Más Noticias de
La Contra
Gracias, pioneros
Natalia tiene un cuerpo estilizado de músculos largos y bien definidos. Sincera, directa, espontánea, dice lo que piensa abriendo mucho sus ojos celeste, pero sin pensarse demasiado lo que dice: una bendición para el entrevistador. Espero que sus compañeras no le recriminen su alabanza de la nobleza competitiva masculina; en contraste con "el mal rollo" que queda "entre las tías". Es de justicia recordar con ella -ahora que los españoles lo ganan todo, ¡y bien pagados!- a los pioneros de los años 50, 60 y 70 que se entrenaban en patatales, competían por el mundo pagándose el viaje y hasta la camiseta y sólo salía en la tele quien -entre la URSS y EE.UU.- podía arañar una milagrosa medallita.
sábado, 19 de junio de 2010
DE Rechazadoras a Deseantes
Si hiciésemos una clasificación de las personas dependiendo de su grado de deseo por el erotismo, podríamos decir que hay tres tipos de personas:
- Rechazadoras: Son las personas que por norma general no suelen tener ningún tipo de deseo por el erotismo. Vamos, que pasan "muy mucho" de las relaciones eróticas que se pueden generar entre las personas, no tienen ningún interés especial por ellas.
- Productoras de deseo: Son las personas que principalmente disfrutan produciendo deseo en otras personas. Son quienes les gusta gustar, quienes disfrutan cuando saben que alguien se interesa por él/ella, para quienes el juego de la seducción o el flirteo es más importante que el posible encuentro erótico en sí. Estas personas tienen como objetivo principal el producir deseo, cuanto más mejor. El "pillar" para ellas es algo secundario.
- Deseantes: Son quienes principalmente disfrutan consiguiendo el encuentro erótico. El determinar qué encuentro erótico quieren conseguir depende de cada deseante; algunos sólo desearán unos besos y otros puede que deseen "cama", con sexo oral y coito incluido. Estas personas tienen como principal objetivo el conseguir el encuentro, y cuanto más fácil y directamente se consiga dicho objetivo, mejor.
Esta clasificación no es estanca; habrá personas que estén entre las rechazadoras y las productoras de deseo, otras estarán entre las productoras y las deseantes... Pero cometiendo la inmoralidad de generalizar, podríamos decir que:
A) La mayoría de las mujeres son productoras de deseo. Se ponen guapas, se pintan, se prueban mil camisetas, se miran al espejo una y otra vez... Todo para conseguir su principal objetivo: producir deseo. Si se pilla cacho o no será algo secundario, que dependerá de cómo vaya la noche, pero no es algo que deseen principalmente. "Ya se verá", dirían la mayoría de ellas. Una mujer que no haya acabado la noche con un encuentro erótico, pero que le "hayan entrado" en infinidad de ocasiones a lo largo de la noche, podría irse a casa feliz y sintiendo que se lo ha pasado genial.
B) La mayoría de los hombres son, no deseantes, sino HIPER-deseantes. Para los hombres su mayor satisfacción sería "pillar", y cuanto más rápido y sencillo, mejor. Sí, muy divertido eso del flirteo, pero si viene una mujer guapa y tras presentarse nos dice "me muero de ganas de pasar una noche loca contigo, ¿nos vamos a mi casa?", mejor que mejor. ¡Esfuerzo que nos ahorramos! Un hombre que haya dormido acompañado ya "ha triunfado"; da igual cómo haya ido el resto de la noche. Y si es una chica guapa no te digo nada... Qué mas da que haya estado 4 horas deprimido y muerto del asco por las esquinas, ¡ha sido una noche perfecta porque ha pillado con una tía tremenda! Si no "pilla", la valoración de la noche dependerá de otros factores, entre los cuales será poco o nada importante el que haya producido deseo o no. El nivel de borrachera, las "locuras" realizadas o la hora de llegada a casa sí que suelen ser factores determinantes para poder decir que la noche ha estado "de puta madre".
Un ejemplo muy claro lo podemos observar dentro de las propias parejas. Cuando un chico y una chica son novios, no dejan de arreglarse y "ponerse guapos", aunque sólo vayan a ir a tomar algo juntos. Ella se pone lo más guapa posible, porque quiere seguir sintiéndose deseada por su pareja estable (y por el resto de hombres con quien se cruce). Él se pone lo más guapo posible, para ver si anima a su novia y esa noche toca sexo...
- ¡Joder Sonia, qué guapa estás hoy!
- ¿Sí? Que va, no es para tanto... (que me lo repita por favor, que me lo repita...)
- Joder que no, estás tremenda cari...
- Miguel, hoy estás muy guapo.
- ¿A que sí? Pues si me quitas la ropa lo estoy más... ¿Vamos a la habitación y te lo demuestro?
- Ay cari, tú siempre igual...
Publicado por SEXOLOGO
- Rechazadoras: Son las personas que por norma general no suelen tener ningún tipo de deseo por el erotismo. Vamos, que pasan "muy mucho" de las relaciones eróticas que se pueden generar entre las personas, no tienen ningún interés especial por ellas.
- Productoras de deseo: Son las personas que principalmente disfrutan produciendo deseo en otras personas. Son quienes les gusta gustar, quienes disfrutan cuando saben que alguien se interesa por él/ella, para quienes el juego de la seducción o el flirteo es más importante que el posible encuentro erótico en sí. Estas personas tienen como objetivo principal el producir deseo, cuanto más mejor. El "pillar" para ellas es algo secundario.
- Deseantes: Son quienes principalmente disfrutan consiguiendo el encuentro erótico. El determinar qué encuentro erótico quieren conseguir depende de cada deseante; algunos sólo desearán unos besos y otros puede que deseen "cama", con sexo oral y coito incluido. Estas personas tienen como principal objetivo el conseguir el encuentro, y cuanto más fácil y directamente se consiga dicho objetivo, mejor.
Esta clasificación no es estanca; habrá personas que estén entre las rechazadoras y las productoras de deseo, otras estarán entre las productoras y las deseantes... Pero cometiendo la inmoralidad de generalizar, podríamos decir que:
A) La mayoría de las mujeres son productoras de deseo. Se ponen guapas, se pintan, se prueban mil camisetas, se miran al espejo una y otra vez... Todo para conseguir su principal objetivo: producir deseo. Si se pilla cacho o no será algo secundario, que dependerá de cómo vaya la noche, pero no es algo que deseen principalmente. "Ya se verá", dirían la mayoría de ellas. Una mujer que no haya acabado la noche con un encuentro erótico, pero que le "hayan entrado" en infinidad de ocasiones a lo largo de la noche, podría irse a casa feliz y sintiendo que se lo ha pasado genial.
B) La mayoría de los hombres son, no deseantes, sino HIPER-deseantes. Para los hombres su mayor satisfacción sería "pillar", y cuanto más rápido y sencillo, mejor. Sí, muy divertido eso del flirteo, pero si viene una mujer guapa y tras presentarse nos dice "me muero de ganas de pasar una noche loca contigo, ¿nos vamos a mi casa?", mejor que mejor. ¡Esfuerzo que nos ahorramos! Un hombre que haya dormido acompañado ya "ha triunfado"; da igual cómo haya ido el resto de la noche. Y si es una chica guapa no te digo nada... Qué mas da que haya estado 4 horas deprimido y muerto del asco por las esquinas, ¡ha sido una noche perfecta porque ha pillado con una tía tremenda! Si no "pilla", la valoración de la noche dependerá de otros factores, entre los cuales será poco o nada importante el que haya producido deseo o no. El nivel de borrachera, las "locuras" realizadas o la hora de llegada a casa sí que suelen ser factores determinantes para poder decir que la noche ha estado "de puta madre".
Un ejemplo muy claro lo podemos observar dentro de las propias parejas. Cuando un chico y una chica son novios, no dejan de arreglarse y "ponerse guapos", aunque sólo vayan a ir a tomar algo juntos. Ella se pone lo más guapa posible, porque quiere seguir sintiéndose deseada por su pareja estable (y por el resto de hombres con quien se cruce). Él se pone lo más guapo posible, para ver si anima a su novia y esa noche toca sexo...
- ¡Joder Sonia, qué guapa estás hoy!
- ¿Sí? Que va, no es para tanto... (que me lo repita por favor, que me lo repita...)
- Joder que no, estás tremenda cari...
- Miguel, hoy estás muy guapo.
- ¿A que sí? Pues si me quitas la ropa lo estoy más... ¿Vamos a la habitación y te lo demuestro?
- Ay cari, tú siempre igual...
Publicado por SEXOLOGO
Vivir la Sexualidad para La mujer
La ginecólogo Daniela Flaumbaum explica el papel importante que corresponde a las madres para que sus hijas
aprendan a vivir plenamente su sexualidad.
Más de treinta años después de Mayo1968 y la liberación del aborto en Francia, las mujeres, en su gran mayoría,
siguen viviendo muy difícilmente su sexualidad.
¿Por qué el placer, el deseo, tan a menudo quedan ausentes durante los encuentros amorosos?
¿Cómo asumen las mujeres, que tengan 20, 30, 40 ó 60 años esa parte esencia de su intimidad?
En ese libro ( Femme Desirée, Femme Desirante ) aparecen repuestas muy extrañas y que perturban.
Entre psicoanálisis y medicina china, se destaca el papel esencial que desempeñan las madres para enseñar a sus
hijas a vivir plenamente su sexualidad.
“95 veces sobre 100, las mujeres se fastidian cuando hacen el amor”
Cantaba el famoso Brassens en los años 60. Ahora, y cuando de sexo se está hablando por todas partes, esa cifra,
según la autora del libro queda superior a 80% !!!
Y ella contesta: Se trata de mis estadísticas, las establecí gracias a mis pacientes, en occidente, en Francia, en Paris!!!
Estoy trabajando desde hace treinta años y lo confirmo:
La gran mayoría de las mujeres que consultan sufren porque no pueden vivir plenamente la sexualidad tal y como lo
sueñan.
El derecho al placer es socialmente un hecho, la evidencia de que la sexualidad es parte de sus vidas también, pero la
práctica no sigue la teoría.
Todavía las mujeres no están preparadas para vivir plenamente su sexualidad.
La única mejoría: Antes me consultaban por sufrir ciertos síntomas. Ahora vienen más y más preguntas.
Es cierto que el goce clitoriano es distinto del que procura el útero.
Los chinos de la china ancestral le dan al placer uterino una gran importancia.
Para ellos, la sexualidad es necesaria para mantener la vida, para que el espíritu florezca, para evitar las enfermedades.
Ellos escribieron los trayectos de la energía sexual.
Según ellos, el útero es el lugar donde se encuentran y se unen las fuerzas femeninas y las masculinas.
Para eso, el cuerpo de la mujer tiene que aceptar abrirse de verdad al placer, lo que muy raras veces se da, para la
mayoría de ellas, las energías se estancan en la profundidad de la vagina, y eso, a veces provoca hasta dolores intensos.
¿Por qué es tan difícil abrirse al hombre que una quiere?
Porque nuestras madres, simplemente no nos lo enseñaron.
Las niñitas solamente soñarán en ser madres si sus madres se sienten felices de serlo.
Tienen que crecer pensando que la sexualidad que van a vivir algún día, cuando sean grandes, les va a dar placer y
fuerzas… ¡y eso está muy lejos de darse en nuestros días!
Gracias a mi madre, pude volverme una mujer feliz, ejerciendo un trabajo independiente, pero desgraciadamente no a
ser una mujer sexual.
El sexo, su magia, su fuerza, no tenía existencia en mi familia, eso no pertenecía a lo qué, según mis padres, tenían que
transmitirme.
Desgraciadamente, en nuestros días, la mayoría de las madres aplican esos mismos preceptos.
Les preocupa ayudar a sus hijas a volverse seres pensantes e independientes
pero no pudieron asimilar el papel que tenían que asumir para que pudieran volverse mujeres sexuales.
El placer erótico no tiene cabida en sus discursos. Lógicamente, porque ellas tampoco recibieron esa herencia.
Así nos trasladamos de lo prohibido a la negación de una problemática.
Para vencer la dificultad ¿Qué deberían hacer las madres?
Lo ideal es tener padres que viven plenamente su sexualidad, crecer sintiendo que eso es parte de la vida.
Las mujeres que tienen una madre, hasta una abuela que viven plenamente su sexualidad, esas mujeres jóvenes no
tienen problema.
Eso lo puedo verificar todos los días.
El simple hecho de crecer en el mismo ambiente donde una madre siente placer cuando hace el amor, siente además
el placer de ser madre, es suficiente para asegurar la transmisión.
Y cuando eso no se da, una madre deberá tener el valor de desear a su hija vivir una sexualidad distinta a la que ella
.:: Fundación Daniela Chappard ::.
http://salvasida.org/portal Potenciado por Joomla! Generado: 19 June, 2010, 21:05
ha vivido.
Desde la más tierna edad una niña debe saber que cuando sea grande y encuentre al hombre amado, deberá sentir
placer al entregarle su sexo.
¿Y el papel del hombre en todo eso?
Hasta si admitimos que existen unos "maestros". Hasta si ese hombre amado y amante pudiera ayudar a la mujer a
abrirse al placer, ese papel de construir una mujer no le pertenece.
Él no la tiene que llevar en brazos, pues ella lo podría confundir con su madre y así llegar a quererlo como quería a su
madre.
Ese amor es todo, menos sexual.
Además, los hombres también cargan con sus propios problemas; ellos, muy a menudo, se quedaron atrapados entre
los modelos de sus padres, de sus abuelos en una sexualidad que sitúa a la mujer entre madre y puta, y eso,
precisamente, no favorece su liberación sexual.
Ellos no tienen ningún papel que desempeñar en la edificación sexual de sus hijas:
Para saber que se es plenamente mujer, una lo tiene que notar en la mirada de un hombre y el primero tiene que ser su
padre.
En el placer sexual, ¿Qué importancia le da Ud. al orgasmo?
El orgasmo es el apogeo, resultando de la resonancia de fuerzas sexuales encontradas.
Hasta si una lo desea, la idea no debe ser la de conseguirlo a toda costa.
Y por un motivo evidente:
Para una mujer, la idea de ese "resultado obligatorio" es precisamente lo que lo impide.
Lo importante es lograr la confianza que, eventualmente, permitirá su consecución.
En el encuentro amoroso y sexual, el orgasmo no es lo que significa una sexualidad enriquecedora y satisfactoria; El
deseo lo es todo.
El placer es simplemente la realización del deseo.
Traducción: Bernard Chappard.
Noviembre, 2006.
Cuando cede la razón, sólo vale la protección.
Respetarse a si mismo, es respetar la vida.
Temer, no es suficiente.
Saber es esencial.
Educar es la clave.
.:: Fundación Daniela Chappard ::.
http://
aprendan a vivir plenamente su sexualidad.
Más de treinta años después de Mayo1968 y la liberación del aborto en Francia, las mujeres, en su gran mayoría,
siguen viviendo muy difícilmente su sexualidad.
¿Por qué el placer, el deseo, tan a menudo quedan ausentes durante los encuentros amorosos?
¿Cómo asumen las mujeres, que tengan 20, 30, 40 ó 60 años esa parte esencia de su intimidad?
En ese libro ( Femme Desirée, Femme Desirante ) aparecen repuestas muy extrañas y que perturban.
Entre psicoanálisis y medicina china, se destaca el papel esencial que desempeñan las madres para enseñar a sus
hijas a vivir plenamente su sexualidad.
“95 veces sobre 100, las mujeres se fastidian cuando hacen el amor”
Cantaba el famoso Brassens en los años 60. Ahora, y cuando de sexo se está hablando por todas partes, esa cifra,
según la autora del libro queda superior a 80% !!!
Y ella contesta: Se trata de mis estadísticas, las establecí gracias a mis pacientes, en occidente, en Francia, en Paris!!!
Estoy trabajando desde hace treinta años y lo confirmo:
La gran mayoría de las mujeres que consultan sufren porque no pueden vivir plenamente la sexualidad tal y como lo
sueñan.
El derecho al placer es socialmente un hecho, la evidencia de que la sexualidad es parte de sus vidas también, pero la
práctica no sigue la teoría.
Todavía las mujeres no están preparadas para vivir plenamente su sexualidad.
La única mejoría: Antes me consultaban por sufrir ciertos síntomas. Ahora vienen más y más preguntas.
Es cierto que el goce clitoriano es distinto del que procura el útero.
Los chinos de la china ancestral le dan al placer uterino una gran importancia.
Para ellos, la sexualidad es necesaria para mantener la vida, para que el espíritu florezca, para evitar las enfermedades.
Ellos escribieron los trayectos de la energía sexual.
Según ellos, el útero es el lugar donde se encuentran y se unen las fuerzas femeninas y las masculinas.
Para eso, el cuerpo de la mujer tiene que aceptar abrirse de verdad al placer, lo que muy raras veces se da, para la
mayoría de ellas, las energías se estancan en la profundidad de la vagina, y eso, a veces provoca hasta dolores intensos.
¿Por qué es tan difícil abrirse al hombre que una quiere?
Porque nuestras madres, simplemente no nos lo enseñaron.
Las niñitas solamente soñarán en ser madres si sus madres se sienten felices de serlo.
Tienen que crecer pensando que la sexualidad que van a vivir algún día, cuando sean grandes, les va a dar placer y
fuerzas… ¡y eso está muy lejos de darse en nuestros días!
Gracias a mi madre, pude volverme una mujer feliz, ejerciendo un trabajo independiente, pero desgraciadamente no a
ser una mujer sexual.
El sexo, su magia, su fuerza, no tenía existencia en mi familia, eso no pertenecía a lo qué, según mis padres, tenían que
transmitirme.
Desgraciadamente, en nuestros días, la mayoría de las madres aplican esos mismos preceptos.
Les preocupa ayudar a sus hijas a volverse seres pensantes e independientes
pero no pudieron asimilar el papel que tenían que asumir para que pudieran volverse mujeres sexuales.
El placer erótico no tiene cabida en sus discursos. Lógicamente, porque ellas tampoco recibieron esa herencia.
Así nos trasladamos de lo prohibido a la negación de una problemática.
Para vencer la dificultad ¿Qué deberían hacer las madres?
Lo ideal es tener padres que viven plenamente su sexualidad, crecer sintiendo que eso es parte de la vida.
Las mujeres que tienen una madre, hasta una abuela que viven plenamente su sexualidad, esas mujeres jóvenes no
tienen problema.
Eso lo puedo verificar todos los días.
El simple hecho de crecer en el mismo ambiente donde una madre siente placer cuando hace el amor, siente además
el placer de ser madre, es suficiente para asegurar la transmisión.
Y cuando eso no se da, una madre deberá tener el valor de desear a su hija vivir una sexualidad distinta a la que ella
.:: Fundación Daniela Chappard ::.
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ha vivido.
Desde la más tierna edad una niña debe saber que cuando sea grande y encuentre al hombre amado, deberá sentir
placer al entregarle su sexo.
¿Y el papel del hombre en todo eso?
Hasta si admitimos que existen unos "maestros". Hasta si ese hombre amado y amante pudiera ayudar a la mujer a
abrirse al placer, ese papel de construir una mujer no le pertenece.
Él no la tiene que llevar en brazos, pues ella lo podría confundir con su madre y así llegar a quererlo como quería a su
madre.
Ese amor es todo, menos sexual.
Además, los hombres también cargan con sus propios problemas; ellos, muy a menudo, se quedaron atrapados entre
los modelos de sus padres, de sus abuelos en una sexualidad que sitúa a la mujer entre madre y puta, y eso,
precisamente, no favorece su liberación sexual.
Ellos no tienen ningún papel que desempeñar en la edificación sexual de sus hijas:
Para saber que se es plenamente mujer, una lo tiene que notar en la mirada de un hombre y el primero tiene que ser su
padre.
En el placer sexual, ¿Qué importancia le da Ud. al orgasmo?
El orgasmo es el apogeo, resultando de la resonancia de fuerzas sexuales encontradas.
Hasta si una lo desea, la idea no debe ser la de conseguirlo a toda costa.
Y por un motivo evidente:
Para una mujer, la idea de ese "resultado obligatorio" es precisamente lo que lo impide.
Lo importante es lograr la confianza que, eventualmente, permitirá su consecución.
En el encuentro amoroso y sexual, el orgasmo no es lo que significa una sexualidad enriquecedora y satisfactoria; El
deseo lo es todo.
El placer es simplemente la realización del deseo.
Traducción: Bernard Chappard.
Noviembre, 2006.
Cuando cede la razón, sólo vale la protección.
Respetarse a si mismo, es respetar la vida.
Temer, no es suficiente.
Saber es esencial.
Educar es la clave.
.:: Fundación Daniela Chappard ::.
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La Mujer deseante
En el libro Los mitos hebreos, Robert Graves relata diversas versiones sobre la historia de Lilith, la primera mujer creada por Dios. Su historia, que aparece en antiguos pergaminos, fue prohibida tanto en el Viejo como en el Nuevo Testamento. Según Graves, Dios creó el cielo, la tierra, las plantas, los ríos, los animales, etcétera, y el séptimo día, ya cansado, con tierra o arena crea al hombre “a su imagen y semejanza”. Pasa el tiempo y viendo a Adán solo decide darle una compañera, ya que “no es bueno que el hombre esté solo”. Con arena hace la mujer que llama Lilith. Esta es la primera mujer de Adán, que resulta ser vivaz, inteligente e independiente y quiere gozar y disfrutar de la vida.
Pero Lilith protesta porque su misión parecía ser solamente la de tener hijos, por lo que decide estrangularlos a medida que van naciendo. Sigue el mito contando que Lilith se queja porque tenía que “ponerse abajo y el hombre encima” y “¿por qué hijos y no placer?” Dios, indignado, la echa del paraíso y medita: “La hice de arena podrida y sucia”. Pasado un tiempo decide probar nuevamente, pero esta vez duerme a Adán, le saca una costilla y con ella fabrica a Eva. Desde el comienzo de la vida aparece la sumisión de la mujer y la importancia del hombre.
La imagen de la mujer ha sufrido una gran transformación con respecto a la que presentaba hace unos años. Tomaré dos hitos que marcan momentos fundantes para comprender y evaluar las peculiaridades de este desarrollo. A principio de siglo, Freud, con sus revolucionarias concepciones sobre la sexualidad, sitúa a la mujer como un ser deseante; ya no solamente objeto de deseo del hombre, sino sujeto de su propio deseo. Esta transformación en la concepción de la mujer es lo que tomaré como primer hito. La mujer no solamente tiene alma sino que puede desear y elegir según su deseo.
Pasarán los años y ella se irá incluyendo socialmente, cumpliendo roles impensados. Se cortará el pelo, fetiche de adoración y sometimiento. Adoptará vestimentas más cómodas y livianas, abandonando las estrategias de ocultamiento y develando así nuevas partes de su cuerpo, y hasta se atreverá a usar ropas masculinas, invadiendo territorios prohibidos. Durante la Segunda Guerra Mundial, la presencia de la mujer, supliendo el déficit de hombres en las fábricas y otros lugares de trabajo, dio nuevo impulso a este desarrollo.
Recordemos que el voto femenino se estableció en Estados Unidos en 1920, en Francia después de la Segunda Guerra Mundial y en la Argentina en 1951.
En Francia, en 1960, menos de siete millones de mujeres eran trabajadoras activas; en 1994 sobrepasan los 11 millones, pasando de representar el 34 por ciento al 45 por ciento de la población activa. De los ocho millones de hogares que hay en la Argentina, 1.120.000 están habitados por una sola persona. En Manhattan, el 56 por ciento de los hogares están habitados por una persona sola.
Sin embargo, hasta hace pocos años en los libros de lectura se inculcaba a los niños una imagen de madre dedicada solamente a las tareas del hogar, mientras el padre, que representaba al proveedor, volvía al atardecer del trabajo cotidiano. La abuela, siempre presente, ocupaba un lugar clásico, en su silla mecedora, canosa, tejiendo sonriente con su típico vestido de señora mayor. El abuelo podía o no estar representado, y cuando lo estaba era un viejito jovial, respetado por todos por su sabiduría. Estos estereotipos clásicos seguían siendo nuestra lectura escolar a pesar de los cambios que se venían gestando. ¿Cuántos años hace que no vemos a una abuela tejiendo?
El segundo hito que tomaré se inicia en los años ’60. En esta fecha se lanza al mercado la píldora anticonceptiva, punto de comienzo de lo que dio en llamarse la revolución sexual. Las mujeres son por supuesto las más favorecidas por este fenómeno, que fue en realidad la revolución sexual de las mujeres. Desaparecido el fantasma de los embarazos no deseados, la vida sexual comienza a correr por otros carriles, donde la mujer encuentra nuevos espacios para la expresión de su sexualidad. La intensidad de lo que dio en llamarse el destape femenino sorprende aun a ellas mismas. La mujer seduce y toma la iniciativa erótica abiertamente, en circunstancias adonde antes solamente se permitía insinuar.
Como suele suceder con los cambios tan radicales, éste se organiza en un movimiento pendular, pasando de un pasado limitante a un desaforado despliegue erótico.
En un primer momento, las mujeres aparentemente no encuentran un modelo femenino de identificación y las reivindicaciones solicitadas parecen no ser más que el deseo de masculinizarse identificando su libertad con la de los hombres.
Mientras rechazan y denigran la maternidad, ser combativo, ser contestatario, estar contra el establishment se transforma en lo deseado. Sin embargo, defienden su vida sexual y lentamente van desarrollando otras perspectivas. La idea de la actividad del hombre versus la pasividad de la mujer parece dejar de tener vigencia.
El tabú de la virginidad desaparece gradualmente, al mismo tiempo que los jóvenes hacen pruebas prematrimoniales con la esperanza de garantizar su futura armonía conyugal, conviviendo muchas veces sin llegar al matrimonio, por lo que disminuye el número de casamientos. Los hijos son planificados y los padres ayudan en su crianza, así como en las tareas domésticas, dado que las madres trabajan y muchas veces son ellas las que aportan más en lo económico o directamente sostienen el hogar. El concepto de familia, tan rígidamente sostenido a principio del siglo XX, ha perdido su estructura clásica. Las parejas y sus descendientes en las encuestas suelen incluir como familia a amigos, animales domésticos. “¿Cómo se llama la abuela del hijo de la mujer de mi padre que no es mi abuela?”, me preguntaba un niño desorientado. El cambio es tan rápido y tal vez tan asustante que no hay palabras que nominen la cantidad de vínculos familiares nuevos.
En países donde solamente se permite tener un hijo, y es el caso de China, no van a existir los tíos ni los primos. Como vemos, es imposible predecir cómo se desarrollaran las futuras estructuras familiares.
Esto de algún modo se refleja en las entrevistas con mujeres posmenopáusicas. Todo terapeuta que ha sido consultado por señoras que se incluyen en este espectro biopsicosocial ha tenido que experimentar, me imagino que con la misma conmoción y respeto con que lo he experimentado yo, tanto ímpetu, donde se creía que las arcas del deseo se habían agotado. Recuerden el retrato de la abuelita que aparecía en el libro de lectura. La viejita, canosa, vestido oscuro y tejiendo: muy atrás quedó esta imagen.
El incremento de la expectativa de vida promueve que personas que no nos consultaban porque sentían cerca el fin de la vida, y entonces ya no valía la pena, ahora lo hagan. Cada vez entrevistamos más mujeres posmenopáusicas y en este estrato generacional el terapeuta nota un cambio fundamental. En nuestro país, estadísticamente hay más mujeres que hombres y éstas son más longevas; por lo tanto, a medida que pasa el tiempo, hay más mujeres solas.
Hace unos años la idea de una mujer viviendo en soledad era casi inconcebible, no importaba si ella deseaba hacerlo o no. Cuando una mujer enviudaba, los hijos la llevaban a vivir con ellos con todas las consecuencias imaginables de dependencia afectiva y económica. Era una imposición social y familiar. En la actualidad, pero es raro que una mujer sana que por alguna razón quede sola, acepte convivir con sus hijos o parientes. La experiencia nos enseña que no solamente defiende su soledad, sino sobre todo su independencia.
Una vez que ha elaborado su duelo, lentamente se va reinsertando en los grupos sociales de acuerdo con sus intereses. Esta situación es bien conocida por los marquetineros de moda, por lo que conferencias, clases de todo tipo y actividades para tercera edad se promocionan con gran éxito de público femenino. La Universidad de La Plata abrió cursos para tercera edad que han sido totalmente colmados, el 70 por ciento con mujeres. ¿De dónde surge este modelo de identificación que han debido lograr en tan poco tiempo? Recordemos que la revolución sexual se inicia en los años sesenta: éstas son las mujeres que la vivieron y han llegado ahora a la posmenopausia. Pasan por los consultorios buscando apoyo para organizar un espacio adecuado para ellas, dado que la sociedad no las ayuda a encontrarlo por el prejuicio de la edad.
Por otro lado, los hijos de estas señoras de la liberación sexual sufren el desencuentro con sus expectativas de una madre vieja-abuela del hogar. Ellos buscan esas abuelas que les mostraban en los libros de lectura, que no se adecuaron a tiempo a los cambios de la mujer. Al encontrarse frente a este nuevo desarrollo, lo asumen como una frustración y persisten en querer verlas como aquellas que habrían sido. Este nuevo status de las abuelas que adquieren autonomía no les resulta grato. Tratan de limitarlas con pretextos pueriles, impidiendo o rechazando toda posibilidad de aceptar que ellas organicen su vida, sus amistades o nuevas relaciones amorosas. Sorprendentemente, la relación con los nietos parece ser el factor fundante para su transformación, otorgándoles un modelo nuevo de identificación que las rejuvenece y estimula.
Lejos quedaron el luto, la ropa para señoras mayores, el maquillaje ad hoc, las canas, todo eso que en un cierto momento de la vida daba status y que ha sido arrasado por la juventud.
Las mujeres no sienten la soledad, sino que gozan de su autonomía y han aprendido de las jóvenes el derecho de llamar a los hombres y solicitar su compañía. Es sorprendente escuchar relatos donde, enteradas de la viudez o soledad de algún señor, lo llaman para encontrarse. Su presencia en las peñas folklóricas, clases de tango, salsa, etcétera, les permite sentirse en brazos de algún caballero que reconstruye, aunque sea fugazmente, su narcisismo. Defienden como pueden su vida erótica. Por otra parte, contentas, se han dado cuenta de que en el horizonte sexual femenino no existe el fantasma de la impotencia. Frente a este avallasamiento de sus territorios, los hombres reaccionan un poco perplejos y recurren a los viejos comportamientos sociales queriendo armar pareja, situación que en general ellas rechazan para contentarse con los novios cama afuera.
Estas son las mujeres que en los años ’60 fueron protagonistas de la revolución sexual, o meras observadoras, y gozan de sus logros.
(Sin embargo, hay una legión de mujeres que no alcanzan ni mínimamente estos estilos de vida. Las estadísticas de algunos países son escalofriantes en cuanto a sometimiento, como lo muestra el altísimo índice de amputaciones clitorideanas. Por otra parte, en la Argentina, solamente el 40 por ciento de las mujeres tiene trabajo y dos de cada 10 mantienen el hogar. Y en nuestro país perciben entre el 27 y el 52 por ciento menos de salario que los hombres por el mismo trabajo. Según las Naciones Unidas, de los 1300 millones de pobres del mundo, el 73 por ciento son mujeres y constituyen los dos tercios de los analfabetos del planeta.)
En todo caso, la tremenda transformación a la que me he referido exige de los psicoanalistas un gran esfuerzo de adecuación. Poder discernir entre cambio y actuaciones psicopatológicas es un desafío. La teoría que Freud planteó a principio de siglo mantiene su vigencia en cuanto a los fenómenos estructurales a investigar, pero son las nuevas formas, es decir, el despliegue que adquieren al desarrollarse, lo que nos asombra y muchas veces conmueve. Por ejemplo, la resolución del complejo de Edipo deberá ser aggiornada a las vicisitudes familiares particulares y sobre todo novedosas que deberemos indagar cuidadosamente, habida cuenta de los personajes disímiles que cohabitan en las diferentes familias actuales y sus consecuencias. La persistencia de estos fenómenos heredados, núcleos del desarrollo individual, nos enfrenta a nuevas patologías que deberemos comprender de acuerdo con los actuales códigos de convivencia. Son las diferentes dramatizaciones que adoptan estas estructuras al pugnar por su expresión.
Frente al desarrollo y despliegue de la sexualidad femenina, ¿podemos seguir pensándola dependiente del falocentrismo? ¿Seguimos pensando a la mujer como un ser castrado? ¿Creemos todavía que su superyó es menos confiable que el del hombre dado que su complejo de Edipo no se sepulta como el de él? ¿Creemos que el clítoris es un resabio del pene y pertenece a la categoría de lo masculino? ¿Creemos que la mujer es pasiva y el hombre activo? Y, lo más importante: ¿creemos que Freud sostendría estos conceptos ahora?
Teniendo en cuenta que en Estados Unidos:
- casi una de cada dos mujeres ha sido víctima de un intento de violación;
- el 40 por ciento ha sido víctima del acoso sexual;
- el 50 por ciento de las mujeres ha sido golpeada al menos una vez durante su vida en pareja;
- el 28 por ciento de las parejas confiesan tener relaciones violentas;
- los crímenes sexuales se incrementaron el 160 por ciento entre 1976 y 1984;
- las violaciones declaradas progresan cuatro veces más rápido que la tasa de criminalidad global: ¿Con qué cuidado escucharía Freud ahora las fantasías de seducción que le contaban sus pacientas?
Tal vez las mujeres psicoanalistas debemos ser las que denunciemos ciertos actos de encubrimiento que las teorías persisten en organizar, sometidas a las situaciones sociales existentes.
Raquel Rascovsky de Salvarezza
Pero Lilith protesta porque su misión parecía ser solamente la de tener hijos, por lo que decide estrangularlos a medida que van naciendo. Sigue el mito contando que Lilith se queja porque tenía que “ponerse abajo y el hombre encima” y “¿por qué hijos y no placer?” Dios, indignado, la echa del paraíso y medita: “La hice de arena podrida y sucia”. Pasado un tiempo decide probar nuevamente, pero esta vez duerme a Adán, le saca una costilla y con ella fabrica a Eva. Desde el comienzo de la vida aparece la sumisión de la mujer y la importancia del hombre.
La imagen de la mujer ha sufrido una gran transformación con respecto a la que presentaba hace unos años. Tomaré dos hitos que marcan momentos fundantes para comprender y evaluar las peculiaridades de este desarrollo. A principio de siglo, Freud, con sus revolucionarias concepciones sobre la sexualidad, sitúa a la mujer como un ser deseante; ya no solamente objeto de deseo del hombre, sino sujeto de su propio deseo. Esta transformación en la concepción de la mujer es lo que tomaré como primer hito. La mujer no solamente tiene alma sino que puede desear y elegir según su deseo.
Pasarán los años y ella se irá incluyendo socialmente, cumpliendo roles impensados. Se cortará el pelo, fetiche de adoración y sometimiento. Adoptará vestimentas más cómodas y livianas, abandonando las estrategias de ocultamiento y develando así nuevas partes de su cuerpo, y hasta se atreverá a usar ropas masculinas, invadiendo territorios prohibidos. Durante la Segunda Guerra Mundial, la presencia de la mujer, supliendo el déficit de hombres en las fábricas y otros lugares de trabajo, dio nuevo impulso a este desarrollo.
Recordemos que el voto femenino se estableció en Estados Unidos en 1920, en Francia después de la Segunda Guerra Mundial y en la Argentina en 1951.
En Francia, en 1960, menos de siete millones de mujeres eran trabajadoras activas; en 1994 sobrepasan los 11 millones, pasando de representar el 34 por ciento al 45 por ciento de la población activa. De los ocho millones de hogares que hay en la Argentina, 1.120.000 están habitados por una sola persona. En Manhattan, el 56 por ciento de los hogares están habitados por una persona sola.
Sin embargo, hasta hace pocos años en los libros de lectura se inculcaba a los niños una imagen de madre dedicada solamente a las tareas del hogar, mientras el padre, que representaba al proveedor, volvía al atardecer del trabajo cotidiano. La abuela, siempre presente, ocupaba un lugar clásico, en su silla mecedora, canosa, tejiendo sonriente con su típico vestido de señora mayor. El abuelo podía o no estar representado, y cuando lo estaba era un viejito jovial, respetado por todos por su sabiduría. Estos estereotipos clásicos seguían siendo nuestra lectura escolar a pesar de los cambios que se venían gestando. ¿Cuántos años hace que no vemos a una abuela tejiendo?
El segundo hito que tomaré se inicia en los años ’60. En esta fecha se lanza al mercado la píldora anticonceptiva, punto de comienzo de lo que dio en llamarse la revolución sexual. Las mujeres son por supuesto las más favorecidas por este fenómeno, que fue en realidad la revolución sexual de las mujeres. Desaparecido el fantasma de los embarazos no deseados, la vida sexual comienza a correr por otros carriles, donde la mujer encuentra nuevos espacios para la expresión de su sexualidad. La intensidad de lo que dio en llamarse el destape femenino sorprende aun a ellas mismas. La mujer seduce y toma la iniciativa erótica abiertamente, en circunstancias adonde antes solamente se permitía insinuar.
Como suele suceder con los cambios tan radicales, éste se organiza en un movimiento pendular, pasando de un pasado limitante a un desaforado despliegue erótico.
En un primer momento, las mujeres aparentemente no encuentran un modelo femenino de identificación y las reivindicaciones solicitadas parecen no ser más que el deseo de masculinizarse identificando su libertad con la de los hombres.
Mientras rechazan y denigran la maternidad, ser combativo, ser contestatario, estar contra el establishment se transforma en lo deseado. Sin embargo, defienden su vida sexual y lentamente van desarrollando otras perspectivas. La idea de la actividad del hombre versus la pasividad de la mujer parece dejar de tener vigencia.
El tabú de la virginidad desaparece gradualmente, al mismo tiempo que los jóvenes hacen pruebas prematrimoniales con la esperanza de garantizar su futura armonía conyugal, conviviendo muchas veces sin llegar al matrimonio, por lo que disminuye el número de casamientos. Los hijos son planificados y los padres ayudan en su crianza, así como en las tareas domésticas, dado que las madres trabajan y muchas veces son ellas las que aportan más en lo económico o directamente sostienen el hogar. El concepto de familia, tan rígidamente sostenido a principio del siglo XX, ha perdido su estructura clásica. Las parejas y sus descendientes en las encuestas suelen incluir como familia a amigos, animales domésticos. “¿Cómo se llama la abuela del hijo de la mujer de mi padre que no es mi abuela?”, me preguntaba un niño desorientado. El cambio es tan rápido y tal vez tan asustante que no hay palabras que nominen la cantidad de vínculos familiares nuevos.
En países donde solamente se permite tener un hijo, y es el caso de China, no van a existir los tíos ni los primos. Como vemos, es imposible predecir cómo se desarrollaran las futuras estructuras familiares.
Esto de algún modo se refleja en las entrevistas con mujeres posmenopáusicas. Todo terapeuta que ha sido consultado por señoras que se incluyen en este espectro biopsicosocial ha tenido que experimentar, me imagino que con la misma conmoción y respeto con que lo he experimentado yo, tanto ímpetu, donde se creía que las arcas del deseo se habían agotado. Recuerden el retrato de la abuelita que aparecía en el libro de lectura. La viejita, canosa, vestido oscuro y tejiendo: muy atrás quedó esta imagen.
El incremento de la expectativa de vida promueve que personas que no nos consultaban porque sentían cerca el fin de la vida, y entonces ya no valía la pena, ahora lo hagan. Cada vez entrevistamos más mujeres posmenopáusicas y en este estrato generacional el terapeuta nota un cambio fundamental. En nuestro país, estadísticamente hay más mujeres que hombres y éstas son más longevas; por lo tanto, a medida que pasa el tiempo, hay más mujeres solas.
Hace unos años la idea de una mujer viviendo en soledad era casi inconcebible, no importaba si ella deseaba hacerlo o no. Cuando una mujer enviudaba, los hijos la llevaban a vivir con ellos con todas las consecuencias imaginables de dependencia afectiva y económica. Era una imposición social y familiar. En la actualidad, pero es raro que una mujer sana que por alguna razón quede sola, acepte convivir con sus hijos o parientes. La experiencia nos enseña que no solamente defiende su soledad, sino sobre todo su independencia.
Una vez que ha elaborado su duelo, lentamente se va reinsertando en los grupos sociales de acuerdo con sus intereses. Esta situación es bien conocida por los marquetineros de moda, por lo que conferencias, clases de todo tipo y actividades para tercera edad se promocionan con gran éxito de público femenino. La Universidad de La Plata abrió cursos para tercera edad que han sido totalmente colmados, el 70 por ciento con mujeres. ¿De dónde surge este modelo de identificación que han debido lograr en tan poco tiempo? Recordemos que la revolución sexual se inicia en los años sesenta: éstas son las mujeres que la vivieron y han llegado ahora a la posmenopausia. Pasan por los consultorios buscando apoyo para organizar un espacio adecuado para ellas, dado que la sociedad no las ayuda a encontrarlo por el prejuicio de la edad.
Por otro lado, los hijos de estas señoras de la liberación sexual sufren el desencuentro con sus expectativas de una madre vieja-abuela del hogar. Ellos buscan esas abuelas que les mostraban en los libros de lectura, que no se adecuaron a tiempo a los cambios de la mujer. Al encontrarse frente a este nuevo desarrollo, lo asumen como una frustración y persisten en querer verlas como aquellas que habrían sido. Este nuevo status de las abuelas que adquieren autonomía no les resulta grato. Tratan de limitarlas con pretextos pueriles, impidiendo o rechazando toda posibilidad de aceptar que ellas organicen su vida, sus amistades o nuevas relaciones amorosas. Sorprendentemente, la relación con los nietos parece ser el factor fundante para su transformación, otorgándoles un modelo nuevo de identificación que las rejuvenece y estimula.
Lejos quedaron el luto, la ropa para señoras mayores, el maquillaje ad hoc, las canas, todo eso que en un cierto momento de la vida daba status y que ha sido arrasado por la juventud.
Las mujeres no sienten la soledad, sino que gozan de su autonomía y han aprendido de las jóvenes el derecho de llamar a los hombres y solicitar su compañía. Es sorprendente escuchar relatos donde, enteradas de la viudez o soledad de algún señor, lo llaman para encontrarse. Su presencia en las peñas folklóricas, clases de tango, salsa, etcétera, les permite sentirse en brazos de algún caballero que reconstruye, aunque sea fugazmente, su narcisismo. Defienden como pueden su vida erótica. Por otra parte, contentas, se han dado cuenta de que en el horizonte sexual femenino no existe el fantasma de la impotencia. Frente a este avallasamiento de sus territorios, los hombres reaccionan un poco perplejos y recurren a los viejos comportamientos sociales queriendo armar pareja, situación que en general ellas rechazan para contentarse con los novios cama afuera.
Estas son las mujeres que en los años ’60 fueron protagonistas de la revolución sexual, o meras observadoras, y gozan de sus logros.
(Sin embargo, hay una legión de mujeres que no alcanzan ni mínimamente estos estilos de vida. Las estadísticas de algunos países son escalofriantes en cuanto a sometimiento, como lo muestra el altísimo índice de amputaciones clitorideanas. Por otra parte, en la Argentina, solamente el 40 por ciento de las mujeres tiene trabajo y dos de cada 10 mantienen el hogar. Y en nuestro país perciben entre el 27 y el 52 por ciento menos de salario que los hombres por el mismo trabajo. Según las Naciones Unidas, de los 1300 millones de pobres del mundo, el 73 por ciento son mujeres y constituyen los dos tercios de los analfabetos del planeta.)
En todo caso, la tremenda transformación a la que me he referido exige de los psicoanalistas un gran esfuerzo de adecuación. Poder discernir entre cambio y actuaciones psicopatológicas es un desafío. La teoría que Freud planteó a principio de siglo mantiene su vigencia en cuanto a los fenómenos estructurales a investigar, pero son las nuevas formas, es decir, el despliegue que adquieren al desarrollarse, lo que nos asombra y muchas veces conmueve. Por ejemplo, la resolución del complejo de Edipo deberá ser aggiornada a las vicisitudes familiares particulares y sobre todo novedosas que deberemos indagar cuidadosamente, habida cuenta de los personajes disímiles que cohabitan en las diferentes familias actuales y sus consecuencias. La persistencia de estos fenómenos heredados, núcleos del desarrollo individual, nos enfrenta a nuevas patologías que deberemos comprender de acuerdo con los actuales códigos de convivencia. Son las diferentes dramatizaciones que adoptan estas estructuras al pugnar por su expresión.
Frente al desarrollo y despliegue de la sexualidad femenina, ¿podemos seguir pensándola dependiente del falocentrismo? ¿Seguimos pensando a la mujer como un ser castrado? ¿Creemos todavía que su superyó es menos confiable que el del hombre dado que su complejo de Edipo no se sepulta como el de él? ¿Creemos que el clítoris es un resabio del pene y pertenece a la categoría de lo masculino? ¿Creemos que la mujer es pasiva y el hombre activo? Y, lo más importante: ¿creemos que Freud sostendría estos conceptos ahora?
Teniendo en cuenta que en Estados Unidos:
- casi una de cada dos mujeres ha sido víctima de un intento de violación;
- el 40 por ciento ha sido víctima del acoso sexual;
- el 50 por ciento de las mujeres ha sido golpeada al menos una vez durante su vida en pareja;
- el 28 por ciento de las parejas confiesan tener relaciones violentas;
- los crímenes sexuales se incrementaron el 160 por ciento entre 1976 y 1984;
- las violaciones declaradas progresan cuatro veces más rápido que la tasa de criminalidad global: ¿Con qué cuidado escucharía Freud ahora las fantasías de seducción que le contaban sus pacientas?
Tal vez las mujeres psicoanalistas debemos ser las que denunciemos ciertos actos de encubrimiento que las teorías persisten en organizar, sometidas a las situaciones sociales existentes.
Raquel Rascovsky de Salvarezza
La Mujer deseante
En el libro Los mitos hebreos, Robert Graves relata diversas versiones sobre la historia de Lilith, la primera mujer creada por Dios. Su historia, que aparece en antiguos pergaminos, fue prohibida tanto en el Viejo como en el Nuevo Testamento. Según Graves, Dios creó el cielo, la tierra, las plantas, los ríos, los animales, etcétera, y el séptimo día, ya cansado, con tierra o arena crea al hombre “a su imagen y semejanza”. Pasa el tiempo y viendo a Adán solo decide darle una compañera, ya que “no es bueno que el hombre esté solo”. Con arena hace la mujer que llama Lilith. Esta es la primera mujer de Adán, que resulta ser vivaz, inteligente e independiente y quiere gozar y disfrutar de la vida.
Pero Lilith protesta porque su misión parecía ser solamente la de tener hijos, por lo que decide estrangularlos a medida que van naciendo. Sigue el mito contando que Lilith se queja porque tenía que “ponerse abajo y el hombre encima” y “¿por qué hijos y no placer?” Dios, indignado, la echa del paraíso y medita: “La hice de arena podrida y sucia”. Pasado un tiempo decide probar nuevamente, pero esta vez duerme a Adán, le saca una costilla y con ella fabrica a Eva. Desde el comienzo de la vida aparece la sumisión de la mujer y la importancia del hombre.
La imagen de la mujer ha sufrido una gran transformación con respecto a la que presentaba hace unos años. Tomaré dos hitos que marcan momentos fundantes para comprender y evaluar las peculiaridades de este desarrollo. A principio de siglo, Freud, con sus revolucionarias concepciones sobre la sexualidad, sitúa a la mujer como un ser deseante; ya no solamente objeto de deseo del hombre, sino sujeto de su propio deseo. Esta transformación en la concepción de la mujer es lo que tomaré como primer hito. La mujer no solamente tiene alma sino que puede desear y elegir según su deseo.
Pasarán los años y ella se irá incluyendo socialmente, cumpliendo roles impensados. Se cortará el pelo, fetiche de adoración y sometimiento. Adoptará vestimentas más cómodas y livianas, abandonando las estrategias de ocultamiento y develando así nuevas partes de su cuerpo, y hasta se atreverá a usar ropas masculinas, invadiendo territorios prohibidos. Durante la Segunda Guerra Mundial, la presencia de la mujer, supliendo el déficit de hombres en las fábricas y otros lugares de trabajo, dio nuevo impulso a este desarrollo.
Recordemos que el voto femenino se estableció en Estados Unidos en 1920, en Francia después de la Segunda Guerra Mundial y en la Argentina en 1951.
En Francia, en 1960, menos de siete millones de mujeres eran trabajadoras activas; en 1994 sobrepasan los 11 millones, pasando de representar el 34 por ciento al 45 por ciento de la población activa. De los ocho millones de hogares que hay en la Argentina, 1.120.000 están habitados por una sola persona. En Manhattan, el 56 por ciento de los hogares están habitados por una persona sola.
Sin embargo, hasta hace pocos años en los libros de lectura se inculcaba a los niños una imagen de madre dedicada solamente a las tareas del hogar, mientras el padre, que representaba al proveedor, volvía al atardecer del trabajo cotidiano. La abuela, siempre presente, ocupaba un lugar clásico, en su silla mecedora, canosa, tejiendo sonriente con su típico vestido de señora mayor. El abuelo podía o no estar representado, y cuando lo estaba era un viejito jovial, respetado por todos por su sabiduría. Estos estereotipos clásicos seguían siendo nuestra lectura escolar a pesar de los cambios que se venían gestando. ¿Cuántos años hace que no vemos a una abuela tejiendo?
El segundo hito que tomaré se inicia en los años ’60. En esta fecha se lanza al mercado la píldora anticonceptiva, punto de comienzo de lo que dio en llamarse la revolución sexual. Las mujeres son por supuesto las más favorecidas por este fenómeno, que fue en realidad la revolución sexual de las mujeres. Desaparecido el fantasma de los embarazos no deseados, la vida sexual comienza a correr por otros carriles, donde la mujer encuentra nuevos espacios para la expresión de su sexualidad. La intensidad de lo que dio en llamarse el destape femenino sorprende aun a ellas mismas. La mujer seduce y toma la iniciativa erótica abiertamente, en circunstancias adonde antes solamente se permitía insinuar.
Como suele suceder con los cambios tan radicales, éste se organiza en un movimiento pendular, pasando de un pasado limitante a un desaforado despliegue erótico.
En un primer momento, las mujeres aparentemente no encuentran un modelo femenino de identificación y las reivindicaciones solicitadas parecen no ser más que el deseo de masculinizarse identificando su libertad con la de los hombres.
Mientras rechazan y denigran la maternidad, ser combativo, ser contestatario, estar contra el establishment se transforma en lo deseado. Sin embargo, defienden su vida sexual y lentamente van desarrollando otras perspectivas. La idea de la actividad del hombre versus la pasividad de la mujer parece dejar de tener vigencia.
El tabú de la virginidad desaparece gradualmente, al mismo tiempo que los jóvenes hacen pruebas prematrimoniales con la esperanza de garantizar su futura armonía conyugal, conviviendo muchas veces sin llegar al matrimonio, por lo que disminuye el número de casamientos. Los hijos son planificados y los padres ayudan en su crianza, así como en las tareas domésticas, dado que las madres trabajan y muchas veces son ellas las que aportan más en lo económico o directamente sostienen el hogar. El concepto de familia, tan rígidamente sostenido a principio del siglo XX, ha perdido su estructura clásica. Las parejas y sus descendientes en las encuestas suelen incluir como familia a amigos, animales domésticos. “¿Cómo se llama la abuela del hijo de la mujer de mi padre que no es mi abuela?”, me preguntaba un niño desorientado. El cambio es tan rápido y tal vez tan asustante que no hay palabras que nominen la cantidad de vínculos familiares nuevos.
En países donde solamente se permite tener un hijo, y es el caso de China, no van a existir los tíos ni los primos. Como vemos, es imposible predecir cómo se desarrollaran las futuras estructuras familiares.
Esto de algún modo se refleja en las entrevistas con mujeres posmenopáusicas. Todo terapeuta que ha sido consultado por señoras que se incluyen en este espectro biopsicosocial ha tenido que experimentar, me imagino que con la misma conmoción y respeto con que lo he experimentado yo, tanto ímpetu, donde se creía que las arcas del deseo se habían agotado. Recuerden el retrato de la abuelita que aparecía en el libro de lectura. La viejita, canosa, vestido oscuro y tejiendo: muy atrás quedó esta imagen.
El incremento de la expectativa de vida promueve que personas que no nos consultaban porque sentían cerca el fin de la vida, y entonces ya no valía la pena, ahora lo hagan. Cada vez entrevistamos más mujeres posmenopáusicas y en este estrato generacional el terapeuta nota un cambio fundamental. En nuestro país, estadísticamente hay más mujeres que hombres y éstas son más longevas; por lo tanto, a medida que pasa el tiempo, hay más mujeres solas.
Hace unos años la idea de una mujer viviendo en soledad era casi inconcebible, no importaba si ella deseaba hacerlo o no. Cuando una mujer enviudaba, los hijos la llevaban a vivir con ellos con todas las consecuencias imaginables de dependencia afectiva y económica. Era una imposición social y familiar. En la actualidad, pero es raro que una mujer sana que por alguna razón quede sola, acepte convivir con sus hijos o parientes. La experiencia nos enseña que no solamente defiende su soledad, sino sobre todo su independencia.
Una vez que ha elaborado su duelo, lentamente se va reinsertando en los grupos sociales de acuerdo con sus intereses. Esta situación es bien conocida por los marquetineros de moda, por lo que conferencias, clases de todo tipo y actividades para tercera edad se promocionan con gran éxito de público femenino. La Universidad de La Plata abrió cursos para tercera edad que han sido totalmente colmados, el 70 por ciento con mujeres. ¿De dónde surge este modelo de identificación que han debido lograr en tan poco tiempo? Recordemos que la revolución sexual se inicia en los años sesenta: éstas son las mujeres que la vivieron y han llegado ahora a la posmenopausia. Pasan por los consultorios buscando apoyo para organizar un espacio adecuado para ellas, dado que la sociedad no las ayuda a encontrarlo por el prejuicio de la edad.
Por otro lado, los hijos de estas señoras de la liberación sexual sufren el desencuentro con sus expectativas de una madre vieja-abuela del hogar. Ellos buscan esas abuelas que les mostraban en los libros de lectura, que no se adecuaron a tiempo a los cambios de la mujer. Al encontrarse frente a este nuevo desarrollo, lo asumen como una frustración y persisten en querer verlas como aquellas que habrían sido. Este nuevo status de las abuelas que adquieren autonomía no les resulta grato. Tratan de limitarlas con pretextos pueriles, impidiendo o rechazando toda posibilidad de aceptar que ellas organicen su vida, sus amistades o nuevas relaciones amorosas. Sorprendentemente, la relación con los nietos parece ser el factor fundante para su transformación, otorgándoles un modelo nuevo de identificación que las rejuvenece y estimula.
Lejos quedaron el luto, la ropa para señoras mayores, el maquillaje ad hoc, las canas, todo eso que en un cierto momento de la vida daba status y que ha sido arrasado por la juventud.
Las mujeres no sienten la soledad, sino que gozan de su autonomía y han aprendido de las jóvenes el derecho de llamar a los hombres y solicitar su compañía. Es sorprendente escuchar relatos donde, enteradas de la viudez o soledad de algún señor, lo llaman para encontrarse. Su presencia en las peñas folklóricas, clases de tango, salsa, etcétera, les permite sentirse en brazos de algún caballero que reconstruye, aunque sea fugazmente, su narcisismo. Defienden como pueden su vida erótica. Por otra parte, contentas, se han dado cuenta de que en el horizonte sexual femenino no existe el fantasma de la impotencia. Frente a este avallasamiento de sus territorios, los hombres reaccionan un poco perplejos y recurren a los viejos comportamientos sociales queriendo armar pareja, situación que en general ellas rechazan para contentarse con los novios cama afuera.
Estas son las mujeres que en los años ’60 fueron protagonistas de la revolución sexual, o meras observadoras, y gozan de sus logros.
(Sin embargo, hay una legión de mujeres que no alcanzan ni mínimamente estos estilos de vida. Las estadísticas de algunos países son escalofriantes en cuanto a sometimiento, como lo muestra el altísimo índice de amputaciones clitorideanas. Por otra parte, en la Argentina, solamente el 40 por ciento de las mujeres tiene trabajo y dos de cada 10 mantienen el hogar. Y en nuestro país perciben entre el 27 y el 52 por ciento menos de salario que los hombres por el mismo trabajo. Según las Naciones Unidas, de los 1300 millones de pobres del mundo, el 73 por ciento son mujeres y constituyen los dos tercios de los analfabetos del planeta.)
En todo caso, la tremenda transformación a la que me he referido exige de los psicoanalistas un gran esfuerzo de adecuación. Poder discernir entre cambio y actuaciones psicopatológicas es un desafío. La teoría que Freud planteó a principio de siglo mantiene su vigencia en cuanto a los fenómenos estructurales a investigar, pero son las nuevas formas, es decir, el despliegue que adquieren al desarrollarse, lo que nos asombra y muchas veces conmueve. Por ejemplo, la resolución del complejo de Edipo deberá ser aggiornada a las vicisitudes familiares particulares y sobre todo novedosas que deberemos indagar cuidadosamente, habida cuenta de los personajes disímiles que cohabitan en las diferentes familias actuales y sus consecuencias. La persistencia de estos fenómenos heredados, núcleos del desarrollo individual, nos enfrenta a nuevas patologías que deberemos comprender de acuerdo con los actuales códigos de convivencia. Son las diferentes dramatizaciones que adoptan estas estructuras al pugnar por su expresión.
Frente al desarrollo y despliegue de la sexualidad femenina, ¿podemos seguir pensándola dependiente del falocentrismo? ¿Seguimos pensando a la mujer como un ser castrado? ¿Creemos todavía que su superyó es menos confiable que el del hombre dado que su complejo de Edipo no se sepulta como el de él? ¿Creemos que el clítoris es un resabio del pene y pertenece a la categoría de lo masculino? ¿Creemos que la mujer es pasiva y el hombre activo? Y, lo más importante: ¿creemos que Freud sostendría estos conceptos ahora?
Teniendo en cuenta que en Estados Unidos:
- casi una de cada dos mujeres ha sido víctima de un intento de violación;
- el 40 por ciento ha sido víctima del acoso sexual;
- el 50 por ciento de las mujeres ha sido golpeada al menos una vez durante su vida en pareja;
- el 28 por ciento de las parejas confiesan tener relaciones violentas;
- los crímenes sexuales se incrementaron el 160 por ciento entre 1976 y 1984;
- las violaciones declaradas progresan cuatro veces más rápido que la tasa de criminalidad global: ¿Con qué cuidado escucharía Freud ahora las fantasías de seducción que le contaban sus pacientas?
Tal vez las mujeres psicoanalistas debemos ser las que denunciemos ciertos actos de encubrimiento que las teorías persisten en organizar, sometidas a las situaciones sociales existentes.
Raquel Rascovsky de Salvarezza
Pero Lilith protesta porque su misión parecía ser solamente la de tener hijos, por lo que decide estrangularlos a medida que van naciendo. Sigue el mito contando que Lilith se queja porque tenía que “ponerse abajo y el hombre encima” y “¿por qué hijos y no placer?” Dios, indignado, la echa del paraíso y medita: “La hice de arena podrida y sucia”. Pasado un tiempo decide probar nuevamente, pero esta vez duerme a Adán, le saca una costilla y con ella fabrica a Eva. Desde el comienzo de la vida aparece la sumisión de la mujer y la importancia del hombre.
La imagen de la mujer ha sufrido una gran transformación con respecto a la que presentaba hace unos años. Tomaré dos hitos que marcan momentos fundantes para comprender y evaluar las peculiaridades de este desarrollo. A principio de siglo, Freud, con sus revolucionarias concepciones sobre la sexualidad, sitúa a la mujer como un ser deseante; ya no solamente objeto de deseo del hombre, sino sujeto de su propio deseo. Esta transformación en la concepción de la mujer es lo que tomaré como primer hito. La mujer no solamente tiene alma sino que puede desear y elegir según su deseo.
Pasarán los años y ella se irá incluyendo socialmente, cumpliendo roles impensados. Se cortará el pelo, fetiche de adoración y sometimiento. Adoptará vestimentas más cómodas y livianas, abandonando las estrategias de ocultamiento y develando así nuevas partes de su cuerpo, y hasta se atreverá a usar ropas masculinas, invadiendo territorios prohibidos. Durante la Segunda Guerra Mundial, la presencia de la mujer, supliendo el déficit de hombres en las fábricas y otros lugares de trabajo, dio nuevo impulso a este desarrollo.
Recordemos que el voto femenino se estableció en Estados Unidos en 1920, en Francia después de la Segunda Guerra Mundial y en la Argentina en 1951.
En Francia, en 1960, menos de siete millones de mujeres eran trabajadoras activas; en 1994 sobrepasan los 11 millones, pasando de representar el 34 por ciento al 45 por ciento de la población activa. De los ocho millones de hogares que hay en la Argentina, 1.120.000 están habitados por una sola persona. En Manhattan, el 56 por ciento de los hogares están habitados por una persona sola.
Sin embargo, hasta hace pocos años en los libros de lectura se inculcaba a los niños una imagen de madre dedicada solamente a las tareas del hogar, mientras el padre, que representaba al proveedor, volvía al atardecer del trabajo cotidiano. La abuela, siempre presente, ocupaba un lugar clásico, en su silla mecedora, canosa, tejiendo sonriente con su típico vestido de señora mayor. El abuelo podía o no estar representado, y cuando lo estaba era un viejito jovial, respetado por todos por su sabiduría. Estos estereotipos clásicos seguían siendo nuestra lectura escolar a pesar de los cambios que se venían gestando. ¿Cuántos años hace que no vemos a una abuela tejiendo?
El segundo hito que tomaré se inicia en los años ’60. En esta fecha se lanza al mercado la píldora anticonceptiva, punto de comienzo de lo que dio en llamarse la revolución sexual. Las mujeres son por supuesto las más favorecidas por este fenómeno, que fue en realidad la revolución sexual de las mujeres. Desaparecido el fantasma de los embarazos no deseados, la vida sexual comienza a correr por otros carriles, donde la mujer encuentra nuevos espacios para la expresión de su sexualidad. La intensidad de lo que dio en llamarse el destape femenino sorprende aun a ellas mismas. La mujer seduce y toma la iniciativa erótica abiertamente, en circunstancias adonde antes solamente se permitía insinuar.
Como suele suceder con los cambios tan radicales, éste se organiza en un movimiento pendular, pasando de un pasado limitante a un desaforado despliegue erótico.
En un primer momento, las mujeres aparentemente no encuentran un modelo femenino de identificación y las reivindicaciones solicitadas parecen no ser más que el deseo de masculinizarse identificando su libertad con la de los hombres.
Mientras rechazan y denigran la maternidad, ser combativo, ser contestatario, estar contra el establishment se transforma en lo deseado. Sin embargo, defienden su vida sexual y lentamente van desarrollando otras perspectivas. La idea de la actividad del hombre versus la pasividad de la mujer parece dejar de tener vigencia.
El tabú de la virginidad desaparece gradualmente, al mismo tiempo que los jóvenes hacen pruebas prematrimoniales con la esperanza de garantizar su futura armonía conyugal, conviviendo muchas veces sin llegar al matrimonio, por lo que disminuye el número de casamientos. Los hijos son planificados y los padres ayudan en su crianza, así como en las tareas domésticas, dado que las madres trabajan y muchas veces son ellas las que aportan más en lo económico o directamente sostienen el hogar. El concepto de familia, tan rígidamente sostenido a principio del siglo XX, ha perdido su estructura clásica. Las parejas y sus descendientes en las encuestas suelen incluir como familia a amigos, animales domésticos. “¿Cómo se llama la abuela del hijo de la mujer de mi padre que no es mi abuela?”, me preguntaba un niño desorientado. El cambio es tan rápido y tal vez tan asustante que no hay palabras que nominen la cantidad de vínculos familiares nuevos.
En países donde solamente se permite tener un hijo, y es el caso de China, no van a existir los tíos ni los primos. Como vemos, es imposible predecir cómo se desarrollaran las futuras estructuras familiares.
Esto de algún modo se refleja en las entrevistas con mujeres posmenopáusicas. Todo terapeuta que ha sido consultado por señoras que se incluyen en este espectro biopsicosocial ha tenido que experimentar, me imagino que con la misma conmoción y respeto con que lo he experimentado yo, tanto ímpetu, donde se creía que las arcas del deseo se habían agotado. Recuerden el retrato de la abuelita que aparecía en el libro de lectura. La viejita, canosa, vestido oscuro y tejiendo: muy atrás quedó esta imagen.
El incremento de la expectativa de vida promueve que personas que no nos consultaban porque sentían cerca el fin de la vida, y entonces ya no valía la pena, ahora lo hagan. Cada vez entrevistamos más mujeres posmenopáusicas y en este estrato generacional el terapeuta nota un cambio fundamental. En nuestro país, estadísticamente hay más mujeres que hombres y éstas son más longevas; por lo tanto, a medida que pasa el tiempo, hay más mujeres solas.
Hace unos años la idea de una mujer viviendo en soledad era casi inconcebible, no importaba si ella deseaba hacerlo o no. Cuando una mujer enviudaba, los hijos la llevaban a vivir con ellos con todas las consecuencias imaginables de dependencia afectiva y económica. Era una imposición social y familiar. En la actualidad, pero es raro que una mujer sana que por alguna razón quede sola, acepte convivir con sus hijos o parientes. La experiencia nos enseña que no solamente defiende su soledad, sino sobre todo su independencia.
Una vez que ha elaborado su duelo, lentamente se va reinsertando en los grupos sociales de acuerdo con sus intereses. Esta situación es bien conocida por los marquetineros de moda, por lo que conferencias, clases de todo tipo y actividades para tercera edad se promocionan con gran éxito de público femenino. La Universidad de La Plata abrió cursos para tercera edad que han sido totalmente colmados, el 70 por ciento con mujeres. ¿De dónde surge este modelo de identificación que han debido lograr en tan poco tiempo? Recordemos que la revolución sexual se inicia en los años sesenta: éstas son las mujeres que la vivieron y han llegado ahora a la posmenopausia. Pasan por los consultorios buscando apoyo para organizar un espacio adecuado para ellas, dado que la sociedad no las ayuda a encontrarlo por el prejuicio de la edad.
Por otro lado, los hijos de estas señoras de la liberación sexual sufren el desencuentro con sus expectativas de una madre vieja-abuela del hogar. Ellos buscan esas abuelas que les mostraban en los libros de lectura, que no se adecuaron a tiempo a los cambios de la mujer. Al encontrarse frente a este nuevo desarrollo, lo asumen como una frustración y persisten en querer verlas como aquellas que habrían sido. Este nuevo status de las abuelas que adquieren autonomía no les resulta grato. Tratan de limitarlas con pretextos pueriles, impidiendo o rechazando toda posibilidad de aceptar que ellas organicen su vida, sus amistades o nuevas relaciones amorosas. Sorprendentemente, la relación con los nietos parece ser el factor fundante para su transformación, otorgándoles un modelo nuevo de identificación que las rejuvenece y estimula.
Lejos quedaron el luto, la ropa para señoras mayores, el maquillaje ad hoc, las canas, todo eso que en un cierto momento de la vida daba status y que ha sido arrasado por la juventud.
Las mujeres no sienten la soledad, sino que gozan de su autonomía y han aprendido de las jóvenes el derecho de llamar a los hombres y solicitar su compañía. Es sorprendente escuchar relatos donde, enteradas de la viudez o soledad de algún señor, lo llaman para encontrarse. Su presencia en las peñas folklóricas, clases de tango, salsa, etcétera, les permite sentirse en brazos de algún caballero que reconstruye, aunque sea fugazmente, su narcisismo. Defienden como pueden su vida erótica. Por otra parte, contentas, se han dado cuenta de que en el horizonte sexual femenino no existe el fantasma de la impotencia. Frente a este avallasamiento de sus territorios, los hombres reaccionan un poco perplejos y recurren a los viejos comportamientos sociales queriendo armar pareja, situación que en general ellas rechazan para contentarse con los novios cama afuera.
Estas son las mujeres que en los años ’60 fueron protagonistas de la revolución sexual, o meras observadoras, y gozan de sus logros.
(Sin embargo, hay una legión de mujeres que no alcanzan ni mínimamente estos estilos de vida. Las estadísticas de algunos países son escalofriantes en cuanto a sometimiento, como lo muestra el altísimo índice de amputaciones clitorideanas. Por otra parte, en la Argentina, solamente el 40 por ciento de las mujeres tiene trabajo y dos de cada 10 mantienen el hogar. Y en nuestro país perciben entre el 27 y el 52 por ciento menos de salario que los hombres por el mismo trabajo. Según las Naciones Unidas, de los 1300 millones de pobres del mundo, el 73 por ciento son mujeres y constituyen los dos tercios de los analfabetos del planeta.)
En todo caso, la tremenda transformación a la que me he referido exige de los psicoanalistas un gran esfuerzo de adecuación. Poder discernir entre cambio y actuaciones psicopatológicas es un desafío. La teoría que Freud planteó a principio de siglo mantiene su vigencia en cuanto a los fenómenos estructurales a investigar, pero son las nuevas formas, es decir, el despliegue que adquieren al desarrollarse, lo que nos asombra y muchas veces conmueve. Por ejemplo, la resolución del complejo de Edipo deberá ser aggiornada a las vicisitudes familiares particulares y sobre todo novedosas que deberemos indagar cuidadosamente, habida cuenta de los personajes disímiles que cohabitan en las diferentes familias actuales y sus consecuencias. La persistencia de estos fenómenos heredados, núcleos del desarrollo individual, nos enfrenta a nuevas patologías que deberemos comprender de acuerdo con los actuales códigos de convivencia. Son las diferentes dramatizaciones que adoptan estas estructuras al pugnar por su expresión.
Frente al desarrollo y despliegue de la sexualidad femenina, ¿podemos seguir pensándola dependiente del falocentrismo? ¿Seguimos pensando a la mujer como un ser castrado? ¿Creemos todavía que su superyó es menos confiable que el del hombre dado que su complejo de Edipo no se sepulta como el de él? ¿Creemos que el clítoris es un resabio del pene y pertenece a la categoría de lo masculino? ¿Creemos que la mujer es pasiva y el hombre activo? Y, lo más importante: ¿creemos que Freud sostendría estos conceptos ahora?
Teniendo en cuenta que en Estados Unidos:
- casi una de cada dos mujeres ha sido víctima de un intento de violación;
- el 40 por ciento ha sido víctima del acoso sexual;
- el 50 por ciento de las mujeres ha sido golpeada al menos una vez durante su vida en pareja;
- el 28 por ciento de las parejas confiesan tener relaciones violentas;
- los crímenes sexuales se incrementaron el 160 por ciento entre 1976 y 1984;
- las violaciones declaradas progresan cuatro veces más rápido que la tasa de criminalidad global: ¿Con qué cuidado escucharía Freud ahora las fantasías de seducción que le contaban sus pacientas?
Tal vez las mujeres psicoanalistas debemos ser las que denunciemos ciertos actos de encubrimiento que las teorías persisten en organizar, sometidas a las situaciones sociales existentes.
Raquel Rascovsky de Salvarezza
La Salud Mental es mucho más que la mera ausencia de enfermedades mentales
“La Salud Mental es mucho más que la mera ausencia de enfermedades mentales, es una parte indivisible de la salud y la base del bienestar y el funcionamiento eficaz de las personas. Se refiere a la capacidad de adaptarse al cambio, hacer frente a las crisis, establecer relaciones satisfactorias con otros miembros de la comunidad y encontrar un sentido a la vida”(OPS. 2001).
Temas a desarrollar:
18/03/10 “Mujeres: modelos para armar…y desarmar”.
Temas a abordar: Cuál es el modelo de mujer que se sostiene hoy en día, cómo se construye ese modelo, cuál es mi modelo de mujer, como lo he construido, las implicancias que tienen en mi vida.
25/03/10 “Re-crearnos, la importancia del tiempo libre en nuestra vida”.
Tema a abordar: Importancia del Tiempo libre y del Ocio en nuestra vida diaria. En este espacio se realizará una actividad de tipo artesanal.
8/04/10 “Maternidades… las madres también somos MUJERES”.
Temas a abordar: El nido vacío, el lugar que ocupa cada hijo, proyecto deseante, sexualidad y pareja.
15/04/10 “El día tiene 24 hs…¿Cómo organizamos nuestra jornada diaria?”
Temas a abordar: Actividades de la Vida Diaria, como ocupamos nuestro tiempo las mujeres en la actualidad, equilibrio ocupacional.
22/04/10 “Depresión de género. Una lectura social de por qué nos deprimimos las mujeres” La educación recibida y diferentes roles. Exceso de responsabilidades familiares, poca implicación por parte de nuestras parejas, sentimientos de soledad, desilusión y vacío, cuando nuestr@s hij@s crecen y hacen su propia vida.
29/04/10 “Los roles de las mujeres…roles desempeñados, roles esperados” Tema a abordar: Roles desempeñados en el pasado, en el presente y roles deseados en el futuro. Protagonismo actual de las mujeres en el rol laboral.
Los encuentros se realizarán los días:
Jueves de 14 a 16 hs en el CAPS Fontana – (España Esq. La Rioja) – Puerto Madryn
Talleres a cargo de la Residencia en Salud Mental Comunitaria – (Terapia Ocupacional + Psicología)
Temas a desarrollar:
18/03/10 “Mujeres: modelos para armar…y desarmar”.
Temas a abordar: Cuál es el modelo de mujer que se sostiene hoy en día, cómo se construye ese modelo, cuál es mi modelo de mujer, como lo he construido, las implicancias que tienen en mi vida.
25/03/10 “Re-crearnos, la importancia del tiempo libre en nuestra vida”.
Tema a abordar: Importancia del Tiempo libre y del Ocio en nuestra vida diaria. En este espacio se realizará una actividad de tipo artesanal.
8/04/10 “Maternidades… las madres también somos MUJERES”.
Temas a abordar: El nido vacío, el lugar que ocupa cada hijo, proyecto deseante, sexualidad y pareja.
15/04/10 “El día tiene 24 hs…¿Cómo organizamos nuestra jornada diaria?”
Temas a abordar: Actividades de la Vida Diaria, como ocupamos nuestro tiempo las mujeres en la actualidad, equilibrio ocupacional.
22/04/10 “Depresión de género. Una lectura social de por qué nos deprimimos las mujeres” La educación recibida y diferentes roles. Exceso de responsabilidades familiares, poca implicación por parte de nuestras parejas, sentimientos de soledad, desilusión y vacío, cuando nuestr@s hij@s crecen y hacen su propia vida.
29/04/10 “Los roles de las mujeres…roles desempeñados, roles esperados” Tema a abordar: Roles desempeñados en el pasado, en el presente y roles deseados en el futuro. Protagonismo actual de las mujeres en el rol laboral.
Los encuentros se realizarán los días:
Jueves de 14 a 16 hs en el CAPS Fontana – (España Esq. La Rioja) – Puerto Madryn
Talleres a cargo de la Residencia en Salud Mental Comunitaria – (Terapia Ocupacional + Psicología)
Mujer deseada, mujer Deseando, Mujer Deseante
En París este verano, un nuevo libro sobre la sexualidad de la mujer francesa está volando de las estanterías. Désirée Femme, femme désirante (Mujer deseada, mujer Deseando) es por el ginecólogo Danièle Flaumenbaum, y revela algo sorprendente. Después de trabajar con pacientes de sexo femenino por más de 30 años, se nos informa que la mayoría de ellos nunca han experimentado el orgasmo.
Le Monde le dio una difusión y revelaciones que ha sido entrevistado por la radio francesa, así como Marie Claire y Elle.
Para nosotros, sus ideas son un asalto a un estereotipo tesoro - los franceses se supone que el sexo rezuman por todos sus poros. ¿Qué ha salido mal? Flaumenbaum culpa a un residuo de la moral católica, en la que las mujeres todavía se ven en una de las tres funciones, la Sagrada Madre, la Virgen o puta. "Yo también estaba atrapado en la visión de mí mismo como mero 'buena madre'", admite. "Yo no sabía cómo vivir la vida plenamente como una mujer sexualizada hasta mis cuarenta". Y ella cree que las madres transmiten inconscientemente su visión de la feminidad desexualizada a sus hijas.
Para nosotros en Inglaterra, donde los medios de comunicación sólo hablan demasiado feliz sobre la vida sexual de la mujer, esta reticencia femenina puede ser sorprendente. Bajo la influencia de Estados Unidos, hemos adoptado una cultura de la consejería y la terapia, pero en Francia todavía hay una gran vergüenza asociada a visitar a un psiquiatra.
Danuta Baldys, un profesor de francés de 44 años de edad, está de acuerdo con la tesis de Flaumenbaum. "Algo pasa de generación en generación. Una especie de pudor, incluso si no es consciente. Lo sentí de mi madre y yo aún lo veo en mis propios hijos".
Ella se sorprende por las prioridades de sus amigos. "Ellos no consideran que su propio placer sexual o la liberación, sino fijar la vista sobre la manera de lucir bien y agradar a los hombres. Perpetúa Francia este ideal de la femme belle, que no tiene nada que ver con la realidad y que nos traumatiza. Cuando voy a Polonia [donde tiene familia], mis amigos no están obsesionados con su cuerpo, las dietas y el temor a envejecer. En Francia, mis amigos creen que tienes que sufrir para ser hermosa. "
Cincuenta y siete años después de Simone de Beauvoir, El segundo sexo, parece que el feminismo todavía tiene que filtrarse a través de la cultura francesa. Puede haber una relativa igualdad económica y un sistema gratuito de guardería envidiable, pero muchas mujeres siguen en la cárcel por la presión de gastar tiempo y dinero en le mira.
Un culto de sufrimiento y sacrificio de largo aprobado por la Iglesia Católica parece haberse convertido en una religión de la belleza. grunge anglosajona se considera aberrantes; provinciales en los supermercados, muchas mujeres están confeccionados y de tacón alto, como si en su camino a una fiesta.
Flaumenbaum libro se ha puesto claramente tocado una fibra sensible. Francia podrá elegir a su primera mujer presidenta en mayo próximo, pero Ségolène Royal ya ha dicho que, si gana, no va a tolerar ningún insulto a Dios.
Le Monde le dio una difusión y revelaciones que ha sido entrevistado por la radio francesa, así como Marie Claire y Elle.
Para nosotros, sus ideas son un asalto a un estereotipo tesoro - los franceses se supone que el sexo rezuman por todos sus poros. ¿Qué ha salido mal? Flaumenbaum culpa a un residuo de la moral católica, en la que las mujeres todavía se ven en una de las tres funciones, la Sagrada Madre, la Virgen o puta. "Yo también estaba atrapado en la visión de mí mismo como mero 'buena madre'", admite. "Yo no sabía cómo vivir la vida plenamente como una mujer sexualizada hasta mis cuarenta". Y ella cree que las madres transmiten inconscientemente su visión de la feminidad desexualizada a sus hijas.
Para nosotros en Inglaterra, donde los medios de comunicación sólo hablan demasiado feliz sobre la vida sexual de la mujer, esta reticencia femenina puede ser sorprendente. Bajo la influencia de Estados Unidos, hemos adoptado una cultura de la consejería y la terapia, pero en Francia todavía hay una gran vergüenza asociada a visitar a un psiquiatra.
Danuta Baldys, un profesor de francés de 44 años de edad, está de acuerdo con la tesis de Flaumenbaum. "Algo pasa de generación en generación. Una especie de pudor, incluso si no es consciente. Lo sentí de mi madre y yo aún lo veo en mis propios hijos".
Ella se sorprende por las prioridades de sus amigos. "Ellos no consideran que su propio placer sexual o la liberación, sino fijar la vista sobre la manera de lucir bien y agradar a los hombres. Perpetúa Francia este ideal de la femme belle, que no tiene nada que ver con la realidad y que nos traumatiza. Cuando voy a Polonia [donde tiene familia], mis amigos no están obsesionados con su cuerpo, las dietas y el temor a envejecer. En Francia, mis amigos creen que tienes que sufrir para ser hermosa. "
Cincuenta y siete años después de Simone de Beauvoir, El segundo sexo, parece que el feminismo todavía tiene que filtrarse a través de la cultura francesa. Puede haber una relativa igualdad económica y un sistema gratuito de guardería envidiable, pero muchas mujeres siguen en la cárcel por la presión de gastar tiempo y dinero en le mira.
Un culto de sufrimiento y sacrificio de largo aprobado por la Iglesia Católica parece haberse convertido en una religión de la belleza. grunge anglosajona se considera aberrantes; provinciales en los supermercados, muchas mujeres están confeccionados y de tacón alto, como si en su camino a una fiesta.
Flaumenbaum libro se ha puesto claramente tocado una fibra sensible. Francia podrá elegir a su primera mujer presidenta en mayo próximo, pero Ségolène Royal ya ha dicho que, si gana, no va a tolerar ningún insulto a Dios.
La sexualité: «une véritable médecine préventive»
La sexualité: «une véritable médecine préventive»
Voir le dossier Sexualité: le sexe, c'est la santé
Une entrevue avec Danièle Flaumenbaum, gynécologue-acupunctrice
Après une douzaine d'années de pratique en gynécologie, la Dre Danièle Flaumenbaum décide d'étudier la Médecine traditionnelle chinoise et de se familiariser avec la psychanalyse transgénérationnelle. C'est avec ces divers outils que la gynécologue-acupunctrice française soigne maintenant ses clientes.
Femme désirée, femme désirante1, le livre qu'elle publiait en 2006, veut justement aider toutes ces femmes — et elles sont nombreuses, affirme l'auteure — qui n'arrivent pas à vivre la sexualité qu'elles souhaitent.
PasseportSanté.net – Que vient faire la sexualité dans le travail d'une gynécologue?
Danièle Flaumenbaum - Dès le début de ma pratique de gynécologue dans les années 1970, pendant que nous étions justement à une époque de libération des moeurs, la majorité des femmes que je recevais dans mon cabinet me confiaient avoir des problèmes dans leur vie sexuelle — et c'est encore le cas aujourd'hui. Mais ce n'est qu'avec l'acupuncture et la Médecine traditionnelle chinoise que j'ai trouvé les outils pour comprendre ce qui se passait. Cela m'a convaincue de l'importance de la vie sexuelle pour la santé.
PasseportSanté.net - Quel rapport y a-t-il, justement, entre sexualité et santé?
Danièle Flaumenbaum - Pour la médecine de la Chine ancienne, l'énergie sexuelle – qui est contenue dans les ovaires et les testicules — est un grand réservoir d'énergie vitale. Par conséquent, la mise en circulation de cette énergie par les activités sexuelles sert à la régénération de tout notre être. En clair, cela entretient la santé, tant physique que mentale, et repousse les maladies. Je crois, en fait, que la sexualité est une véritable médecine préventive.
PasseportSanté.net - Pourquoi les femmes souffrent-elles d'inflammations à répétition dans la région génitale?
Danièle Flaumenbaum - Ces malaises et maladies possèdent un sens et c'est important de le saisir. Il faut d'abord savoir que la vessie, l'urètre, le clitoris, le vagin, tous ces organes forment un ensemble puisqu'ils sont traversés des mêmes fibres. Quand la femme n'a pas été préparée et instruite sur la manière de vivre une sexualité d'échange et de communication, son corps ne va pas savoir spontanément quoi faire de l'énergie de feu qui la pénètre.
Mal orienté, le feu sexuel s'agite sur place au lieu de cheminer à l'intérieur du corps pour vivifier et revitaliser les organes, ce qui fait que ça brûle et ça gratte. Que ce soient les mycoses, les vaginites, les cystites, les vulvites, les salpingites et autres, les inflammations témoignent donc d'une énergie qui, au lieu d'être revitalisante, devient dévastatrice. Comme les autres problèmes gynécologiques, que ce soit l'infertilité ou les fibromes, ces malaises ont souvent leur origine dans notre histoire familiale et la manière dont s'est faite notre approche de la sexualité.
PasseportSanté.net - Que voulez-vous dire par « ne pas avoir été préparée et instruite sur la manière de vivre une sexualité d'échange et de communication »?
Danièle Flaumenbaum - Qu'on le veuille ou non, la sexualité se façonne d'abord dans notre famille d'origine, et la majorité des femmes n'ont pas grandi en sachant que la sexualité allait leur donner plus tard beaucoup de plaisir et de force. Si sa mère ne vivait pas une sexualité épanouie, une fille ne peut pas voir son sexe de façon positive. Il faudra qu'elle l'apprenne.
J'ai moi-même mis des années, autour de la quarantaine, à comprendre et à intégrer ce que ça veut dire être femme sexuée. Les femmes connaissent l'amour qui est don de soi, mais ce dont il s'agit ici, c'est la capacité d'accueillir l'« autre », ce qui est « différent de soi ». Dans un rapport sexuel, la femme doit être capable de s'ouvrir pour accueillir et recevoir ce qu'elle n'a pas! Mais il est vrai que la sexualité est l'une des activités humaines les plus difficiles à vivre, parce qu'elle sollicite la partie la plus intime de nous.
PasseportSanté.net - Est-ce que l’acupuncture peut jouer un rôle dans l’amélioration de la vie sexuelle des femmes?
Danièle Flaumenbaum - L'acupuncture joue un rôle dans l'amélioration de la vie en général et, oui, de la vie sexuelle. L'acupuncture aide à la circulation des énergies, ce qui est souvent déficient dans les problèmes sexuels. Le travail en médecine chinoise nous apprend d'ailleurs à découvrir et ressentir ces flux d'énergie qui circulent en nous, mais aussi à prendre contact avec nos organes sexuels. Certains exercices en énergétique chinoise permettent même aux femmes célibataires de vivifier leur utérus, leur vagin, leurs ovaires.
PasseportSanté.net - Quel est le rôle des préliminaires dans la rencontre sexuelle?
Danièle Flaumenbaum - Compte tenu des différences et des complémentarités entre l'homme et la femme, il faut un ajustement pour arriver à emboîter nos sexes l'un dans l'autre et pour véritablement se rencontrer. Les préliminaires ont donc pour but de créer un espace commun. Pendant que l'énergie sexuelle de la femme — qui commence à la poitrine, c'est-à-dire au coeur — descend jusqu'à son sexe, l'énergie sexuelle de l'homme — qui commence généralement au sexe — a le temps de remonter jusqu'au coeur. Et c'est une fois que l'énergie a fait ce cheminement que les partenaires sont prêts à s'interpénétrer.
PasseportSanté.net - Il semble qu'une grande difficulté des femmes, après quelques années de vie commune, concerne la panne de désir. Pourquoi est-ce ainsi?
Danièle Flaumenbaum - Je crois que ce n'est pas l'amour qui manque, mais le code pour comprendre et apprécier la rencontre sexuelle. Quand une femme fait la connaissance d'un homme qui lui convient et avec qui elle veut partager un long moment de vie, le fait d'être amoureuse l'entraîne au plus profond de son histoire familiale. L'amour nous fait régresser à une structure du passé où la sexualité ne pouvait pas se vivre.
Quand la femme se met en couple, quand elle devient enceinte et plus encore à la naissance d'un enfant, elle va se mettre à aimer son homme comme elle a aimé sa mère – sur un mode nourri de tendresse et de câlins. Ce qui explique pourquoi le sexe de son partenaire ne l'intéresse plus du tout. Prise dans cette dynamique, la relation de couple ne peut pas être satisfaisante. Elle est même épuisante, parce que la femme n'a plus accès à l'énergie mâle pour se régénérer. Si cette femme décide que ce n'est pas comme ça qu'elle veut vivre sa vie de couple, elle doit et peut trouver le moyen de tisser d'autres rapports avec son conjoint. Il faut quitter notre structure de petite fille pour s'ouvrir à l'autre et pour trouver une sexualité véritablement revitalisante.
Lucie Dumoulin - PasseportSanté.net
Le 11 février 2008
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Une entrevue avec Danièle Flaumenbaum, gynécologue-acupunctrice
Après une douzaine d'années de pratique en gynécologie, la Dre Danièle Flaumenbaum décide d'étudier la Médecine traditionnelle chinoise et de se familiariser avec la psychanalyse transgénérationnelle. C'est avec ces divers outils que la gynécologue-acupunctrice française soigne maintenant ses clientes.
Femme désirée, femme désirante1, le livre qu'elle publiait en 2006, veut justement aider toutes ces femmes — et elles sont nombreuses, affirme l'auteure — qui n'arrivent pas à vivre la sexualité qu'elles souhaitent.
PasseportSanté.net – Que vient faire la sexualité dans le travail d'une gynécologue?
Danièle Flaumenbaum - Dès le début de ma pratique de gynécologue dans les années 1970, pendant que nous étions justement à une époque de libération des moeurs, la majorité des femmes que je recevais dans mon cabinet me confiaient avoir des problèmes dans leur vie sexuelle — et c'est encore le cas aujourd'hui. Mais ce n'est qu'avec l'acupuncture et la Médecine traditionnelle chinoise que j'ai trouvé les outils pour comprendre ce qui se passait. Cela m'a convaincue de l'importance de la vie sexuelle pour la santé.
PasseportSanté.net - Quel rapport y a-t-il, justement, entre sexualité et santé?
Danièle Flaumenbaum - Pour la médecine de la Chine ancienne, l'énergie sexuelle – qui est contenue dans les ovaires et les testicules — est un grand réservoir d'énergie vitale. Par conséquent, la mise en circulation de cette énergie par les activités sexuelles sert à la régénération de tout notre être. En clair, cela entretient la santé, tant physique que mentale, et repousse les maladies. Je crois, en fait, que la sexualité est une véritable médecine préventive.
PasseportSanté.net - Pourquoi les femmes souffrent-elles d'inflammations à répétition dans la région génitale?
Danièle Flaumenbaum - Ces malaises et maladies possèdent un sens et c'est important de le saisir. Il faut d'abord savoir que la vessie, l'urètre, le clitoris, le vagin, tous ces organes forment un ensemble puisqu'ils sont traversés des mêmes fibres. Quand la femme n'a pas été préparée et instruite sur la manière de vivre une sexualité d'échange et de communication, son corps ne va pas savoir spontanément quoi faire de l'énergie de feu qui la pénètre.
Mal orienté, le feu sexuel s'agite sur place au lieu de cheminer à l'intérieur du corps pour vivifier et revitaliser les organes, ce qui fait que ça brûle et ça gratte. Que ce soient les mycoses, les vaginites, les cystites, les vulvites, les salpingites et autres, les inflammations témoignent donc d'une énergie qui, au lieu d'être revitalisante, devient dévastatrice. Comme les autres problèmes gynécologiques, que ce soit l'infertilité ou les fibromes, ces malaises ont souvent leur origine dans notre histoire familiale et la manière dont s'est faite notre approche de la sexualité.
PasseportSanté.net - Que voulez-vous dire par « ne pas avoir été préparée et instruite sur la manière de vivre une sexualité d'échange et de communication »?
Danièle Flaumenbaum - Qu'on le veuille ou non, la sexualité se façonne d'abord dans notre famille d'origine, et la majorité des femmes n'ont pas grandi en sachant que la sexualité allait leur donner plus tard beaucoup de plaisir et de force. Si sa mère ne vivait pas une sexualité épanouie, une fille ne peut pas voir son sexe de façon positive. Il faudra qu'elle l'apprenne.
J'ai moi-même mis des années, autour de la quarantaine, à comprendre et à intégrer ce que ça veut dire être femme sexuée. Les femmes connaissent l'amour qui est don de soi, mais ce dont il s'agit ici, c'est la capacité d'accueillir l'« autre », ce qui est « différent de soi ». Dans un rapport sexuel, la femme doit être capable de s'ouvrir pour accueillir et recevoir ce qu'elle n'a pas! Mais il est vrai que la sexualité est l'une des activités humaines les plus difficiles à vivre, parce qu'elle sollicite la partie la plus intime de nous.
PasseportSanté.net - Est-ce que l’acupuncture peut jouer un rôle dans l’amélioration de la vie sexuelle des femmes?
Danièle Flaumenbaum - L'acupuncture joue un rôle dans l'amélioration de la vie en général et, oui, de la vie sexuelle. L'acupuncture aide à la circulation des énergies, ce qui est souvent déficient dans les problèmes sexuels. Le travail en médecine chinoise nous apprend d'ailleurs à découvrir et ressentir ces flux d'énergie qui circulent en nous, mais aussi à prendre contact avec nos organes sexuels. Certains exercices en énergétique chinoise permettent même aux femmes célibataires de vivifier leur utérus, leur vagin, leurs ovaires.
PasseportSanté.net - Quel est le rôle des préliminaires dans la rencontre sexuelle?
Danièle Flaumenbaum - Compte tenu des différences et des complémentarités entre l'homme et la femme, il faut un ajustement pour arriver à emboîter nos sexes l'un dans l'autre et pour véritablement se rencontrer. Les préliminaires ont donc pour but de créer un espace commun. Pendant que l'énergie sexuelle de la femme — qui commence à la poitrine, c'est-à-dire au coeur — descend jusqu'à son sexe, l'énergie sexuelle de l'homme — qui commence généralement au sexe — a le temps de remonter jusqu'au coeur. Et c'est une fois que l'énergie a fait ce cheminement que les partenaires sont prêts à s'interpénétrer.
PasseportSanté.net - Il semble qu'une grande difficulté des femmes, après quelques années de vie commune, concerne la panne de désir. Pourquoi est-ce ainsi?
Danièle Flaumenbaum - Je crois que ce n'est pas l'amour qui manque, mais le code pour comprendre et apprécier la rencontre sexuelle. Quand une femme fait la connaissance d'un homme qui lui convient et avec qui elle veut partager un long moment de vie, le fait d'être amoureuse l'entraîne au plus profond de son histoire familiale. L'amour nous fait régresser à une structure du passé où la sexualité ne pouvait pas se vivre.
Quand la femme se met en couple, quand elle devient enceinte et plus encore à la naissance d'un enfant, elle va se mettre à aimer son homme comme elle a aimé sa mère – sur un mode nourri de tendresse et de câlins. Ce qui explique pourquoi le sexe de son partenaire ne l'intéresse plus du tout. Prise dans cette dynamique, la relation de couple ne peut pas être satisfaisante. Elle est même épuisante, parce que la femme n'a plus accès à l'énergie mâle pour se régénérer. Si cette femme décide que ce n'est pas comme ça qu'elle veut vivre sa vie de couple, elle doit et peut trouver le moyen de tisser d'autres rapports avec son conjoint. Il faut quitter notre structure de petite fille pour s'ouvrir à l'autre et pour trouver une sexualité véritablement revitalisante.
Lucie Dumoulin - PasseportSanté.net
Le 11 février 2008
Las mujeres buscan en el amor apoyo y sobre todo reconocimiento que les de fuerza, seguridad
Sobre el deseo y la subjetividad femenina
Hablemos del deseo, intangible pero constantemente presente, que nos impulsa a buscar, si saber el qué, y, que cuando lo sabemos y por fin lo encontramos, sigue impulsándonos a continuar buscando y buscando. Impulso que nos lleva a una búsqueda sin fin, en donde la misma parece ser indispensable y central. Deseo-búsqueda, binomio inseparable, pues mientras haya deseo siempre aparecerá la necesidad de buscar, aunque demos vueltas y entremos en la insatisfacción constante al no servirnos ya el objeto al que la misma nos ha llevado.
El deseo parte de una necesidad, de una inquietud que hay que calmar, de un vacío que hay que llenar. Parte de un impulso transformándose en búsqueda que nos hace vivir, pues en la ilusión de encontrar aquello que nos va a colmar, nos sentimos vivos, nos ilusionamos.
Cuando el deseo se instala en una búsqueda hacia la vida, en un camino que elegimos nosotros(no en los objetos a conseguir), en un camino a recorrer, es cuando nos sentimos vivos, satisfechos en parte, vibrantes. Pero cuando se instala en una búsqueda caótica, sin camino elegido, manejados por el momento, cuando el deseo está sin rumbo la insatisfacción nos devora y nos sentimos cada vez mas vacíos. Pero, si no escuchamos el deseo, y nos embarcamos en un camino en donde no hay lugar para él, nos empezamos a morir, y nos convertimos en autómatas, al ser despojados de lo esencial al ser humano: la capacidad deseante.
Caminar por la vida supone manejarnos con las decisiones, las elecciones para transitar por el vivir-desear-elegir-hacer. El deseo nos lleva a vivir, pero para poder vivir satisfactoriamente tenemos que elegir, y elegir supone mediar entre las necesidades, los deseos y las responsabilidades, para poder al final concretar esa elección en un hacer que nos haga sentirnos vivos y dueños de nuestro destino.
El deseo necesita concretarse en objetos, así el objeto del deseo, o mas bien los objetos, serian el vehículo en donde se instala el deseo, en ese camino de búsqueda constante que nos mantiene vivos, y que cuando los usamos, los tenemos, al poco se agotan y desgastan, y necesita otro vehículo nuevo en donde instalarse para continuar hacia su destino y calmar ese vacío del cual parte, esa insatisfacción que nos impulsa a seguir y seguir, y que solo en la propia búsqueda consigue apaciguarse, aunque nunca apagarse, salvo al final, al llegar a la muerte.
Partiendo de la necesidad de reconocer el deseo propio a través del deseo del otro para la constitución del aparato psíquico, la particularidad del yo reside en haber sido primero invadido por el deseo del adulto(la madre) apropiándose después de los enunciados que vienen del otro para hacerlos poco a poco suyos. Si en un primer momento es el cuerpo del bebe el depositario del deseo del otro adulto, este deseo resulta diferente si se trata de si es niño o niña.
Si en la constitución de la subjetividad es necesario pasar por el reconocimiento de otro, a través de cuyo deseo se reconoce y habita el deseo propio, es fácilmente deducible la importancia de cual es la concretización del deseo y de sus objetos de eso otro adulto. Resulta lógico entender que esa concretización del deseo en objetos que lo representan resulta diferente en hombres y mujeres, estableciéndose por tanto diferencias en los objetos de deseo de ambos.
Como consecuencia de estas reflexiones me surge la pregunta de cómo puede articularse el deseo, y su concretización en los objetos de deseo en la subjetividad femenina y si existen características diferenciales en las distintas etapas que atraviesa una mujer: infancia, menarquia, menopausia…., sobre todo me pregunto que ocurre en la etapa que va desde la menarquia hasta la menopausia.
El deseo femenino aparece supeditado a la mirada del hombre, que la vea deseada, pero no deseante. Mujeres deseantes del deseo masculino, pero no del propio, y cuyo deseo es apropiarse del deseo del hombre para sentirse valoradas, mujeres necesitadas de la mirada masculina para “ser”, buscando en el amor y la pasión sentirse completas y vivas
Buscan en el amor y la pasión la satisfacción de sus anhelos. El objeto de pasión se convierte en objeto de necesidad sin el cual no pueden vivir. Buscan constantemente su mirada para poder encontrar en ella esa imagen de ellas mismos que anhelan. Búsqueda anhelante y angustiosa que atrapa y de la que no se puede salir, persiguiendo ansiosamente esa mirada que se siente por un instante ilusoriamente como verdad.
Muchas mujeres quedan atrapadas en esa búsqueda compulsiva, esperando encontrar plenitud, desbode. Sensación preverbal, sin palabras que la contengan y den cuenta de lo que es y lo que produce Fusión del cuerpo y alma, el estallido que expande, el todo…. se busca en la pasión algo intangible pero intenso, esquivo pero que atrapa y no deja vivir, a pesar de que precisamente es eso lo que se busca: sentirse vivo.
Pasión-vivir, binomio que atrapa ilusoriamente y que se busca e idealiza en la mirada. ¿por qué se quedan tan enganchadas en la mirada del otro? ¿que esperan? ¿que ven en él/ella? Juego de doble mirada, como en un juego de espejos en donde necesitan encontrar esa imagen de ellas mismas que anhelan.
ELLA, ¿que busca y ve en él? y ¿quién es él? No vale cualquier mirada. El tiene que cumplir una función arquetípica: alto, guapo, inteligente, responsable, y ante cualquier crisis, hacer siempre lo correcto, de manera decisiva y adecuada. Tiene que tener un cierto halo de arrogancia y firmeza que no le haga fácilmente manejable.
ELLA necesita verle así para poder mirarse en sus ojos y descubrirse DIOSA, perfecta, maravillosa, única y, sobre todo, LA ELEGIDA. Sentirse la diosa elegida de ese dios que con su mirada la eleva a los altares, y poder sentirse asi vibrante y viva.
Pero ÉL no puede salirse de este lugar, tiene que contener la pasión que le envuelve y sujetarla a ELLA y a la pasión que le suscita, para no verse arrastrada y perdida.
Y como quiere que EL la vea ? para él, ella tiene que ser alguien que le sorprenda, que le intrigue y le desconcierte, pero a la vez tiene que cumplir con el arquetipo femenino: inteligente pero no creída, suave, con un cierto halo de vulnerabilidad, juguetona, vital e independiente, pero a la vez necesitada, vulnerable pero no manipulable, atractiva(que no guapa), sexy y provocar la admiración masculina.
Vista así, EL necesita verse en la mirada de ella admirado y necesitado, como aquel que le va a dar lo que ella no tiene. Ver que ELLA le desea porque EL es deseable. Necesita ver en la mirada de ELLA lo que ella ve en EL: el dios deseado y admirado.
EL necesita que ELLA se preste a ser su objeto, y ELLA a que EL se crea lo que ELLA le muestra: no hay falta, aunque se sabe que la hay.
Se espera encontrar un estado en donde todo el ser esta alerta, vibrando, electrizado, en medio del juego entre la vida pujante de lo que significa y la amenaza latente de muerte y desgarro. El otro , objeto de pasión, es el depositario del juego entre la vida y la muerte, el que da la vida con su presencia, o la quita con su ausencia. Juego entre necesidad y angustia que paraliza, como en un juicio final, en donde el DIOS (él) hace vivir o morir.
En la mirada de deseo se busca el interrogante intenso y el sentido de la vida. Es una mirada que vitaliza para actuar, para buscar, en donde el otro es el rey que empuja y motiva. Tiene el poder de darnos vida, no la vida.
Las mujeres buscan en el amor apoyo y sobre todo reconocimiento que les de fuerza, seguridad y estimulo. Sentir al otro (el hombre) al otro lado, alejando la sensación de soledad y haciendolas sentirse, verse y sobre todo ser.
Hablemos del deseo, intangible pero constantemente presente, que nos impulsa a buscar, si saber el qué, y, que cuando lo sabemos y por fin lo encontramos, sigue impulsándonos a continuar buscando y buscando. Impulso que nos lleva a una búsqueda sin fin, en donde la misma parece ser indispensable y central. Deseo-búsqueda, binomio inseparable, pues mientras haya deseo siempre aparecerá la necesidad de buscar, aunque demos vueltas y entremos en la insatisfacción constante al no servirnos ya el objeto al que la misma nos ha llevado.
El deseo parte de una necesidad, de una inquietud que hay que calmar, de un vacío que hay que llenar. Parte de un impulso transformándose en búsqueda que nos hace vivir, pues en la ilusión de encontrar aquello que nos va a colmar, nos sentimos vivos, nos ilusionamos.
Cuando el deseo se instala en una búsqueda hacia la vida, en un camino que elegimos nosotros(no en los objetos a conseguir), en un camino a recorrer, es cuando nos sentimos vivos, satisfechos en parte, vibrantes. Pero cuando se instala en una búsqueda caótica, sin camino elegido, manejados por el momento, cuando el deseo está sin rumbo la insatisfacción nos devora y nos sentimos cada vez mas vacíos. Pero, si no escuchamos el deseo, y nos embarcamos en un camino en donde no hay lugar para él, nos empezamos a morir, y nos convertimos en autómatas, al ser despojados de lo esencial al ser humano: la capacidad deseante.
Caminar por la vida supone manejarnos con las decisiones, las elecciones para transitar por el vivir-desear-elegir-hacer. El deseo nos lleva a vivir, pero para poder vivir satisfactoriamente tenemos que elegir, y elegir supone mediar entre las necesidades, los deseos y las responsabilidades, para poder al final concretar esa elección en un hacer que nos haga sentirnos vivos y dueños de nuestro destino.
El deseo necesita concretarse en objetos, así el objeto del deseo, o mas bien los objetos, serian el vehículo en donde se instala el deseo, en ese camino de búsqueda constante que nos mantiene vivos, y que cuando los usamos, los tenemos, al poco se agotan y desgastan, y necesita otro vehículo nuevo en donde instalarse para continuar hacia su destino y calmar ese vacío del cual parte, esa insatisfacción que nos impulsa a seguir y seguir, y que solo en la propia búsqueda consigue apaciguarse, aunque nunca apagarse, salvo al final, al llegar a la muerte.
Partiendo de la necesidad de reconocer el deseo propio a través del deseo del otro para la constitución del aparato psíquico, la particularidad del yo reside en haber sido primero invadido por el deseo del adulto(la madre) apropiándose después de los enunciados que vienen del otro para hacerlos poco a poco suyos. Si en un primer momento es el cuerpo del bebe el depositario del deseo del otro adulto, este deseo resulta diferente si se trata de si es niño o niña.
Si en la constitución de la subjetividad es necesario pasar por el reconocimiento de otro, a través de cuyo deseo se reconoce y habita el deseo propio, es fácilmente deducible la importancia de cual es la concretización del deseo y de sus objetos de eso otro adulto. Resulta lógico entender que esa concretización del deseo en objetos que lo representan resulta diferente en hombres y mujeres, estableciéndose por tanto diferencias en los objetos de deseo de ambos.
Como consecuencia de estas reflexiones me surge la pregunta de cómo puede articularse el deseo, y su concretización en los objetos de deseo en la subjetividad femenina y si existen características diferenciales en las distintas etapas que atraviesa una mujer: infancia, menarquia, menopausia…., sobre todo me pregunto que ocurre en la etapa que va desde la menarquia hasta la menopausia.
El deseo femenino aparece supeditado a la mirada del hombre, que la vea deseada, pero no deseante. Mujeres deseantes del deseo masculino, pero no del propio, y cuyo deseo es apropiarse del deseo del hombre para sentirse valoradas, mujeres necesitadas de la mirada masculina para “ser”, buscando en el amor y la pasión sentirse completas y vivas
Buscan en el amor y la pasión la satisfacción de sus anhelos. El objeto de pasión se convierte en objeto de necesidad sin el cual no pueden vivir. Buscan constantemente su mirada para poder encontrar en ella esa imagen de ellas mismos que anhelan. Búsqueda anhelante y angustiosa que atrapa y de la que no se puede salir, persiguiendo ansiosamente esa mirada que se siente por un instante ilusoriamente como verdad.
Muchas mujeres quedan atrapadas en esa búsqueda compulsiva, esperando encontrar plenitud, desbode. Sensación preverbal, sin palabras que la contengan y den cuenta de lo que es y lo que produce Fusión del cuerpo y alma, el estallido que expande, el todo…. se busca en la pasión algo intangible pero intenso, esquivo pero que atrapa y no deja vivir, a pesar de que precisamente es eso lo que se busca: sentirse vivo.
Pasión-vivir, binomio que atrapa ilusoriamente y que se busca e idealiza en la mirada. ¿por qué se quedan tan enganchadas en la mirada del otro? ¿que esperan? ¿que ven en él/ella? Juego de doble mirada, como en un juego de espejos en donde necesitan encontrar esa imagen de ellas mismas que anhelan.
ELLA, ¿que busca y ve en él? y ¿quién es él? No vale cualquier mirada. El tiene que cumplir una función arquetípica: alto, guapo, inteligente, responsable, y ante cualquier crisis, hacer siempre lo correcto, de manera decisiva y adecuada. Tiene que tener un cierto halo de arrogancia y firmeza que no le haga fácilmente manejable.
ELLA necesita verle así para poder mirarse en sus ojos y descubrirse DIOSA, perfecta, maravillosa, única y, sobre todo, LA ELEGIDA. Sentirse la diosa elegida de ese dios que con su mirada la eleva a los altares, y poder sentirse asi vibrante y viva.
Pero ÉL no puede salirse de este lugar, tiene que contener la pasión que le envuelve y sujetarla a ELLA y a la pasión que le suscita, para no verse arrastrada y perdida.
Y como quiere que EL la vea ? para él, ella tiene que ser alguien que le sorprenda, que le intrigue y le desconcierte, pero a la vez tiene que cumplir con el arquetipo femenino: inteligente pero no creída, suave, con un cierto halo de vulnerabilidad, juguetona, vital e independiente, pero a la vez necesitada, vulnerable pero no manipulable, atractiva(que no guapa), sexy y provocar la admiración masculina.
Vista así, EL necesita verse en la mirada de ella admirado y necesitado, como aquel que le va a dar lo que ella no tiene. Ver que ELLA le desea porque EL es deseable. Necesita ver en la mirada de ELLA lo que ella ve en EL: el dios deseado y admirado.
EL necesita que ELLA se preste a ser su objeto, y ELLA a que EL se crea lo que ELLA le muestra: no hay falta, aunque se sabe que la hay.
Se espera encontrar un estado en donde todo el ser esta alerta, vibrando, electrizado, en medio del juego entre la vida pujante de lo que significa y la amenaza latente de muerte y desgarro. El otro , objeto de pasión, es el depositario del juego entre la vida y la muerte, el que da la vida con su presencia, o la quita con su ausencia. Juego entre necesidad y angustia que paraliza, como en un juicio final, en donde el DIOS (él) hace vivir o morir.
En la mirada de deseo se busca el interrogante intenso y el sentido de la vida. Es una mirada que vitaliza para actuar, para buscar, en donde el otro es el rey que empuja y motiva. Tiene el poder de darnos vida, no la vida.
Las mujeres buscan en el amor apoyo y sobre todo reconocimiento que les de fuerza, seguridad y estimulo. Sentir al otro (el hombre) al otro lado, alejando la sensación de soledad y haciendolas sentirse, verse y sobre todo ser.
Daniele Flaumenbaum en Argentina
Fundación Creavida presenta a Daniele Flaumenbaum en Argentina
Por Bureau De Salud - 29 July, 2009, 2:32 pm
Daniele Flaumenbaum en Argentina
La autora del best seller “Mujer Deseada, Mujer Deseante” estará en nuestro país invitada por la Fundación Creavida para presentar su libro que propone una revolución en la concepción del la sexualidad femenina
Buenos Aires, Julio de 2009.- Daniele Flaumenbaum, la prestigiosa ginecóloga francesa, visitará Buenos Aires durante el mes de septiembre invitada por la Fundación Creavida, la ONG dedicada a la concientización del inicio de la vida. Durante su visita presentará su libro de reciente edición en nuestro país y brindará un seminario titulado “Las Mujeres y su sexualidad”.
El martes 8 de septiembre a las 20.00 hs la Dra. Flaumenbaum presentará su libro “Mujer Deseada, Mujer Deseante”, que fue una revolución en Europa por el modo accesible y profundo con el que aborda la sexualidad de las mujeres. Luego de la presentación, la Dra. Flaumenbaum firmará ejemplares de su libro.
Siempre sobre la misma temática, el sábado 12 de septiembre brindará un seminario que durará toda una jornada, dirigido a profesionales de la salud, ginecólogos, psicólogos, terapeutas y personas interesadas en investigar la sexualidad femenina.
Ambas actividades son organizadas por la Fundación Creavida y ya se encuentra abierta la inscripción a las mismas por mail a contacto@fundacioncreavida.org.ar ó al (011) 15-5698-1596.
“Invitar a la Dra. Flaumenbaum es un paso fundamental en la necesaria reflexión sobre el lugar de lo femenino y el de lo maternal en la vida de las mujeres y en este fundamental momento de su vida sexual que es el parto” aseveró Jaqui Zieler, Presidenta de la Fundación Creavida.
Síntesis del Libro “Mujer Deseada, Mujer Deseante”:
La experiencia vital y la trayectoria profesional de la Dra. Daniele Flaumenbaum resultan difícilmente disgregables. De su propia historia personal y de su trato de mas de 30 años con las mujeres que acuden a su consulta, extrae la convicción de que, en una época de en la que la erradicación de los tabúes y las costumbres sexuales de otros tiempos es un hecho, son muchas las que aún consideran que su vida sexual no es plena. Para la Dra. Flaumenbaum, es evidente que del estándar social no se deriva la vivencia íntima.
En el camino del afecto, la hija pequeña capta en la felicidad de la madre el placer de la maternidad del fruto del sexo. Llegada a su madurez sexual, hacer el amor será darse al ser amado pero también recibirlo y acogerlo, en su cabeza y en su sexo.
En el cruce entre la ginecología, la medicina china, el psicoanálisis y lo tras generacional, la Dra. Flaumenbaum, se apoya en sus 30 años de experiencia para explicar como las mujeres de hoy construyen su sexualidad, el lugar que en ella tiene la madre, porque el placer y aún el deseo, vienen tan pocas veces a la cita y como hacer para remediarlo.
En su edición francesa, los editores presentan este libro diciendo que “la mayoría de las mujeres sufren, a menudo sin saberlo, de no poder tener la vida sexual que desearían: estar cómodas con sus sensaciones, poder coordinarlas a las de su compañero, beneficiarse así de las virtudes reconstituyentes del compartir amoroso. Es un libro que debería revigorizar a los hombres y dinamizar a las mujeres”
“Tomemos partido: éste es el mejor libro que le leído jamás sobre la mujer. De página a página, el placer del descubrimiento se mezcla con la estupefacción.Escrito por una ginecóloga, este ensayo muestra el camino que aún se ha de recorrer para ser una mujer liberada, no solamente en la vida social, sino también en la vida privada. Para la autora, conviene romper con los arquetipos psicológicos: la mayor parte de las mujeres no proyectan sobre el hombre al que aman la relación con su padre, ¡proyectan la relación con su madre! Cuidado, este libro es perturbador. Daniele Flaumenbaum ejerce la pionera. Su ensayo es, en sí mismo, una pequeña revolución.” Psychologies
Acerca de Daniele Flaumenbaum:
Ginecóloga y acupuntora trabaja en París desde 1971, se comprometió activamente con el movimiento de emancipación de la mujer generado a partir de la cuestión de la contracepción. Su trabajo se ha centrado especialmente en el sector de la planificación familiar. Después de doce años de práctica ginecológica, estudió medicina china y alquimia sexual taoísta. A su vez, descubrió el psicoanálisis intergeneracional que pone de relieve el concepto de herencia ancestral. Ha colaborado en el libro de Nina Canault Comment paye-t-on les fautes de ses acêtres? y en Chamanisme et psychothérapie, obra colectiva publicada bajo la dirección de Patrice Van Eersel y del doctor Didier Dumas. Dicta cursos y conferencias en todo el mundo y anima grupos de mujeres.
Acerca de la Fundación Creavida:
La Fundación Creavida es un centro de difusión y concientización sobre la importancia del inicio de la vida. Su tarea social es atraer la atención sobre el período primal (comprendido entre la preconcepción y el primer año de vida del niño) y el tránsito de este trayecto en la vida de los hombres, las mujeres y los niños. En la Fundación Creavida consideramos que ocuparnos de los nacimientos es, simplemente, comenzar por el principio. Para más información: www.fundacioncreavida.org.ar.
Categorías : Novedades Corporativas
Por Bureau De Salud - 29 July, 2009, 2:32 pm
Daniele Flaumenbaum en Argentina
La autora del best seller “Mujer Deseada, Mujer Deseante” estará en nuestro país invitada por la Fundación Creavida para presentar su libro que propone una revolución en la concepción del la sexualidad femenina
Buenos Aires, Julio de 2009.- Daniele Flaumenbaum, la prestigiosa ginecóloga francesa, visitará Buenos Aires durante el mes de septiembre invitada por la Fundación Creavida, la ONG dedicada a la concientización del inicio de la vida. Durante su visita presentará su libro de reciente edición en nuestro país y brindará un seminario titulado “Las Mujeres y su sexualidad”.
El martes 8 de septiembre a las 20.00 hs la Dra. Flaumenbaum presentará su libro “Mujer Deseada, Mujer Deseante”, que fue una revolución en Europa por el modo accesible y profundo con el que aborda la sexualidad de las mujeres. Luego de la presentación, la Dra. Flaumenbaum firmará ejemplares de su libro.
Siempre sobre la misma temática, el sábado 12 de septiembre brindará un seminario que durará toda una jornada, dirigido a profesionales de la salud, ginecólogos, psicólogos, terapeutas y personas interesadas en investigar la sexualidad femenina.
Ambas actividades son organizadas por la Fundación Creavida y ya se encuentra abierta la inscripción a las mismas por mail a contacto@fundacioncreavida.org.ar ó al (011) 15-5698-1596.
“Invitar a la Dra. Flaumenbaum es un paso fundamental en la necesaria reflexión sobre el lugar de lo femenino y el de lo maternal en la vida de las mujeres y en este fundamental momento de su vida sexual que es el parto” aseveró Jaqui Zieler, Presidenta de la Fundación Creavida.
Síntesis del Libro “Mujer Deseada, Mujer Deseante”:
La experiencia vital y la trayectoria profesional de la Dra. Daniele Flaumenbaum resultan difícilmente disgregables. De su propia historia personal y de su trato de mas de 30 años con las mujeres que acuden a su consulta, extrae la convicción de que, en una época de en la que la erradicación de los tabúes y las costumbres sexuales de otros tiempos es un hecho, son muchas las que aún consideran que su vida sexual no es plena. Para la Dra. Flaumenbaum, es evidente que del estándar social no se deriva la vivencia íntima.
En el camino del afecto, la hija pequeña capta en la felicidad de la madre el placer de la maternidad del fruto del sexo. Llegada a su madurez sexual, hacer el amor será darse al ser amado pero también recibirlo y acogerlo, en su cabeza y en su sexo.
En el cruce entre la ginecología, la medicina china, el psicoanálisis y lo tras generacional, la Dra. Flaumenbaum, se apoya en sus 30 años de experiencia para explicar como las mujeres de hoy construyen su sexualidad, el lugar que en ella tiene la madre, porque el placer y aún el deseo, vienen tan pocas veces a la cita y como hacer para remediarlo.
En su edición francesa, los editores presentan este libro diciendo que “la mayoría de las mujeres sufren, a menudo sin saberlo, de no poder tener la vida sexual que desearían: estar cómodas con sus sensaciones, poder coordinarlas a las de su compañero, beneficiarse así de las virtudes reconstituyentes del compartir amoroso. Es un libro que debería revigorizar a los hombres y dinamizar a las mujeres”
“Tomemos partido: éste es el mejor libro que le leído jamás sobre la mujer. De página a página, el placer del descubrimiento se mezcla con la estupefacción.Escrito por una ginecóloga, este ensayo muestra el camino que aún se ha de recorrer para ser una mujer liberada, no solamente en la vida social, sino también en la vida privada. Para la autora, conviene romper con los arquetipos psicológicos: la mayor parte de las mujeres no proyectan sobre el hombre al que aman la relación con su padre, ¡proyectan la relación con su madre! Cuidado, este libro es perturbador. Daniele Flaumenbaum ejerce la pionera. Su ensayo es, en sí mismo, una pequeña revolución.” Psychologies
Acerca de Daniele Flaumenbaum:
Ginecóloga y acupuntora trabaja en París desde 1971, se comprometió activamente con el movimiento de emancipación de la mujer generado a partir de la cuestión de la contracepción. Su trabajo se ha centrado especialmente en el sector de la planificación familiar. Después de doce años de práctica ginecológica, estudió medicina china y alquimia sexual taoísta. A su vez, descubrió el psicoanálisis intergeneracional que pone de relieve el concepto de herencia ancestral. Ha colaborado en el libro de Nina Canault Comment paye-t-on les fautes de ses acêtres? y en Chamanisme et psychothérapie, obra colectiva publicada bajo la dirección de Patrice Van Eersel y del doctor Didier Dumas. Dicta cursos y conferencias en todo el mundo y anima grupos de mujeres.
Acerca de la Fundación Creavida:
La Fundación Creavida es un centro de difusión y concientización sobre la importancia del inicio de la vida. Su tarea social es atraer la atención sobre el período primal (comprendido entre la preconcepción y el primer año de vida del niño) y el tránsito de este trayecto en la vida de los hombres, las mujeres y los niños. En la Fundación Creavida consideramos que ocuparnos de los nacimientos es, simplemente, comenzar por el principio. Para más información: www.fundacioncreavida.org.ar.
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La mujer y el deseo, Polly Young-Eisendrath
La mujer y el deseo, Polly Young-Eisendrath
La psicoanalista Young-Eisendrath, analiza en este libro, desde su óptica junguiana, qué desean las mujeres, para ello recurre a leyendas y relatos populares y extrae mensajes de ellos que representan a las mujeres como objeto de deseo más que como sujeto deseante y es que tanto la tradición literaria como la vida misma tienden casi siempre a excluir a las mujeres del lado activo del deseo. Este libro, no obstante, no se limita a hablarnos del deseo como sinónimo de ansia de satisfacción carnal, no, nos habla del deseo en sentido amplio y parte de la constatación de que lo que desean las mujeres, fundamentalmente, es ser deseadas, siendo que este deseo de ser deseadas se traduce en que, bien como mujer musa cuya belleza aturde y rinde al más racional de los hombres y cuya recompensa será vivir junto a él las mieles compartidas de cuanto él ha cosechado, bien como madre abnegada que encuentra en el sacrificio por el hijo la recompensa mórbida a su alienación como individuo; en todo caso la mujer siempre está supeditada a la imagen especular que los otros le devuelven, y esos "otros" son poco compasivos con aquellas que no responden a los roles tradicionales de esposa y madre ejemplares. Históricamente, quienes no han cumplido con el rol tradicional se han visto abocadas a desarrollar papeles marginales, de brujas o de cortesanas, y por ello destinadas a pagar un alto precio de soledad o enajenación.
El texto de Young-Eisendrath, nos conduce, mediante la reflexión, a planteamientos que nos encaminen a conocer cuáles son, verdaderamente, los propios deseos, pues es el paso previo para poder tomar decisiones frente a los desafíos, a las etiquetas negativas, al rechazo con el que nos tropezaremos en una sociedad que aún no ha asumido que la mujer tiene un nuevo rol que desempeñar y que ese nuevo rol no es simple, que al igual que la propia sociedad se vuelve compleja e inabarcable, también los individuos, hombres o mujeres, que la componen, ven trastocados sus esquemas vitales y por ello les urge una redefinición de los mismos a riesgo de no cosechar más que patologías esclavizantes conducentes a llenar una insatisfacción interior mediante compulsiones, ludopatías, cleptomanías, compras compulsivas, etc. que enferman con demasiada frecuencia a las mujeres de hoy en día.
Como psicoanalista, Young-Eisendrath se basa en experiencias constrastadas con la práctica clínica, pero no es este un libro de recetas fáciles sobre como sobrevivir a las angustias de nuestra era, es una crítica desde un feminismo que no se limita a culpar reiteradamente al patriarcado de todos los males que nos aquejan, sino que en muchas ocasiones se revuelve para analizar desde la autocrítica cómo nuestros arraigados prejuicios -en hombres y en mujeres- nos llevan a perpetuar comportamientos irrespetuosos con esos individuos del sexo femenino que están dejando de vivir subsidiadas para esforzarse en vivir plenamente autónomas. Esta autonomía no puede ser sólo económica, como alentaba el protofeminismo, pues la necesidad impone que sea una autonomía plena y consciente, que supone hacerse cargo de una misma en todas las facetas vitales, y por supuesto, también en el planteamiento del deseo, de cómo se vive el deseo desde la vertiente deseante y no como mero objeto. El camino se anticipa arduo, sin embargo, se están poniendo ya los primeros cimientos, aunque a contracorriente tengamos la educación dominante, los medios de comunicación y la propia sociedad de consumo que abogan a paletadas gigantes por perpetuar la imagen de una mujer preocupada constantemente por agradar a cuantos la rodean sin preguntarse cuáles son sus verdaderas metas o necesidades.
Parece tema anacrónico, cuando ya hace años que se viene hablando de la libertad sexual, de la liberación de la mujer que trajo consigo el control de la natalidad mediante métodos seguros, planteamientos acerca de si la mujer vive su sexualidad de forma satisfactoria o sigue supeditada a las preferencias masculinas. Si arañamos en la superficie, podemos concluir que dicha libertad no es más que "formal" pero en el fondo de sí mismas las mujeres de hoy en día saben que más de una vez, o muchas veces, se supeditan a las predilecciones masculinas, cuando no hacen responsables al hombre de la satisfacción femenina, vivir el deseo como deseante supone adoptar una actitud activa, responsable, en primer lugar para consigo mismas, las mujeres que se quejan de sus relaciones deficientes no toman las riendas de sí mismas empezando por la autonomía de la autoexploración, es como si temieran un poder sobre sí mismas que las podría conducir a la hoguera, aunque las que sí lo han experimentado saben que arder según en qué tipo de hogueras no siempre es un punto final sino un principio de autoaceptación y autoreconocimiento y es que hay fuegos que son catárticos, uno de los principales, se me ocurre, empiezan en la vivencia del deseo como deseante, en primera persona y a menudo en el modo reflexivo del verbo.
La mujer y el deseo, Polly Young-Eisendrath,Kairós, Barcelona, 200o
Publicado por La Lectora en 18:05
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La psicoanalista Young-Eisendrath, analiza en este libro, desde su óptica junguiana, qué desean las mujeres, para ello recurre a leyendas y relatos populares y extrae mensajes de ellos que representan a las mujeres como objeto de deseo más que como sujeto deseante y es que tanto la tradición literaria como la vida misma tienden casi siempre a excluir a las mujeres del lado activo del deseo. Este libro, no obstante, no se limita a hablarnos del deseo como sinónimo de ansia de satisfacción carnal, no, nos habla del deseo en sentido amplio y parte de la constatación de que lo que desean las mujeres, fundamentalmente, es ser deseadas, siendo que este deseo de ser deseadas se traduce en que, bien como mujer musa cuya belleza aturde y rinde al más racional de los hombres y cuya recompensa será vivir junto a él las mieles compartidas de cuanto él ha cosechado, bien como madre abnegada que encuentra en el sacrificio por el hijo la recompensa mórbida a su alienación como individuo; en todo caso la mujer siempre está supeditada a la imagen especular que los otros le devuelven, y esos "otros" son poco compasivos con aquellas que no responden a los roles tradicionales de esposa y madre ejemplares. Históricamente, quienes no han cumplido con el rol tradicional se han visto abocadas a desarrollar papeles marginales, de brujas o de cortesanas, y por ello destinadas a pagar un alto precio de soledad o enajenación.
El texto de Young-Eisendrath, nos conduce, mediante la reflexión, a planteamientos que nos encaminen a conocer cuáles son, verdaderamente, los propios deseos, pues es el paso previo para poder tomar decisiones frente a los desafíos, a las etiquetas negativas, al rechazo con el que nos tropezaremos en una sociedad que aún no ha asumido que la mujer tiene un nuevo rol que desempeñar y que ese nuevo rol no es simple, que al igual que la propia sociedad se vuelve compleja e inabarcable, también los individuos, hombres o mujeres, que la componen, ven trastocados sus esquemas vitales y por ello les urge una redefinición de los mismos a riesgo de no cosechar más que patologías esclavizantes conducentes a llenar una insatisfacción interior mediante compulsiones, ludopatías, cleptomanías, compras compulsivas, etc. que enferman con demasiada frecuencia a las mujeres de hoy en día.
Como psicoanalista, Young-Eisendrath se basa en experiencias constrastadas con la práctica clínica, pero no es este un libro de recetas fáciles sobre como sobrevivir a las angustias de nuestra era, es una crítica desde un feminismo que no se limita a culpar reiteradamente al patriarcado de todos los males que nos aquejan, sino que en muchas ocasiones se revuelve para analizar desde la autocrítica cómo nuestros arraigados prejuicios -en hombres y en mujeres- nos llevan a perpetuar comportamientos irrespetuosos con esos individuos del sexo femenino que están dejando de vivir subsidiadas para esforzarse en vivir plenamente autónomas. Esta autonomía no puede ser sólo económica, como alentaba el protofeminismo, pues la necesidad impone que sea una autonomía plena y consciente, que supone hacerse cargo de una misma en todas las facetas vitales, y por supuesto, también en el planteamiento del deseo, de cómo se vive el deseo desde la vertiente deseante y no como mero objeto. El camino se anticipa arduo, sin embargo, se están poniendo ya los primeros cimientos, aunque a contracorriente tengamos la educación dominante, los medios de comunicación y la propia sociedad de consumo que abogan a paletadas gigantes por perpetuar la imagen de una mujer preocupada constantemente por agradar a cuantos la rodean sin preguntarse cuáles son sus verdaderas metas o necesidades.
Parece tema anacrónico, cuando ya hace años que se viene hablando de la libertad sexual, de la liberación de la mujer que trajo consigo el control de la natalidad mediante métodos seguros, planteamientos acerca de si la mujer vive su sexualidad de forma satisfactoria o sigue supeditada a las preferencias masculinas. Si arañamos en la superficie, podemos concluir que dicha libertad no es más que "formal" pero en el fondo de sí mismas las mujeres de hoy en día saben que más de una vez, o muchas veces, se supeditan a las predilecciones masculinas, cuando no hacen responsables al hombre de la satisfacción femenina, vivir el deseo como deseante supone adoptar una actitud activa, responsable, en primer lugar para consigo mismas, las mujeres que se quejan de sus relaciones deficientes no toman las riendas de sí mismas empezando por la autonomía de la autoexploración, es como si temieran un poder sobre sí mismas que las podría conducir a la hoguera, aunque las que sí lo han experimentado saben que arder según en qué tipo de hogueras no siempre es un punto final sino un principio de autoaceptación y autoreconocimiento y es que hay fuegos que son catárticos, uno de los principales, se me ocurre, empiezan en la vivencia del deseo como deseante, en primera persona y a menudo en el modo reflexivo del verbo.
La mujer y el deseo, Polly Young-Eisendrath,Kairós, Barcelona, 200o
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Daniele Flaumenbaum
Daniele Flaumenbaum, la autora del best seller “Mujer Deseada, Mujer Deseante”, presentó por estas latitudes su libro, que propone una revolución en la concepción del la sexualidad femenina y que, de paso, se enfrenta con varios paradigmas reñidos hasta ahora con el goce sexual de nosotras, las mujeres.
Es ginecóloga, es acupunturista, militante a favor de la anticoncepción como herramienta que permite a la mujer vivir y programar su vida y, por si fuera poco, escritora. Luego de años en el consultorio médico, pegó un golpe de timón y orientó sus estudios a la medicina tradicional china y a la alquimia sexual taoista y descubrió en el psicoanálisis intergeneracional el concepto de herencia ancestral. Con su bagaje de saberes y sus convicciones, maleta en mano, dicta cursos y conferencias en todo el mundo y anima grupos de mujeres.
Con todos estos antecedentes, Victoria Rolanda encontró sobrados motivos para entrevistarla y de paso, agradece a las traductoras de Creavida, la institución que la trajo a Buenos Aires y que salvó las distancias entre el francés y nuestro castellano porteño.
-¿Para que la mujer sea deseada necesita ser primero deseante?
-El hecho de saber vivir su deseo, su florecimiento sexual, provoca un reposicionamiento que nos hace ver la vida desde más arriba y nos permite tener una visión más amplia. La mujer ya no ve el mundo de la misma manera. Estamos más vivas, tenemos las ideas más claras, nos vamos sintiendo progresivamente cada vez más nosotras mismas. En una época en la que la erradicación de los tabúes y las costumbres sexuales de otros tiempos es un hecho, son muchas las que aún consideran que su vida sexual no es plena y el camino, se empieza mirándose a una antes que al resto.
-Se dice en su libro que el placer y el deseo pocas veces vienen a la cita...¿por qué sucede este desencuentro?
-He escrito un libro entero para responder a esa pregunta… No hemos sido construidas para saber vivir el deseo sexual como mujeres, y si nuestro sexo no forma parte de nosotras, nuestro cuerpo no está envaginado para saber acoger el sexo del hombre que amamos. Se trata entonces de hacer un trabajo interior que permita reapropiarse del propio sexo y honrarlo.
-En la versión francesa se dice que las mujeres sufren por la vida sexual que llevan ¿tan malo es el panorama que ya se habla de sufrimiento?
-Hemos pasado de una época en que el sexo era tabú a esta en que las dificultades en relación a la sexualidad son negadas. Poder hablar de sufrimiento supone ya todo un trabajo de maduración interior, de aceptar y entender para ver qué pasa y cómo se intenta modificarlo. Si se ve el panorama malo, se pueden cambiar construcciones.
-Usted derriba la creencia de que las mujeres proyectan en el varón la relación con su padre. ¿Freud se equivocó?
-No, no digamos que se equivocó. El psicoanálisis ha sido para mí el camino para retomar el hilo de la propia historia a condición de incluir la noción transgeneracional que es la forma de conocer la vida de las mujeres y las madres, padres y hombres de nuestros ancestros y comprender cómo hemos sido creados. La complementariedad de esta tarea se hace a través de un trabajo energético más allá del diván, que tiene como objetivo incluir nuestro sexo en nuestro cuerpo y sentirnos enteras. Es a través de la recuperación de la sensación que vamos a incluir las partes de nuestro cuerpo que no tenían mucha vitalidad. Una atención sobre esas zonas irá trayendo sensaciones y creando nuevas huellas en nosotras.
-¿Qué es la alquimia sexual taoista?
-La medicina china tradicionalmente describe los trayectos de la energía sexual y considera la sexualidad como una higiene de vida. No se trata de una gimnasia sino una complementariedad de fuerzas ying y yang que se potencializan para regenerarse y mantener la salud. La alquimia taoista se soporta en conceptos que ven mucho más allá de los órganos. Ven seres completos con aparatos que se interrelacionan como parte del todo y no porciones de cuerpo aisladas unas de otras.
-Por último, me gustaría que me explique el concepto de herencia ancestral.
-Ese concepto es la historia de nuestras madres y abuelas; la comprensión de cómo hemos sido construidas como mujeres y como eso influye en la formación de nuestra propia historia. En el camino del afecto, la hija pequeña capta en la felicidad de la madre el placer de la maternidad del fruto del sexo. Llegada a su madurez sexual, hacer el amor será darse al ser amado pero también recibirlo y acogerlo, en su cabeza y en su sexo. Es unir de algún modo la mente y el sentimiento, para que todo se balancee armoniosamente.
Entrevista: Clarisa Ercolano
Es ginecóloga, es acupunturista, militante a favor de la anticoncepción como herramienta que permite a la mujer vivir y programar su vida y, por si fuera poco, escritora. Luego de años en el consultorio médico, pegó un golpe de timón y orientó sus estudios a la medicina tradicional china y a la alquimia sexual taoista y descubrió en el psicoanálisis intergeneracional el concepto de herencia ancestral. Con su bagaje de saberes y sus convicciones, maleta en mano, dicta cursos y conferencias en todo el mundo y anima grupos de mujeres.
Con todos estos antecedentes, Victoria Rolanda encontró sobrados motivos para entrevistarla y de paso, agradece a las traductoras de Creavida, la institución que la trajo a Buenos Aires y que salvó las distancias entre el francés y nuestro castellano porteño.
-¿Para que la mujer sea deseada necesita ser primero deseante?
-El hecho de saber vivir su deseo, su florecimiento sexual, provoca un reposicionamiento que nos hace ver la vida desde más arriba y nos permite tener una visión más amplia. La mujer ya no ve el mundo de la misma manera. Estamos más vivas, tenemos las ideas más claras, nos vamos sintiendo progresivamente cada vez más nosotras mismas. En una época en la que la erradicación de los tabúes y las costumbres sexuales de otros tiempos es un hecho, son muchas las que aún consideran que su vida sexual no es plena y el camino, se empieza mirándose a una antes que al resto.
-Se dice en su libro que el placer y el deseo pocas veces vienen a la cita...¿por qué sucede este desencuentro?
-He escrito un libro entero para responder a esa pregunta… No hemos sido construidas para saber vivir el deseo sexual como mujeres, y si nuestro sexo no forma parte de nosotras, nuestro cuerpo no está envaginado para saber acoger el sexo del hombre que amamos. Se trata entonces de hacer un trabajo interior que permita reapropiarse del propio sexo y honrarlo.
-En la versión francesa se dice que las mujeres sufren por la vida sexual que llevan ¿tan malo es el panorama que ya se habla de sufrimiento?
-Hemos pasado de una época en que el sexo era tabú a esta en que las dificultades en relación a la sexualidad son negadas. Poder hablar de sufrimiento supone ya todo un trabajo de maduración interior, de aceptar y entender para ver qué pasa y cómo se intenta modificarlo. Si se ve el panorama malo, se pueden cambiar construcciones.
-Usted derriba la creencia de que las mujeres proyectan en el varón la relación con su padre. ¿Freud se equivocó?
-No, no digamos que se equivocó. El psicoanálisis ha sido para mí el camino para retomar el hilo de la propia historia a condición de incluir la noción transgeneracional que es la forma de conocer la vida de las mujeres y las madres, padres y hombres de nuestros ancestros y comprender cómo hemos sido creados. La complementariedad de esta tarea se hace a través de un trabajo energético más allá del diván, que tiene como objetivo incluir nuestro sexo en nuestro cuerpo y sentirnos enteras. Es a través de la recuperación de la sensación que vamos a incluir las partes de nuestro cuerpo que no tenían mucha vitalidad. Una atención sobre esas zonas irá trayendo sensaciones y creando nuevas huellas en nosotras.
-¿Qué es la alquimia sexual taoista?
-La medicina china tradicionalmente describe los trayectos de la energía sexual y considera la sexualidad como una higiene de vida. No se trata de una gimnasia sino una complementariedad de fuerzas ying y yang que se potencializan para regenerarse y mantener la salud. La alquimia taoista se soporta en conceptos que ven mucho más allá de los órganos. Ven seres completos con aparatos que se interrelacionan como parte del todo y no porciones de cuerpo aisladas unas de otras.
-Por último, me gustaría que me explique el concepto de herencia ancestral.
-Ese concepto es la historia de nuestras madres y abuelas; la comprensión de cómo hemos sido construidas como mujeres y como eso influye en la formación de nuestra propia historia. En el camino del afecto, la hija pequeña capta en la felicidad de la madre el placer de la maternidad del fruto del sexo. Llegada a su madurez sexual, hacer el amor será darse al ser amado pero también recibirlo y acogerlo, en su cabeza y en su sexo. Es unir de algún modo la mente y el sentimiento, para que todo se balancee armoniosamente.
Entrevista: Clarisa Ercolano
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