La ginecólogo Daniela Flaumbaum explica el papel importante que corresponde a las madres para que sus hijas
aprendan a vivir plenamente su sexualidad.
Más de treinta años después de Mayo1968 y la liberación del aborto en Francia, las mujeres, en su gran mayoría,
siguen viviendo muy difícilmente su sexualidad.
¿Por qué el placer, el deseo, tan a menudo quedan ausentes durante los encuentros amorosos?
¿Cómo asumen las mujeres, que tengan 20, 30, 40 ó 60 años esa parte esencia de su intimidad?
En ese libro ( Femme Desirée, Femme Desirante ) aparecen repuestas muy extrañas y que perturban.
Entre psicoanálisis y medicina china, se destaca el papel esencial que desempeñan las madres para enseñar a sus
hijas a vivir plenamente su sexualidad.
“95 veces sobre 100, las mujeres se fastidian cuando hacen el amor”
Cantaba el famoso Brassens en los años 60. Ahora, y cuando de sexo se está hablando por todas partes, esa cifra,
según la autora del libro queda superior a 80% !!!
Y ella contesta: Se trata de mis estadísticas, las establecí gracias a mis pacientes, en occidente, en Francia, en Paris!!!
Estoy trabajando desde hace treinta años y lo confirmo:
La gran mayoría de las mujeres que consultan sufren porque no pueden vivir plenamente la sexualidad tal y como lo
sueñan.
El derecho al placer es socialmente un hecho, la evidencia de que la sexualidad es parte de sus vidas también, pero la
práctica no sigue la teoría.
Todavía las mujeres no están preparadas para vivir plenamente su sexualidad.
La única mejoría: Antes me consultaban por sufrir ciertos síntomas. Ahora vienen más y más preguntas.
Es cierto que el goce clitoriano es distinto del que procura el útero.
Los chinos de la china ancestral le dan al placer uterino una gran importancia.
Para ellos, la sexualidad es necesaria para mantener la vida, para que el espíritu florezca, para evitar las enfermedades.
Ellos escribieron los trayectos de la energía sexual.
Según ellos, el útero es el lugar donde se encuentran y se unen las fuerzas femeninas y las masculinas.
Para eso, el cuerpo de la mujer tiene que aceptar abrirse de verdad al placer, lo que muy raras veces se da, para la
mayoría de ellas, las energías se estancan en la profundidad de la vagina, y eso, a veces provoca hasta dolores intensos.
¿Por qué es tan difícil abrirse al hombre que una quiere?
Porque nuestras madres, simplemente no nos lo enseñaron.
Las niñitas solamente soñarán en ser madres si sus madres se sienten felices de serlo.
Tienen que crecer pensando que la sexualidad que van a vivir algún día, cuando sean grandes, les va a dar placer y
fuerzas… ¡y eso está muy lejos de darse en nuestros días!
Gracias a mi madre, pude volverme una mujer feliz, ejerciendo un trabajo independiente, pero desgraciadamente no a
ser una mujer sexual.
El sexo, su magia, su fuerza, no tenía existencia en mi familia, eso no pertenecía a lo qué, según mis padres, tenían que
transmitirme.
Desgraciadamente, en nuestros días, la mayoría de las madres aplican esos mismos preceptos.
Les preocupa ayudar a sus hijas a volverse seres pensantes e independientes
pero no pudieron asimilar el papel que tenían que asumir para que pudieran volverse mujeres sexuales.
El placer erótico no tiene cabida en sus discursos. Lógicamente, porque ellas tampoco recibieron esa herencia.
Así nos trasladamos de lo prohibido a la negación de una problemática.
Para vencer la dificultad ¿Qué deberían hacer las madres?
Lo ideal es tener padres que viven plenamente su sexualidad, crecer sintiendo que eso es parte de la vida.
Las mujeres que tienen una madre, hasta una abuela que viven plenamente su sexualidad, esas mujeres jóvenes no
tienen problema.
Eso lo puedo verificar todos los días.
El simple hecho de crecer en el mismo ambiente donde una madre siente placer cuando hace el amor, siente además
el placer de ser madre, es suficiente para asegurar la transmisión.
Y cuando eso no se da, una madre deberá tener el valor de desear a su hija vivir una sexualidad distinta a la que ella
.:: Fundación Daniela Chappard ::.
http://salvasida.org/portal Potenciado por Joomla! Generado: 19 June, 2010, 21:05
ha vivido.
Desde la más tierna edad una niña debe saber que cuando sea grande y encuentre al hombre amado, deberá sentir
placer al entregarle su sexo.
¿Y el papel del hombre en todo eso?
Hasta si admitimos que existen unos "maestros". Hasta si ese hombre amado y amante pudiera ayudar a la mujer a
abrirse al placer, ese papel de construir una mujer no le pertenece.
Él no la tiene que llevar en brazos, pues ella lo podría confundir con su madre y así llegar a quererlo como quería a su
madre.
Ese amor es todo, menos sexual.
Además, los hombres también cargan con sus propios problemas; ellos, muy a menudo, se quedaron atrapados entre
los modelos de sus padres, de sus abuelos en una sexualidad que sitúa a la mujer entre madre y puta, y eso,
precisamente, no favorece su liberación sexual.
Ellos no tienen ningún papel que desempeñar en la edificación sexual de sus hijas:
Para saber que se es plenamente mujer, una lo tiene que notar en la mirada de un hombre y el primero tiene que ser su
padre.
En el placer sexual, ¿Qué importancia le da Ud. al orgasmo?
El orgasmo es el apogeo, resultando de la resonancia de fuerzas sexuales encontradas.
Hasta si una lo desea, la idea no debe ser la de conseguirlo a toda costa.
Y por un motivo evidente:
Para una mujer, la idea de ese "resultado obligatorio" es precisamente lo que lo impide.
Lo importante es lograr la confianza que, eventualmente, permitirá su consecución.
En el encuentro amoroso y sexual, el orgasmo no es lo que significa una sexualidad enriquecedora y satisfactoria; El
deseo lo es todo.
El placer es simplemente la realización del deseo.
Traducción: Bernard Chappard.
Noviembre, 2006.
Cuando cede la razón, sólo vale la protección.
Respetarse a si mismo, es respetar la vida.
Temer, no es suficiente.
Saber es esencial.
Educar es la clave.
.:: Fundación Daniela Chappard ::.
http://
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario