Si hiciésemos una clasificación de las personas dependiendo de su grado de deseo por el erotismo, podríamos decir que hay tres tipos de personas:
- Rechazadoras: Son las personas que por norma general no suelen tener ningún tipo de deseo por el erotismo. Vamos, que pasan "muy mucho" de las relaciones eróticas que se pueden generar entre las personas, no tienen ningún interés especial por ellas.
- Productoras de deseo: Son las personas que principalmente disfrutan produciendo deseo en otras personas. Son quienes les gusta gustar, quienes disfrutan cuando saben que alguien se interesa por él/ella, para quienes el juego de la seducción o el flirteo es más importante que el posible encuentro erótico en sí. Estas personas tienen como objetivo principal el producir deseo, cuanto más mejor. El "pillar" para ellas es algo secundario.
- Deseantes: Son quienes principalmente disfrutan consiguiendo el encuentro erótico. El determinar qué encuentro erótico quieren conseguir depende de cada deseante; algunos sólo desearán unos besos y otros puede que deseen "cama", con sexo oral y coito incluido. Estas personas tienen como principal objetivo el conseguir el encuentro, y cuanto más fácil y directamente se consiga dicho objetivo, mejor.
Esta clasificación no es estanca; habrá personas que estén entre las rechazadoras y las productoras de deseo, otras estarán entre las productoras y las deseantes... Pero cometiendo la inmoralidad de generalizar, podríamos decir que:
A) La mayoría de las mujeres son productoras de deseo. Se ponen guapas, se pintan, se prueban mil camisetas, se miran al espejo una y otra vez... Todo para conseguir su principal objetivo: producir deseo. Si se pilla cacho o no será algo secundario, que dependerá de cómo vaya la noche, pero no es algo que deseen principalmente. "Ya se verá", dirían la mayoría de ellas. Una mujer que no haya acabado la noche con un encuentro erótico, pero que le "hayan entrado" en infinidad de ocasiones a lo largo de la noche, podría irse a casa feliz y sintiendo que se lo ha pasado genial.
B) La mayoría de los hombres son, no deseantes, sino HIPER-deseantes. Para los hombres su mayor satisfacción sería "pillar", y cuanto más rápido y sencillo, mejor. Sí, muy divertido eso del flirteo, pero si viene una mujer guapa y tras presentarse nos dice "me muero de ganas de pasar una noche loca contigo, ¿nos vamos a mi casa?", mejor que mejor. ¡Esfuerzo que nos ahorramos! Un hombre que haya dormido acompañado ya "ha triunfado"; da igual cómo haya ido el resto de la noche. Y si es una chica guapa no te digo nada... Qué mas da que haya estado 4 horas deprimido y muerto del asco por las esquinas, ¡ha sido una noche perfecta porque ha pillado con una tía tremenda! Si no "pilla", la valoración de la noche dependerá de otros factores, entre los cuales será poco o nada importante el que haya producido deseo o no. El nivel de borrachera, las "locuras" realizadas o la hora de llegada a casa sí que suelen ser factores determinantes para poder decir que la noche ha estado "de puta madre".
Un ejemplo muy claro lo podemos observar dentro de las propias parejas. Cuando un chico y una chica son novios, no dejan de arreglarse y "ponerse guapos", aunque sólo vayan a ir a tomar algo juntos. Ella se pone lo más guapa posible, porque quiere seguir sintiéndose deseada por su pareja estable (y por el resto de hombres con quien se cruce). Él se pone lo más guapo posible, para ver si anima a su novia y esa noche toca sexo...
- ¡Joder Sonia, qué guapa estás hoy!
- ¿Sí? Que va, no es para tanto... (que me lo repita por favor, que me lo repita...)
- Joder que no, estás tremenda cari...
- Miguel, hoy estás muy guapo.
- ¿A que sí? Pues si me quitas la ropa lo estoy más... ¿Vamos a la habitación y te lo demuestro?
- Ay cari, tú siempre igual...
Publicado por SEXOLOGO
sábado, 19 de junio de 2010
Vivir la Sexualidad para La mujer
La ginecólogo Daniela Flaumbaum explica el papel importante que corresponde a las madres para que sus hijas
aprendan a vivir plenamente su sexualidad.
Más de treinta años después de Mayo1968 y la liberación del aborto en Francia, las mujeres, en su gran mayoría,
siguen viviendo muy difícilmente su sexualidad.
¿Por qué el placer, el deseo, tan a menudo quedan ausentes durante los encuentros amorosos?
¿Cómo asumen las mujeres, que tengan 20, 30, 40 ó 60 años esa parte esencia de su intimidad?
En ese libro ( Femme Desirée, Femme Desirante ) aparecen repuestas muy extrañas y que perturban.
Entre psicoanálisis y medicina china, se destaca el papel esencial que desempeñan las madres para enseñar a sus
hijas a vivir plenamente su sexualidad.
“95 veces sobre 100, las mujeres se fastidian cuando hacen el amor”
Cantaba el famoso Brassens en los años 60. Ahora, y cuando de sexo se está hablando por todas partes, esa cifra,
según la autora del libro queda superior a 80% !!!
Y ella contesta: Se trata de mis estadísticas, las establecí gracias a mis pacientes, en occidente, en Francia, en Paris!!!
Estoy trabajando desde hace treinta años y lo confirmo:
La gran mayoría de las mujeres que consultan sufren porque no pueden vivir plenamente la sexualidad tal y como lo
sueñan.
El derecho al placer es socialmente un hecho, la evidencia de que la sexualidad es parte de sus vidas también, pero la
práctica no sigue la teoría.
Todavía las mujeres no están preparadas para vivir plenamente su sexualidad.
La única mejoría: Antes me consultaban por sufrir ciertos síntomas. Ahora vienen más y más preguntas.
Es cierto que el goce clitoriano es distinto del que procura el útero.
Los chinos de la china ancestral le dan al placer uterino una gran importancia.
Para ellos, la sexualidad es necesaria para mantener la vida, para que el espíritu florezca, para evitar las enfermedades.
Ellos escribieron los trayectos de la energía sexual.
Según ellos, el útero es el lugar donde se encuentran y se unen las fuerzas femeninas y las masculinas.
Para eso, el cuerpo de la mujer tiene que aceptar abrirse de verdad al placer, lo que muy raras veces se da, para la
mayoría de ellas, las energías se estancan en la profundidad de la vagina, y eso, a veces provoca hasta dolores intensos.
¿Por qué es tan difícil abrirse al hombre que una quiere?
Porque nuestras madres, simplemente no nos lo enseñaron.
Las niñitas solamente soñarán en ser madres si sus madres se sienten felices de serlo.
Tienen que crecer pensando que la sexualidad que van a vivir algún día, cuando sean grandes, les va a dar placer y
fuerzas… ¡y eso está muy lejos de darse en nuestros días!
Gracias a mi madre, pude volverme una mujer feliz, ejerciendo un trabajo independiente, pero desgraciadamente no a
ser una mujer sexual.
El sexo, su magia, su fuerza, no tenía existencia en mi familia, eso no pertenecía a lo qué, según mis padres, tenían que
transmitirme.
Desgraciadamente, en nuestros días, la mayoría de las madres aplican esos mismos preceptos.
Les preocupa ayudar a sus hijas a volverse seres pensantes e independientes
pero no pudieron asimilar el papel que tenían que asumir para que pudieran volverse mujeres sexuales.
El placer erótico no tiene cabida en sus discursos. Lógicamente, porque ellas tampoco recibieron esa herencia.
Así nos trasladamos de lo prohibido a la negación de una problemática.
Para vencer la dificultad ¿Qué deberían hacer las madres?
Lo ideal es tener padres que viven plenamente su sexualidad, crecer sintiendo que eso es parte de la vida.
Las mujeres que tienen una madre, hasta una abuela que viven plenamente su sexualidad, esas mujeres jóvenes no
tienen problema.
Eso lo puedo verificar todos los días.
El simple hecho de crecer en el mismo ambiente donde una madre siente placer cuando hace el amor, siente además
el placer de ser madre, es suficiente para asegurar la transmisión.
Y cuando eso no se da, una madre deberá tener el valor de desear a su hija vivir una sexualidad distinta a la que ella
.:: Fundación Daniela Chappard ::.
http://salvasida.org/portal Potenciado por Joomla! Generado: 19 June, 2010, 21:05
ha vivido.
Desde la más tierna edad una niña debe saber que cuando sea grande y encuentre al hombre amado, deberá sentir
placer al entregarle su sexo.
¿Y el papel del hombre en todo eso?
Hasta si admitimos que existen unos "maestros". Hasta si ese hombre amado y amante pudiera ayudar a la mujer a
abrirse al placer, ese papel de construir una mujer no le pertenece.
Él no la tiene que llevar en brazos, pues ella lo podría confundir con su madre y así llegar a quererlo como quería a su
madre.
Ese amor es todo, menos sexual.
Además, los hombres también cargan con sus propios problemas; ellos, muy a menudo, se quedaron atrapados entre
los modelos de sus padres, de sus abuelos en una sexualidad que sitúa a la mujer entre madre y puta, y eso,
precisamente, no favorece su liberación sexual.
Ellos no tienen ningún papel que desempeñar en la edificación sexual de sus hijas:
Para saber que se es plenamente mujer, una lo tiene que notar en la mirada de un hombre y el primero tiene que ser su
padre.
En el placer sexual, ¿Qué importancia le da Ud. al orgasmo?
El orgasmo es el apogeo, resultando de la resonancia de fuerzas sexuales encontradas.
Hasta si una lo desea, la idea no debe ser la de conseguirlo a toda costa.
Y por un motivo evidente:
Para una mujer, la idea de ese "resultado obligatorio" es precisamente lo que lo impide.
Lo importante es lograr la confianza que, eventualmente, permitirá su consecución.
En el encuentro amoroso y sexual, el orgasmo no es lo que significa una sexualidad enriquecedora y satisfactoria; El
deseo lo es todo.
El placer es simplemente la realización del deseo.
Traducción: Bernard Chappard.
Noviembre, 2006.
Cuando cede la razón, sólo vale la protección.
Respetarse a si mismo, es respetar la vida.
Temer, no es suficiente.
Saber es esencial.
Educar es la clave.
.:: Fundación Daniela Chappard ::.
http://
aprendan a vivir plenamente su sexualidad.
Más de treinta años después de Mayo1968 y la liberación del aborto en Francia, las mujeres, en su gran mayoría,
siguen viviendo muy difícilmente su sexualidad.
¿Por qué el placer, el deseo, tan a menudo quedan ausentes durante los encuentros amorosos?
¿Cómo asumen las mujeres, que tengan 20, 30, 40 ó 60 años esa parte esencia de su intimidad?
En ese libro ( Femme Desirée, Femme Desirante ) aparecen repuestas muy extrañas y que perturban.
Entre psicoanálisis y medicina china, se destaca el papel esencial que desempeñan las madres para enseñar a sus
hijas a vivir plenamente su sexualidad.
“95 veces sobre 100, las mujeres se fastidian cuando hacen el amor”
Cantaba el famoso Brassens en los años 60. Ahora, y cuando de sexo se está hablando por todas partes, esa cifra,
según la autora del libro queda superior a 80% !!!
Y ella contesta: Se trata de mis estadísticas, las establecí gracias a mis pacientes, en occidente, en Francia, en Paris!!!
Estoy trabajando desde hace treinta años y lo confirmo:
La gran mayoría de las mujeres que consultan sufren porque no pueden vivir plenamente la sexualidad tal y como lo
sueñan.
El derecho al placer es socialmente un hecho, la evidencia de que la sexualidad es parte de sus vidas también, pero la
práctica no sigue la teoría.
Todavía las mujeres no están preparadas para vivir plenamente su sexualidad.
La única mejoría: Antes me consultaban por sufrir ciertos síntomas. Ahora vienen más y más preguntas.
Es cierto que el goce clitoriano es distinto del que procura el útero.
Los chinos de la china ancestral le dan al placer uterino una gran importancia.
Para ellos, la sexualidad es necesaria para mantener la vida, para que el espíritu florezca, para evitar las enfermedades.
Ellos escribieron los trayectos de la energía sexual.
Según ellos, el útero es el lugar donde se encuentran y se unen las fuerzas femeninas y las masculinas.
Para eso, el cuerpo de la mujer tiene que aceptar abrirse de verdad al placer, lo que muy raras veces se da, para la
mayoría de ellas, las energías se estancan en la profundidad de la vagina, y eso, a veces provoca hasta dolores intensos.
¿Por qué es tan difícil abrirse al hombre que una quiere?
Porque nuestras madres, simplemente no nos lo enseñaron.
Las niñitas solamente soñarán en ser madres si sus madres se sienten felices de serlo.
Tienen que crecer pensando que la sexualidad que van a vivir algún día, cuando sean grandes, les va a dar placer y
fuerzas… ¡y eso está muy lejos de darse en nuestros días!
Gracias a mi madre, pude volverme una mujer feliz, ejerciendo un trabajo independiente, pero desgraciadamente no a
ser una mujer sexual.
El sexo, su magia, su fuerza, no tenía existencia en mi familia, eso no pertenecía a lo qué, según mis padres, tenían que
transmitirme.
Desgraciadamente, en nuestros días, la mayoría de las madres aplican esos mismos preceptos.
Les preocupa ayudar a sus hijas a volverse seres pensantes e independientes
pero no pudieron asimilar el papel que tenían que asumir para que pudieran volverse mujeres sexuales.
El placer erótico no tiene cabida en sus discursos. Lógicamente, porque ellas tampoco recibieron esa herencia.
Así nos trasladamos de lo prohibido a la negación de una problemática.
Para vencer la dificultad ¿Qué deberían hacer las madres?
Lo ideal es tener padres que viven plenamente su sexualidad, crecer sintiendo que eso es parte de la vida.
Las mujeres que tienen una madre, hasta una abuela que viven plenamente su sexualidad, esas mujeres jóvenes no
tienen problema.
Eso lo puedo verificar todos los días.
El simple hecho de crecer en el mismo ambiente donde una madre siente placer cuando hace el amor, siente además
el placer de ser madre, es suficiente para asegurar la transmisión.
Y cuando eso no se da, una madre deberá tener el valor de desear a su hija vivir una sexualidad distinta a la que ella
.:: Fundación Daniela Chappard ::.
http://salvasida.org/portal Potenciado por Joomla! Generado: 19 June, 2010, 21:05
ha vivido.
Desde la más tierna edad una niña debe saber que cuando sea grande y encuentre al hombre amado, deberá sentir
placer al entregarle su sexo.
¿Y el papel del hombre en todo eso?
Hasta si admitimos que existen unos "maestros". Hasta si ese hombre amado y amante pudiera ayudar a la mujer a
abrirse al placer, ese papel de construir una mujer no le pertenece.
Él no la tiene que llevar en brazos, pues ella lo podría confundir con su madre y así llegar a quererlo como quería a su
madre.
Ese amor es todo, menos sexual.
Además, los hombres también cargan con sus propios problemas; ellos, muy a menudo, se quedaron atrapados entre
los modelos de sus padres, de sus abuelos en una sexualidad que sitúa a la mujer entre madre y puta, y eso,
precisamente, no favorece su liberación sexual.
Ellos no tienen ningún papel que desempeñar en la edificación sexual de sus hijas:
Para saber que se es plenamente mujer, una lo tiene que notar en la mirada de un hombre y el primero tiene que ser su
padre.
En el placer sexual, ¿Qué importancia le da Ud. al orgasmo?
El orgasmo es el apogeo, resultando de la resonancia de fuerzas sexuales encontradas.
Hasta si una lo desea, la idea no debe ser la de conseguirlo a toda costa.
Y por un motivo evidente:
Para una mujer, la idea de ese "resultado obligatorio" es precisamente lo que lo impide.
Lo importante es lograr la confianza que, eventualmente, permitirá su consecución.
En el encuentro amoroso y sexual, el orgasmo no es lo que significa una sexualidad enriquecedora y satisfactoria; El
deseo lo es todo.
El placer es simplemente la realización del deseo.
Traducción: Bernard Chappard.
Noviembre, 2006.
Cuando cede la razón, sólo vale la protección.
Respetarse a si mismo, es respetar la vida.
Temer, no es suficiente.
Saber es esencial.
Educar es la clave.
.:: Fundación Daniela Chappard ::.
http://
La Mujer deseante
En el libro Los mitos hebreos, Robert Graves relata diversas versiones sobre la historia de Lilith, la primera mujer creada por Dios. Su historia, que aparece en antiguos pergaminos, fue prohibida tanto en el Viejo como en el Nuevo Testamento. Según Graves, Dios creó el cielo, la tierra, las plantas, los ríos, los animales, etcétera, y el séptimo día, ya cansado, con tierra o arena crea al hombre “a su imagen y semejanza”. Pasa el tiempo y viendo a Adán solo decide darle una compañera, ya que “no es bueno que el hombre esté solo”. Con arena hace la mujer que llama Lilith. Esta es la primera mujer de Adán, que resulta ser vivaz, inteligente e independiente y quiere gozar y disfrutar de la vida.
Pero Lilith protesta porque su misión parecía ser solamente la de tener hijos, por lo que decide estrangularlos a medida que van naciendo. Sigue el mito contando que Lilith se queja porque tenía que “ponerse abajo y el hombre encima” y “¿por qué hijos y no placer?” Dios, indignado, la echa del paraíso y medita: “La hice de arena podrida y sucia”. Pasado un tiempo decide probar nuevamente, pero esta vez duerme a Adán, le saca una costilla y con ella fabrica a Eva. Desde el comienzo de la vida aparece la sumisión de la mujer y la importancia del hombre.
La imagen de la mujer ha sufrido una gran transformación con respecto a la que presentaba hace unos años. Tomaré dos hitos que marcan momentos fundantes para comprender y evaluar las peculiaridades de este desarrollo. A principio de siglo, Freud, con sus revolucionarias concepciones sobre la sexualidad, sitúa a la mujer como un ser deseante; ya no solamente objeto de deseo del hombre, sino sujeto de su propio deseo. Esta transformación en la concepción de la mujer es lo que tomaré como primer hito. La mujer no solamente tiene alma sino que puede desear y elegir según su deseo.
Pasarán los años y ella se irá incluyendo socialmente, cumpliendo roles impensados. Se cortará el pelo, fetiche de adoración y sometimiento. Adoptará vestimentas más cómodas y livianas, abandonando las estrategias de ocultamiento y develando así nuevas partes de su cuerpo, y hasta se atreverá a usar ropas masculinas, invadiendo territorios prohibidos. Durante la Segunda Guerra Mundial, la presencia de la mujer, supliendo el déficit de hombres en las fábricas y otros lugares de trabajo, dio nuevo impulso a este desarrollo.
Recordemos que el voto femenino se estableció en Estados Unidos en 1920, en Francia después de la Segunda Guerra Mundial y en la Argentina en 1951.
En Francia, en 1960, menos de siete millones de mujeres eran trabajadoras activas; en 1994 sobrepasan los 11 millones, pasando de representar el 34 por ciento al 45 por ciento de la población activa. De los ocho millones de hogares que hay en la Argentina, 1.120.000 están habitados por una sola persona. En Manhattan, el 56 por ciento de los hogares están habitados por una persona sola.
Sin embargo, hasta hace pocos años en los libros de lectura se inculcaba a los niños una imagen de madre dedicada solamente a las tareas del hogar, mientras el padre, que representaba al proveedor, volvía al atardecer del trabajo cotidiano. La abuela, siempre presente, ocupaba un lugar clásico, en su silla mecedora, canosa, tejiendo sonriente con su típico vestido de señora mayor. El abuelo podía o no estar representado, y cuando lo estaba era un viejito jovial, respetado por todos por su sabiduría. Estos estereotipos clásicos seguían siendo nuestra lectura escolar a pesar de los cambios que se venían gestando. ¿Cuántos años hace que no vemos a una abuela tejiendo?
El segundo hito que tomaré se inicia en los años ’60. En esta fecha se lanza al mercado la píldora anticonceptiva, punto de comienzo de lo que dio en llamarse la revolución sexual. Las mujeres son por supuesto las más favorecidas por este fenómeno, que fue en realidad la revolución sexual de las mujeres. Desaparecido el fantasma de los embarazos no deseados, la vida sexual comienza a correr por otros carriles, donde la mujer encuentra nuevos espacios para la expresión de su sexualidad. La intensidad de lo que dio en llamarse el destape femenino sorprende aun a ellas mismas. La mujer seduce y toma la iniciativa erótica abiertamente, en circunstancias adonde antes solamente se permitía insinuar.
Como suele suceder con los cambios tan radicales, éste se organiza en un movimiento pendular, pasando de un pasado limitante a un desaforado despliegue erótico.
En un primer momento, las mujeres aparentemente no encuentran un modelo femenino de identificación y las reivindicaciones solicitadas parecen no ser más que el deseo de masculinizarse identificando su libertad con la de los hombres.
Mientras rechazan y denigran la maternidad, ser combativo, ser contestatario, estar contra el establishment se transforma en lo deseado. Sin embargo, defienden su vida sexual y lentamente van desarrollando otras perspectivas. La idea de la actividad del hombre versus la pasividad de la mujer parece dejar de tener vigencia.
El tabú de la virginidad desaparece gradualmente, al mismo tiempo que los jóvenes hacen pruebas prematrimoniales con la esperanza de garantizar su futura armonía conyugal, conviviendo muchas veces sin llegar al matrimonio, por lo que disminuye el número de casamientos. Los hijos son planificados y los padres ayudan en su crianza, así como en las tareas domésticas, dado que las madres trabajan y muchas veces son ellas las que aportan más en lo económico o directamente sostienen el hogar. El concepto de familia, tan rígidamente sostenido a principio del siglo XX, ha perdido su estructura clásica. Las parejas y sus descendientes en las encuestas suelen incluir como familia a amigos, animales domésticos. “¿Cómo se llama la abuela del hijo de la mujer de mi padre que no es mi abuela?”, me preguntaba un niño desorientado. El cambio es tan rápido y tal vez tan asustante que no hay palabras que nominen la cantidad de vínculos familiares nuevos.
En países donde solamente se permite tener un hijo, y es el caso de China, no van a existir los tíos ni los primos. Como vemos, es imposible predecir cómo se desarrollaran las futuras estructuras familiares.
Esto de algún modo se refleja en las entrevistas con mujeres posmenopáusicas. Todo terapeuta que ha sido consultado por señoras que se incluyen en este espectro biopsicosocial ha tenido que experimentar, me imagino que con la misma conmoción y respeto con que lo he experimentado yo, tanto ímpetu, donde se creía que las arcas del deseo se habían agotado. Recuerden el retrato de la abuelita que aparecía en el libro de lectura. La viejita, canosa, vestido oscuro y tejiendo: muy atrás quedó esta imagen.
El incremento de la expectativa de vida promueve que personas que no nos consultaban porque sentían cerca el fin de la vida, y entonces ya no valía la pena, ahora lo hagan. Cada vez entrevistamos más mujeres posmenopáusicas y en este estrato generacional el terapeuta nota un cambio fundamental. En nuestro país, estadísticamente hay más mujeres que hombres y éstas son más longevas; por lo tanto, a medida que pasa el tiempo, hay más mujeres solas.
Hace unos años la idea de una mujer viviendo en soledad era casi inconcebible, no importaba si ella deseaba hacerlo o no. Cuando una mujer enviudaba, los hijos la llevaban a vivir con ellos con todas las consecuencias imaginables de dependencia afectiva y económica. Era una imposición social y familiar. En la actualidad, pero es raro que una mujer sana que por alguna razón quede sola, acepte convivir con sus hijos o parientes. La experiencia nos enseña que no solamente defiende su soledad, sino sobre todo su independencia.
Una vez que ha elaborado su duelo, lentamente se va reinsertando en los grupos sociales de acuerdo con sus intereses. Esta situación es bien conocida por los marquetineros de moda, por lo que conferencias, clases de todo tipo y actividades para tercera edad se promocionan con gran éxito de público femenino. La Universidad de La Plata abrió cursos para tercera edad que han sido totalmente colmados, el 70 por ciento con mujeres. ¿De dónde surge este modelo de identificación que han debido lograr en tan poco tiempo? Recordemos que la revolución sexual se inicia en los años sesenta: éstas son las mujeres que la vivieron y han llegado ahora a la posmenopausia. Pasan por los consultorios buscando apoyo para organizar un espacio adecuado para ellas, dado que la sociedad no las ayuda a encontrarlo por el prejuicio de la edad.
Por otro lado, los hijos de estas señoras de la liberación sexual sufren el desencuentro con sus expectativas de una madre vieja-abuela del hogar. Ellos buscan esas abuelas que les mostraban en los libros de lectura, que no se adecuaron a tiempo a los cambios de la mujer. Al encontrarse frente a este nuevo desarrollo, lo asumen como una frustración y persisten en querer verlas como aquellas que habrían sido. Este nuevo status de las abuelas que adquieren autonomía no les resulta grato. Tratan de limitarlas con pretextos pueriles, impidiendo o rechazando toda posibilidad de aceptar que ellas organicen su vida, sus amistades o nuevas relaciones amorosas. Sorprendentemente, la relación con los nietos parece ser el factor fundante para su transformación, otorgándoles un modelo nuevo de identificación que las rejuvenece y estimula.
Lejos quedaron el luto, la ropa para señoras mayores, el maquillaje ad hoc, las canas, todo eso que en un cierto momento de la vida daba status y que ha sido arrasado por la juventud.
Las mujeres no sienten la soledad, sino que gozan de su autonomía y han aprendido de las jóvenes el derecho de llamar a los hombres y solicitar su compañía. Es sorprendente escuchar relatos donde, enteradas de la viudez o soledad de algún señor, lo llaman para encontrarse. Su presencia en las peñas folklóricas, clases de tango, salsa, etcétera, les permite sentirse en brazos de algún caballero que reconstruye, aunque sea fugazmente, su narcisismo. Defienden como pueden su vida erótica. Por otra parte, contentas, se han dado cuenta de que en el horizonte sexual femenino no existe el fantasma de la impotencia. Frente a este avallasamiento de sus territorios, los hombres reaccionan un poco perplejos y recurren a los viejos comportamientos sociales queriendo armar pareja, situación que en general ellas rechazan para contentarse con los novios cama afuera.
Estas son las mujeres que en los años ’60 fueron protagonistas de la revolución sexual, o meras observadoras, y gozan de sus logros.
(Sin embargo, hay una legión de mujeres que no alcanzan ni mínimamente estos estilos de vida. Las estadísticas de algunos países son escalofriantes en cuanto a sometimiento, como lo muestra el altísimo índice de amputaciones clitorideanas. Por otra parte, en la Argentina, solamente el 40 por ciento de las mujeres tiene trabajo y dos de cada 10 mantienen el hogar. Y en nuestro país perciben entre el 27 y el 52 por ciento menos de salario que los hombres por el mismo trabajo. Según las Naciones Unidas, de los 1300 millones de pobres del mundo, el 73 por ciento son mujeres y constituyen los dos tercios de los analfabetos del planeta.)
En todo caso, la tremenda transformación a la que me he referido exige de los psicoanalistas un gran esfuerzo de adecuación. Poder discernir entre cambio y actuaciones psicopatológicas es un desafío. La teoría que Freud planteó a principio de siglo mantiene su vigencia en cuanto a los fenómenos estructurales a investigar, pero son las nuevas formas, es decir, el despliegue que adquieren al desarrollarse, lo que nos asombra y muchas veces conmueve. Por ejemplo, la resolución del complejo de Edipo deberá ser aggiornada a las vicisitudes familiares particulares y sobre todo novedosas que deberemos indagar cuidadosamente, habida cuenta de los personajes disímiles que cohabitan en las diferentes familias actuales y sus consecuencias. La persistencia de estos fenómenos heredados, núcleos del desarrollo individual, nos enfrenta a nuevas patologías que deberemos comprender de acuerdo con los actuales códigos de convivencia. Son las diferentes dramatizaciones que adoptan estas estructuras al pugnar por su expresión.
Frente al desarrollo y despliegue de la sexualidad femenina, ¿podemos seguir pensándola dependiente del falocentrismo? ¿Seguimos pensando a la mujer como un ser castrado? ¿Creemos todavía que su superyó es menos confiable que el del hombre dado que su complejo de Edipo no se sepulta como el de él? ¿Creemos que el clítoris es un resabio del pene y pertenece a la categoría de lo masculino? ¿Creemos que la mujer es pasiva y el hombre activo? Y, lo más importante: ¿creemos que Freud sostendría estos conceptos ahora?
Teniendo en cuenta que en Estados Unidos:
- casi una de cada dos mujeres ha sido víctima de un intento de violación;
- el 40 por ciento ha sido víctima del acoso sexual;
- el 50 por ciento de las mujeres ha sido golpeada al menos una vez durante su vida en pareja;
- el 28 por ciento de las parejas confiesan tener relaciones violentas;
- los crímenes sexuales se incrementaron el 160 por ciento entre 1976 y 1984;
- las violaciones declaradas progresan cuatro veces más rápido que la tasa de criminalidad global: ¿Con qué cuidado escucharía Freud ahora las fantasías de seducción que le contaban sus pacientas?
Tal vez las mujeres psicoanalistas debemos ser las que denunciemos ciertos actos de encubrimiento que las teorías persisten en organizar, sometidas a las situaciones sociales existentes.
Raquel Rascovsky de Salvarezza
Pero Lilith protesta porque su misión parecía ser solamente la de tener hijos, por lo que decide estrangularlos a medida que van naciendo. Sigue el mito contando que Lilith se queja porque tenía que “ponerse abajo y el hombre encima” y “¿por qué hijos y no placer?” Dios, indignado, la echa del paraíso y medita: “La hice de arena podrida y sucia”. Pasado un tiempo decide probar nuevamente, pero esta vez duerme a Adán, le saca una costilla y con ella fabrica a Eva. Desde el comienzo de la vida aparece la sumisión de la mujer y la importancia del hombre.
La imagen de la mujer ha sufrido una gran transformación con respecto a la que presentaba hace unos años. Tomaré dos hitos que marcan momentos fundantes para comprender y evaluar las peculiaridades de este desarrollo. A principio de siglo, Freud, con sus revolucionarias concepciones sobre la sexualidad, sitúa a la mujer como un ser deseante; ya no solamente objeto de deseo del hombre, sino sujeto de su propio deseo. Esta transformación en la concepción de la mujer es lo que tomaré como primer hito. La mujer no solamente tiene alma sino que puede desear y elegir según su deseo.
Pasarán los años y ella se irá incluyendo socialmente, cumpliendo roles impensados. Se cortará el pelo, fetiche de adoración y sometimiento. Adoptará vestimentas más cómodas y livianas, abandonando las estrategias de ocultamiento y develando así nuevas partes de su cuerpo, y hasta se atreverá a usar ropas masculinas, invadiendo territorios prohibidos. Durante la Segunda Guerra Mundial, la presencia de la mujer, supliendo el déficit de hombres en las fábricas y otros lugares de trabajo, dio nuevo impulso a este desarrollo.
Recordemos que el voto femenino se estableció en Estados Unidos en 1920, en Francia después de la Segunda Guerra Mundial y en la Argentina en 1951.
En Francia, en 1960, menos de siete millones de mujeres eran trabajadoras activas; en 1994 sobrepasan los 11 millones, pasando de representar el 34 por ciento al 45 por ciento de la población activa. De los ocho millones de hogares que hay en la Argentina, 1.120.000 están habitados por una sola persona. En Manhattan, el 56 por ciento de los hogares están habitados por una persona sola.
Sin embargo, hasta hace pocos años en los libros de lectura se inculcaba a los niños una imagen de madre dedicada solamente a las tareas del hogar, mientras el padre, que representaba al proveedor, volvía al atardecer del trabajo cotidiano. La abuela, siempre presente, ocupaba un lugar clásico, en su silla mecedora, canosa, tejiendo sonriente con su típico vestido de señora mayor. El abuelo podía o no estar representado, y cuando lo estaba era un viejito jovial, respetado por todos por su sabiduría. Estos estereotipos clásicos seguían siendo nuestra lectura escolar a pesar de los cambios que se venían gestando. ¿Cuántos años hace que no vemos a una abuela tejiendo?
El segundo hito que tomaré se inicia en los años ’60. En esta fecha se lanza al mercado la píldora anticonceptiva, punto de comienzo de lo que dio en llamarse la revolución sexual. Las mujeres son por supuesto las más favorecidas por este fenómeno, que fue en realidad la revolución sexual de las mujeres. Desaparecido el fantasma de los embarazos no deseados, la vida sexual comienza a correr por otros carriles, donde la mujer encuentra nuevos espacios para la expresión de su sexualidad. La intensidad de lo que dio en llamarse el destape femenino sorprende aun a ellas mismas. La mujer seduce y toma la iniciativa erótica abiertamente, en circunstancias adonde antes solamente se permitía insinuar.
Como suele suceder con los cambios tan radicales, éste se organiza en un movimiento pendular, pasando de un pasado limitante a un desaforado despliegue erótico.
En un primer momento, las mujeres aparentemente no encuentran un modelo femenino de identificación y las reivindicaciones solicitadas parecen no ser más que el deseo de masculinizarse identificando su libertad con la de los hombres.
Mientras rechazan y denigran la maternidad, ser combativo, ser contestatario, estar contra el establishment se transforma en lo deseado. Sin embargo, defienden su vida sexual y lentamente van desarrollando otras perspectivas. La idea de la actividad del hombre versus la pasividad de la mujer parece dejar de tener vigencia.
El tabú de la virginidad desaparece gradualmente, al mismo tiempo que los jóvenes hacen pruebas prematrimoniales con la esperanza de garantizar su futura armonía conyugal, conviviendo muchas veces sin llegar al matrimonio, por lo que disminuye el número de casamientos. Los hijos son planificados y los padres ayudan en su crianza, así como en las tareas domésticas, dado que las madres trabajan y muchas veces son ellas las que aportan más en lo económico o directamente sostienen el hogar. El concepto de familia, tan rígidamente sostenido a principio del siglo XX, ha perdido su estructura clásica. Las parejas y sus descendientes en las encuestas suelen incluir como familia a amigos, animales domésticos. “¿Cómo se llama la abuela del hijo de la mujer de mi padre que no es mi abuela?”, me preguntaba un niño desorientado. El cambio es tan rápido y tal vez tan asustante que no hay palabras que nominen la cantidad de vínculos familiares nuevos.
En países donde solamente se permite tener un hijo, y es el caso de China, no van a existir los tíos ni los primos. Como vemos, es imposible predecir cómo se desarrollaran las futuras estructuras familiares.
Esto de algún modo se refleja en las entrevistas con mujeres posmenopáusicas. Todo terapeuta que ha sido consultado por señoras que se incluyen en este espectro biopsicosocial ha tenido que experimentar, me imagino que con la misma conmoción y respeto con que lo he experimentado yo, tanto ímpetu, donde se creía que las arcas del deseo se habían agotado. Recuerden el retrato de la abuelita que aparecía en el libro de lectura. La viejita, canosa, vestido oscuro y tejiendo: muy atrás quedó esta imagen.
El incremento de la expectativa de vida promueve que personas que no nos consultaban porque sentían cerca el fin de la vida, y entonces ya no valía la pena, ahora lo hagan. Cada vez entrevistamos más mujeres posmenopáusicas y en este estrato generacional el terapeuta nota un cambio fundamental. En nuestro país, estadísticamente hay más mujeres que hombres y éstas son más longevas; por lo tanto, a medida que pasa el tiempo, hay más mujeres solas.
Hace unos años la idea de una mujer viviendo en soledad era casi inconcebible, no importaba si ella deseaba hacerlo o no. Cuando una mujer enviudaba, los hijos la llevaban a vivir con ellos con todas las consecuencias imaginables de dependencia afectiva y económica. Era una imposición social y familiar. En la actualidad, pero es raro que una mujer sana que por alguna razón quede sola, acepte convivir con sus hijos o parientes. La experiencia nos enseña que no solamente defiende su soledad, sino sobre todo su independencia.
Una vez que ha elaborado su duelo, lentamente se va reinsertando en los grupos sociales de acuerdo con sus intereses. Esta situación es bien conocida por los marquetineros de moda, por lo que conferencias, clases de todo tipo y actividades para tercera edad se promocionan con gran éxito de público femenino. La Universidad de La Plata abrió cursos para tercera edad que han sido totalmente colmados, el 70 por ciento con mujeres. ¿De dónde surge este modelo de identificación que han debido lograr en tan poco tiempo? Recordemos que la revolución sexual se inicia en los años sesenta: éstas son las mujeres que la vivieron y han llegado ahora a la posmenopausia. Pasan por los consultorios buscando apoyo para organizar un espacio adecuado para ellas, dado que la sociedad no las ayuda a encontrarlo por el prejuicio de la edad.
Por otro lado, los hijos de estas señoras de la liberación sexual sufren el desencuentro con sus expectativas de una madre vieja-abuela del hogar. Ellos buscan esas abuelas que les mostraban en los libros de lectura, que no se adecuaron a tiempo a los cambios de la mujer. Al encontrarse frente a este nuevo desarrollo, lo asumen como una frustración y persisten en querer verlas como aquellas que habrían sido. Este nuevo status de las abuelas que adquieren autonomía no les resulta grato. Tratan de limitarlas con pretextos pueriles, impidiendo o rechazando toda posibilidad de aceptar que ellas organicen su vida, sus amistades o nuevas relaciones amorosas. Sorprendentemente, la relación con los nietos parece ser el factor fundante para su transformación, otorgándoles un modelo nuevo de identificación que las rejuvenece y estimula.
Lejos quedaron el luto, la ropa para señoras mayores, el maquillaje ad hoc, las canas, todo eso que en un cierto momento de la vida daba status y que ha sido arrasado por la juventud.
Las mujeres no sienten la soledad, sino que gozan de su autonomía y han aprendido de las jóvenes el derecho de llamar a los hombres y solicitar su compañía. Es sorprendente escuchar relatos donde, enteradas de la viudez o soledad de algún señor, lo llaman para encontrarse. Su presencia en las peñas folklóricas, clases de tango, salsa, etcétera, les permite sentirse en brazos de algún caballero que reconstruye, aunque sea fugazmente, su narcisismo. Defienden como pueden su vida erótica. Por otra parte, contentas, se han dado cuenta de que en el horizonte sexual femenino no existe el fantasma de la impotencia. Frente a este avallasamiento de sus territorios, los hombres reaccionan un poco perplejos y recurren a los viejos comportamientos sociales queriendo armar pareja, situación que en general ellas rechazan para contentarse con los novios cama afuera.
Estas son las mujeres que en los años ’60 fueron protagonistas de la revolución sexual, o meras observadoras, y gozan de sus logros.
(Sin embargo, hay una legión de mujeres que no alcanzan ni mínimamente estos estilos de vida. Las estadísticas de algunos países son escalofriantes en cuanto a sometimiento, como lo muestra el altísimo índice de amputaciones clitorideanas. Por otra parte, en la Argentina, solamente el 40 por ciento de las mujeres tiene trabajo y dos de cada 10 mantienen el hogar. Y en nuestro país perciben entre el 27 y el 52 por ciento menos de salario que los hombres por el mismo trabajo. Según las Naciones Unidas, de los 1300 millones de pobres del mundo, el 73 por ciento son mujeres y constituyen los dos tercios de los analfabetos del planeta.)
En todo caso, la tremenda transformación a la que me he referido exige de los psicoanalistas un gran esfuerzo de adecuación. Poder discernir entre cambio y actuaciones psicopatológicas es un desafío. La teoría que Freud planteó a principio de siglo mantiene su vigencia en cuanto a los fenómenos estructurales a investigar, pero son las nuevas formas, es decir, el despliegue que adquieren al desarrollarse, lo que nos asombra y muchas veces conmueve. Por ejemplo, la resolución del complejo de Edipo deberá ser aggiornada a las vicisitudes familiares particulares y sobre todo novedosas que deberemos indagar cuidadosamente, habida cuenta de los personajes disímiles que cohabitan en las diferentes familias actuales y sus consecuencias. La persistencia de estos fenómenos heredados, núcleos del desarrollo individual, nos enfrenta a nuevas patologías que deberemos comprender de acuerdo con los actuales códigos de convivencia. Son las diferentes dramatizaciones que adoptan estas estructuras al pugnar por su expresión.
Frente al desarrollo y despliegue de la sexualidad femenina, ¿podemos seguir pensándola dependiente del falocentrismo? ¿Seguimos pensando a la mujer como un ser castrado? ¿Creemos todavía que su superyó es menos confiable que el del hombre dado que su complejo de Edipo no se sepulta como el de él? ¿Creemos que el clítoris es un resabio del pene y pertenece a la categoría de lo masculino? ¿Creemos que la mujer es pasiva y el hombre activo? Y, lo más importante: ¿creemos que Freud sostendría estos conceptos ahora?
Teniendo en cuenta que en Estados Unidos:
- casi una de cada dos mujeres ha sido víctima de un intento de violación;
- el 40 por ciento ha sido víctima del acoso sexual;
- el 50 por ciento de las mujeres ha sido golpeada al menos una vez durante su vida en pareja;
- el 28 por ciento de las parejas confiesan tener relaciones violentas;
- los crímenes sexuales se incrementaron el 160 por ciento entre 1976 y 1984;
- las violaciones declaradas progresan cuatro veces más rápido que la tasa de criminalidad global: ¿Con qué cuidado escucharía Freud ahora las fantasías de seducción que le contaban sus pacientas?
Tal vez las mujeres psicoanalistas debemos ser las que denunciemos ciertos actos de encubrimiento que las teorías persisten en organizar, sometidas a las situaciones sociales existentes.
Raquel Rascovsky de Salvarezza
La Mujer deseante
En el libro Los mitos hebreos, Robert Graves relata diversas versiones sobre la historia de Lilith, la primera mujer creada por Dios. Su historia, que aparece en antiguos pergaminos, fue prohibida tanto en el Viejo como en el Nuevo Testamento. Según Graves, Dios creó el cielo, la tierra, las plantas, los ríos, los animales, etcétera, y el séptimo día, ya cansado, con tierra o arena crea al hombre “a su imagen y semejanza”. Pasa el tiempo y viendo a Adán solo decide darle una compañera, ya que “no es bueno que el hombre esté solo”. Con arena hace la mujer que llama Lilith. Esta es la primera mujer de Adán, que resulta ser vivaz, inteligente e independiente y quiere gozar y disfrutar de la vida.
Pero Lilith protesta porque su misión parecía ser solamente la de tener hijos, por lo que decide estrangularlos a medida que van naciendo. Sigue el mito contando que Lilith se queja porque tenía que “ponerse abajo y el hombre encima” y “¿por qué hijos y no placer?” Dios, indignado, la echa del paraíso y medita: “La hice de arena podrida y sucia”. Pasado un tiempo decide probar nuevamente, pero esta vez duerme a Adán, le saca una costilla y con ella fabrica a Eva. Desde el comienzo de la vida aparece la sumisión de la mujer y la importancia del hombre.
La imagen de la mujer ha sufrido una gran transformación con respecto a la que presentaba hace unos años. Tomaré dos hitos que marcan momentos fundantes para comprender y evaluar las peculiaridades de este desarrollo. A principio de siglo, Freud, con sus revolucionarias concepciones sobre la sexualidad, sitúa a la mujer como un ser deseante; ya no solamente objeto de deseo del hombre, sino sujeto de su propio deseo. Esta transformación en la concepción de la mujer es lo que tomaré como primer hito. La mujer no solamente tiene alma sino que puede desear y elegir según su deseo.
Pasarán los años y ella se irá incluyendo socialmente, cumpliendo roles impensados. Se cortará el pelo, fetiche de adoración y sometimiento. Adoptará vestimentas más cómodas y livianas, abandonando las estrategias de ocultamiento y develando así nuevas partes de su cuerpo, y hasta se atreverá a usar ropas masculinas, invadiendo territorios prohibidos. Durante la Segunda Guerra Mundial, la presencia de la mujer, supliendo el déficit de hombres en las fábricas y otros lugares de trabajo, dio nuevo impulso a este desarrollo.
Recordemos que el voto femenino se estableció en Estados Unidos en 1920, en Francia después de la Segunda Guerra Mundial y en la Argentina en 1951.
En Francia, en 1960, menos de siete millones de mujeres eran trabajadoras activas; en 1994 sobrepasan los 11 millones, pasando de representar el 34 por ciento al 45 por ciento de la población activa. De los ocho millones de hogares que hay en la Argentina, 1.120.000 están habitados por una sola persona. En Manhattan, el 56 por ciento de los hogares están habitados por una persona sola.
Sin embargo, hasta hace pocos años en los libros de lectura se inculcaba a los niños una imagen de madre dedicada solamente a las tareas del hogar, mientras el padre, que representaba al proveedor, volvía al atardecer del trabajo cotidiano. La abuela, siempre presente, ocupaba un lugar clásico, en su silla mecedora, canosa, tejiendo sonriente con su típico vestido de señora mayor. El abuelo podía o no estar representado, y cuando lo estaba era un viejito jovial, respetado por todos por su sabiduría. Estos estereotipos clásicos seguían siendo nuestra lectura escolar a pesar de los cambios que se venían gestando. ¿Cuántos años hace que no vemos a una abuela tejiendo?
El segundo hito que tomaré se inicia en los años ’60. En esta fecha se lanza al mercado la píldora anticonceptiva, punto de comienzo de lo que dio en llamarse la revolución sexual. Las mujeres son por supuesto las más favorecidas por este fenómeno, que fue en realidad la revolución sexual de las mujeres. Desaparecido el fantasma de los embarazos no deseados, la vida sexual comienza a correr por otros carriles, donde la mujer encuentra nuevos espacios para la expresión de su sexualidad. La intensidad de lo que dio en llamarse el destape femenino sorprende aun a ellas mismas. La mujer seduce y toma la iniciativa erótica abiertamente, en circunstancias adonde antes solamente se permitía insinuar.
Como suele suceder con los cambios tan radicales, éste se organiza en un movimiento pendular, pasando de un pasado limitante a un desaforado despliegue erótico.
En un primer momento, las mujeres aparentemente no encuentran un modelo femenino de identificación y las reivindicaciones solicitadas parecen no ser más que el deseo de masculinizarse identificando su libertad con la de los hombres.
Mientras rechazan y denigran la maternidad, ser combativo, ser contestatario, estar contra el establishment se transforma en lo deseado. Sin embargo, defienden su vida sexual y lentamente van desarrollando otras perspectivas. La idea de la actividad del hombre versus la pasividad de la mujer parece dejar de tener vigencia.
El tabú de la virginidad desaparece gradualmente, al mismo tiempo que los jóvenes hacen pruebas prematrimoniales con la esperanza de garantizar su futura armonía conyugal, conviviendo muchas veces sin llegar al matrimonio, por lo que disminuye el número de casamientos. Los hijos son planificados y los padres ayudan en su crianza, así como en las tareas domésticas, dado que las madres trabajan y muchas veces son ellas las que aportan más en lo económico o directamente sostienen el hogar. El concepto de familia, tan rígidamente sostenido a principio del siglo XX, ha perdido su estructura clásica. Las parejas y sus descendientes en las encuestas suelen incluir como familia a amigos, animales domésticos. “¿Cómo se llama la abuela del hijo de la mujer de mi padre que no es mi abuela?”, me preguntaba un niño desorientado. El cambio es tan rápido y tal vez tan asustante que no hay palabras que nominen la cantidad de vínculos familiares nuevos.
En países donde solamente se permite tener un hijo, y es el caso de China, no van a existir los tíos ni los primos. Como vemos, es imposible predecir cómo se desarrollaran las futuras estructuras familiares.
Esto de algún modo se refleja en las entrevistas con mujeres posmenopáusicas. Todo terapeuta que ha sido consultado por señoras que se incluyen en este espectro biopsicosocial ha tenido que experimentar, me imagino que con la misma conmoción y respeto con que lo he experimentado yo, tanto ímpetu, donde se creía que las arcas del deseo se habían agotado. Recuerden el retrato de la abuelita que aparecía en el libro de lectura. La viejita, canosa, vestido oscuro y tejiendo: muy atrás quedó esta imagen.
El incremento de la expectativa de vida promueve que personas que no nos consultaban porque sentían cerca el fin de la vida, y entonces ya no valía la pena, ahora lo hagan. Cada vez entrevistamos más mujeres posmenopáusicas y en este estrato generacional el terapeuta nota un cambio fundamental. En nuestro país, estadísticamente hay más mujeres que hombres y éstas son más longevas; por lo tanto, a medida que pasa el tiempo, hay más mujeres solas.
Hace unos años la idea de una mujer viviendo en soledad era casi inconcebible, no importaba si ella deseaba hacerlo o no. Cuando una mujer enviudaba, los hijos la llevaban a vivir con ellos con todas las consecuencias imaginables de dependencia afectiva y económica. Era una imposición social y familiar. En la actualidad, pero es raro que una mujer sana que por alguna razón quede sola, acepte convivir con sus hijos o parientes. La experiencia nos enseña que no solamente defiende su soledad, sino sobre todo su independencia.
Una vez que ha elaborado su duelo, lentamente se va reinsertando en los grupos sociales de acuerdo con sus intereses. Esta situación es bien conocida por los marquetineros de moda, por lo que conferencias, clases de todo tipo y actividades para tercera edad se promocionan con gran éxito de público femenino. La Universidad de La Plata abrió cursos para tercera edad que han sido totalmente colmados, el 70 por ciento con mujeres. ¿De dónde surge este modelo de identificación que han debido lograr en tan poco tiempo? Recordemos que la revolución sexual se inicia en los años sesenta: éstas son las mujeres que la vivieron y han llegado ahora a la posmenopausia. Pasan por los consultorios buscando apoyo para organizar un espacio adecuado para ellas, dado que la sociedad no las ayuda a encontrarlo por el prejuicio de la edad.
Por otro lado, los hijos de estas señoras de la liberación sexual sufren el desencuentro con sus expectativas de una madre vieja-abuela del hogar. Ellos buscan esas abuelas que les mostraban en los libros de lectura, que no se adecuaron a tiempo a los cambios de la mujer. Al encontrarse frente a este nuevo desarrollo, lo asumen como una frustración y persisten en querer verlas como aquellas que habrían sido. Este nuevo status de las abuelas que adquieren autonomía no les resulta grato. Tratan de limitarlas con pretextos pueriles, impidiendo o rechazando toda posibilidad de aceptar que ellas organicen su vida, sus amistades o nuevas relaciones amorosas. Sorprendentemente, la relación con los nietos parece ser el factor fundante para su transformación, otorgándoles un modelo nuevo de identificación que las rejuvenece y estimula.
Lejos quedaron el luto, la ropa para señoras mayores, el maquillaje ad hoc, las canas, todo eso que en un cierto momento de la vida daba status y que ha sido arrasado por la juventud.
Las mujeres no sienten la soledad, sino que gozan de su autonomía y han aprendido de las jóvenes el derecho de llamar a los hombres y solicitar su compañía. Es sorprendente escuchar relatos donde, enteradas de la viudez o soledad de algún señor, lo llaman para encontrarse. Su presencia en las peñas folklóricas, clases de tango, salsa, etcétera, les permite sentirse en brazos de algún caballero que reconstruye, aunque sea fugazmente, su narcisismo. Defienden como pueden su vida erótica. Por otra parte, contentas, se han dado cuenta de que en el horizonte sexual femenino no existe el fantasma de la impotencia. Frente a este avallasamiento de sus territorios, los hombres reaccionan un poco perplejos y recurren a los viejos comportamientos sociales queriendo armar pareja, situación que en general ellas rechazan para contentarse con los novios cama afuera.
Estas son las mujeres que en los años ’60 fueron protagonistas de la revolución sexual, o meras observadoras, y gozan de sus logros.
(Sin embargo, hay una legión de mujeres que no alcanzan ni mínimamente estos estilos de vida. Las estadísticas de algunos países son escalofriantes en cuanto a sometimiento, como lo muestra el altísimo índice de amputaciones clitorideanas. Por otra parte, en la Argentina, solamente el 40 por ciento de las mujeres tiene trabajo y dos de cada 10 mantienen el hogar. Y en nuestro país perciben entre el 27 y el 52 por ciento menos de salario que los hombres por el mismo trabajo. Según las Naciones Unidas, de los 1300 millones de pobres del mundo, el 73 por ciento son mujeres y constituyen los dos tercios de los analfabetos del planeta.)
En todo caso, la tremenda transformación a la que me he referido exige de los psicoanalistas un gran esfuerzo de adecuación. Poder discernir entre cambio y actuaciones psicopatológicas es un desafío. La teoría que Freud planteó a principio de siglo mantiene su vigencia en cuanto a los fenómenos estructurales a investigar, pero son las nuevas formas, es decir, el despliegue que adquieren al desarrollarse, lo que nos asombra y muchas veces conmueve. Por ejemplo, la resolución del complejo de Edipo deberá ser aggiornada a las vicisitudes familiares particulares y sobre todo novedosas que deberemos indagar cuidadosamente, habida cuenta de los personajes disímiles que cohabitan en las diferentes familias actuales y sus consecuencias. La persistencia de estos fenómenos heredados, núcleos del desarrollo individual, nos enfrenta a nuevas patologías que deberemos comprender de acuerdo con los actuales códigos de convivencia. Son las diferentes dramatizaciones que adoptan estas estructuras al pugnar por su expresión.
Frente al desarrollo y despliegue de la sexualidad femenina, ¿podemos seguir pensándola dependiente del falocentrismo? ¿Seguimos pensando a la mujer como un ser castrado? ¿Creemos todavía que su superyó es menos confiable que el del hombre dado que su complejo de Edipo no se sepulta como el de él? ¿Creemos que el clítoris es un resabio del pene y pertenece a la categoría de lo masculino? ¿Creemos que la mujer es pasiva y el hombre activo? Y, lo más importante: ¿creemos que Freud sostendría estos conceptos ahora?
Teniendo en cuenta que en Estados Unidos:
- casi una de cada dos mujeres ha sido víctima de un intento de violación;
- el 40 por ciento ha sido víctima del acoso sexual;
- el 50 por ciento de las mujeres ha sido golpeada al menos una vez durante su vida en pareja;
- el 28 por ciento de las parejas confiesan tener relaciones violentas;
- los crímenes sexuales se incrementaron el 160 por ciento entre 1976 y 1984;
- las violaciones declaradas progresan cuatro veces más rápido que la tasa de criminalidad global: ¿Con qué cuidado escucharía Freud ahora las fantasías de seducción que le contaban sus pacientas?
Tal vez las mujeres psicoanalistas debemos ser las que denunciemos ciertos actos de encubrimiento que las teorías persisten en organizar, sometidas a las situaciones sociales existentes.
Raquel Rascovsky de Salvarezza
Pero Lilith protesta porque su misión parecía ser solamente la de tener hijos, por lo que decide estrangularlos a medida que van naciendo. Sigue el mito contando que Lilith se queja porque tenía que “ponerse abajo y el hombre encima” y “¿por qué hijos y no placer?” Dios, indignado, la echa del paraíso y medita: “La hice de arena podrida y sucia”. Pasado un tiempo decide probar nuevamente, pero esta vez duerme a Adán, le saca una costilla y con ella fabrica a Eva. Desde el comienzo de la vida aparece la sumisión de la mujer y la importancia del hombre.
La imagen de la mujer ha sufrido una gran transformación con respecto a la que presentaba hace unos años. Tomaré dos hitos que marcan momentos fundantes para comprender y evaluar las peculiaridades de este desarrollo. A principio de siglo, Freud, con sus revolucionarias concepciones sobre la sexualidad, sitúa a la mujer como un ser deseante; ya no solamente objeto de deseo del hombre, sino sujeto de su propio deseo. Esta transformación en la concepción de la mujer es lo que tomaré como primer hito. La mujer no solamente tiene alma sino que puede desear y elegir según su deseo.
Pasarán los años y ella se irá incluyendo socialmente, cumpliendo roles impensados. Se cortará el pelo, fetiche de adoración y sometimiento. Adoptará vestimentas más cómodas y livianas, abandonando las estrategias de ocultamiento y develando así nuevas partes de su cuerpo, y hasta se atreverá a usar ropas masculinas, invadiendo territorios prohibidos. Durante la Segunda Guerra Mundial, la presencia de la mujer, supliendo el déficit de hombres en las fábricas y otros lugares de trabajo, dio nuevo impulso a este desarrollo.
Recordemos que el voto femenino se estableció en Estados Unidos en 1920, en Francia después de la Segunda Guerra Mundial y en la Argentina en 1951.
En Francia, en 1960, menos de siete millones de mujeres eran trabajadoras activas; en 1994 sobrepasan los 11 millones, pasando de representar el 34 por ciento al 45 por ciento de la población activa. De los ocho millones de hogares que hay en la Argentina, 1.120.000 están habitados por una sola persona. En Manhattan, el 56 por ciento de los hogares están habitados por una persona sola.
Sin embargo, hasta hace pocos años en los libros de lectura se inculcaba a los niños una imagen de madre dedicada solamente a las tareas del hogar, mientras el padre, que representaba al proveedor, volvía al atardecer del trabajo cotidiano. La abuela, siempre presente, ocupaba un lugar clásico, en su silla mecedora, canosa, tejiendo sonriente con su típico vestido de señora mayor. El abuelo podía o no estar representado, y cuando lo estaba era un viejito jovial, respetado por todos por su sabiduría. Estos estereotipos clásicos seguían siendo nuestra lectura escolar a pesar de los cambios que se venían gestando. ¿Cuántos años hace que no vemos a una abuela tejiendo?
El segundo hito que tomaré se inicia en los años ’60. En esta fecha se lanza al mercado la píldora anticonceptiva, punto de comienzo de lo que dio en llamarse la revolución sexual. Las mujeres son por supuesto las más favorecidas por este fenómeno, que fue en realidad la revolución sexual de las mujeres. Desaparecido el fantasma de los embarazos no deseados, la vida sexual comienza a correr por otros carriles, donde la mujer encuentra nuevos espacios para la expresión de su sexualidad. La intensidad de lo que dio en llamarse el destape femenino sorprende aun a ellas mismas. La mujer seduce y toma la iniciativa erótica abiertamente, en circunstancias adonde antes solamente se permitía insinuar.
Como suele suceder con los cambios tan radicales, éste se organiza en un movimiento pendular, pasando de un pasado limitante a un desaforado despliegue erótico.
En un primer momento, las mujeres aparentemente no encuentran un modelo femenino de identificación y las reivindicaciones solicitadas parecen no ser más que el deseo de masculinizarse identificando su libertad con la de los hombres.
Mientras rechazan y denigran la maternidad, ser combativo, ser contestatario, estar contra el establishment se transforma en lo deseado. Sin embargo, defienden su vida sexual y lentamente van desarrollando otras perspectivas. La idea de la actividad del hombre versus la pasividad de la mujer parece dejar de tener vigencia.
El tabú de la virginidad desaparece gradualmente, al mismo tiempo que los jóvenes hacen pruebas prematrimoniales con la esperanza de garantizar su futura armonía conyugal, conviviendo muchas veces sin llegar al matrimonio, por lo que disminuye el número de casamientos. Los hijos son planificados y los padres ayudan en su crianza, así como en las tareas domésticas, dado que las madres trabajan y muchas veces son ellas las que aportan más en lo económico o directamente sostienen el hogar. El concepto de familia, tan rígidamente sostenido a principio del siglo XX, ha perdido su estructura clásica. Las parejas y sus descendientes en las encuestas suelen incluir como familia a amigos, animales domésticos. “¿Cómo se llama la abuela del hijo de la mujer de mi padre que no es mi abuela?”, me preguntaba un niño desorientado. El cambio es tan rápido y tal vez tan asustante que no hay palabras que nominen la cantidad de vínculos familiares nuevos.
En países donde solamente se permite tener un hijo, y es el caso de China, no van a existir los tíos ni los primos. Como vemos, es imposible predecir cómo se desarrollaran las futuras estructuras familiares.
Esto de algún modo se refleja en las entrevistas con mujeres posmenopáusicas. Todo terapeuta que ha sido consultado por señoras que se incluyen en este espectro biopsicosocial ha tenido que experimentar, me imagino que con la misma conmoción y respeto con que lo he experimentado yo, tanto ímpetu, donde se creía que las arcas del deseo se habían agotado. Recuerden el retrato de la abuelita que aparecía en el libro de lectura. La viejita, canosa, vestido oscuro y tejiendo: muy atrás quedó esta imagen.
El incremento de la expectativa de vida promueve que personas que no nos consultaban porque sentían cerca el fin de la vida, y entonces ya no valía la pena, ahora lo hagan. Cada vez entrevistamos más mujeres posmenopáusicas y en este estrato generacional el terapeuta nota un cambio fundamental. En nuestro país, estadísticamente hay más mujeres que hombres y éstas son más longevas; por lo tanto, a medida que pasa el tiempo, hay más mujeres solas.
Hace unos años la idea de una mujer viviendo en soledad era casi inconcebible, no importaba si ella deseaba hacerlo o no. Cuando una mujer enviudaba, los hijos la llevaban a vivir con ellos con todas las consecuencias imaginables de dependencia afectiva y económica. Era una imposición social y familiar. En la actualidad, pero es raro que una mujer sana que por alguna razón quede sola, acepte convivir con sus hijos o parientes. La experiencia nos enseña que no solamente defiende su soledad, sino sobre todo su independencia.
Una vez que ha elaborado su duelo, lentamente se va reinsertando en los grupos sociales de acuerdo con sus intereses. Esta situación es bien conocida por los marquetineros de moda, por lo que conferencias, clases de todo tipo y actividades para tercera edad se promocionan con gran éxito de público femenino. La Universidad de La Plata abrió cursos para tercera edad que han sido totalmente colmados, el 70 por ciento con mujeres. ¿De dónde surge este modelo de identificación que han debido lograr en tan poco tiempo? Recordemos que la revolución sexual se inicia en los años sesenta: éstas son las mujeres que la vivieron y han llegado ahora a la posmenopausia. Pasan por los consultorios buscando apoyo para organizar un espacio adecuado para ellas, dado que la sociedad no las ayuda a encontrarlo por el prejuicio de la edad.
Por otro lado, los hijos de estas señoras de la liberación sexual sufren el desencuentro con sus expectativas de una madre vieja-abuela del hogar. Ellos buscan esas abuelas que les mostraban en los libros de lectura, que no se adecuaron a tiempo a los cambios de la mujer. Al encontrarse frente a este nuevo desarrollo, lo asumen como una frustración y persisten en querer verlas como aquellas que habrían sido. Este nuevo status de las abuelas que adquieren autonomía no les resulta grato. Tratan de limitarlas con pretextos pueriles, impidiendo o rechazando toda posibilidad de aceptar que ellas organicen su vida, sus amistades o nuevas relaciones amorosas. Sorprendentemente, la relación con los nietos parece ser el factor fundante para su transformación, otorgándoles un modelo nuevo de identificación que las rejuvenece y estimula.
Lejos quedaron el luto, la ropa para señoras mayores, el maquillaje ad hoc, las canas, todo eso que en un cierto momento de la vida daba status y que ha sido arrasado por la juventud.
Las mujeres no sienten la soledad, sino que gozan de su autonomía y han aprendido de las jóvenes el derecho de llamar a los hombres y solicitar su compañía. Es sorprendente escuchar relatos donde, enteradas de la viudez o soledad de algún señor, lo llaman para encontrarse. Su presencia en las peñas folklóricas, clases de tango, salsa, etcétera, les permite sentirse en brazos de algún caballero que reconstruye, aunque sea fugazmente, su narcisismo. Defienden como pueden su vida erótica. Por otra parte, contentas, se han dado cuenta de que en el horizonte sexual femenino no existe el fantasma de la impotencia. Frente a este avallasamiento de sus territorios, los hombres reaccionan un poco perplejos y recurren a los viejos comportamientos sociales queriendo armar pareja, situación que en general ellas rechazan para contentarse con los novios cama afuera.
Estas son las mujeres que en los años ’60 fueron protagonistas de la revolución sexual, o meras observadoras, y gozan de sus logros.
(Sin embargo, hay una legión de mujeres que no alcanzan ni mínimamente estos estilos de vida. Las estadísticas de algunos países son escalofriantes en cuanto a sometimiento, como lo muestra el altísimo índice de amputaciones clitorideanas. Por otra parte, en la Argentina, solamente el 40 por ciento de las mujeres tiene trabajo y dos de cada 10 mantienen el hogar. Y en nuestro país perciben entre el 27 y el 52 por ciento menos de salario que los hombres por el mismo trabajo. Según las Naciones Unidas, de los 1300 millones de pobres del mundo, el 73 por ciento son mujeres y constituyen los dos tercios de los analfabetos del planeta.)
En todo caso, la tremenda transformación a la que me he referido exige de los psicoanalistas un gran esfuerzo de adecuación. Poder discernir entre cambio y actuaciones psicopatológicas es un desafío. La teoría que Freud planteó a principio de siglo mantiene su vigencia en cuanto a los fenómenos estructurales a investigar, pero son las nuevas formas, es decir, el despliegue que adquieren al desarrollarse, lo que nos asombra y muchas veces conmueve. Por ejemplo, la resolución del complejo de Edipo deberá ser aggiornada a las vicisitudes familiares particulares y sobre todo novedosas que deberemos indagar cuidadosamente, habida cuenta de los personajes disímiles que cohabitan en las diferentes familias actuales y sus consecuencias. La persistencia de estos fenómenos heredados, núcleos del desarrollo individual, nos enfrenta a nuevas patologías que deberemos comprender de acuerdo con los actuales códigos de convivencia. Son las diferentes dramatizaciones que adoptan estas estructuras al pugnar por su expresión.
Frente al desarrollo y despliegue de la sexualidad femenina, ¿podemos seguir pensándola dependiente del falocentrismo? ¿Seguimos pensando a la mujer como un ser castrado? ¿Creemos todavía que su superyó es menos confiable que el del hombre dado que su complejo de Edipo no se sepulta como el de él? ¿Creemos que el clítoris es un resabio del pene y pertenece a la categoría de lo masculino? ¿Creemos que la mujer es pasiva y el hombre activo? Y, lo más importante: ¿creemos que Freud sostendría estos conceptos ahora?
Teniendo en cuenta que en Estados Unidos:
- casi una de cada dos mujeres ha sido víctima de un intento de violación;
- el 40 por ciento ha sido víctima del acoso sexual;
- el 50 por ciento de las mujeres ha sido golpeada al menos una vez durante su vida en pareja;
- el 28 por ciento de las parejas confiesan tener relaciones violentas;
- los crímenes sexuales se incrementaron el 160 por ciento entre 1976 y 1984;
- las violaciones declaradas progresan cuatro veces más rápido que la tasa de criminalidad global: ¿Con qué cuidado escucharía Freud ahora las fantasías de seducción que le contaban sus pacientas?
Tal vez las mujeres psicoanalistas debemos ser las que denunciemos ciertos actos de encubrimiento que las teorías persisten en organizar, sometidas a las situaciones sociales existentes.
Raquel Rascovsky de Salvarezza
La Salud Mental es mucho más que la mera ausencia de enfermedades mentales
“La Salud Mental es mucho más que la mera ausencia de enfermedades mentales, es una parte indivisible de la salud y la base del bienestar y el funcionamiento eficaz de las personas. Se refiere a la capacidad de adaptarse al cambio, hacer frente a las crisis, establecer relaciones satisfactorias con otros miembros de la comunidad y encontrar un sentido a la vida”(OPS. 2001).
Temas a desarrollar:
18/03/10 “Mujeres: modelos para armar…y desarmar”.
Temas a abordar: Cuál es el modelo de mujer que se sostiene hoy en día, cómo se construye ese modelo, cuál es mi modelo de mujer, como lo he construido, las implicancias que tienen en mi vida.
25/03/10 “Re-crearnos, la importancia del tiempo libre en nuestra vida”.
Tema a abordar: Importancia del Tiempo libre y del Ocio en nuestra vida diaria. En este espacio se realizará una actividad de tipo artesanal.
8/04/10 “Maternidades… las madres también somos MUJERES”.
Temas a abordar: El nido vacío, el lugar que ocupa cada hijo, proyecto deseante, sexualidad y pareja.
15/04/10 “El día tiene 24 hs…¿Cómo organizamos nuestra jornada diaria?”
Temas a abordar: Actividades de la Vida Diaria, como ocupamos nuestro tiempo las mujeres en la actualidad, equilibrio ocupacional.
22/04/10 “Depresión de género. Una lectura social de por qué nos deprimimos las mujeres” La educación recibida y diferentes roles. Exceso de responsabilidades familiares, poca implicación por parte de nuestras parejas, sentimientos de soledad, desilusión y vacío, cuando nuestr@s hij@s crecen y hacen su propia vida.
29/04/10 “Los roles de las mujeres…roles desempeñados, roles esperados” Tema a abordar: Roles desempeñados en el pasado, en el presente y roles deseados en el futuro. Protagonismo actual de las mujeres en el rol laboral.
Los encuentros se realizarán los días:
Jueves de 14 a 16 hs en el CAPS Fontana – (España Esq. La Rioja) – Puerto Madryn
Talleres a cargo de la Residencia en Salud Mental Comunitaria – (Terapia Ocupacional + Psicología)
Temas a desarrollar:
18/03/10 “Mujeres: modelos para armar…y desarmar”.
Temas a abordar: Cuál es el modelo de mujer que se sostiene hoy en día, cómo se construye ese modelo, cuál es mi modelo de mujer, como lo he construido, las implicancias que tienen en mi vida.
25/03/10 “Re-crearnos, la importancia del tiempo libre en nuestra vida”.
Tema a abordar: Importancia del Tiempo libre y del Ocio en nuestra vida diaria. En este espacio se realizará una actividad de tipo artesanal.
8/04/10 “Maternidades… las madres también somos MUJERES”.
Temas a abordar: El nido vacío, el lugar que ocupa cada hijo, proyecto deseante, sexualidad y pareja.
15/04/10 “El día tiene 24 hs…¿Cómo organizamos nuestra jornada diaria?”
Temas a abordar: Actividades de la Vida Diaria, como ocupamos nuestro tiempo las mujeres en la actualidad, equilibrio ocupacional.
22/04/10 “Depresión de género. Una lectura social de por qué nos deprimimos las mujeres” La educación recibida y diferentes roles. Exceso de responsabilidades familiares, poca implicación por parte de nuestras parejas, sentimientos de soledad, desilusión y vacío, cuando nuestr@s hij@s crecen y hacen su propia vida.
29/04/10 “Los roles de las mujeres…roles desempeñados, roles esperados” Tema a abordar: Roles desempeñados en el pasado, en el presente y roles deseados en el futuro. Protagonismo actual de las mujeres en el rol laboral.
Los encuentros se realizarán los días:
Jueves de 14 a 16 hs en el CAPS Fontana – (España Esq. La Rioja) – Puerto Madryn
Talleres a cargo de la Residencia en Salud Mental Comunitaria – (Terapia Ocupacional + Psicología)
Mujer deseada, mujer Deseando, Mujer Deseante
En París este verano, un nuevo libro sobre la sexualidad de la mujer francesa está volando de las estanterías. Désirée Femme, femme désirante (Mujer deseada, mujer Deseando) es por el ginecólogo Danièle Flaumenbaum, y revela algo sorprendente. Después de trabajar con pacientes de sexo femenino por más de 30 años, se nos informa que la mayoría de ellos nunca han experimentado el orgasmo.
Le Monde le dio una difusión y revelaciones que ha sido entrevistado por la radio francesa, así como Marie Claire y Elle.
Para nosotros, sus ideas son un asalto a un estereotipo tesoro - los franceses se supone que el sexo rezuman por todos sus poros. ¿Qué ha salido mal? Flaumenbaum culpa a un residuo de la moral católica, en la que las mujeres todavía se ven en una de las tres funciones, la Sagrada Madre, la Virgen o puta. "Yo también estaba atrapado en la visión de mí mismo como mero 'buena madre'", admite. "Yo no sabía cómo vivir la vida plenamente como una mujer sexualizada hasta mis cuarenta". Y ella cree que las madres transmiten inconscientemente su visión de la feminidad desexualizada a sus hijas.
Para nosotros en Inglaterra, donde los medios de comunicación sólo hablan demasiado feliz sobre la vida sexual de la mujer, esta reticencia femenina puede ser sorprendente. Bajo la influencia de Estados Unidos, hemos adoptado una cultura de la consejería y la terapia, pero en Francia todavía hay una gran vergüenza asociada a visitar a un psiquiatra.
Danuta Baldys, un profesor de francés de 44 años de edad, está de acuerdo con la tesis de Flaumenbaum. "Algo pasa de generación en generación. Una especie de pudor, incluso si no es consciente. Lo sentí de mi madre y yo aún lo veo en mis propios hijos".
Ella se sorprende por las prioridades de sus amigos. "Ellos no consideran que su propio placer sexual o la liberación, sino fijar la vista sobre la manera de lucir bien y agradar a los hombres. Perpetúa Francia este ideal de la femme belle, que no tiene nada que ver con la realidad y que nos traumatiza. Cuando voy a Polonia [donde tiene familia], mis amigos no están obsesionados con su cuerpo, las dietas y el temor a envejecer. En Francia, mis amigos creen que tienes que sufrir para ser hermosa. "
Cincuenta y siete años después de Simone de Beauvoir, El segundo sexo, parece que el feminismo todavía tiene que filtrarse a través de la cultura francesa. Puede haber una relativa igualdad económica y un sistema gratuito de guardería envidiable, pero muchas mujeres siguen en la cárcel por la presión de gastar tiempo y dinero en le mira.
Un culto de sufrimiento y sacrificio de largo aprobado por la Iglesia Católica parece haberse convertido en una religión de la belleza. grunge anglosajona se considera aberrantes; provinciales en los supermercados, muchas mujeres están confeccionados y de tacón alto, como si en su camino a una fiesta.
Flaumenbaum libro se ha puesto claramente tocado una fibra sensible. Francia podrá elegir a su primera mujer presidenta en mayo próximo, pero Ségolène Royal ya ha dicho que, si gana, no va a tolerar ningún insulto a Dios.
Le Monde le dio una difusión y revelaciones que ha sido entrevistado por la radio francesa, así como Marie Claire y Elle.
Para nosotros, sus ideas son un asalto a un estereotipo tesoro - los franceses se supone que el sexo rezuman por todos sus poros. ¿Qué ha salido mal? Flaumenbaum culpa a un residuo de la moral católica, en la que las mujeres todavía se ven en una de las tres funciones, la Sagrada Madre, la Virgen o puta. "Yo también estaba atrapado en la visión de mí mismo como mero 'buena madre'", admite. "Yo no sabía cómo vivir la vida plenamente como una mujer sexualizada hasta mis cuarenta". Y ella cree que las madres transmiten inconscientemente su visión de la feminidad desexualizada a sus hijas.
Para nosotros en Inglaterra, donde los medios de comunicación sólo hablan demasiado feliz sobre la vida sexual de la mujer, esta reticencia femenina puede ser sorprendente. Bajo la influencia de Estados Unidos, hemos adoptado una cultura de la consejería y la terapia, pero en Francia todavía hay una gran vergüenza asociada a visitar a un psiquiatra.
Danuta Baldys, un profesor de francés de 44 años de edad, está de acuerdo con la tesis de Flaumenbaum. "Algo pasa de generación en generación. Una especie de pudor, incluso si no es consciente. Lo sentí de mi madre y yo aún lo veo en mis propios hijos".
Ella se sorprende por las prioridades de sus amigos. "Ellos no consideran que su propio placer sexual o la liberación, sino fijar la vista sobre la manera de lucir bien y agradar a los hombres. Perpetúa Francia este ideal de la femme belle, que no tiene nada que ver con la realidad y que nos traumatiza. Cuando voy a Polonia [donde tiene familia], mis amigos no están obsesionados con su cuerpo, las dietas y el temor a envejecer. En Francia, mis amigos creen que tienes que sufrir para ser hermosa. "
Cincuenta y siete años después de Simone de Beauvoir, El segundo sexo, parece que el feminismo todavía tiene que filtrarse a través de la cultura francesa. Puede haber una relativa igualdad económica y un sistema gratuito de guardería envidiable, pero muchas mujeres siguen en la cárcel por la presión de gastar tiempo y dinero en le mira.
Un culto de sufrimiento y sacrificio de largo aprobado por la Iglesia Católica parece haberse convertido en una religión de la belleza. grunge anglosajona se considera aberrantes; provinciales en los supermercados, muchas mujeres están confeccionados y de tacón alto, como si en su camino a una fiesta.
Flaumenbaum libro se ha puesto claramente tocado una fibra sensible. Francia podrá elegir a su primera mujer presidenta en mayo próximo, pero Ségolène Royal ya ha dicho que, si gana, no va a tolerar ningún insulto a Dios.
La sexualité: «une véritable médecine préventive»
La sexualité: «une véritable médecine préventive»
Voir le dossier Sexualité: le sexe, c'est la santé
Une entrevue avec Danièle Flaumenbaum, gynécologue-acupunctrice
Après une douzaine d'années de pratique en gynécologie, la Dre Danièle Flaumenbaum décide d'étudier la Médecine traditionnelle chinoise et de se familiariser avec la psychanalyse transgénérationnelle. C'est avec ces divers outils que la gynécologue-acupunctrice française soigne maintenant ses clientes.
Femme désirée, femme désirante1, le livre qu'elle publiait en 2006, veut justement aider toutes ces femmes — et elles sont nombreuses, affirme l'auteure — qui n'arrivent pas à vivre la sexualité qu'elles souhaitent.
PasseportSanté.net – Que vient faire la sexualité dans le travail d'une gynécologue?
Danièle Flaumenbaum - Dès le début de ma pratique de gynécologue dans les années 1970, pendant que nous étions justement à une époque de libération des moeurs, la majorité des femmes que je recevais dans mon cabinet me confiaient avoir des problèmes dans leur vie sexuelle — et c'est encore le cas aujourd'hui. Mais ce n'est qu'avec l'acupuncture et la Médecine traditionnelle chinoise que j'ai trouvé les outils pour comprendre ce qui se passait. Cela m'a convaincue de l'importance de la vie sexuelle pour la santé.
PasseportSanté.net - Quel rapport y a-t-il, justement, entre sexualité et santé?
Danièle Flaumenbaum - Pour la médecine de la Chine ancienne, l'énergie sexuelle – qui est contenue dans les ovaires et les testicules — est un grand réservoir d'énergie vitale. Par conséquent, la mise en circulation de cette énergie par les activités sexuelles sert à la régénération de tout notre être. En clair, cela entretient la santé, tant physique que mentale, et repousse les maladies. Je crois, en fait, que la sexualité est une véritable médecine préventive.
PasseportSanté.net - Pourquoi les femmes souffrent-elles d'inflammations à répétition dans la région génitale?
Danièle Flaumenbaum - Ces malaises et maladies possèdent un sens et c'est important de le saisir. Il faut d'abord savoir que la vessie, l'urètre, le clitoris, le vagin, tous ces organes forment un ensemble puisqu'ils sont traversés des mêmes fibres. Quand la femme n'a pas été préparée et instruite sur la manière de vivre une sexualité d'échange et de communication, son corps ne va pas savoir spontanément quoi faire de l'énergie de feu qui la pénètre.
Mal orienté, le feu sexuel s'agite sur place au lieu de cheminer à l'intérieur du corps pour vivifier et revitaliser les organes, ce qui fait que ça brûle et ça gratte. Que ce soient les mycoses, les vaginites, les cystites, les vulvites, les salpingites et autres, les inflammations témoignent donc d'une énergie qui, au lieu d'être revitalisante, devient dévastatrice. Comme les autres problèmes gynécologiques, que ce soit l'infertilité ou les fibromes, ces malaises ont souvent leur origine dans notre histoire familiale et la manière dont s'est faite notre approche de la sexualité.
PasseportSanté.net - Que voulez-vous dire par « ne pas avoir été préparée et instruite sur la manière de vivre une sexualité d'échange et de communication »?
Danièle Flaumenbaum - Qu'on le veuille ou non, la sexualité se façonne d'abord dans notre famille d'origine, et la majorité des femmes n'ont pas grandi en sachant que la sexualité allait leur donner plus tard beaucoup de plaisir et de force. Si sa mère ne vivait pas une sexualité épanouie, une fille ne peut pas voir son sexe de façon positive. Il faudra qu'elle l'apprenne.
J'ai moi-même mis des années, autour de la quarantaine, à comprendre et à intégrer ce que ça veut dire être femme sexuée. Les femmes connaissent l'amour qui est don de soi, mais ce dont il s'agit ici, c'est la capacité d'accueillir l'« autre », ce qui est « différent de soi ». Dans un rapport sexuel, la femme doit être capable de s'ouvrir pour accueillir et recevoir ce qu'elle n'a pas! Mais il est vrai que la sexualité est l'une des activités humaines les plus difficiles à vivre, parce qu'elle sollicite la partie la plus intime de nous.
PasseportSanté.net - Est-ce que l’acupuncture peut jouer un rôle dans l’amélioration de la vie sexuelle des femmes?
Danièle Flaumenbaum - L'acupuncture joue un rôle dans l'amélioration de la vie en général et, oui, de la vie sexuelle. L'acupuncture aide à la circulation des énergies, ce qui est souvent déficient dans les problèmes sexuels. Le travail en médecine chinoise nous apprend d'ailleurs à découvrir et ressentir ces flux d'énergie qui circulent en nous, mais aussi à prendre contact avec nos organes sexuels. Certains exercices en énergétique chinoise permettent même aux femmes célibataires de vivifier leur utérus, leur vagin, leurs ovaires.
PasseportSanté.net - Quel est le rôle des préliminaires dans la rencontre sexuelle?
Danièle Flaumenbaum - Compte tenu des différences et des complémentarités entre l'homme et la femme, il faut un ajustement pour arriver à emboîter nos sexes l'un dans l'autre et pour véritablement se rencontrer. Les préliminaires ont donc pour but de créer un espace commun. Pendant que l'énergie sexuelle de la femme — qui commence à la poitrine, c'est-à-dire au coeur — descend jusqu'à son sexe, l'énergie sexuelle de l'homme — qui commence généralement au sexe — a le temps de remonter jusqu'au coeur. Et c'est une fois que l'énergie a fait ce cheminement que les partenaires sont prêts à s'interpénétrer.
PasseportSanté.net - Il semble qu'une grande difficulté des femmes, après quelques années de vie commune, concerne la panne de désir. Pourquoi est-ce ainsi?
Danièle Flaumenbaum - Je crois que ce n'est pas l'amour qui manque, mais le code pour comprendre et apprécier la rencontre sexuelle. Quand une femme fait la connaissance d'un homme qui lui convient et avec qui elle veut partager un long moment de vie, le fait d'être amoureuse l'entraîne au plus profond de son histoire familiale. L'amour nous fait régresser à une structure du passé où la sexualité ne pouvait pas se vivre.
Quand la femme se met en couple, quand elle devient enceinte et plus encore à la naissance d'un enfant, elle va se mettre à aimer son homme comme elle a aimé sa mère – sur un mode nourri de tendresse et de câlins. Ce qui explique pourquoi le sexe de son partenaire ne l'intéresse plus du tout. Prise dans cette dynamique, la relation de couple ne peut pas être satisfaisante. Elle est même épuisante, parce que la femme n'a plus accès à l'énergie mâle pour se régénérer. Si cette femme décide que ce n'est pas comme ça qu'elle veut vivre sa vie de couple, elle doit et peut trouver le moyen de tisser d'autres rapports avec son conjoint. Il faut quitter notre structure de petite fille pour s'ouvrir à l'autre et pour trouver une sexualité véritablement revitalisante.
Lucie Dumoulin - PasseportSanté.net
Le 11 février 2008
Voir le dossier Sexualité: le sexe, c'est la santé
Une entrevue avec Danièle Flaumenbaum, gynécologue-acupunctrice
Après une douzaine d'années de pratique en gynécologie, la Dre Danièle Flaumenbaum décide d'étudier la Médecine traditionnelle chinoise et de se familiariser avec la psychanalyse transgénérationnelle. C'est avec ces divers outils que la gynécologue-acupunctrice française soigne maintenant ses clientes.
Femme désirée, femme désirante1, le livre qu'elle publiait en 2006, veut justement aider toutes ces femmes — et elles sont nombreuses, affirme l'auteure — qui n'arrivent pas à vivre la sexualité qu'elles souhaitent.
PasseportSanté.net – Que vient faire la sexualité dans le travail d'une gynécologue?
Danièle Flaumenbaum - Dès le début de ma pratique de gynécologue dans les années 1970, pendant que nous étions justement à une époque de libération des moeurs, la majorité des femmes que je recevais dans mon cabinet me confiaient avoir des problèmes dans leur vie sexuelle — et c'est encore le cas aujourd'hui. Mais ce n'est qu'avec l'acupuncture et la Médecine traditionnelle chinoise que j'ai trouvé les outils pour comprendre ce qui se passait. Cela m'a convaincue de l'importance de la vie sexuelle pour la santé.
PasseportSanté.net - Quel rapport y a-t-il, justement, entre sexualité et santé?
Danièle Flaumenbaum - Pour la médecine de la Chine ancienne, l'énergie sexuelle – qui est contenue dans les ovaires et les testicules — est un grand réservoir d'énergie vitale. Par conséquent, la mise en circulation de cette énergie par les activités sexuelles sert à la régénération de tout notre être. En clair, cela entretient la santé, tant physique que mentale, et repousse les maladies. Je crois, en fait, que la sexualité est une véritable médecine préventive.
PasseportSanté.net - Pourquoi les femmes souffrent-elles d'inflammations à répétition dans la région génitale?
Danièle Flaumenbaum - Ces malaises et maladies possèdent un sens et c'est important de le saisir. Il faut d'abord savoir que la vessie, l'urètre, le clitoris, le vagin, tous ces organes forment un ensemble puisqu'ils sont traversés des mêmes fibres. Quand la femme n'a pas été préparée et instruite sur la manière de vivre une sexualité d'échange et de communication, son corps ne va pas savoir spontanément quoi faire de l'énergie de feu qui la pénètre.
Mal orienté, le feu sexuel s'agite sur place au lieu de cheminer à l'intérieur du corps pour vivifier et revitaliser les organes, ce qui fait que ça brûle et ça gratte. Que ce soient les mycoses, les vaginites, les cystites, les vulvites, les salpingites et autres, les inflammations témoignent donc d'une énergie qui, au lieu d'être revitalisante, devient dévastatrice. Comme les autres problèmes gynécologiques, que ce soit l'infertilité ou les fibromes, ces malaises ont souvent leur origine dans notre histoire familiale et la manière dont s'est faite notre approche de la sexualité.
PasseportSanté.net - Que voulez-vous dire par « ne pas avoir été préparée et instruite sur la manière de vivre une sexualité d'échange et de communication »?
Danièle Flaumenbaum - Qu'on le veuille ou non, la sexualité se façonne d'abord dans notre famille d'origine, et la majorité des femmes n'ont pas grandi en sachant que la sexualité allait leur donner plus tard beaucoup de plaisir et de force. Si sa mère ne vivait pas une sexualité épanouie, une fille ne peut pas voir son sexe de façon positive. Il faudra qu'elle l'apprenne.
J'ai moi-même mis des années, autour de la quarantaine, à comprendre et à intégrer ce que ça veut dire être femme sexuée. Les femmes connaissent l'amour qui est don de soi, mais ce dont il s'agit ici, c'est la capacité d'accueillir l'« autre », ce qui est « différent de soi ». Dans un rapport sexuel, la femme doit être capable de s'ouvrir pour accueillir et recevoir ce qu'elle n'a pas! Mais il est vrai que la sexualité est l'une des activités humaines les plus difficiles à vivre, parce qu'elle sollicite la partie la plus intime de nous.
PasseportSanté.net - Est-ce que l’acupuncture peut jouer un rôle dans l’amélioration de la vie sexuelle des femmes?
Danièle Flaumenbaum - L'acupuncture joue un rôle dans l'amélioration de la vie en général et, oui, de la vie sexuelle. L'acupuncture aide à la circulation des énergies, ce qui est souvent déficient dans les problèmes sexuels. Le travail en médecine chinoise nous apprend d'ailleurs à découvrir et ressentir ces flux d'énergie qui circulent en nous, mais aussi à prendre contact avec nos organes sexuels. Certains exercices en énergétique chinoise permettent même aux femmes célibataires de vivifier leur utérus, leur vagin, leurs ovaires.
PasseportSanté.net - Quel est le rôle des préliminaires dans la rencontre sexuelle?
Danièle Flaumenbaum - Compte tenu des différences et des complémentarités entre l'homme et la femme, il faut un ajustement pour arriver à emboîter nos sexes l'un dans l'autre et pour véritablement se rencontrer. Les préliminaires ont donc pour but de créer un espace commun. Pendant que l'énergie sexuelle de la femme — qui commence à la poitrine, c'est-à-dire au coeur — descend jusqu'à son sexe, l'énergie sexuelle de l'homme — qui commence généralement au sexe — a le temps de remonter jusqu'au coeur. Et c'est une fois que l'énergie a fait ce cheminement que les partenaires sont prêts à s'interpénétrer.
PasseportSanté.net - Il semble qu'une grande difficulté des femmes, après quelques années de vie commune, concerne la panne de désir. Pourquoi est-ce ainsi?
Danièle Flaumenbaum - Je crois que ce n'est pas l'amour qui manque, mais le code pour comprendre et apprécier la rencontre sexuelle. Quand une femme fait la connaissance d'un homme qui lui convient et avec qui elle veut partager un long moment de vie, le fait d'être amoureuse l'entraîne au plus profond de son histoire familiale. L'amour nous fait régresser à une structure du passé où la sexualité ne pouvait pas se vivre.
Quand la femme se met en couple, quand elle devient enceinte et plus encore à la naissance d'un enfant, elle va se mettre à aimer son homme comme elle a aimé sa mère – sur un mode nourri de tendresse et de câlins. Ce qui explique pourquoi le sexe de son partenaire ne l'intéresse plus du tout. Prise dans cette dynamique, la relation de couple ne peut pas être satisfaisante. Elle est même épuisante, parce que la femme n'a plus accès à l'énergie mâle pour se régénérer. Si cette femme décide que ce n'est pas comme ça qu'elle veut vivre sa vie de couple, elle doit et peut trouver le moyen de tisser d'autres rapports avec son conjoint. Il faut quitter notre structure de petite fille pour s'ouvrir à l'autre et pour trouver une sexualité véritablement revitalisante.
Lucie Dumoulin - PasseportSanté.net
Le 11 février 2008
Las mujeres buscan en el amor apoyo y sobre todo reconocimiento que les de fuerza, seguridad
Sobre el deseo y la subjetividad femenina
Hablemos del deseo, intangible pero constantemente presente, que nos impulsa a buscar, si saber el qué, y, que cuando lo sabemos y por fin lo encontramos, sigue impulsándonos a continuar buscando y buscando. Impulso que nos lleva a una búsqueda sin fin, en donde la misma parece ser indispensable y central. Deseo-búsqueda, binomio inseparable, pues mientras haya deseo siempre aparecerá la necesidad de buscar, aunque demos vueltas y entremos en la insatisfacción constante al no servirnos ya el objeto al que la misma nos ha llevado.
El deseo parte de una necesidad, de una inquietud que hay que calmar, de un vacío que hay que llenar. Parte de un impulso transformándose en búsqueda que nos hace vivir, pues en la ilusión de encontrar aquello que nos va a colmar, nos sentimos vivos, nos ilusionamos.
Cuando el deseo se instala en una búsqueda hacia la vida, en un camino que elegimos nosotros(no en los objetos a conseguir), en un camino a recorrer, es cuando nos sentimos vivos, satisfechos en parte, vibrantes. Pero cuando se instala en una búsqueda caótica, sin camino elegido, manejados por el momento, cuando el deseo está sin rumbo la insatisfacción nos devora y nos sentimos cada vez mas vacíos. Pero, si no escuchamos el deseo, y nos embarcamos en un camino en donde no hay lugar para él, nos empezamos a morir, y nos convertimos en autómatas, al ser despojados de lo esencial al ser humano: la capacidad deseante.
Caminar por la vida supone manejarnos con las decisiones, las elecciones para transitar por el vivir-desear-elegir-hacer. El deseo nos lleva a vivir, pero para poder vivir satisfactoriamente tenemos que elegir, y elegir supone mediar entre las necesidades, los deseos y las responsabilidades, para poder al final concretar esa elección en un hacer que nos haga sentirnos vivos y dueños de nuestro destino.
El deseo necesita concretarse en objetos, así el objeto del deseo, o mas bien los objetos, serian el vehículo en donde se instala el deseo, en ese camino de búsqueda constante que nos mantiene vivos, y que cuando los usamos, los tenemos, al poco se agotan y desgastan, y necesita otro vehículo nuevo en donde instalarse para continuar hacia su destino y calmar ese vacío del cual parte, esa insatisfacción que nos impulsa a seguir y seguir, y que solo en la propia búsqueda consigue apaciguarse, aunque nunca apagarse, salvo al final, al llegar a la muerte.
Partiendo de la necesidad de reconocer el deseo propio a través del deseo del otro para la constitución del aparato psíquico, la particularidad del yo reside en haber sido primero invadido por el deseo del adulto(la madre) apropiándose después de los enunciados que vienen del otro para hacerlos poco a poco suyos. Si en un primer momento es el cuerpo del bebe el depositario del deseo del otro adulto, este deseo resulta diferente si se trata de si es niño o niña.
Si en la constitución de la subjetividad es necesario pasar por el reconocimiento de otro, a través de cuyo deseo se reconoce y habita el deseo propio, es fácilmente deducible la importancia de cual es la concretización del deseo y de sus objetos de eso otro adulto. Resulta lógico entender que esa concretización del deseo en objetos que lo representan resulta diferente en hombres y mujeres, estableciéndose por tanto diferencias en los objetos de deseo de ambos.
Como consecuencia de estas reflexiones me surge la pregunta de cómo puede articularse el deseo, y su concretización en los objetos de deseo en la subjetividad femenina y si existen características diferenciales en las distintas etapas que atraviesa una mujer: infancia, menarquia, menopausia…., sobre todo me pregunto que ocurre en la etapa que va desde la menarquia hasta la menopausia.
El deseo femenino aparece supeditado a la mirada del hombre, que la vea deseada, pero no deseante. Mujeres deseantes del deseo masculino, pero no del propio, y cuyo deseo es apropiarse del deseo del hombre para sentirse valoradas, mujeres necesitadas de la mirada masculina para “ser”, buscando en el amor y la pasión sentirse completas y vivas
Buscan en el amor y la pasión la satisfacción de sus anhelos. El objeto de pasión se convierte en objeto de necesidad sin el cual no pueden vivir. Buscan constantemente su mirada para poder encontrar en ella esa imagen de ellas mismos que anhelan. Búsqueda anhelante y angustiosa que atrapa y de la que no se puede salir, persiguiendo ansiosamente esa mirada que se siente por un instante ilusoriamente como verdad.
Muchas mujeres quedan atrapadas en esa búsqueda compulsiva, esperando encontrar plenitud, desbode. Sensación preverbal, sin palabras que la contengan y den cuenta de lo que es y lo que produce Fusión del cuerpo y alma, el estallido que expande, el todo…. se busca en la pasión algo intangible pero intenso, esquivo pero que atrapa y no deja vivir, a pesar de que precisamente es eso lo que se busca: sentirse vivo.
Pasión-vivir, binomio que atrapa ilusoriamente y que se busca e idealiza en la mirada. ¿por qué se quedan tan enganchadas en la mirada del otro? ¿que esperan? ¿que ven en él/ella? Juego de doble mirada, como en un juego de espejos en donde necesitan encontrar esa imagen de ellas mismas que anhelan.
ELLA, ¿que busca y ve en él? y ¿quién es él? No vale cualquier mirada. El tiene que cumplir una función arquetípica: alto, guapo, inteligente, responsable, y ante cualquier crisis, hacer siempre lo correcto, de manera decisiva y adecuada. Tiene que tener un cierto halo de arrogancia y firmeza que no le haga fácilmente manejable.
ELLA necesita verle así para poder mirarse en sus ojos y descubrirse DIOSA, perfecta, maravillosa, única y, sobre todo, LA ELEGIDA. Sentirse la diosa elegida de ese dios que con su mirada la eleva a los altares, y poder sentirse asi vibrante y viva.
Pero ÉL no puede salirse de este lugar, tiene que contener la pasión que le envuelve y sujetarla a ELLA y a la pasión que le suscita, para no verse arrastrada y perdida.
Y como quiere que EL la vea ? para él, ella tiene que ser alguien que le sorprenda, que le intrigue y le desconcierte, pero a la vez tiene que cumplir con el arquetipo femenino: inteligente pero no creída, suave, con un cierto halo de vulnerabilidad, juguetona, vital e independiente, pero a la vez necesitada, vulnerable pero no manipulable, atractiva(que no guapa), sexy y provocar la admiración masculina.
Vista así, EL necesita verse en la mirada de ella admirado y necesitado, como aquel que le va a dar lo que ella no tiene. Ver que ELLA le desea porque EL es deseable. Necesita ver en la mirada de ELLA lo que ella ve en EL: el dios deseado y admirado.
EL necesita que ELLA se preste a ser su objeto, y ELLA a que EL se crea lo que ELLA le muestra: no hay falta, aunque se sabe que la hay.
Se espera encontrar un estado en donde todo el ser esta alerta, vibrando, electrizado, en medio del juego entre la vida pujante de lo que significa y la amenaza latente de muerte y desgarro. El otro , objeto de pasión, es el depositario del juego entre la vida y la muerte, el que da la vida con su presencia, o la quita con su ausencia. Juego entre necesidad y angustia que paraliza, como en un juicio final, en donde el DIOS (él) hace vivir o morir.
En la mirada de deseo se busca el interrogante intenso y el sentido de la vida. Es una mirada que vitaliza para actuar, para buscar, en donde el otro es el rey que empuja y motiva. Tiene el poder de darnos vida, no la vida.
Las mujeres buscan en el amor apoyo y sobre todo reconocimiento que les de fuerza, seguridad y estimulo. Sentir al otro (el hombre) al otro lado, alejando la sensación de soledad y haciendolas sentirse, verse y sobre todo ser.
Hablemos del deseo, intangible pero constantemente presente, que nos impulsa a buscar, si saber el qué, y, que cuando lo sabemos y por fin lo encontramos, sigue impulsándonos a continuar buscando y buscando. Impulso que nos lleva a una búsqueda sin fin, en donde la misma parece ser indispensable y central. Deseo-búsqueda, binomio inseparable, pues mientras haya deseo siempre aparecerá la necesidad de buscar, aunque demos vueltas y entremos en la insatisfacción constante al no servirnos ya el objeto al que la misma nos ha llevado.
El deseo parte de una necesidad, de una inquietud que hay que calmar, de un vacío que hay que llenar. Parte de un impulso transformándose en búsqueda que nos hace vivir, pues en la ilusión de encontrar aquello que nos va a colmar, nos sentimos vivos, nos ilusionamos.
Cuando el deseo se instala en una búsqueda hacia la vida, en un camino que elegimos nosotros(no en los objetos a conseguir), en un camino a recorrer, es cuando nos sentimos vivos, satisfechos en parte, vibrantes. Pero cuando se instala en una búsqueda caótica, sin camino elegido, manejados por el momento, cuando el deseo está sin rumbo la insatisfacción nos devora y nos sentimos cada vez mas vacíos. Pero, si no escuchamos el deseo, y nos embarcamos en un camino en donde no hay lugar para él, nos empezamos a morir, y nos convertimos en autómatas, al ser despojados de lo esencial al ser humano: la capacidad deseante.
Caminar por la vida supone manejarnos con las decisiones, las elecciones para transitar por el vivir-desear-elegir-hacer. El deseo nos lleva a vivir, pero para poder vivir satisfactoriamente tenemos que elegir, y elegir supone mediar entre las necesidades, los deseos y las responsabilidades, para poder al final concretar esa elección en un hacer que nos haga sentirnos vivos y dueños de nuestro destino.
El deseo necesita concretarse en objetos, así el objeto del deseo, o mas bien los objetos, serian el vehículo en donde se instala el deseo, en ese camino de búsqueda constante que nos mantiene vivos, y que cuando los usamos, los tenemos, al poco se agotan y desgastan, y necesita otro vehículo nuevo en donde instalarse para continuar hacia su destino y calmar ese vacío del cual parte, esa insatisfacción que nos impulsa a seguir y seguir, y que solo en la propia búsqueda consigue apaciguarse, aunque nunca apagarse, salvo al final, al llegar a la muerte.
Partiendo de la necesidad de reconocer el deseo propio a través del deseo del otro para la constitución del aparato psíquico, la particularidad del yo reside en haber sido primero invadido por el deseo del adulto(la madre) apropiándose después de los enunciados que vienen del otro para hacerlos poco a poco suyos. Si en un primer momento es el cuerpo del bebe el depositario del deseo del otro adulto, este deseo resulta diferente si se trata de si es niño o niña.
Si en la constitución de la subjetividad es necesario pasar por el reconocimiento de otro, a través de cuyo deseo se reconoce y habita el deseo propio, es fácilmente deducible la importancia de cual es la concretización del deseo y de sus objetos de eso otro adulto. Resulta lógico entender que esa concretización del deseo en objetos que lo representan resulta diferente en hombres y mujeres, estableciéndose por tanto diferencias en los objetos de deseo de ambos.
Como consecuencia de estas reflexiones me surge la pregunta de cómo puede articularse el deseo, y su concretización en los objetos de deseo en la subjetividad femenina y si existen características diferenciales en las distintas etapas que atraviesa una mujer: infancia, menarquia, menopausia…., sobre todo me pregunto que ocurre en la etapa que va desde la menarquia hasta la menopausia.
El deseo femenino aparece supeditado a la mirada del hombre, que la vea deseada, pero no deseante. Mujeres deseantes del deseo masculino, pero no del propio, y cuyo deseo es apropiarse del deseo del hombre para sentirse valoradas, mujeres necesitadas de la mirada masculina para “ser”, buscando en el amor y la pasión sentirse completas y vivas
Buscan en el amor y la pasión la satisfacción de sus anhelos. El objeto de pasión se convierte en objeto de necesidad sin el cual no pueden vivir. Buscan constantemente su mirada para poder encontrar en ella esa imagen de ellas mismos que anhelan. Búsqueda anhelante y angustiosa que atrapa y de la que no se puede salir, persiguiendo ansiosamente esa mirada que se siente por un instante ilusoriamente como verdad.
Muchas mujeres quedan atrapadas en esa búsqueda compulsiva, esperando encontrar plenitud, desbode. Sensación preverbal, sin palabras que la contengan y den cuenta de lo que es y lo que produce Fusión del cuerpo y alma, el estallido que expande, el todo…. se busca en la pasión algo intangible pero intenso, esquivo pero que atrapa y no deja vivir, a pesar de que precisamente es eso lo que se busca: sentirse vivo.
Pasión-vivir, binomio que atrapa ilusoriamente y que se busca e idealiza en la mirada. ¿por qué se quedan tan enganchadas en la mirada del otro? ¿que esperan? ¿que ven en él/ella? Juego de doble mirada, como en un juego de espejos en donde necesitan encontrar esa imagen de ellas mismas que anhelan.
ELLA, ¿que busca y ve en él? y ¿quién es él? No vale cualquier mirada. El tiene que cumplir una función arquetípica: alto, guapo, inteligente, responsable, y ante cualquier crisis, hacer siempre lo correcto, de manera decisiva y adecuada. Tiene que tener un cierto halo de arrogancia y firmeza que no le haga fácilmente manejable.
ELLA necesita verle así para poder mirarse en sus ojos y descubrirse DIOSA, perfecta, maravillosa, única y, sobre todo, LA ELEGIDA. Sentirse la diosa elegida de ese dios que con su mirada la eleva a los altares, y poder sentirse asi vibrante y viva.
Pero ÉL no puede salirse de este lugar, tiene que contener la pasión que le envuelve y sujetarla a ELLA y a la pasión que le suscita, para no verse arrastrada y perdida.
Y como quiere que EL la vea ? para él, ella tiene que ser alguien que le sorprenda, que le intrigue y le desconcierte, pero a la vez tiene que cumplir con el arquetipo femenino: inteligente pero no creída, suave, con un cierto halo de vulnerabilidad, juguetona, vital e independiente, pero a la vez necesitada, vulnerable pero no manipulable, atractiva(que no guapa), sexy y provocar la admiración masculina.
Vista así, EL necesita verse en la mirada de ella admirado y necesitado, como aquel que le va a dar lo que ella no tiene. Ver que ELLA le desea porque EL es deseable. Necesita ver en la mirada de ELLA lo que ella ve en EL: el dios deseado y admirado.
EL necesita que ELLA se preste a ser su objeto, y ELLA a que EL se crea lo que ELLA le muestra: no hay falta, aunque se sabe que la hay.
Se espera encontrar un estado en donde todo el ser esta alerta, vibrando, electrizado, en medio del juego entre la vida pujante de lo que significa y la amenaza latente de muerte y desgarro. El otro , objeto de pasión, es el depositario del juego entre la vida y la muerte, el que da la vida con su presencia, o la quita con su ausencia. Juego entre necesidad y angustia que paraliza, como en un juicio final, en donde el DIOS (él) hace vivir o morir.
En la mirada de deseo se busca el interrogante intenso y el sentido de la vida. Es una mirada que vitaliza para actuar, para buscar, en donde el otro es el rey que empuja y motiva. Tiene el poder de darnos vida, no la vida.
Las mujeres buscan en el amor apoyo y sobre todo reconocimiento que les de fuerza, seguridad y estimulo. Sentir al otro (el hombre) al otro lado, alejando la sensación de soledad y haciendolas sentirse, verse y sobre todo ser.
Daniele Flaumenbaum en Argentina
Fundación Creavida presenta a Daniele Flaumenbaum en Argentina
Por Bureau De Salud - 29 July, 2009, 2:32 pm
Daniele Flaumenbaum en Argentina
La autora del best seller “Mujer Deseada, Mujer Deseante” estará en nuestro país invitada por la Fundación Creavida para presentar su libro que propone una revolución en la concepción del la sexualidad femenina
Buenos Aires, Julio de 2009.- Daniele Flaumenbaum, la prestigiosa ginecóloga francesa, visitará Buenos Aires durante el mes de septiembre invitada por la Fundación Creavida, la ONG dedicada a la concientización del inicio de la vida. Durante su visita presentará su libro de reciente edición en nuestro país y brindará un seminario titulado “Las Mujeres y su sexualidad”.
El martes 8 de septiembre a las 20.00 hs la Dra. Flaumenbaum presentará su libro “Mujer Deseada, Mujer Deseante”, que fue una revolución en Europa por el modo accesible y profundo con el que aborda la sexualidad de las mujeres. Luego de la presentación, la Dra. Flaumenbaum firmará ejemplares de su libro.
Siempre sobre la misma temática, el sábado 12 de septiembre brindará un seminario que durará toda una jornada, dirigido a profesionales de la salud, ginecólogos, psicólogos, terapeutas y personas interesadas en investigar la sexualidad femenina.
Ambas actividades son organizadas por la Fundación Creavida y ya se encuentra abierta la inscripción a las mismas por mail a contacto@fundacioncreavida.org.ar ó al (011) 15-5698-1596.
“Invitar a la Dra. Flaumenbaum es un paso fundamental en la necesaria reflexión sobre el lugar de lo femenino y el de lo maternal en la vida de las mujeres y en este fundamental momento de su vida sexual que es el parto” aseveró Jaqui Zieler, Presidenta de la Fundación Creavida.
Síntesis del Libro “Mujer Deseada, Mujer Deseante”:
La experiencia vital y la trayectoria profesional de la Dra. Daniele Flaumenbaum resultan difícilmente disgregables. De su propia historia personal y de su trato de mas de 30 años con las mujeres que acuden a su consulta, extrae la convicción de que, en una época de en la que la erradicación de los tabúes y las costumbres sexuales de otros tiempos es un hecho, son muchas las que aún consideran que su vida sexual no es plena. Para la Dra. Flaumenbaum, es evidente que del estándar social no se deriva la vivencia íntima.
En el camino del afecto, la hija pequeña capta en la felicidad de la madre el placer de la maternidad del fruto del sexo. Llegada a su madurez sexual, hacer el amor será darse al ser amado pero también recibirlo y acogerlo, en su cabeza y en su sexo.
En el cruce entre la ginecología, la medicina china, el psicoanálisis y lo tras generacional, la Dra. Flaumenbaum, se apoya en sus 30 años de experiencia para explicar como las mujeres de hoy construyen su sexualidad, el lugar que en ella tiene la madre, porque el placer y aún el deseo, vienen tan pocas veces a la cita y como hacer para remediarlo.
En su edición francesa, los editores presentan este libro diciendo que “la mayoría de las mujeres sufren, a menudo sin saberlo, de no poder tener la vida sexual que desearían: estar cómodas con sus sensaciones, poder coordinarlas a las de su compañero, beneficiarse así de las virtudes reconstituyentes del compartir amoroso. Es un libro que debería revigorizar a los hombres y dinamizar a las mujeres”
“Tomemos partido: éste es el mejor libro que le leído jamás sobre la mujer. De página a página, el placer del descubrimiento se mezcla con la estupefacción.Escrito por una ginecóloga, este ensayo muestra el camino que aún se ha de recorrer para ser una mujer liberada, no solamente en la vida social, sino también en la vida privada. Para la autora, conviene romper con los arquetipos psicológicos: la mayor parte de las mujeres no proyectan sobre el hombre al que aman la relación con su padre, ¡proyectan la relación con su madre! Cuidado, este libro es perturbador. Daniele Flaumenbaum ejerce la pionera. Su ensayo es, en sí mismo, una pequeña revolución.” Psychologies
Acerca de Daniele Flaumenbaum:
Ginecóloga y acupuntora trabaja en París desde 1971, se comprometió activamente con el movimiento de emancipación de la mujer generado a partir de la cuestión de la contracepción. Su trabajo se ha centrado especialmente en el sector de la planificación familiar. Después de doce años de práctica ginecológica, estudió medicina china y alquimia sexual taoísta. A su vez, descubrió el psicoanálisis intergeneracional que pone de relieve el concepto de herencia ancestral. Ha colaborado en el libro de Nina Canault Comment paye-t-on les fautes de ses acêtres? y en Chamanisme et psychothérapie, obra colectiva publicada bajo la dirección de Patrice Van Eersel y del doctor Didier Dumas. Dicta cursos y conferencias en todo el mundo y anima grupos de mujeres.
Acerca de la Fundación Creavida:
La Fundación Creavida es un centro de difusión y concientización sobre la importancia del inicio de la vida. Su tarea social es atraer la atención sobre el período primal (comprendido entre la preconcepción y el primer año de vida del niño) y el tránsito de este trayecto en la vida de los hombres, las mujeres y los niños. En la Fundación Creavida consideramos que ocuparnos de los nacimientos es, simplemente, comenzar por el principio. Para más información: www.fundacioncreavida.org.ar.
Categorías : Novedades Corporativas
Por Bureau De Salud - 29 July, 2009, 2:32 pm
Daniele Flaumenbaum en Argentina
La autora del best seller “Mujer Deseada, Mujer Deseante” estará en nuestro país invitada por la Fundación Creavida para presentar su libro que propone una revolución en la concepción del la sexualidad femenina
Buenos Aires, Julio de 2009.- Daniele Flaumenbaum, la prestigiosa ginecóloga francesa, visitará Buenos Aires durante el mes de septiembre invitada por la Fundación Creavida, la ONG dedicada a la concientización del inicio de la vida. Durante su visita presentará su libro de reciente edición en nuestro país y brindará un seminario titulado “Las Mujeres y su sexualidad”.
El martes 8 de septiembre a las 20.00 hs la Dra. Flaumenbaum presentará su libro “Mujer Deseada, Mujer Deseante”, que fue una revolución en Europa por el modo accesible y profundo con el que aborda la sexualidad de las mujeres. Luego de la presentación, la Dra. Flaumenbaum firmará ejemplares de su libro.
Siempre sobre la misma temática, el sábado 12 de septiembre brindará un seminario que durará toda una jornada, dirigido a profesionales de la salud, ginecólogos, psicólogos, terapeutas y personas interesadas en investigar la sexualidad femenina.
Ambas actividades son organizadas por la Fundación Creavida y ya se encuentra abierta la inscripción a las mismas por mail a contacto@fundacioncreavida.org.ar ó al (011) 15-5698-1596.
“Invitar a la Dra. Flaumenbaum es un paso fundamental en la necesaria reflexión sobre el lugar de lo femenino y el de lo maternal en la vida de las mujeres y en este fundamental momento de su vida sexual que es el parto” aseveró Jaqui Zieler, Presidenta de la Fundación Creavida.
Síntesis del Libro “Mujer Deseada, Mujer Deseante”:
La experiencia vital y la trayectoria profesional de la Dra. Daniele Flaumenbaum resultan difícilmente disgregables. De su propia historia personal y de su trato de mas de 30 años con las mujeres que acuden a su consulta, extrae la convicción de que, en una época de en la que la erradicación de los tabúes y las costumbres sexuales de otros tiempos es un hecho, son muchas las que aún consideran que su vida sexual no es plena. Para la Dra. Flaumenbaum, es evidente que del estándar social no se deriva la vivencia íntima.
En el camino del afecto, la hija pequeña capta en la felicidad de la madre el placer de la maternidad del fruto del sexo. Llegada a su madurez sexual, hacer el amor será darse al ser amado pero también recibirlo y acogerlo, en su cabeza y en su sexo.
En el cruce entre la ginecología, la medicina china, el psicoanálisis y lo tras generacional, la Dra. Flaumenbaum, se apoya en sus 30 años de experiencia para explicar como las mujeres de hoy construyen su sexualidad, el lugar que en ella tiene la madre, porque el placer y aún el deseo, vienen tan pocas veces a la cita y como hacer para remediarlo.
En su edición francesa, los editores presentan este libro diciendo que “la mayoría de las mujeres sufren, a menudo sin saberlo, de no poder tener la vida sexual que desearían: estar cómodas con sus sensaciones, poder coordinarlas a las de su compañero, beneficiarse así de las virtudes reconstituyentes del compartir amoroso. Es un libro que debería revigorizar a los hombres y dinamizar a las mujeres”
“Tomemos partido: éste es el mejor libro que le leído jamás sobre la mujer. De página a página, el placer del descubrimiento se mezcla con la estupefacción.Escrito por una ginecóloga, este ensayo muestra el camino que aún se ha de recorrer para ser una mujer liberada, no solamente en la vida social, sino también en la vida privada. Para la autora, conviene romper con los arquetipos psicológicos: la mayor parte de las mujeres no proyectan sobre el hombre al que aman la relación con su padre, ¡proyectan la relación con su madre! Cuidado, este libro es perturbador. Daniele Flaumenbaum ejerce la pionera. Su ensayo es, en sí mismo, una pequeña revolución.” Psychologies
Acerca de Daniele Flaumenbaum:
Ginecóloga y acupuntora trabaja en París desde 1971, se comprometió activamente con el movimiento de emancipación de la mujer generado a partir de la cuestión de la contracepción. Su trabajo se ha centrado especialmente en el sector de la planificación familiar. Después de doce años de práctica ginecológica, estudió medicina china y alquimia sexual taoísta. A su vez, descubrió el psicoanálisis intergeneracional que pone de relieve el concepto de herencia ancestral. Ha colaborado en el libro de Nina Canault Comment paye-t-on les fautes de ses acêtres? y en Chamanisme et psychothérapie, obra colectiva publicada bajo la dirección de Patrice Van Eersel y del doctor Didier Dumas. Dicta cursos y conferencias en todo el mundo y anima grupos de mujeres.
Acerca de la Fundación Creavida:
La Fundación Creavida es un centro de difusión y concientización sobre la importancia del inicio de la vida. Su tarea social es atraer la atención sobre el período primal (comprendido entre la preconcepción y el primer año de vida del niño) y el tránsito de este trayecto en la vida de los hombres, las mujeres y los niños. En la Fundación Creavida consideramos que ocuparnos de los nacimientos es, simplemente, comenzar por el principio. Para más información: www.fundacioncreavida.org.ar.
Categorías : Novedades Corporativas
La mujer y el deseo, Polly Young-Eisendrath
La mujer y el deseo, Polly Young-Eisendrath
La psicoanalista Young-Eisendrath, analiza en este libro, desde su óptica junguiana, qué desean las mujeres, para ello recurre a leyendas y relatos populares y extrae mensajes de ellos que representan a las mujeres como objeto de deseo más que como sujeto deseante y es que tanto la tradición literaria como la vida misma tienden casi siempre a excluir a las mujeres del lado activo del deseo. Este libro, no obstante, no se limita a hablarnos del deseo como sinónimo de ansia de satisfacción carnal, no, nos habla del deseo en sentido amplio y parte de la constatación de que lo que desean las mujeres, fundamentalmente, es ser deseadas, siendo que este deseo de ser deseadas se traduce en que, bien como mujer musa cuya belleza aturde y rinde al más racional de los hombres y cuya recompensa será vivir junto a él las mieles compartidas de cuanto él ha cosechado, bien como madre abnegada que encuentra en el sacrificio por el hijo la recompensa mórbida a su alienación como individuo; en todo caso la mujer siempre está supeditada a la imagen especular que los otros le devuelven, y esos "otros" son poco compasivos con aquellas que no responden a los roles tradicionales de esposa y madre ejemplares. Históricamente, quienes no han cumplido con el rol tradicional se han visto abocadas a desarrollar papeles marginales, de brujas o de cortesanas, y por ello destinadas a pagar un alto precio de soledad o enajenación.
El texto de Young-Eisendrath, nos conduce, mediante la reflexión, a planteamientos que nos encaminen a conocer cuáles son, verdaderamente, los propios deseos, pues es el paso previo para poder tomar decisiones frente a los desafíos, a las etiquetas negativas, al rechazo con el que nos tropezaremos en una sociedad que aún no ha asumido que la mujer tiene un nuevo rol que desempeñar y que ese nuevo rol no es simple, que al igual que la propia sociedad se vuelve compleja e inabarcable, también los individuos, hombres o mujeres, que la componen, ven trastocados sus esquemas vitales y por ello les urge una redefinición de los mismos a riesgo de no cosechar más que patologías esclavizantes conducentes a llenar una insatisfacción interior mediante compulsiones, ludopatías, cleptomanías, compras compulsivas, etc. que enferman con demasiada frecuencia a las mujeres de hoy en día.
Como psicoanalista, Young-Eisendrath se basa en experiencias constrastadas con la práctica clínica, pero no es este un libro de recetas fáciles sobre como sobrevivir a las angustias de nuestra era, es una crítica desde un feminismo que no se limita a culpar reiteradamente al patriarcado de todos los males que nos aquejan, sino que en muchas ocasiones se revuelve para analizar desde la autocrítica cómo nuestros arraigados prejuicios -en hombres y en mujeres- nos llevan a perpetuar comportamientos irrespetuosos con esos individuos del sexo femenino que están dejando de vivir subsidiadas para esforzarse en vivir plenamente autónomas. Esta autonomía no puede ser sólo económica, como alentaba el protofeminismo, pues la necesidad impone que sea una autonomía plena y consciente, que supone hacerse cargo de una misma en todas las facetas vitales, y por supuesto, también en el planteamiento del deseo, de cómo se vive el deseo desde la vertiente deseante y no como mero objeto. El camino se anticipa arduo, sin embargo, se están poniendo ya los primeros cimientos, aunque a contracorriente tengamos la educación dominante, los medios de comunicación y la propia sociedad de consumo que abogan a paletadas gigantes por perpetuar la imagen de una mujer preocupada constantemente por agradar a cuantos la rodean sin preguntarse cuáles son sus verdaderas metas o necesidades.
Parece tema anacrónico, cuando ya hace años que se viene hablando de la libertad sexual, de la liberación de la mujer que trajo consigo el control de la natalidad mediante métodos seguros, planteamientos acerca de si la mujer vive su sexualidad de forma satisfactoria o sigue supeditada a las preferencias masculinas. Si arañamos en la superficie, podemos concluir que dicha libertad no es más que "formal" pero en el fondo de sí mismas las mujeres de hoy en día saben que más de una vez, o muchas veces, se supeditan a las predilecciones masculinas, cuando no hacen responsables al hombre de la satisfacción femenina, vivir el deseo como deseante supone adoptar una actitud activa, responsable, en primer lugar para consigo mismas, las mujeres que se quejan de sus relaciones deficientes no toman las riendas de sí mismas empezando por la autonomía de la autoexploración, es como si temieran un poder sobre sí mismas que las podría conducir a la hoguera, aunque las que sí lo han experimentado saben que arder según en qué tipo de hogueras no siempre es un punto final sino un principio de autoaceptación y autoreconocimiento y es que hay fuegos que son catárticos, uno de los principales, se me ocurre, empiezan en la vivencia del deseo como deseante, en primera persona y a menudo en el modo reflexivo del verbo.
La mujer y el deseo, Polly Young-Eisendrath,Kairós, Barcelona, 200o
Publicado por La Lectora en 18:05
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La psicoanalista Young-Eisendrath, analiza en este libro, desde su óptica junguiana, qué desean las mujeres, para ello recurre a leyendas y relatos populares y extrae mensajes de ellos que representan a las mujeres como objeto de deseo más que como sujeto deseante y es que tanto la tradición literaria como la vida misma tienden casi siempre a excluir a las mujeres del lado activo del deseo. Este libro, no obstante, no se limita a hablarnos del deseo como sinónimo de ansia de satisfacción carnal, no, nos habla del deseo en sentido amplio y parte de la constatación de que lo que desean las mujeres, fundamentalmente, es ser deseadas, siendo que este deseo de ser deseadas se traduce en que, bien como mujer musa cuya belleza aturde y rinde al más racional de los hombres y cuya recompensa será vivir junto a él las mieles compartidas de cuanto él ha cosechado, bien como madre abnegada que encuentra en el sacrificio por el hijo la recompensa mórbida a su alienación como individuo; en todo caso la mujer siempre está supeditada a la imagen especular que los otros le devuelven, y esos "otros" son poco compasivos con aquellas que no responden a los roles tradicionales de esposa y madre ejemplares. Históricamente, quienes no han cumplido con el rol tradicional se han visto abocadas a desarrollar papeles marginales, de brujas o de cortesanas, y por ello destinadas a pagar un alto precio de soledad o enajenación.
El texto de Young-Eisendrath, nos conduce, mediante la reflexión, a planteamientos que nos encaminen a conocer cuáles son, verdaderamente, los propios deseos, pues es el paso previo para poder tomar decisiones frente a los desafíos, a las etiquetas negativas, al rechazo con el que nos tropezaremos en una sociedad que aún no ha asumido que la mujer tiene un nuevo rol que desempeñar y que ese nuevo rol no es simple, que al igual que la propia sociedad se vuelve compleja e inabarcable, también los individuos, hombres o mujeres, que la componen, ven trastocados sus esquemas vitales y por ello les urge una redefinición de los mismos a riesgo de no cosechar más que patologías esclavizantes conducentes a llenar una insatisfacción interior mediante compulsiones, ludopatías, cleptomanías, compras compulsivas, etc. que enferman con demasiada frecuencia a las mujeres de hoy en día.
Como psicoanalista, Young-Eisendrath se basa en experiencias constrastadas con la práctica clínica, pero no es este un libro de recetas fáciles sobre como sobrevivir a las angustias de nuestra era, es una crítica desde un feminismo que no se limita a culpar reiteradamente al patriarcado de todos los males que nos aquejan, sino que en muchas ocasiones se revuelve para analizar desde la autocrítica cómo nuestros arraigados prejuicios -en hombres y en mujeres- nos llevan a perpetuar comportamientos irrespetuosos con esos individuos del sexo femenino que están dejando de vivir subsidiadas para esforzarse en vivir plenamente autónomas. Esta autonomía no puede ser sólo económica, como alentaba el protofeminismo, pues la necesidad impone que sea una autonomía plena y consciente, que supone hacerse cargo de una misma en todas las facetas vitales, y por supuesto, también en el planteamiento del deseo, de cómo se vive el deseo desde la vertiente deseante y no como mero objeto. El camino se anticipa arduo, sin embargo, se están poniendo ya los primeros cimientos, aunque a contracorriente tengamos la educación dominante, los medios de comunicación y la propia sociedad de consumo que abogan a paletadas gigantes por perpetuar la imagen de una mujer preocupada constantemente por agradar a cuantos la rodean sin preguntarse cuáles son sus verdaderas metas o necesidades.
Parece tema anacrónico, cuando ya hace años que se viene hablando de la libertad sexual, de la liberación de la mujer que trajo consigo el control de la natalidad mediante métodos seguros, planteamientos acerca de si la mujer vive su sexualidad de forma satisfactoria o sigue supeditada a las preferencias masculinas. Si arañamos en la superficie, podemos concluir que dicha libertad no es más que "formal" pero en el fondo de sí mismas las mujeres de hoy en día saben que más de una vez, o muchas veces, se supeditan a las predilecciones masculinas, cuando no hacen responsables al hombre de la satisfacción femenina, vivir el deseo como deseante supone adoptar una actitud activa, responsable, en primer lugar para consigo mismas, las mujeres que se quejan de sus relaciones deficientes no toman las riendas de sí mismas empezando por la autonomía de la autoexploración, es como si temieran un poder sobre sí mismas que las podría conducir a la hoguera, aunque las que sí lo han experimentado saben que arder según en qué tipo de hogueras no siempre es un punto final sino un principio de autoaceptación y autoreconocimiento y es que hay fuegos que son catárticos, uno de los principales, se me ocurre, empiezan en la vivencia del deseo como deseante, en primera persona y a menudo en el modo reflexivo del verbo.
La mujer y el deseo, Polly Young-Eisendrath,Kairós, Barcelona, 200o
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Daniele Flaumenbaum
Daniele Flaumenbaum, la autora del best seller “Mujer Deseada, Mujer Deseante”, presentó por estas latitudes su libro, que propone una revolución en la concepción del la sexualidad femenina y que, de paso, se enfrenta con varios paradigmas reñidos hasta ahora con el goce sexual de nosotras, las mujeres.
Es ginecóloga, es acupunturista, militante a favor de la anticoncepción como herramienta que permite a la mujer vivir y programar su vida y, por si fuera poco, escritora. Luego de años en el consultorio médico, pegó un golpe de timón y orientó sus estudios a la medicina tradicional china y a la alquimia sexual taoista y descubrió en el psicoanálisis intergeneracional el concepto de herencia ancestral. Con su bagaje de saberes y sus convicciones, maleta en mano, dicta cursos y conferencias en todo el mundo y anima grupos de mujeres.
Con todos estos antecedentes, Victoria Rolanda encontró sobrados motivos para entrevistarla y de paso, agradece a las traductoras de Creavida, la institución que la trajo a Buenos Aires y que salvó las distancias entre el francés y nuestro castellano porteño.
-¿Para que la mujer sea deseada necesita ser primero deseante?
-El hecho de saber vivir su deseo, su florecimiento sexual, provoca un reposicionamiento que nos hace ver la vida desde más arriba y nos permite tener una visión más amplia. La mujer ya no ve el mundo de la misma manera. Estamos más vivas, tenemos las ideas más claras, nos vamos sintiendo progresivamente cada vez más nosotras mismas. En una época en la que la erradicación de los tabúes y las costumbres sexuales de otros tiempos es un hecho, son muchas las que aún consideran que su vida sexual no es plena y el camino, se empieza mirándose a una antes que al resto.
-Se dice en su libro que el placer y el deseo pocas veces vienen a la cita...¿por qué sucede este desencuentro?
-He escrito un libro entero para responder a esa pregunta… No hemos sido construidas para saber vivir el deseo sexual como mujeres, y si nuestro sexo no forma parte de nosotras, nuestro cuerpo no está envaginado para saber acoger el sexo del hombre que amamos. Se trata entonces de hacer un trabajo interior que permita reapropiarse del propio sexo y honrarlo.
-En la versión francesa se dice que las mujeres sufren por la vida sexual que llevan ¿tan malo es el panorama que ya se habla de sufrimiento?
-Hemos pasado de una época en que el sexo era tabú a esta en que las dificultades en relación a la sexualidad son negadas. Poder hablar de sufrimiento supone ya todo un trabajo de maduración interior, de aceptar y entender para ver qué pasa y cómo se intenta modificarlo. Si se ve el panorama malo, se pueden cambiar construcciones.
-Usted derriba la creencia de que las mujeres proyectan en el varón la relación con su padre. ¿Freud se equivocó?
-No, no digamos que se equivocó. El psicoanálisis ha sido para mí el camino para retomar el hilo de la propia historia a condición de incluir la noción transgeneracional que es la forma de conocer la vida de las mujeres y las madres, padres y hombres de nuestros ancestros y comprender cómo hemos sido creados. La complementariedad de esta tarea se hace a través de un trabajo energético más allá del diván, que tiene como objetivo incluir nuestro sexo en nuestro cuerpo y sentirnos enteras. Es a través de la recuperación de la sensación que vamos a incluir las partes de nuestro cuerpo que no tenían mucha vitalidad. Una atención sobre esas zonas irá trayendo sensaciones y creando nuevas huellas en nosotras.
-¿Qué es la alquimia sexual taoista?
-La medicina china tradicionalmente describe los trayectos de la energía sexual y considera la sexualidad como una higiene de vida. No se trata de una gimnasia sino una complementariedad de fuerzas ying y yang que se potencializan para regenerarse y mantener la salud. La alquimia taoista se soporta en conceptos que ven mucho más allá de los órganos. Ven seres completos con aparatos que se interrelacionan como parte del todo y no porciones de cuerpo aisladas unas de otras.
-Por último, me gustaría que me explique el concepto de herencia ancestral.
-Ese concepto es la historia de nuestras madres y abuelas; la comprensión de cómo hemos sido construidas como mujeres y como eso influye en la formación de nuestra propia historia. En el camino del afecto, la hija pequeña capta en la felicidad de la madre el placer de la maternidad del fruto del sexo. Llegada a su madurez sexual, hacer el amor será darse al ser amado pero también recibirlo y acogerlo, en su cabeza y en su sexo. Es unir de algún modo la mente y el sentimiento, para que todo se balancee armoniosamente.
Entrevista: Clarisa Ercolano
Es ginecóloga, es acupunturista, militante a favor de la anticoncepción como herramienta que permite a la mujer vivir y programar su vida y, por si fuera poco, escritora. Luego de años en el consultorio médico, pegó un golpe de timón y orientó sus estudios a la medicina tradicional china y a la alquimia sexual taoista y descubrió en el psicoanálisis intergeneracional el concepto de herencia ancestral. Con su bagaje de saberes y sus convicciones, maleta en mano, dicta cursos y conferencias en todo el mundo y anima grupos de mujeres.
Con todos estos antecedentes, Victoria Rolanda encontró sobrados motivos para entrevistarla y de paso, agradece a las traductoras de Creavida, la institución que la trajo a Buenos Aires y que salvó las distancias entre el francés y nuestro castellano porteño.
-¿Para que la mujer sea deseada necesita ser primero deseante?
-El hecho de saber vivir su deseo, su florecimiento sexual, provoca un reposicionamiento que nos hace ver la vida desde más arriba y nos permite tener una visión más amplia. La mujer ya no ve el mundo de la misma manera. Estamos más vivas, tenemos las ideas más claras, nos vamos sintiendo progresivamente cada vez más nosotras mismas. En una época en la que la erradicación de los tabúes y las costumbres sexuales de otros tiempos es un hecho, son muchas las que aún consideran que su vida sexual no es plena y el camino, se empieza mirándose a una antes que al resto.
-Se dice en su libro que el placer y el deseo pocas veces vienen a la cita...¿por qué sucede este desencuentro?
-He escrito un libro entero para responder a esa pregunta… No hemos sido construidas para saber vivir el deseo sexual como mujeres, y si nuestro sexo no forma parte de nosotras, nuestro cuerpo no está envaginado para saber acoger el sexo del hombre que amamos. Se trata entonces de hacer un trabajo interior que permita reapropiarse del propio sexo y honrarlo.
-En la versión francesa se dice que las mujeres sufren por la vida sexual que llevan ¿tan malo es el panorama que ya se habla de sufrimiento?
-Hemos pasado de una época en que el sexo era tabú a esta en que las dificultades en relación a la sexualidad son negadas. Poder hablar de sufrimiento supone ya todo un trabajo de maduración interior, de aceptar y entender para ver qué pasa y cómo se intenta modificarlo. Si se ve el panorama malo, se pueden cambiar construcciones.
-Usted derriba la creencia de que las mujeres proyectan en el varón la relación con su padre. ¿Freud se equivocó?
-No, no digamos que se equivocó. El psicoanálisis ha sido para mí el camino para retomar el hilo de la propia historia a condición de incluir la noción transgeneracional que es la forma de conocer la vida de las mujeres y las madres, padres y hombres de nuestros ancestros y comprender cómo hemos sido creados. La complementariedad de esta tarea se hace a través de un trabajo energético más allá del diván, que tiene como objetivo incluir nuestro sexo en nuestro cuerpo y sentirnos enteras. Es a través de la recuperación de la sensación que vamos a incluir las partes de nuestro cuerpo que no tenían mucha vitalidad. Una atención sobre esas zonas irá trayendo sensaciones y creando nuevas huellas en nosotras.
-¿Qué es la alquimia sexual taoista?
-La medicina china tradicionalmente describe los trayectos de la energía sexual y considera la sexualidad como una higiene de vida. No se trata de una gimnasia sino una complementariedad de fuerzas ying y yang que se potencializan para regenerarse y mantener la salud. La alquimia taoista se soporta en conceptos que ven mucho más allá de los órganos. Ven seres completos con aparatos que se interrelacionan como parte del todo y no porciones de cuerpo aisladas unas de otras.
-Por último, me gustaría que me explique el concepto de herencia ancestral.
-Ese concepto es la historia de nuestras madres y abuelas; la comprensión de cómo hemos sido construidas como mujeres y como eso influye en la formación de nuestra propia historia. En el camino del afecto, la hija pequeña capta en la felicidad de la madre el placer de la maternidad del fruto del sexo. Llegada a su madurez sexual, hacer el amor será darse al ser amado pero también recibirlo y acogerlo, en su cabeza y en su sexo. Es unir de algún modo la mente y el sentimiento, para que todo se balancee armoniosamente.
Entrevista: Clarisa Ercolano
Daniele Flaumenbaum
UN LIBRO, MUJER DESEADA, MUJER DESEANTE: Las mujeres construyen su sexualidad
Un libro para revigorizar a los hombres y dinamizar a las mujeres.
A medio camino entre la ginecología, la medicina china, el psicoanálisis y el enfoque intergeneracional, la doctora Flaumenbaum, ginecóloga y acupuntora, se apoya en más de treinta años de experiencia para explicar cómo las mujeres de hoy en día construyen su sexualidad."Insatisfacción, frustración consciente o inconsciente, tristeza, cansancio, mal humor, ira: los hombres y las mujeres no saben hablarse ni tomarse el tiempo de escucharse, y siempre es culpa del otro."
(Introducción) "En la medida en que una ame al hombre como ama a la propia madre, la mujer que una llega a ser no es sexuada. Así, las mujeres pueden amar a los hombres sin amar sus sexos." (Amamos a los hombres como amamos a nuestras madres) "Con mis estudios de acupuntura, la anatomía se convirtió en una valiosa herramienta, viva y dinámica, que me permitió comprender que lo que anima ese cuerpo físico es la circulación de la energía de la vida en mí." (El sexo vivo: una anatomía dinámica) "Su sexo está en llamas... Pero en lugar de ser un fuego nutritivo que le dé alas y le permita hacer el amor con el hombre que ha elegido, por la prohibición, ese fuego es devastador: una verdadera barrera de fuego entre usted y su pareja, que la hace inabordable e incapaz de festejar el encuentro de los cuerpos." (La barrera de fuego: las enfermedades recurrentes) "Como toda capacidad humana, la sexualidad depende de una transmisión de saber y de conocimiento.
La construcción de la feminidad pasa por la transmisión de las mujeres. Ellas deben enseñar a las niñas lo que significa ser mujer." (La construcción sexuada de la niña) "Somos las herederas de las que nos trajeron al mundo. Con ellas y por ellas, nuestros órganos femeninos se instalan y adquieren sus funciones. Heredamos tanto sus fuerzas como sus debilidades." (Los árboles ginecológicos) "El deseo de las mujeres existe, pero una pantalla invisible hecha de prohibiciones, vergüenza, culpabilidad, ignorancia y ausencia de confianza en sí las envuelve en una bruma que las separa de los hombres y les impide expresarse libremente." (El deseo) "Cuando hacemos el amor, lo que nos sucede no pertenece a lo cotidiano, es extraordinario. Se revela una nueva sensualidad, vamos al descubrimiento y la creación de nuestra nueva piel de sensaciones." (¿Qué es hacer el amor?)
Sobre Daniele Flaumenbaum:
Ginecóloga y acupuntora trabaja en París desde 1971, se comprometió activamente con el movimiento de emancipación de la mujer generado a partir de la cuestión de la contracepción.
Su trabajo se ha centrado especialmente en el sector de la planificación familiar. Después de doce años de práctica ginecológica, estudió medicina china y alquimia sexual taoísta.
A su vez, descubrió el psicoanálisis intergeneracional que pone de relieve el concepto de herencia ancestral.
Ha colaborado en el libro de Nina Canault Comment paye-t-on les fautes de ses acêtres? y en Chamanisme et psychothérapie, obra colectiva publicada bajo la dirección de Patrice Van Eersel y del doctor Didier Dumas. Dicta cursos y conferencias en todo el mundo y anima grupos de mujeres.
Autores: FLAUMENBAUM, DANIELE
Editorial: GEDISA
Traductor: POLO, MARGARITA
Un libro para revigorizar a los hombres y dinamizar a las mujeres.
A medio camino entre la ginecología, la medicina china, el psicoanálisis y el enfoque intergeneracional, la doctora Flaumenbaum, ginecóloga y acupuntora, se apoya en más de treinta años de experiencia para explicar cómo las mujeres de hoy en día construyen su sexualidad."Insatisfacción, frustración consciente o inconsciente, tristeza, cansancio, mal humor, ira: los hombres y las mujeres no saben hablarse ni tomarse el tiempo de escucharse, y siempre es culpa del otro."
(Introducción) "En la medida en que una ame al hombre como ama a la propia madre, la mujer que una llega a ser no es sexuada. Así, las mujeres pueden amar a los hombres sin amar sus sexos." (Amamos a los hombres como amamos a nuestras madres) "Con mis estudios de acupuntura, la anatomía se convirtió en una valiosa herramienta, viva y dinámica, que me permitió comprender que lo que anima ese cuerpo físico es la circulación de la energía de la vida en mí." (El sexo vivo: una anatomía dinámica) "Su sexo está en llamas... Pero en lugar de ser un fuego nutritivo que le dé alas y le permita hacer el amor con el hombre que ha elegido, por la prohibición, ese fuego es devastador: una verdadera barrera de fuego entre usted y su pareja, que la hace inabordable e incapaz de festejar el encuentro de los cuerpos." (La barrera de fuego: las enfermedades recurrentes) "Como toda capacidad humana, la sexualidad depende de una transmisión de saber y de conocimiento.
La construcción de la feminidad pasa por la transmisión de las mujeres. Ellas deben enseñar a las niñas lo que significa ser mujer." (La construcción sexuada de la niña) "Somos las herederas de las que nos trajeron al mundo. Con ellas y por ellas, nuestros órganos femeninos se instalan y adquieren sus funciones. Heredamos tanto sus fuerzas como sus debilidades." (Los árboles ginecológicos) "El deseo de las mujeres existe, pero una pantalla invisible hecha de prohibiciones, vergüenza, culpabilidad, ignorancia y ausencia de confianza en sí las envuelve en una bruma que las separa de los hombres y les impide expresarse libremente." (El deseo) "Cuando hacemos el amor, lo que nos sucede no pertenece a lo cotidiano, es extraordinario. Se revela una nueva sensualidad, vamos al descubrimiento y la creación de nuestra nueva piel de sensaciones." (¿Qué es hacer el amor?)
Sobre Daniele Flaumenbaum:
Ginecóloga y acupuntora trabaja en París desde 1971, se comprometió activamente con el movimiento de emancipación de la mujer generado a partir de la cuestión de la contracepción.
Su trabajo se ha centrado especialmente en el sector de la planificación familiar. Después de doce años de práctica ginecológica, estudió medicina china y alquimia sexual taoísta.
A su vez, descubrió el psicoanálisis intergeneracional que pone de relieve el concepto de herencia ancestral.
Ha colaborado en el libro de Nina Canault Comment paye-t-on les fautes de ses acêtres? y en Chamanisme et psychothérapie, obra colectiva publicada bajo la dirección de Patrice Van Eersel y del doctor Didier Dumas. Dicta cursos y conferencias en todo el mundo y anima grupos de mujeres.
Autores: FLAUMENBAUM, DANIELE
Editorial: GEDISA
Traductor: POLO, MARGARITA
lunes, 14 de junio de 2010
'curar' la homosexualidad??????
Psiquiatras de BCN aplican terapias para 'curar' la homosexualidad
Tratan a jóvenes gais que no aceptan su identidad sexual por sus ideas religiosas o por rechazo social
La profesión médica abomina de esas prácticas por su ineficacia y los perjuicios para el paciente
Domingo, 13 de junio del 2010 JORDI GABARRÓ / ALBERT MATEU
AINA SERRA / MERITXELL VERDAGUER
BARCELONAVotos:+2-3Comentarios(25)
ni la ciencia ni la mayoría de la sociedad consideran hoy la homosexualidad una enfermedad. Sin embargo, algunos médicos la siguen viendo como una dolencia que se puede curar. En la Policlínica Tibidabo de Barcelona, el psiquiatra Joaquín Muñoz aplica terapias reparativas con el objeto de cambiar la orientación sexual de sus pacientes. Algunos acuden a su consulta por recomendación del párroco de la iglesia de la Mare de Déu del Roser.
Dos clientes del hotel Áxel, destinado al público gay, en el verano del año pasado. ARCHIVO / SERGIO LAINZ Más informaciónÀngel Llorent: «Con el tratamiento perdí el deseo sexual, quedé anulado»Josep Maria Farré: «Hasta los 80 se creía que se podía cambiar la homosexualidad»Recetas ideológicas sin fundamento científicoTags: Sociedad Edición Impresa Versión en .PDF Información publicada en la página 32 de la sección de cv Sociedad de la edición impresa del día 13 de junio de 2010 VER ARCHIVO (.PDF)
Aunque la homosexualidad dejó de ser considerada un trastorno en 1973 por la Asociación Norteamericana de Psiquiatría, la Organización Mundial de la Salud no la retiró de su catálogo de enfermedades hasta 1990. Hoy, 20 años después, el doctor Muñoz y otros colegas suyos siguen sin aceptar la decisión de la OMS, que atribuyen exclusivamente a la presión del lobi gay. «Nadie quiere ser homosexual, les cae encima –dice Muñoz–. Si con una pastilla pudieran cambiar su orientación sexual, el 99% querría tomarla».
La homosexualidad, según Muñoz, es consecuencia de una primera atracción en la etapa adolescente hacia una persona del mismo sexo, hecho que determina la orientación sexual en adelante. Su terapia consiste en volver al punto de inicio: rebajar el deseo sexual del paciente gay con tratamiento farmacológico y sesiones de psicoterapia, para, a posteriori, dejar fluir su libido enfocándola hacia personas del sexo opuesto. «Cuando detienes la afectividad –afirma el psiquiatra–, al soltarla de nuevo se reorienta».
EMPUJE RELIGIOSO / Muchos de los jóvenes que se someten a terapias de reparación lo hacen empujados por sus creencias religiosas, ya que la mayoría de las confesiones rechazan la homosexualidad. Es el caso del barcelonés Àngel Llorent, cristiano protestante que acudió a la terapia cuando tenía 17 años. Su vínculo con una parroquia homófoba le empujó a someterse durante 20 años a tratamiento para ahogar sus deseos homosexuales. Ahora, con 43, explica que intentó suicidarse tres veces durante el tratamiento, que le causó una depresión por su ineficacia.
Marc Orozko, nacido en Olot, buscó ayuda en la psiquiatría no por motivos religiosos, sino por el rechazo de su familia. En 1995, con 20 años, acudió a un psiquiatra de la clínica Dexeus. Este, además de medicarle con antidepresivos, le aconsejó «masturbarse pensando en chicas y llevar una goma en el brazo que debía tirar y soltar de golpe cada vez que se sintiera atraído por un hombre». Orozko cuenta que esto acentuó su introversión y levantó un muro entre él y el mundo: «Hizo que no pudiera desarrollar mi personalidad y me marcó la vida».
Es difícil cifrar los pacientes que están recibiendo en la actualidad este tratamiento y cuántos se han sometido a él en los últimos años. Los que recurren a estas terapias lo hacen, en la mayoría de los casos, voluntariamente y lo mantienen en secreto. Solo con el paso del tiempo –algunas veces, años después de haber abandonado el tratamiento–, antiguos pacientes como Llorent y Orozko se rebelan contra un pasado que ahora ven con otros ojos.
POSICIÓN MINORITARIA / Hay otros psiquiatras que coinciden con las tesis del doctor Muñoz, como el especialista barcelonés Juan de Dou y el madrileño Aquilino Polaino. Dou rehusó responder a las preguntas de EL PERIÓDICO, aunque por medio de su secretaria certificó que suscribe la opinión de su colega Muñoz.
Sin embargo, las instituciones médicas y la gran mayoría de la profesión rechazan estas prácticas. El neurólogo y psiquiatra Joan Romeu, exprofesor de la Universitat Autònoma de Barcelona, afirma que intentar cambiar la orientación sexual de una persona es imposible, además de innecesario. Asegura que es una barbaridad y una muestra de gran ignorancia recetar fármacos como la sulpirida, con serios efectos secundarios. Sílvia Morell, psicóloga y sexóloga del Casal Lambda de Barcelona, explica que en su asociación se tratan jóvenes angustiados por su condición sexual, pero para ayudarles a superar las presiones del entorno y aceptarse a sí mismos
Tratan a jóvenes gais que no aceptan su identidad sexual por sus ideas religiosas o por rechazo social
La profesión médica abomina de esas prácticas por su ineficacia y los perjuicios para el paciente
Domingo, 13 de junio del 2010 JORDI GABARRÓ / ALBERT MATEU
AINA SERRA / MERITXELL VERDAGUER
BARCELONAVotos:+2-3Comentarios(25)
ni la ciencia ni la mayoría de la sociedad consideran hoy la homosexualidad una enfermedad. Sin embargo, algunos médicos la siguen viendo como una dolencia que se puede curar. En la Policlínica Tibidabo de Barcelona, el psiquiatra Joaquín Muñoz aplica terapias reparativas con el objeto de cambiar la orientación sexual de sus pacientes. Algunos acuden a su consulta por recomendación del párroco de la iglesia de la Mare de Déu del Roser.
Dos clientes del hotel Áxel, destinado al público gay, en el verano del año pasado. ARCHIVO / SERGIO LAINZ Más informaciónÀngel Llorent: «Con el tratamiento perdí el deseo sexual, quedé anulado»Josep Maria Farré: «Hasta los 80 se creía que se podía cambiar la homosexualidad»Recetas ideológicas sin fundamento científicoTags: Sociedad Edición Impresa Versión en .PDF Información publicada en la página 32 de la sección de cv Sociedad de la edición impresa del día 13 de junio de 2010 VER ARCHIVO (.PDF)
Aunque la homosexualidad dejó de ser considerada un trastorno en 1973 por la Asociación Norteamericana de Psiquiatría, la Organización Mundial de la Salud no la retiró de su catálogo de enfermedades hasta 1990. Hoy, 20 años después, el doctor Muñoz y otros colegas suyos siguen sin aceptar la decisión de la OMS, que atribuyen exclusivamente a la presión del lobi gay. «Nadie quiere ser homosexual, les cae encima –dice Muñoz–. Si con una pastilla pudieran cambiar su orientación sexual, el 99% querría tomarla».
La homosexualidad, según Muñoz, es consecuencia de una primera atracción en la etapa adolescente hacia una persona del mismo sexo, hecho que determina la orientación sexual en adelante. Su terapia consiste en volver al punto de inicio: rebajar el deseo sexual del paciente gay con tratamiento farmacológico y sesiones de psicoterapia, para, a posteriori, dejar fluir su libido enfocándola hacia personas del sexo opuesto. «Cuando detienes la afectividad –afirma el psiquiatra–, al soltarla de nuevo se reorienta».
EMPUJE RELIGIOSO / Muchos de los jóvenes que se someten a terapias de reparación lo hacen empujados por sus creencias religiosas, ya que la mayoría de las confesiones rechazan la homosexualidad. Es el caso del barcelonés Àngel Llorent, cristiano protestante que acudió a la terapia cuando tenía 17 años. Su vínculo con una parroquia homófoba le empujó a someterse durante 20 años a tratamiento para ahogar sus deseos homosexuales. Ahora, con 43, explica que intentó suicidarse tres veces durante el tratamiento, que le causó una depresión por su ineficacia.
Marc Orozko, nacido en Olot, buscó ayuda en la psiquiatría no por motivos religiosos, sino por el rechazo de su familia. En 1995, con 20 años, acudió a un psiquiatra de la clínica Dexeus. Este, además de medicarle con antidepresivos, le aconsejó «masturbarse pensando en chicas y llevar una goma en el brazo que debía tirar y soltar de golpe cada vez que se sintiera atraído por un hombre». Orozko cuenta que esto acentuó su introversión y levantó un muro entre él y el mundo: «Hizo que no pudiera desarrollar mi personalidad y me marcó la vida».
Es difícil cifrar los pacientes que están recibiendo en la actualidad este tratamiento y cuántos se han sometido a él en los últimos años. Los que recurren a estas terapias lo hacen, en la mayoría de los casos, voluntariamente y lo mantienen en secreto. Solo con el paso del tiempo –algunas veces, años después de haber abandonado el tratamiento–, antiguos pacientes como Llorent y Orozko se rebelan contra un pasado que ahora ven con otros ojos.
POSICIÓN MINORITARIA / Hay otros psiquiatras que coinciden con las tesis del doctor Muñoz, como el especialista barcelonés Juan de Dou y el madrileño Aquilino Polaino. Dou rehusó responder a las preguntas de EL PERIÓDICO, aunque por medio de su secretaria certificó que suscribe la opinión de su colega Muñoz.
Sin embargo, las instituciones médicas y la gran mayoría de la profesión rechazan estas prácticas. El neurólogo y psiquiatra Joan Romeu, exprofesor de la Universitat Autònoma de Barcelona, afirma que intentar cambiar la orientación sexual de una persona es imposible, además de innecesario. Asegura que es una barbaridad y una muestra de gran ignorancia recetar fármacos como la sulpirida, con serios efectos secundarios. Sílvia Morell, psicóloga y sexóloga del Casal Lambda de Barcelona, explica que en su asociación se tratan jóvenes angustiados por su condición sexual, pero para ayudarles a superar las presiones del entorno y aceptarse a sí mismos
sábado, 12 de junio de 2010
La Simetría y la Belleza
Dicen los científicos que cuanta más simetría, más capacidad de influencia y poder. Esto lo podemos comprobar de alguna forma cuando vemos bellezas como Angelina Jolie, Salma Hayek o Brad Pitt, los cuales no sólo tienen un carisma especial que los hace deseables, sino que también transmiten de alguna forma un mensaje de seducción y atracción. Esto se debe a que sus características físicas poseen simetría.
La belleza ha sido un tema que ha inspirado a muchos, ha quitado el sueño a otros y ha sido y es motivo de profundo estudio para algunos más. ¿Qué es lo que hace a alguien bello? ¿Qué es lo que hace a un ser humano, a una planta, a una canción o cualquier otra cosa tener belleza? ¿Tiene que ver esta cualidad con la simetría?
La palabra simetría significa la correspondencia en el cuerpo respecto a un centro, eje o plano, de acuerdo con los cuales se disponen ordenadamente órganos o partes equivalentes. Diciendolo de otra forma, la belleza es la correspondencia exacta en la disposición regular de las partes o puntos de un cuerpo o figura.
En la antigua Grecia se decía que la simetría en los rasgos faciales era una señal de belleza, y muestra de ello son las esculturas inspiradas en el cuerpo humano que realizaron. Sin embargo, recientes estudios demuestran que una simetría corporal también parece atraer más a los observadores que un cuerpo con ciertas diferencias.
Según análisis realizados por especialistas, los observadores prefieren a las mujeres con una cintura pequeña, pechos y caderas voluptuosas y piernas largas. Por otro lado, las observadoras prefieren a hombres que exhiben buena altura, espalda ancha y que en su aspecto general demuestran fuerza y confianza. Esto podría parecer un prototipo de mujer o de hombre, sin embargo, estas preferencias están asociadas a la fecundidad.
Según investigadores británicos, la simetría corporal está directamente relacionada con la atracción sexual humana. A lo largo de millones de años de evolución, se han ido concretando los rasgos del cuerpo mediante el mecanismo de la selección natural, y esta simetría “ganada” se interpreta como señal de buena forma.
Un estudio interesante fue realizado por investigadores ingleses para probar qué tanto el ser humano puede ser sensible a la simetría y sentirse físicamente atraído por ella. El experimento se realizó por medio de un escáner (parecido al utilizado en medicina o en empresas de moda), con el cual se diseñaron 77 modelos de adultos humanos, y se midieron simétricamente dando distintos grados de simetría. Luego, se preguntó a un grupo de 87 voluntarios sobre el nivel de atracción que sentían sobre los modelos; se les pidió que sólo se basaran en la apariencia física. Las diferencias simétricas eran prácticamente imposibles de detectar a simple vista. Sin embargo, un alto porcentaje de voluntarios prefirió los cuerpos simétricos.
El punto de vista cientifico sostiene que es difícil notar a simple vista las simetrías, sin embargo, parece haber algo en nostros que tiene la sensibilidad de percibir lo simétrico y sentirse atraído por ello. Así, podemos encontrar y sentir belleza, gusto y preferencia no sólo por los cuerpos bellos, sino por la música, la pintura, la escultura, etcétera.
Yo, a título personal, afirmo que el pensamiento es la semilla de la belleza. Los pensamientos pueden ser simétricos o no, eso depende del pensador, y aunque los pensamientos no pueden medirse como tales, sí pueden ensalzar, inspirar y causar profunda atracción. Pueden, además, seducir, armonizar una vida, fecundar un corazón, inventar un universo y, por si fuera poco, rebasar del todo el mundo de las formas físicas.
Escrito por: Laura Garcés
La belleza ha sido un tema que ha inspirado a muchos, ha quitado el sueño a otros y ha sido y es motivo de profundo estudio para algunos más. ¿Qué es lo que hace a alguien bello? ¿Qué es lo que hace a un ser humano, a una planta, a una canción o cualquier otra cosa tener belleza? ¿Tiene que ver esta cualidad con la simetría?
La palabra simetría significa la correspondencia en el cuerpo respecto a un centro, eje o plano, de acuerdo con los cuales se disponen ordenadamente órganos o partes equivalentes. Diciendolo de otra forma, la belleza es la correspondencia exacta en la disposición regular de las partes o puntos de un cuerpo o figura.
En la antigua Grecia se decía que la simetría en los rasgos faciales era una señal de belleza, y muestra de ello son las esculturas inspiradas en el cuerpo humano que realizaron. Sin embargo, recientes estudios demuestran que una simetría corporal también parece atraer más a los observadores que un cuerpo con ciertas diferencias.
Según análisis realizados por especialistas, los observadores prefieren a las mujeres con una cintura pequeña, pechos y caderas voluptuosas y piernas largas. Por otro lado, las observadoras prefieren a hombres que exhiben buena altura, espalda ancha y que en su aspecto general demuestran fuerza y confianza. Esto podría parecer un prototipo de mujer o de hombre, sin embargo, estas preferencias están asociadas a la fecundidad.
Según investigadores británicos, la simetría corporal está directamente relacionada con la atracción sexual humana. A lo largo de millones de años de evolución, se han ido concretando los rasgos del cuerpo mediante el mecanismo de la selección natural, y esta simetría “ganada” se interpreta como señal de buena forma.
Un estudio interesante fue realizado por investigadores ingleses para probar qué tanto el ser humano puede ser sensible a la simetría y sentirse físicamente atraído por ella. El experimento se realizó por medio de un escáner (parecido al utilizado en medicina o en empresas de moda), con el cual se diseñaron 77 modelos de adultos humanos, y se midieron simétricamente dando distintos grados de simetría. Luego, se preguntó a un grupo de 87 voluntarios sobre el nivel de atracción que sentían sobre los modelos; se les pidió que sólo se basaran en la apariencia física. Las diferencias simétricas eran prácticamente imposibles de detectar a simple vista. Sin embargo, un alto porcentaje de voluntarios prefirió los cuerpos simétricos.
El punto de vista cientifico sostiene que es difícil notar a simple vista las simetrías, sin embargo, parece haber algo en nostros que tiene la sensibilidad de percibir lo simétrico y sentirse atraído por ello. Así, podemos encontrar y sentir belleza, gusto y preferencia no sólo por los cuerpos bellos, sino por la música, la pintura, la escultura, etcétera.
Yo, a título personal, afirmo que el pensamiento es la semilla de la belleza. Los pensamientos pueden ser simétricos o no, eso depende del pensador, y aunque los pensamientos no pueden medirse como tales, sí pueden ensalzar, inspirar y causar profunda atracción. Pueden, además, seducir, armonizar una vida, fecundar un corazón, inventar un universo y, por si fuera poco, rebasar del todo el mundo de las formas físicas.
Escrito por: Laura Garcés
Louann Brizendine: Hombres piensan todo el día en el sexo
Louann Brizendine: Hombres piensan todo el día en el sexo
Louann Brizendine : “El cerebro femenino”.
Activista feminista en los 80, madre soltera en aquella época, ahora una afamada neuropsiquiatra que ha impartido docencia en Harvard y ahora lo hace en la Universidad de California, en noviembre de 2009 publicó su libro Male Brain ( el Cerebro Femenino) en el cual devela las diferencias entre el cerebro masculino y femenino.
Su libro, aparte de ser un best seller, ha causado polémica, tanto en feministas y machistas clásicos.
Polémica y comentarios, más aún ,cuando acaba de aparecer una entrevista en el blog más leído de los E.E.U.U. (Huffington.com) .
A modo de anécdota en algunas de sus entrevistas ha relatado que intentó dar una educación no sexista a su hijo y le regaló muñecas para que jugara. Su hijo, las destrozó, le sacó las partes. Asimismo relata que un paciente suyo le regaló camiones a su hija para que jugara, la niña los acunaba.
La Dra Brizendine en una reciente entrevista señalaba
“que el cerebro hasta las ocho semanas de gestación es unisex, cuando en los futuros niños aparecen los testículos, que empiezan a bombear grandes cantidades de testosterona y marinan los circuitos cerebrales con ella, matando algunas células en los centros de comunicación y haciendo crecer otras en los centros sexuales y de agresión. Y se dan fenómenos como, por ejemplo, que en el área cerebral que rige el impulso sexual en los niños las células se multiplican, como mínimo, por dos. En cambio, el cerebro femenino no está perturbado por la testosterona –risas– y sigue creciendo tranquilamente. Una consecuencia para los fetos femeninos es que sus células cerebrales desarrollarán más conexiones en los centros de comunicación y en las áreas que procesan la emoción”.
De tal modo que las áreas del cerebro relacionadas con la sexualidad y agresión tienen mayor desarrollo en los hombres, a la vez que las áreas del lenguaje y de comunicación alcanzan mayor preponderancia en las mujeres.
Durante toda la vida ,los hombres disponen de 10 a 15 % más de testosterona que las mujeres.
El Peak se alcanzaría entre los 9 y 15 años ,etapa en la cual los hombres multiplican por 20 su nivel de testosterona.
La consecuencia ,todo el día piensan en el sexo.
La zona del cerebro relacionada con el sexo, en el hombre es dos veces y media más grande que en el de la mujer pero, en la vejez tienden a igualarse.
Las diferencias de hombres y mujeres en sus cerebros y sus circuitos tienen relación con las hormonas.
Los circuitos del cerebro femenino se forman en el feto y, cuando llega la adolescencia, los mecanismos de la fertilidad lanzan contra estos circuitos oleadas de dos hormonas: estrógeno y progesterona. Por ello, cada día es muy distinto para el cerebro femenino respecto al anterior.
A su vez el cerebro de las mujeres tiene un hipocampo mayor que el de los hombres en el cual registra los datos emocionales y también dispone de mayor cantidad de neuronas espejo relacionadas con la empatía.
De todas estas consideraciones surgen muchas derivadas. El hombre puede olvidar rápidamente una discusión con su pareja, la mujer ha registrado en su hipocampo los datos de la discusión , le es difícil olvidar.
Al hombre le cuesta entender a la mujer puesto que ella puede tener “un cada día distinto” ,por el bombardeo de hormonas que recibe en la etapa de la fertilidad (estrógeno y progesterona)
La disponibilidad superior de testosterona, el mayor volumen de la zona cerebral relacionada con el sexo incide que el hombre no puede disimular cuando ve curvas de una mujer , realiza comentarios y chistes continuos sobre sexo y en menos de un segundo su cerebro procesa si una mujer le es interesante sexualmente.
La gran duda y pregunta sobre el planteamiento del libro, es si el cerebro de la mujer es superior al del hombre.
Para la Dra Brizendine ,la respuesta es taxativamente si, al menos, en el campo del lenguaje, las emociones y la comunicación.
¡claro¡ sus circuitos cerebrales de las mujeres son han sido ni son “bombardeados” por la Testoterona.
Tal ha sido el éxito del libro ,el “Cerebro de las Mujeres”, que la Dra. Brizendine ya firmó contrato para escribir el Cerebro de los hombres.
Si usted quier enterarse con mayor intensidad en los planteamientos de la neuropsiquiatra, vea el video de 25 minutos con la entrevista o sencillamente visite el sitio
Louann Brizendine : “El cerebro femenino”.
Activista feminista en los 80, madre soltera en aquella época, ahora una afamada neuropsiquiatra que ha impartido docencia en Harvard y ahora lo hace en la Universidad de California, en noviembre de 2009 publicó su libro Male Brain ( el Cerebro Femenino) en el cual devela las diferencias entre el cerebro masculino y femenino.
Su libro, aparte de ser un best seller, ha causado polémica, tanto en feministas y machistas clásicos.
Polémica y comentarios, más aún ,cuando acaba de aparecer una entrevista en el blog más leído de los E.E.U.U. (Huffington.com) .
A modo de anécdota en algunas de sus entrevistas ha relatado que intentó dar una educación no sexista a su hijo y le regaló muñecas para que jugara. Su hijo, las destrozó, le sacó las partes. Asimismo relata que un paciente suyo le regaló camiones a su hija para que jugara, la niña los acunaba.
La Dra Brizendine en una reciente entrevista señalaba
“que el cerebro hasta las ocho semanas de gestación es unisex, cuando en los futuros niños aparecen los testículos, que empiezan a bombear grandes cantidades de testosterona y marinan los circuitos cerebrales con ella, matando algunas células en los centros de comunicación y haciendo crecer otras en los centros sexuales y de agresión. Y se dan fenómenos como, por ejemplo, que en el área cerebral que rige el impulso sexual en los niños las células se multiplican, como mínimo, por dos. En cambio, el cerebro femenino no está perturbado por la testosterona –risas– y sigue creciendo tranquilamente. Una consecuencia para los fetos femeninos es que sus células cerebrales desarrollarán más conexiones en los centros de comunicación y en las áreas que procesan la emoción”.
De tal modo que las áreas del cerebro relacionadas con la sexualidad y agresión tienen mayor desarrollo en los hombres, a la vez que las áreas del lenguaje y de comunicación alcanzan mayor preponderancia en las mujeres.
Durante toda la vida ,los hombres disponen de 10 a 15 % más de testosterona que las mujeres.
El Peak se alcanzaría entre los 9 y 15 años ,etapa en la cual los hombres multiplican por 20 su nivel de testosterona.
La consecuencia ,todo el día piensan en el sexo.
La zona del cerebro relacionada con el sexo, en el hombre es dos veces y media más grande que en el de la mujer pero, en la vejez tienden a igualarse.
Las diferencias de hombres y mujeres en sus cerebros y sus circuitos tienen relación con las hormonas.
Los circuitos del cerebro femenino se forman en el feto y, cuando llega la adolescencia, los mecanismos de la fertilidad lanzan contra estos circuitos oleadas de dos hormonas: estrógeno y progesterona. Por ello, cada día es muy distinto para el cerebro femenino respecto al anterior.
A su vez el cerebro de las mujeres tiene un hipocampo mayor que el de los hombres en el cual registra los datos emocionales y también dispone de mayor cantidad de neuronas espejo relacionadas con la empatía.
De todas estas consideraciones surgen muchas derivadas. El hombre puede olvidar rápidamente una discusión con su pareja, la mujer ha registrado en su hipocampo los datos de la discusión , le es difícil olvidar.
Al hombre le cuesta entender a la mujer puesto que ella puede tener “un cada día distinto” ,por el bombardeo de hormonas que recibe en la etapa de la fertilidad (estrógeno y progesterona)
La disponibilidad superior de testosterona, el mayor volumen de la zona cerebral relacionada con el sexo incide que el hombre no puede disimular cuando ve curvas de una mujer , realiza comentarios y chistes continuos sobre sexo y en menos de un segundo su cerebro procesa si una mujer le es interesante sexualmente.
La gran duda y pregunta sobre el planteamiento del libro, es si el cerebro de la mujer es superior al del hombre.
Para la Dra Brizendine ,la respuesta es taxativamente si, al menos, en el campo del lenguaje, las emociones y la comunicación.
¡claro¡ sus circuitos cerebrales de las mujeres son han sido ni son “bombardeados” por la Testoterona.
Tal ha sido el éxito del libro ,el “Cerebro de las Mujeres”, que la Dra. Brizendine ya firmó contrato para escribir el Cerebro de los hombres.
Si usted quier enterarse con mayor intensidad en los planteamientos de la neuropsiquiatra, vea el video de 25 minutos con la entrevista o sencillamente visite el sitio
diferencias entre el cerebro masculino y femenino
La doctora Louann Brizendine divulga las diferencias entre el cerebro masculino y femenino
La ciencia desmonta las tesis de la ideología de género que sostiene que la diferencia biológica no tiene importancia entre hombre y mujer sino la forma de vivir y la dimensión cultural. Precisamente este tipo de descubrimientos nos dicen mucho sobre distintos comportamientos sociológicos del hombre y la mujer.
La divulgadora científica Louann Brizendine publica en su libro ‘El cerebro masculino’ que loshombres rivalizan con hombres por jerarquía y las mujeres con mujeres por protagonismo.
La neuropsiquiatra apunta que en los hombres hay un gen, detector de la vasopresina, que determina la inclinación hacia la infidelidad. Los experimentos con ratones han sido concluyentes aunque esa inclinación en un ser humano depende de más factores que el biológico, como la moral o la voluntad.
Otro factor relevante que determina la genética es el enorme impulso sexual del varón provocado por procesos hormonales. De hecho, como asegura Brizendine, “la civilización consiste en encauzarlo. La testosterona arrastra al hombre toda su vida”. Según relata la científica, “hasta las ocho semanas los cerebros masculino y femenino son iguales”.
A partir de entonces, la testosterona empieza a hacer de las suyas. “De los 9 a los 15 años los niveles de testosterona aumentan hasta 250 veces mientras que ellas tienen 15 veces menos impulso sexual que ellos”. A parte del instinto sexual, la hormona “favorece que sean más agresivos, posesivos, territoriales y jerárquicos”.
En este sentido, el famoso actor de Hollywood Robert Redford reveló aliviado que a su edad, 70 años, se había librado del impulso sexual.
Por ello, “La pareja –abunda Brizendine- descubre una nueva y amable conexión, una especie de renovado compañerismo, tal vez con menos pasión, pero con mucha más comprensión y empatía”.
La ideología de género, sin argumentos
Con éste y otros estudios científicos que aportan datos sobre las diferencias neurológicas y hormonales entre hombre y mujer, la ideología de género se queda sin argumentos.
Esta ideología sigue asegurando que ser hombre o mujer es una distinción que no responde a la naturaleza sino a la presión social y cultural. También pretende diluir el matrimonio entre hombre y mujer relegándola a una opción más con el efecto que esto puede tener en la familia.
Estos presupuestos tienen su origen en el seno del feminismo que no se conformó en equiparar a la mujer en derechos en la vida laboral e independencia económica con el varón sino que consideró que el objetivo real era el de anular cualquier diferencia con el hombre.
Pretende ignorar las diferencias biológicas y neurológicas, la cultura de la complementariedad según la que cada ámbito de la vida puede ser enriquecido con las visiones masculinas y femeninas, sin que ninguna de ellas acabe imponiéndose frente a la otra.
La ciencia desmonta las tesis de la ideología de género que sostiene que la diferencia biológica no tiene importancia entre hombre y mujer sino la forma de vivir y la dimensión cultural. Precisamente este tipo de descubrimientos nos dicen mucho sobre distintos comportamientos sociológicos del hombre y la mujer.
La divulgadora científica Louann Brizendine publica en su libro ‘El cerebro masculino’ que loshombres rivalizan con hombres por jerarquía y las mujeres con mujeres por protagonismo.
La neuropsiquiatra apunta que en los hombres hay un gen, detector de la vasopresina, que determina la inclinación hacia la infidelidad. Los experimentos con ratones han sido concluyentes aunque esa inclinación en un ser humano depende de más factores que el biológico, como la moral o la voluntad.
Otro factor relevante que determina la genética es el enorme impulso sexual del varón provocado por procesos hormonales. De hecho, como asegura Brizendine, “la civilización consiste en encauzarlo. La testosterona arrastra al hombre toda su vida”. Según relata la científica, “hasta las ocho semanas los cerebros masculino y femenino son iguales”.
A partir de entonces, la testosterona empieza a hacer de las suyas. “De los 9 a los 15 años los niveles de testosterona aumentan hasta 250 veces mientras que ellas tienen 15 veces menos impulso sexual que ellos”. A parte del instinto sexual, la hormona “favorece que sean más agresivos, posesivos, territoriales y jerárquicos”.
En este sentido, el famoso actor de Hollywood Robert Redford reveló aliviado que a su edad, 70 años, se había librado del impulso sexual.
Por ello, “La pareja –abunda Brizendine- descubre una nueva y amable conexión, una especie de renovado compañerismo, tal vez con menos pasión, pero con mucha más comprensión y empatía”.
La ideología de género, sin argumentos
Con éste y otros estudios científicos que aportan datos sobre las diferencias neurológicas y hormonales entre hombre y mujer, la ideología de género se queda sin argumentos.
Esta ideología sigue asegurando que ser hombre o mujer es una distinción que no responde a la naturaleza sino a la presión social y cultural. También pretende diluir el matrimonio entre hombre y mujer relegándola a una opción más con el efecto que esto puede tener en la familia.
Estos presupuestos tienen su origen en el seno del feminismo que no se conformó en equiparar a la mujer en derechos en la vida laboral e independencia económica con el varón sino que consideró que el objetivo real era el de anular cualquier diferencia con el hombre.
Pretende ignorar las diferencias biológicas y neurológicas, la cultura de la complementariedad según la que cada ámbito de la vida puede ser enriquecido con las visiones masculinas y femeninas, sin que ninguna de ellas acabe imponiéndose frente a la otra.
no es un pervertido sólo porque quiere más sexo que usted lo hace
Señoras, no es un pervertido sólo porque quiere más sexo que usted lo hace (FOTOS, ENCUESTA)
¿Cuál es su reacción:
Inspirar
Gracioso
Típico
Importante
Escandaloso
Asombroso
Innovador
Hermoso
Leer más: Libros, Cerebro, la química del cerebro, cerebro femenino, Louann Brizendine, cerebro masculino, relaciones, el sexo, Slidepollajax, El cerebro femenino, el cerebro masculino, el cerebro Louann Brizendine hombre, Noticias Libros
1
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377
1.257
puntos de vista
538
Bien, es hora de hablar con usted sobre el cerebro masculino - una mujer a otra.
Es mucho más como el cerebro de las mujeres que usted podría haber adivinado. Los dos tenemos las mismas regiones cerebrales, y hacemos las mismas hormonas. Pero el tamaño de las áreas del cerebro y la cantidad de ciertas hormonas pueden diferir un poco. Es posible que no se sorprenda al saber que el área del cerebro masculino para el ejercicio sexual es 2,5 veces mayor que la del cerebro femenino. Pero si pudieras pasar un día experimentando cosas a través de "hombres de color" gafas, usted probablemente se sorprenderá de cómo los hombres ven el mundo.
Las pequeñas diferencias entre hombres y mujeres pueden hacer o romper una relación. Si alguna vez se quejó de que tu hombre no se "recibe" usted, puede que le sorprenda saber que no se "recibe" él tampoco. Y por mucho que quiero que sea más como su mejor amiga, es el momento de soltar esa quimera y acogedor a la verdad. Es diferente de usted, pero si le das la oportunidad de ser él mismo, le va a gustar lo que ves.
Celebra tu hombre por ser hombre y dejar de tratar de hacerle actuar más te gusta. No se puede hacer y que sólo agregará tensión a su relación. Votación sobre lo que podría ser capaz de perdonarle.
Cortes You Off When You're escape de una solución a su problema
1 de 9
El cerebro masculino es una inclinación, medio, máquina de resolución de problemas. Es por eso que el hombre de tu vida trata de resolver sus problemas en lugar de escuchar con atención mientras te desahogas. Cuando se enfrenta a un problema personal, que utiliza sus estructuras cerebro analítico, no su emocionales, para encontrar una solución. Y es frustrante para él cuando no le permita que tratar de ayudar de esta manera.
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Es mucho más como el cerebro de las mujeres que usted podría haber adivinado. Los dos tenemos las mismas regiones cerebrales, y hacemos las mismas hormonas. Pero el tamaño de las áreas del cerebro y la cantidad de ciertas hormonas pueden diferir un poco. Es posible que no se sorprenda al saber que el área del cerebro masculino para el ejercicio sexual es 2,5 veces mayor que la del cerebro femenino. Pero si pudieras pasar un día experimentando cosas a través de "hombres de color" gafas, usted probablemente se sorprenderá de cómo los hombres ven el mundo.
Las pequeñas diferencias entre hombres y mujeres pueden hacer o romper una relación. Si alguna vez se quejó de que tu hombre no se "recibe" usted, puede que le sorprenda saber que no se "recibe" él tampoco. Y por mucho que quiero que sea más como su mejor amiga, es el momento de soltar esa quimera y acogedor a la verdad. Es diferente de usted, pero si le das la oportunidad de ser él mismo, le va a gustar lo que ves.
Celebra tu hombre por ser hombre y dejar de tratar de hacerle actuar más te gusta. No se puede hacer y que sólo agregará tensión a su relación. Votación sobre lo que podría ser capaz de perdonarle.
Cortes You Off When You're escape de una solución a su problema
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El cerebro masculino es una inclinación, medio, máquina de resolución de problemas. Es por eso que el hombre de tu vida trata de resolver sus problemas en lugar de escuchar con atención mientras te desahogas. Cuando se enfrenta a un problema personal, que utiliza sus estructuras cerebro analítico, no su emocionales, para encontrar una solución. Y es frustrante para él cuando no le permita que tratar de ayudar de esta manera.
Cerebro muy Distinto
¿Qué hace que un hombre siempre voltee la mirada cuando pasan unas lindas piernas a su lado o que no pueda evitar contar las mismas bromas de contenidos sexuales?
Louann Brizendine, una reconocida neuropsiquiatra estadounidense, se dio a la tarea de adentrarse en la mente masculina para encontrar la respuesta a estas inquietudes.
Los hallazgos de su investigación se encuentran publicados en su más reciente libro, El cerebro masculino, en donde explica que los hombres piensan en el sexo tres veces más que las mujeres debido a que su testosterona oscila entre el 10 y el 15% más que la de ellas.
Además, Brizendine aseguró:
“Nosotras utilizamos distintos circuitos cerebrales para procesar la información espacial y resolver problemas emocionales, lo cual nos da una mirada distinta de la sexualidad”.
Advirtió también que a esto se suma el hecho de que la zona para el ejercicio de la sexualidad es dos veces y media mayor en el cerebro masculino que en el femenino.
Al final de la vida, sin embargo, los dos cerebros son más semejantes.
Finalmente, Brizendine encontró que en tan sólo 12 centésimas de segundo el cerebro de un hombre es capaz de decidir si una mujer le resulta interesante sexualmente o no y de ahí la explicación a muchos de sus comportamientos.
Louann Brizendine, una reconocida neuropsiquiatra estadounidense, se dio a la tarea de adentrarse en la mente masculina para encontrar la respuesta a estas inquietudes.
Los hallazgos de su investigación se encuentran publicados en su más reciente libro, El cerebro masculino, en donde explica que los hombres piensan en el sexo tres veces más que las mujeres debido a que su testosterona oscila entre el 10 y el 15% más que la de ellas.
Además, Brizendine aseguró:
“Nosotras utilizamos distintos circuitos cerebrales para procesar la información espacial y resolver problemas emocionales, lo cual nos da una mirada distinta de la sexualidad”.
Advirtió también que a esto se suma el hecho de que la zona para el ejercicio de la sexualidad es dos veces y media mayor en el cerebro masculino que en el femenino.
Al final de la vida, sin embargo, los dos cerebros son más semejantes.
Finalmente, Brizendine encontró que en tan sólo 12 centésimas de segundo el cerebro de un hombre es capaz de decidir si una mujer le resulta interesante sexualmente o no y de ahí la explicación a muchos de sus comportamientos.
Entrevista a Louann Brizendine publicada en El Periódico de Cataluña el 31 de mayo de 2010
Entrevista a Louann Brizendine publicada en El Periódico de Cataluña el 31 de mayo de 2010
Louann Brizendine (Kentucky, EEUU, 1952) escucha miles de historias de hombres y mujeres. Madres, padres, solteros, casados, divorciados, enamorados¿ Todo eso, combinado con investigaciones científicas, le permite trazar el mapa del cerebro. Primero, le tocó el turno al femenino. Ahora, al masculino. Casada y madre de un varón, la neuropsiquiatra describe el comportamiento de los hombres desde el nacimiento. Que no se desanimen las madres de niños.
¿Si su libro cae en manos de una mujer embarazada, le entrarán unas ganas terribles de que su bebé sea una niña. Los niños se pelean por los juguetes seis veces más que ellas.
¿Para las madres, los niños son más difíciles de educar. Las niñas comparten sus cosas 20 veces más que los niños, que están compitiendo el 65% de su tiempo.
¿Desesperante, pero afirma usted que los niños inquietos aprenden mejor que los tranquilos.
¿Sí, la palabra correr les estimula las células cerebrales y los músculos. Los niños aprenden las matemáticas moviendo los músculos, al contrario que las niñas. Los profesores deberían entenderlo.
¿De todas maneras, por más tranquilo que sea un niño, cuando llega la pubertad se satura de testosterona y se convierten en un monstruo.
¿A los 5 años, un niño adora a su madre, se quiere casar con ella. Y luego, gradualmente, entre los 9 y los 15 años los niveles de testosterona suben un 250%. Esto pasa por sus circuitos cerebrales y la consecuencia es que se aleja de su madre. Necesita poder hacer lo que los psicólogos llaman separación-individualismo. Necesita ser su propio hombre. Necesita dejar a la madre y buscar a la novia. Es muy triste, sí.
¿No soporta a su madre. Dice usted que le repele, incluso, su olor.
¿La madre le intenta acariciar y él no quiere ni que ella esté cerca. No sabemos por qué ocurre. La hipótesis es que los chavales se apartan así del incesto.
¿¿Y qué puede hacer una madre?
¿Un día, cuando mi hijo tenía 14 años, le dije: «Cariño, dime lo que no te guste de mí y yo trataré de evitarlo». Él me miró y me dijo: «Tu mera existencia me molesta».
¿Si usted lo ha superado¿ La testosterona hace que a los chavales se les altere la percepción de la realidad. Ven a alguien aburrido, pero ellos interpretan que esa persona está enfadada.
¿Sucede, no sabemos por qué. Es un misterio científico. La hipótesis es que se trata de un momento de la vida en que los niños empiezan a defenderse y también a ayudar a defender el grupo. La consecuencia es que se convierten en personas muy sensibles a los signos de rabia o de potencial agresión en la cara de otro hombre.
¿«El cerebro masculino solo necesita 12 centésimas de segundo para clasificar a una mujer como sexualmente interesante o no». ¿No es necesario hablar para conquistar a alguien?
¿Eso es un primer impulso inconsciente. Luego, claro, todo se refina. Todo depende de cómo hable ella, cómo sea¿
¿En el libro relata usted el caso de una pareja en la que él le pide matrimonio a ella solo cuando otro chico la ronda. Una teoría un poco machista, ¿no?
¿El cerebro masculino es muy territorial, también para guardar a la mujer. La quiere conservar para él solo. Si piensa que otra persona se la va a quitar, hará todo lo que tenga en su mano para retenerla.
¿¿De verdad son los hombres los que sugieren ampliar el repertorio sexual con sus parejas?
¿Sí, son ellos los quieren distintas posturas y lugares. Y también sexo oral. Los hombres tienen de 10 a 15 veces más testosterona que las mujeres, así que tienen tres veces más interés en el sexo, como promedio, que la mujer.
¿Usted defiende que la narcolepsia sexual en los hombres existe realmente.
¿Sí, el hombre necesita dormir después de practicar el sexo. No le quepa ninguna duda. La mujer piensa que no la quiere, que si la quisiera él estaría hablando. Pero no, tiene que dejarle por lo menos 20 minutos de siesta.
¿El cerebro masculino y el femenino son muy diferentes respecto de las emociones.
¿Son unos cerebros más parecidos de lo que la gente cree, pero, efectivamente, hay algo en lo que no tienen nada que ver: en cómo experimentan las emociones. A los hombres les falta empatía emocional. Si la mujer se siente mal y llora, ellos nunca dicen: «Cariño, sé cómo te sientes».
¿Y ellas ¿qué hacen?
¿Las mujeres sí lo hacen, para ellas es más fácil. Hay una serie de diferencias bastante claras. A los hombres les gusta ir rápido a la solución de los problemas. Si ven a su novia o su mujer llorando, les comentarán cosas útiles para que ellas puedan solucionar el conflicto que tienen en ese momento, pero no les dirán que entienden por lo que están pasando.
Louann Brizendine (Kentucky, EEUU, 1952) escucha miles de historias de hombres y mujeres. Madres, padres, solteros, casados, divorciados, enamorados¿ Todo eso, combinado con investigaciones científicas, le permite trazar el mapa del cerebro. Primero, le tocó el turno al femenino. Ahora, al masculino. Casada y madre de un varón, la neuropsiquiatra describe el comportamiento de los hombres desde el nacimiento. Que no se desanimen las madres de niños.
¿Si su libro cae en manos de una mujer embarazada, le entrarán unas ganas terribles de que su bebé sea una niña. Los niños se pelean por los juguetes seis veces más que ellas.
¿Para las madres, los niños son más difíciles de educar. Las niñas comparten sus cosas 20 veces más que los niños, que están compitiendo el 65% de su tiempo.
¿Desesperante, pero afirma usted que los niños inquietos aprenden mejor que los tranquilos.
¿Sí, la palabra correr les estimula las células cerebrales y los músculos. Los niños aprenden las matemáticas moviendo los músculos, al contrario que las niñas. Los profesores deberían entenderlo.
¿De todas maneras, por más tranquilo que sea un niño, cuando llega la pubertad se satura de testosterona y se convierten en un monstruo.
¿A los 5 años, un niño adora a su madre, se quiere casar con ella. Y luego, gradualmente, entre los 9 y los 15 años los niveles de testosterona suben un 250%. Esto pasa por sus circuitos cerebrales y la consecuencia es que se aleja de su madre. Necesita poder hacer lo que los psicólogos llaman separación-individualismo. Necesita ser su propio hombre. Necesita dejar a la madre y buscar a la novia. Es muy triste, sí.
¿No soporta a su madre. Dice usted que le repele, incluso, su olor.
¿La madre le intenta acariciar y él no quiere ni que ella esté cerca. No sabemos por qué ocurre. La hipótesis es que los chavales se apartan así del incesto.
¿¿Y qué puede hacer una madre?
¿Un día, cuando mi hijo tenía 14 años, le dije: «Cariño, dime lo que no te guste de mí y yo trataré de evitarlo». Él me miró y me dijo: «Tu mera existencia me molesta».
¿Si usted lo ha superado¿ La testosterona hace que a los chavales se les altere la percepción de la realidad. Ven a alguien aburrido, pero ellos interpretan que esa persona está enfadada.
¿Sucede, no sabemos por qué. Es un misterio científico. La hipótesis es que se trata de un momento de la vida en que los niños empiezan a defenderse y también a ayudar a defender el grupo. La consecuencia es que se convierten en personas muy sensibles a los signos de rabia o de potencial agresión en la cara de otro hombre.
¿«El cerebro masculino solo necesita 12 centésimas de segundo para clasificar a una mujer como sexualmente interesante o no». ¿No es necesario hablar para conquistar a alguien?
¿Eso es un primer impulso inconsciente. Luego, claro, todo se refina. Todo depende de cómo hable ella, cómo sea¿
¿En el libro relata usted el caso de una pareja en la que él le pide matrimonio a ella solo cuando otro chico la ronda. Una teoría un poco machista, ¿no?
¿El cerebro masculino es muy territorial, también para guardar a la mujer. La quiere conservar para él solo. Si piensa que otra persona se la va a quitar, hará todo lo que tenga en su mano para retenerla.
¿¿De verdad son los hombres los que sugieren ampliar el repertorio sexual con sus parejas?
¿Sí, son ellos los quieren distintas posturas y lugares. Y también sexo oral. Los hombres tienen de 10 a 15 veces más testosterona que las mujeres, así que tienen tres veces más interés en el sexo, como promedio, que la mujer.
¿Usted defiende que la narcolepsia sexual en los hombres existe realmente.
¿Sí, el hombre necesita dormir después de practicar el sexo. No le quepa ninguna duda. La mujer piensa que no la quiere, que si la quisiera él estaría hablando. Pero no, tiene que dejarle por lo menos 20 minutos de siesta.
¿El cerebro masculino y el femenino son muy diferentes respecto de las emociones.
¿Son unos cerebros más parecidos de lo que la gente cree, pero, efectivamente, hay algo en lo que no tienen nada que ver: en cómo experimentan las emociones. A los hombres les falta empatía emocional. Si la mujer se siente mal y llora, ellos nunca dicen: «Cariño, sé cómo te sientes».
¿Y ellas ¿qué hacen?
¿Las mujeres sí lo hacen, para ellas es más fácil. Hay una serie de diferencias bastante claras. A los hombres les gusta ir rápido a la solución de los problemas. Si ven a su novia o su mujer llorando, les comentarán cosas útiles para que ellas puedan solucionar el conflicto que tienen en ese momento, pero no les dirán que entienden por lo que están pasando.
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