sábado, 19 de junio de 2010

Daniele Flaumenbaum

Daniele Flaumenbaum, la autora del best seller “Mujer Deseada, Mujer Deseante”, presentó por estas latitudes su libro, que propone una revolución en la concepción del la sexualidad femenina y que, de paso, se enfrenta con varios paradigmas reñidos hasta ahora con el goce sexual de nosotras, las mujeres.

Es ginecóloga, es acupunturista, militante a favor de la anticoncepción como herramienta que permite a la mujer vivir y programar su vida y, por si fuera poco, escritora. Luego de años en el consultorio médico, pegó un golpe de timón y orientó sus estudios a la medicina tradicional china y a la alquimia sexual taoista y descubrió en el psicoanálisis intergeneracional el concepto de herencia ancestral. Con su bagaje de saberes y sus convicciones, maleta en mano, dicta cursos y conferencias en todo el mundo y anima grupos de mujeres.
Con todos estos antecedentes, Victoria Rolanda encontró sobrados motivos para entrevistarla y de paso, agradece a las traductoras de Creavida, la institución que la trajo a Buenos Aires y que salvó las distancias entre el francés y nuestro castellano porteño.

-¿Para que la mujer sea deseada necesita ser primero deseante?

-El hecho de saber vivir su deseo, su florecimiento sexual, provoca un reposicionamiento que nos hace ver la vida desde más arriba y nos permite tener una visión más amplia. La mujer ya no ve el mundo de la misma manera. Estamos más vivas, tenemos las ideas más claras, nos vamos sintiendo progresivamente cada vez más nosotras mismas. En una época en la que la erradicación de los tabúes y las costumbres sexuales de otros tiempos es un hecho, son muchas las que aún consideran que su vida sexual no es plena y el camino, se empieza mirándose a una antes que al resto.


-Se dice en su libro que el placer y el deseo pocas veces vienen a la cita...¿por qué sucede este desencuentro?

-He escrito un libro entero para responder a esa pregunta… No hemos sido construidas para saber vivir el deseo sexual como mujeres, y si nuestro sexo no forma parte de nosotras, nuestro cuerpo no está envaginado para saber acoger el sexo del hombre que amamos. Se trata entonces de hacer un trabajo interior que permita reapropiarse del propio sexo y honrarlo.

-En la versión francesa se dice que las mujeres sufren por la vida sexual que llevan ¿tan malo es el panorama que ya se habla de sufrimiento?

-Hemos pasado de una época en que el sexo era tabú a esta en que las dificultades en relación a la sexualidad son negadas. Poder hablar de sufrimiento supone ya todo un trabajo de maduración interior, de aceptar y entender para ver qué pasa y cómo se intenta modificarlo. Si se ve el panorama malo, se pueden cambiar construcciones.

-Usted derriba la creencia de que las mujeres proyectan en el varón la relación con su padre. ¿Freud se equivocó?

-No, no digamos que se equivocó. El psicoanálisis ha sido para mí el camino para retomar el hilo de la propia historia a condición de incluir la noción transgeneracional que es la forma de conocer la vida de las mujeres y las madres, padres y hombres de nuestros ancestros y comprender cómo hemos sido creados. La complementariedad de esta tarea se hace a través de un trabajo energético más allá del diván, que tiene como objetivo incluir nuestro sexo en nuestro cuerpo y sentirnos enteras. Es a través de la recuperación de la sensación que vamos a incluir las partes de nuestro cuerpo que no tenían mucha vitalidad. Una atención sobre esas zonas irá trayendo sensaciones y creando nuevas huellas en nosotras.

-¿Qué es la alquimia sexual taoista?

-La medicina china tradicionalmente describe los trayectos de la energía sexual y considera la sexualidad como una higiene de vida. No se trata de una gimnasia sino una complementariedad de fuerzas ying y yang que se potencializan para regenerarse y mantener la salud. La alquimia taoista se soporta en conceptos que ven mucho más allá de los órganos. Ven seres completos con aparatos que se interrelacionan como parte del todo y no porciones de cuerpo aisladas unas de otras.

-Por último, me gustaría que me explique el concepto de herencia ancestral.

-Ese concepto es la historia de nuestras madres y abuelas; la comprensión de cómo hemos sido construidas como mujeres y como eso influye en la formación de nuestra propia historia. En el camino del afecto, la hija pequeña capta en la felicidad de la madre el placer de la maternidad del fruto del sexo. Llegada a su madurez sexual, hacer el amor será darse al ser amado pero también recibirlo y acogerlo, en su cabeza y en su sexo. Es unir de algún modo la mente y el sentimiento, para que todo se balancee armoniosamente.

Entrevista: Clarisa Ercolano

1 comentario:

  1. Este libro llego hace muy poco a mis manos y ha sido un foco de cambios, tanto en la estructura mental como física de mi ser.
    Lo recomiendo.

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